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nanooq

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    Chile
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    Hombre
  1. NUEVO NISSAN QASHQAI 2014 El pequeño SUV de Nissan llegó con nuevo diseño a España y se espera que pronto esté en Chile Este Qashqai tiene una plataforma nueva, un aspecto distinto, un habitáculo que transmite mayor sensación de calidad y con más equipamiento posible. Es la segunda generación de este modelo. El modelo anterior era más corto, estrecho y alto. El nuevo mide 4,38 metros de longitud, 1,81 de anchura y 1,59 de altura. De la generación anterior del Qashqai había una variante preparada para llevar a siete ocupantes denominada Qashqai+2. De esta generación no la habrá, ya que el nuevo Nissan X-Trail ofrecerá esa posibilidad. El Qashqai se comercializa con tres motores diferentes, uno de gasolina —1.2 DIG-T de 116 CV — y dos Diesel —1.5 dCi de 110 CV y 1.6 dCi de 131 CV (denominado 130 CV)—. En verano de 2014 se añadirá a la gama otro motor de gasolina —1.6 DIG-T de 150 CV—. La caja de cambios de serie es manual de seis velocidades. En opción, hay una automática de variador continuo —llamada XTRONIC— para la versión Diesel de 131 CV. El sistema Stop&Start es siempre de serie y funciona correctamente por rapidez y suavidad. La tracción es siempre en las ruedas delanteras, excepto para el motor 1.6 dCi de 131 CV, que opcionalmente también puede ser en las cuatro (a la tracción total Nissan le da el nombre de «ALL-MODE 4x4-i»). Al menos ahora, no existe la posibilidad de combinar la tracción total y el cambio automático. Tras conducir el Qashqai casi 200 km durante la presentación, me ha parecido un coche cómodo y con unos motores Diesel que son buenos por agrado de conducción y porque gastan poco. El consumo medio homologado del que tiene 110 CV es 3,8 l/100 km. Actualmente no hay ningún vehículo con carrocería todoterreno que tenga un consumo medio más bajo. Los modelos que más se aproximan son el Suzuki S-Cross con motor Diesel de 120 CV (4,2 l/100 km) y el Opel Mokka Diesel de 130 CV (4,5 l/100 km). Todas las versiones tienen unos sistemas que intervienen sobre los frenos para controlar los movimientos de la carrocería o la trayectoria y que Nissan engloba bajo la denominación «Chasis control». Hay más información sobre la conducción, los motores, las dos cajas de cambio y estos sistemas de ayuda en las impresiones de conducción. Según nuestras mediciones, el habitáculo tiene un tamaño similar al de sus alternativas. No destaca en ninguna cota y es amplio para que se acomoden en él cuatro pasajeros de estatura normal. El maletero es 30 litros mayor que en el anterior Qashqai. A pesar del aumento, no es de los más grandes sino que está en una posición intermedia. En el apartado de Impresiones del interior hay más detalles sobre el habitáculo y el maletero. Está disponible desde 20 650 euros en españa (todas las versiones y sus precios). Entre las versiones disponibles hay una limitada a 2007 unidades (en 2007 fue cuando apareció el primer Qashqai) con el motor Diesel de 131 CV, cambio manual y tracción total llamada Premier Limited Edition que, además de tener todo el equipamiento posible para el Qashqai, ofrece un aspecto ligeramente distinto gracias a unas inserciones cromadas en el paragolpes y en las molduras de plástico de los laterales. La versión Diesel más asequible cuesta 22 250 euros. Hay pocos modelos que cuesten menos. Algunos de ellos son el Renault Duster, el KIA Sportage y el Suzuki S-Cross. Un Hyundai Tucson cuesta prácticamente igual. Es dificil saber la diferencia de precio a igualdad de equipamiento, porque el Qashqai trae algunos que los otros no tienen y viceversa (ficha comparativa de equipamiento de estos cuatro modelos). La versión comparada en el párrafo anterior es la que tiene el nivel de equipamiento «Visia», el menos equipado de los cuatro disponibles. Entre los elementos que trae están las luces diurnas mediante ledes, el ordenador de viaje con pantalla de 5 pulgadas, la conexión Bluetooth para el teléfono móvil (es fácil acoplar un teléfono), el freno de mano eléctrico o el indicador de la presión de cada neumático. Los otros tres niveles se llaman «Acenta», «N-Tec» y «Tekna». Existe un dispositivo, llamado «escudo de protección inteligente», que engloba el sistema de alerta por cambio involuntario de carril, el asistente de luz de carretera (cambia de cortas a largas y viceversa automáticamente), la identificación de las señales de tráfico y un sistema anticolisión frontal mediante radar que mide la distancia con el vehículo precedente y alerta al conductor en caso de detectar riesgo de colisión. Este sistema puede frenar por completo el vehículo si el conductor no reacciona a tiempo. El Qashqai también puede tener un sistema de aparcamiento automático (necesita un hueco 80 centímetros más largo que el coche para aparcarlo en línea de forma autónoma), unos faros de ledes para cortas y largas (dan una luz más similar a la solar que los halógenos o los de xenón y tienen un consumo eléctrico menor), un sistema de control de ángulo muerto o un detector de fatiga. El sistema NissanConnect permite la conexión a internet, las búsquedas en Google y la planificación de rutas desde otro dispositivo. Además, mediante diversas aplicaciones futuras, será posible acceder a redes sociales o escuchar música. Independientemente de lo anterior, el propietario de un Qashqai podrá instalar en su móvil una aplicación (para Android y iPhone) que apuntando la cámara hacia una zona concreta del salpicadero, dará instrucciones sobre los mandos que hay en esa zona. El Qashqai estrena el denominado «Chassis Control» (de serie en todas las versiones), que engloba tres controles electrónicos: «Control Activo del Habitáculo», «Control de Trazada Activo» y «Freno Motor Activo XTRONIC». El primero compensa el cabeceo de la carrocería, actuando sobre los frenos, tras pasar una irregularidad que la mueva; el segundo sistema frena ligeramente las ruedas interiores a la curva para ayudar a tomarlas a mayor velocidad y reducir el subviraje; el último sistema está ligado a la transmisión XTRONIC para incrementar su capacidad de retención cuando se circula por pendientes descendentes pronunciadas. Medimos la anchura interior a la altura de los hombros. Delante, esta cota ha mejorado un centímetro, que no es mucho, pero a mí me ha dado la impresión de estar en un coche más amplio que el anterior. Por la altura disponible, es adecuado para conductores de estatura elevada. Yo creo que en las versiones sin techo de cristal (donde es posible que la cabeza roce antes con el marco del techo que contra el cristal), un conductor de 2 metros de estatura, incluso un poco más, puede ir sin doblar el cuello ni reclinar mucho el respaldo. Este techo de cristal, que abarca las dos filas de asientos, no se puede abrir. Una cortinilla, deslizable mediante un botón, sirve para disminuir la luz que entra al habitáculo. Acceder al habitáculo me ha parecido cómodo porque no hay que dejar caer el cuerpo, como ocurre en los turismos (como puede ser un Volkswagen Golf). Salir de él tampoco requiere una agilidad especial, ni darse un pequeño impulso para salvar la distancia entre el asiento y el exterior. Colocar a un niño en su sillita también será una operación más cómoda porque no hay que agacharse para atarlo, ni para enganchar la hebilla del cinturón en el anclaje. El espacio en las plazas traseras es suficiente para que adultos de talla media viajen sin que sus rodillas toquen con los respaldos delanteros (ocupados por un pasajero de talla también más o menos próxima a la media). Estos asientos están fijos, no pueden moverse longitudinalmente. El maletero tiene 430 litros de capacidad. Es un volumen menor que el de un Renault Duster (475 l), un Volkswagen Tiguan (470 l), un Kia Sportage o un Hyundai Tucson(ambos, 465 l). Tiene un sistema que permite configurar el espacio de varias formas. Consta de dos piezas que, juntas, forman el piso del maletero. Pueden ir colocadas abajo del todo (queda una altura de 55 cm hasta la bandeja cubreequipaje) o en una posición 16 cm más alta, creando entonces un doble fondo de esa altura. Una de esas piezas, la que va colocada más cerca de los asientos traseros puede colocarse verticalmente, separando el maletero en dos partes; de este modo, se puede llevar las bolsas de la compra u otros objetos sin que se vayan desplazando por todo el maletero en las aceleraciones y frenadas. Estas piezas están recubiertas de moqueta por una cara y de plástico, fácil de limpiar, por la otra; así, si se va a llevar algo que está sucio, basta con ponerlas al revés para, luego, poder lavarlas. La postura al volante es buena. A mí me habría gustado que la columna de la dirección estuviese colocada más cerca de la horizontal, pero es algo que no creo que le pase a la mayoría. El volante puede regularse en altura y profundidad; la amplitud de este último ajuste no me ha parecido grande. Los asientos con regulación manual tienen una palanca para modificar la inclinación del respaldo. Al levantarla, el mecanismo que lo mantiene fijo deja de actuar y hay que tener cuidado para no irse hacia atrás. Este sistema me parece más incómodo que una ruleta que permite ajustar el respaldo de manera más controlada. La versión Tekna, que es la más equipada, tiene regulaciones eléctricas para el asiento del conductor. Por materiales, el Qashqai causa buena impresión. Hay plásticos blandos para recubrir el salpicadero e incluso una superficie mullida en la zona de la consola donde apoya la pierna interior de conductor y pasajero. El cuadro de instrumentos es fácil de leer. Entre los dos indicadores principales hay una pantalla en color de 5 pulgadas que tiene muchas funciones. En ella se pueden consultar los datos del ordenador de viaje, el funcionamiento de los sistemas de ayuda al conductor, las indicaciones (por flechas) del navegador o la fuente de sonido seleccionada (y datos de ella, como la emisora). Y también sirve para configurar diversos dispositivos del coche, como el cierre centralizado, la iluminación ambiental, la exterior y otras muchas más. Para manejarse por los menús hay que utilizar los botones que hay en el lado izquierdo del coche. Su uso me ha parecido muy sencillo. La pantalla que hay en la consola es para el sistema multimedia y el navegador. Apenas he tenido tiempo para ver qué permite hacer y qué puede mostrar. Entre lo que sí he visto estaban los accesos a aplicaciones como Facebook y Google aunque no he conseguido hacerlos funcionar (tampoco he podido dedicarle tiempo). El Qashqai es cómodo, refinado por la suavidad con la que rueda y de reacciones normales para un coche de este tipo cuando se intenta ir rápido por carreteras reviradas (es decir, le cuesta entrar más en las curvas que un turismo y también aparece antes el momento en el que tiende a abrir la trayectoria). Esto es lo que me ha parecido tras conducirlo en el recorrido previsto por Nissan en la presentación del coche, durante el que ha llovido y, cuando no lo hacía, el suelo estaba mojado. La suspensión delantera es de tipo McPherson. La trasera es de ruedas tiradas unidas por un eje de torsión en las versiones de tracción delantera, mientras que en las de tracción total hay un sistema multibrazo. Nissan ha estrenado un sistema denominado Chasis Control. Bajo este nombre, ofrece una función que trata de reducir el cabeceo de la carrocería al pasar por un bache grande actuando sutilmente sobre los frenos delanteros y traseros. Del mismo modo que al tirar del freno de mano en un coche cuando está en movimiento la parte trasera se hunde, este dispositivo actúa sobre los delanteros para reducir la elevación de ese eje y sobre los traseros para hacer lo mismo en el de detrás. Yo he intentado ver las diferencias entre llevarlo conectado o no al pasar por los pasos de peatones sobreelevados y no me atrevo a decir si las hay. Tendría que tener más tiempo para pasar por el mismo bache varias veces y comprobarlo. Este sistema no tiene nada que ver con el que usa Mercedes-Benz en la Clase S, en el que una cámara lee la superficie de la carretera y prepara a la suspensión antes de superar el obstáculo para que los pasajeros lo noten lo menos posible. En el Qashqai, los frenos también se utilizan para corregir el subviraje antes del umbral de actuación del ESP, función que Nissan llama «Control de trazada activo». La dirección es de asistencia eléctrica y tiene dos niveles (Normal y Sport), seleccionables por el conductor desde el menú del cuadro de instrumentos. En el Sport, hay que vencer más resistencia para girar el volante, pero no me ha parecido que sea innecesariamente duro. En el modo normal, el volante se gira con poco esfuerzo. No es una dirección excelente porque no se siente bien el contacto de las ruedas con el asfalto, pero resulta agradable de manejar en ciudad o cuando se conduce por vías en las que el coche rueda lejos del límite de adherencia lateral. He conducido el Qashqai con los dos motores Diesel disponibles. Uno de 110 CV y otro de 131. Ambos se oyen poco desde el habitáculo y tienen un funcionamiento suave, sin asperezas. El de 110 CV creo que será suficiente para quien use el coche principalmente por ciudad o por carreteras tipo autovía, donde no se requiere habitualmente una capacidad de aceleración grande. El consumo de ambos me ha parecido bajo. El ordenador de viaje, tras unos 90 km con cada uno, marcaba un consumo inferior a 16.6km/lt (el recorrido fue distinto con cada versión, no son comparables directamente). La conducción fue suave, salvo algunas aceleraciones fuertes puntuales. La versión de 110 CV tenía el cambio de marchas manual, que se maneja con mucha suavidad y permite seleccionar las marchas con mucha rapidez, aunque los recorridos no son tan cortos ni precisos como los que tiene la caja del Honda CR-V y el Mazda CX-5. La de 131 CV tenía la nueva caja automática XTRONIC. Esta caja es de variador continuo pero tiene siete relaciones prefijadas que se emplean en determinadas circunstancias. Estas son al utilizar la caja de modo manual (hay que desplazar la palanca al carril izquierdo y, una vez en él, si se empuja sube una relación y, si se tira de ella, la baja) o cuando la carga sobre el motor es media o fuerte. Es decir, en una conducción suave, actúa como un variador, no siendo siempre proporcional la velocidad del coche con la del motor. En cambio, si se acelera más, pasa a funcionar como si fuese una caja automática «normal», cambiando de una marcha a la siguiente como si tuviese relaciones fijas. Hacer esto supone perder la ventaja que proporcionan las cajas de variador (hacer trabajar el motor en la zona más eficiente de funcionamiento) pero Nissan ha decidido que sea así para vencer las reticencias que tienen los usuarios europeos (en EE.UU y Japón no sucede) respecto a este tipo de cambios en los que la aceleración es continua (sin los tirones que suceden al cambiar de una relación a otro) y el sonido del motor es proporcional a la velocidad. En las versiones Diesel con cambio de marchas manual, la parrilla delantera tiene una trampilla que se abre y cierra automáticamente en función de la demanda de refrigeración del motor y de la velocidad —en condiciones normales está abierta por debajo de 30 km/h y cerrada por encima de dicha velocidad—. El Qashqai no tiene rueda de repuesto sino un kit para reparar pinchazos. Fuente: KM77
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