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LA BELLEZA DE LA AUTOCOMPASIÓN


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LA BELLEZA DE LA AUTOCOMPASIÓN

 

 

En mi opinión, sería conveniente separar los significados casi opuestos que tienen las palabras autocompasión y autocompadecerse. Yo las entiendo como que en autocompadecerse hay lástima, pena y victimismo, hay frustración, desaliento, tristeza, desagrado, rendición y derrota, mientras que en la autocompasión lo que veo es ternura, cuidado, Amor Propio, esperanza, sonrisa, vida.

 

Sentir compasión por uno mismo es de una belleza sobrecogedora, es un acto sublime de generosidad, es tal vez la muestra de la mejor relación que uno puede tener consigo mismo, porque implica aceptarse en plenitud, en las circunstancias más difíciles, tras las decisiones equivocadas, y en los momentos en que el mundo se cae y uno queda a merced de la desolación.

 

La autocompasión implica una autoaceptación sin condiciones y encontrarse, cuando uno no está bien porque le ha sucedido algo desagradable, con ese acogimiento incondicional, ese refugio de afecto y cobijo. Eso es impagable y necesario.

 

Se puede sentir pena y tristeza por uno mismo, pero también y al mismo tiempo se puede sentir empatía hacia uno mismo, cariño, bondad, y uno se puede tratar con delicadeza y mimo a pesar de los sentimientos revueltos y del enojo que pueda sentir contra sí mismo.

 

¡Cuánto amor hay en la autocompasión! Si somos amorosos con los otros, también podemos darnos la misma bondad que les damos a ellos. Uno es tan merecedor como los otros de este detalle de aceptación en todo momento y a pesar de cualquier circunstancia.

 

Si te enseñan a tratar a los otros con amabilidad, generosidad, cuidado, interés, respeto, y a sentir empatía con ellos… ¿por qué no habrías de hacer lo mismo contigo? La autocompasión es el Arte de Perdonarse bien. Y es, sobre todo, Autocomprensión: la admisión completa de lo que uno es. Hay un reconocimiento de la realidad sin que ello conlleve frustración en el caso de que no sea satisfactoria.

 

La no aceptación incondicional de nuestras cualidades menos afortunadas afecta directa y perjudicialmente a la Autoestima. Cuando uno se siente mal y llega a comprender que necesita hacer cambios en su vida, o en su modo de ser y actuar, para empezar a reconstruirse de acuerdo con un nuevo modelo, necesita sentir arraigada  esa autocompasión que no es otra cosa que Amor Propio incondicional.

 

No soy partidario de un autoengaño con el que tratemos de consolarnos. Las mentiras no consuelan cuando conocemos las verdades. En la autocompasión no queda espacio para que haya humillación o desprecio. Equivocarse es natural, no hacerlo todo bien es natural, desviarse también es natural; no es necesario ponerle a todos esos actos una autocondena injusta y desproporcionada.

 

Sí soy partidario de crear una bella sonrisa para uno mismo en esas situaciones ingratas y de hablarse con amabilidad y de consolarse con cariño, como se cuidaría al ser más querido, como nos trataría quien más nos quiere; darnos abrazos, decirnos palabras bondadosas, darnos algún capricho, o escuchar nuestras canciones favoritas, sólo con el objetivo de una reconciliación llena de amor.

 

¡CUIDADO CON AUTOCOMPADECERSE!

 

Se podría convertir en algo muy negativo si la compasión la entendemos como una rendición, si la dejamos en algo así como “¡pobrecito!, ¡qué desgraciado soy!” y uno se queda en un estado inactivo y se queda pegado a la lástima. Si nos sometemos al aspecto lastimoso y nos quedamos en él, no avanzamos y engordamos la tragedia.

 

LA PAUSA DE LA COMPASIÓN (texto de Sonia Castro)

 

Otra forma de practicar la autocompasión en la vida cotidiana es la Pausa de la Autocompasión (Neff, 2011b). Haz que tu mente pase de sentirse amenazada a sentirse segura. El ejercicio resulta especialmente útil cuando te encuentras en medio de una discusión acalorada (o en un mal momento personal). Haz lo siguiente:

1.    Coloca tu mano con suavidad sobre tu corazón.

2.   Haz una inspiración profunda y tranquilizadora.

3.   Repítete estas tres frases: Este es un momento de sufrimiento. El sufrimiento es una parte de la vida. Que yo sepa ser amable conmigo mismo.

Estas frases se corresponden con los tres componentes de la autocompasión: mindfulness, humanidad compartida y amabilidad con uno mismo.

Tras unas cuantas semanas de practicar la Pausa de la Autocompasión, te darás cuenta de que se automatiza y de que cambia rápidamente tu estado de ánimo

 

 

Te dejo con tus reflexiones…

 

Francisco de Sales

 

Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.

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