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  1. ¿A QUÉ VENIMOS AL MUNDO? En mi opinión, la pregunta del título puede tener tantas respuestas como personas existen, sobre todo por eso de que cada persona tiene su opinión y su verdad, y para muchas personas el faro que les guía es su propia luz. Por eso voy a exponer algunas ideas, para que quien no tenga su propia respuesta escoja la que le parezca más adecuada o por si aprovecha algo para crear su propia razón. O por si le hacen reflexionar. SE VIENE A TRABAJAR EN EL DESARROLLO PERSONAL. Es una respuesta que les va bien a quien cree que es un alma que se reencarna en diferentes ocasiones para ir perfeccionándose a través de las pruebas que se ha programado para cada vida. O sea, que se supone que venimos a conocernos, pero no conocer a cualquiera de los personajes en los que nos han/hemos convertido sino conocer al Ser Esencial del que partimos, el que realmente somos. Quiénes somos y quiénes no somos. Venimos a aprendernos. EL RESTO DEL ARTÍCULO ESTÁ EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/topic,19531.0.html
  2. MEJOR NO MORIRSE CON LA VIDA SIN USAR. vídeo de 9 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=V6uSeZ1FrjU #psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #mejorar En mi opinión, en el tiempo de vida del que disponemos hay espacio suficiente para hacer y para que sucedan muchas cosas distintas. No todos los momentos son ni pueden ser brillantes, acompañados de una banda sonora y los angelitos revoloteando alrededor, ni puede brillar el sol a todas horas, ni la luna puede estar cobijando a los enamorados. Hay momentos en los que no pasa nada reseñable, y no sólo eso, sino que pueden estar ocupados con total intensidad por una frustración, una pena inconsolable, un dolor que no quiere escapar de su dolor, una apatía que reina a sus anchas, o un aburrimiento que no hay forma de espantar. Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  3. POESÍA Y PROSA Se ha actualizado la web www.franciscodesales.com, donde encontrará más de 1.200 poesías y más de 100 relatos cortos. Se incorporan poesías nuevas todos los días. Le invito a que la conozca.
  4. LA CULPA ES UN VENENO LENTO En mi opinión, la culpa es un sentimiento punzante, doloroso, y un infierno que arde por dentro las 24 horas de cada día aunque aparentemente no la estemos sintiendo. La culpa tiene un tratamiento complicado, porque no es una cosa única y aislada sino que contiene ingredientes diversos y nos afecta cada uno de ellos a su manera. Esto quiere decir que no es una sola cosa lo que hay que solucionar, sino que hay que ir resolviendo todas las demás que le acompañan como si formaran parte indisoluble de ella. En la culpa hay trozos de rencor, el penar de la tristeza, un miedo que no calla, arrepentimiento hiriente, una insatisfacción afligida, y una rabia que intoxica la paz. Y lo peor es que si no se resuelve, si uno no asume el motivo de la culpa y lo aclara bien, y si no deja que repose hasta perder su influencia, y si no llega a comprenderlo con naturalidad y a perdonarse, es algo que empeora con el tiempo porque se va solidificando, ganándose un espacio del que cada vez costará más expulsarla. Se puede aprender a vivir con la culpa, como un invitado silencioso, pero hay que evitar que se vuelva agresiva; se trata de que quede sólo como recordatorio de lo que NO se quiere repetir, pero sin que ello implique un dolor continuo ni una amenaza grave. Todos nos equivocamos y hacemos algunas cosas mal y se nos queda como una marca, recordándolo, el sentimiento de culpa. Es una sensación, interna y permanente, de haber hecho algo mal. Lo que no se tiene en cuenta siempre es si lo que se ha hecho “mal” está “mal” de acuerdo a las propias normas o principios o en realidad se trata de que vulneran ciertas reglas culturales o religiosas con las que uno no está del todo de acuerdo. O sea, si uno se siente realmente culpable o lo hace porque le parece que debe sentirse culpable. Si uno hace algo que según su criterio está bien, pero según el criterio de la sociedad o la religión no lo está… ¿tiene que sentir culpa obligatoriamente? Si uno hace algo que según su criterio no es pecado, pero según la religión sí lo es… ¿tiene que sentirse pecador obligatoriamente?, ¿cargamos con culpas que no nos corresponden?, ¿para qué sirve la culpa cuando uno ya se ha dado cuenta de su responsabilidad?, ¿es lo mismo ser culpable que ser responsable?, ¿o no aceptar la culpa es de irresponsables? Una conciencia sana es quien mejor puede contestar a todas estas preguntas. La objetividad y la honradez son imprescindibles en estos casos. El Amor Propio debe ser quien presida el proceso. La culpa se puede originar tanto por una acción como por una omisión. Parece ser que todo produce una consecuencia; cuando una acción u omisión deja un sentimiento de culpabilidad, una intranquilidad en la conciencia, sobreviene un arrepentimiento y un reproche, un malestar en el alma, un abatimiento difícil de consolar. Es muy conveniente, después de haber comprobado las consecuencias y haber extraído el aprendizaje correspondiente, dejar lo ocurrido y la culpa en el pasado. No es necesario arrastrar una culpa infinita y seguir castigándose siempre. Uno de los problemas derivados de la culpa es la inmovilización personal. Parece que uno no puede seguir porque el peso es insoportable, parece que uno no se atreve a seguir con su vida porque puede volver a repetir el error y otra culpabilidad puede añadirse a la que aún está viva. Uno se pasa más tiempo en el pasado –aunque no se dé cuenta- que en el presente. Culpa y auto-castigo aparentan ser indivisibles y se necesita mucho Amor Propio y una Autoestima saludable para ser capaz de concederse un perdón verdadero, absoluto, que borre hasta la última huella y deje la vida inafectada para poder seguir adelante y bien. ¿Cuánto te duele la culpa?, ¿cómo te afecta?, ¿qué te quita o qué te aporta?, ¿por qué crees que tienes que sentir culpa? La culpa, como toque de atención para quien está en un Camino de Desarrollo Personal, y siempre que sólo sea como advertencia y no como condena, está bien. Convertirla en el eje sobre el que gira toda la vida, no es adecuado. Habla con tus culpas, explícales que no es necesaria su presencia constante cuando llevan añadido el malestar, el reproche, y ese castigo tan grave que es el malestar propio. Siente, arrepiéntete si es necesario, aprovecha la lección, date el perdón… y sigue. No te estanques. La vida sigue y tú también. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  5. CÓMO VIVIR BIEN LA VIDA VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=gOLqRIs3jME En mi opinión, ni tú ni yo sabemos encaminar BIEN nuestra vida. Y bien que nos gustaría, porque, en teoría –sólo en teoría-, vivir es lo que hemos hecho hasta ahora, lo que hacemos en cada momento, y lo que tenemos previsto hacer… mientras podamos. Pero no es así. Analizadas racionalmente, y comparándolas con lo que podría llegar a ser cada una de las vidas, nos quedamos muy lejos o muy por debajo de las posibilidades que nos ofrecen. Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  6. ¿POR QUÉ NO TIENES AMOR PROPIO? En mi opinión, Autoestima y Amor Propio no son lo mismo aunque se parezcan bastante y aunque en ocasiones –y equivocadamente- se usen los nombres cambiados. Es cierto que ambas cosas están tan relacionadas, que cada una de ellas afecta directamente a la otra y ninguna de ellas se resuelve bien si no se resuelve la otra al mismo tiempo. Es cierto que a pesar de eso son independientes: uno puede tener la Autoestima alta y al mismo tiempo no amarse nada. Y uno puede tenerse Amor Propio mientras que al mismo tiempo es consciente de tener poca valía, aunque este último dato no siempre es correcto porque se suele tomar en comparación con otros. Básicamente, el Amor Propio es el amor que uno se tiene a sí mismo –y puede ser correcto, mucho, poco o nulo- y la Autoestima es el concepto y la valoración que uno tiene de sí mismo –que puede ser alta, correcta o baja-. Una vez escuché que una mujer le decía a otra, con una sonrisa muy sincera en la boca, “¡qué guapa estás desde que te quieres tanto!”. Fue respondida con otra sonrisa idéntica a la suya. Es cierto. Una persona que se ama resplandece. No necesita ir diciéndolo porque se nota. En la sonrisa, en la mirada, en el porte, en el aura. Uno ama a sus hijos o a sus seres más queridos a pesar de que son como son. No les pone condiciones. El amor brota espontáneo. Pero… cuando se trata de amarse a Uno Mismo se ponen demasiadas condiciones. La auto-exigencia aplicada es excesiva. Uno tiene que hacer todo muy bien para merecerse el premio de un auto-amor que debería ser continuo y gratuito. No termino de entender que las relaciones de uno consigo mismo sean tortuosas y estén cargadas de desprecios, de caras largas, de antiguos rencores cuando, teniendo en cuenta que uno está consigo las 24 horas del día desde que nace hasta que muere. Deberían ser, siempre, relaciones cordiales y amorosas. La relación con uno mismo debería ser siempre una bonita y duradera Historia de Amor. Se dice, con razón, “Tu mejor compañía la encontrarás mirándote en el espejo”. El Amor Propio es una decisión personal de aceptación y respeto y uno ha de tomarla siendo consciente. Si lo hace inconscientemente, tiene muchas posibilidades de que sea poco y malo, porque todos llevamos un censor crítico interno que es demasiado riguroso y que se va a enojar en cuanto hagamos algo que no sea la perfección absoluta, en cuanto uno esté por debajo de las altas expectativas que tenemos para con nosotros mismos. Uno ha de mantener presente la objetividad de saber que no es perfecto y que por tanto no se puede auto-exigir la perfección. En el Amor Propio uno se acepta tal como es, aunque siempre permanece latente el deseo y la intención de mejoramiento, pero uno se ama desde lo que es y tal como es en este momento. Implica también sentirse digno de recibir Amor y cariño de los otros. La falta de Amor Propio, como la falta de Autoestima, puede acabar en el peor de los casos en odio hacia sí mismo. Entonces es cuando uno se empieza a hacer daño a sí mismo. Entonces es cuando la relación se vuelve turbia, las ganas de hacer algo bueno por uno desaparecen. El malhumor se refleja en el rostro y el carácter de uno se enfada con todo en general y la amargura preside la vida. Y eso es algo que hay que evitar que suceda. No es conveniente dejar que sean los otros quienes nos suministren el amor. Es una responsabilidad propia. El Amor principal ha de ser el Propio. El que nos aporten los otros será bien venido y se añadirá al que ya tenemos. Si una persona no tiene Amor Propio tenderá a menospreciar lo favorable y agradable que le digan acerca de ella, incluso aunque sea totalmente cierto. En el Amor Propio no existe el egoísmo, como algunos acusan. Conviene comprobar que uno no está confundiendo “tener mucho ego” con tenerse Amor Propio. Es cierto que a quien tiene una Autoestima equilibrada le resulta más fácil manifestarse ese Amor, pero debería ser incondicional; aunque uno no reúna esas características que se supone le harían ser perfecto, tendrá que hacerlo a pesar de todo; tendrá que aceptarse y acogerse tal como es en este momento, tan desvalido, tan cargado de errores, sintiéndose tan desgraciado y tan poca cosa. Es en esos momentos, precisamente, cuando más necesita su acogimiento sin condiciones, su conformidad con lo que es –lo que no quiere decir que renuncie a un trabajo de mejoramiento personal-. Uno sólo se tiene a sí mismo, aunque haya más gente a su alrededor que le quiera. En mi opinión, hay multitud de tipos de amor y de personas o situaciones que nos lo pueden aportar, pero el Amor Propio sólo se lo puede dar Uno Mismo y es insustituible; los amores ajenos aliviarán la carencia de amor pero no la solucionarán definitivamente tal como lo haría el propio amor. A quien esté interesado en mejorar su Autoestima, y con eso tal vez también su Amor Propio, le recomiendo que entre en estos enlaces y busque los artículos que más le interesen: https://buscandome.es/index.php/board,62.0.html https://buscandome.es/index.php/board,92.0.html Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  7. HAY QUE PONERSE OBJETIVOS TAN PEQUEÑOS QUE SEA IMPOSIBLE NO LOGRARLOS.vídeo de 6 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=LP4Er3MSFJQ“Cuando alguien se propone un proyecto, sea el que sea, permanecer fijo en él, con una constancia irreductible, es la primera condición y es ineludible. Si uno decide hacer cambios en su vida ha de tener un Camino claro que seguir o un objetivo preciso hacia el que mirar. Después conviene desmenuzarlo para que sea lo más asequible posible. Hay que ponerse pequeños objetivos si uno no puede con los grandes. Tan pequeños que resulte imposible no lograrlos. Cada día un paso puede ser suficiente para quien no puede andar más. PERO QUE SEA CADA DÍA UNO SIN FALTA. Ya lo sabes: todos los grandes recorridos comienzan con un sencillo paso y un gran recorrido es la suma de esos sencillos pasos. En algún momento uno habrá acumulado muchos pasos y podrá ya vislumbrar cercano lo que buscaba.No hay que desesperase nunca. Cuando uno encuentra mil cosas que quiere cambiar sucumbe ante el peso aparentemente inmenso de esas mil cosas y se puede rendir fácilmente. Uno quiere resolverlas inmediatamente y eso es imposible. Aparece un bloqueo que es una especie de rendición; uno intuye que no va a poder y ya se siente vencido antes de empezar. Entonces resulta fácil renunciar y volver a la frustración. El miedo inconsciente al cambio, ese estar en la mal llamada zona de confort, parece menos malo que lo puede venir si uno se empeña en hacer cambios”.Francisco de SalesSi le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  8. NO TE DESPRECIES En mi opinión, una de las muchas agresiones que uno puede cometer contra sí mismo, y sin duda una de las más graves, es el desprecio. Me cuesta encontrar una explicación convincente para el desprecio injustificado hacia los otros, porque me parece que es algo ruin que muestra una prepotencia miserable y una falta de respeto imperdonable hacia la dignidad de la otra persona. No tolero que alguien desprecie a otra persona. Me refiero a quien lo hace desde la creencia en que tiene una poderosa superioridad. Despreciar a un asesino –por ejemplo- parece que podría ser justificable, pero creo que también habría que sentir por él, al mismo tiempo, lástima, compasión o tristeza y no solamente desprecio. Aún encuentro menos justificación para auto-despreciarse: no aporta nada positivo y afecta negativamente a la Autoestima, al concepto que uno tiene de sí mismo, a la dignidad, al honor, y a la estabilidad emocional y psicológica. Todo se ve afectado completamente por ese desprecio que casi siempre nace de la rabia o la ofuscación y no de la objetividad. Uno se desprecia por un hecho concreto, por algo cometido, mientras que al mismo tiempo se olvida de todas sus bondades y capacidades, de todo lo bueno que ha hecho, de todas las cosas maravillosas que hay en su vida logradas por sí mismo. Y de ese modo convierte lo que es el uno por ciento de sí mismo en lo más importante y destacado ocupando más preponderancia que el noventa y nueve por ciento de su realidad. Nos enseñan, desde la educación infantil, que el sentimiento de culpabilidad hay que vivirlo con frustración y que se ha de producir como resultado de las malas acciones de las que somos responsables y por tanto culpables. Nos enseñaron a ser culpables por pensar de un modo distinto, por no hacer lo que se suponía que teníamos que hacer según el criterio de ellos; nos reprocharon nuestros “malos comportamientos” y nos mostraron la decepción que les habíamos causado. La idea de la culpabilidad pretende que cambiemos nuestro comportamiento logrando que nos sintamos mal por lo hecho. De modo que usaron la culpa para manipular nuestro comportamiento. Pero… ¿realmente nos tenemos que sentir mal por algunas de las cosas que hacemos? El sentimiento de culpabilidad se convierte en desagradable porque nos lleva a la tristeza y el malestar general, a la vergüenza, la mala conciencia, la autocompasión, los remordimientos… todo nos lleva a sentirnos mal. Y eso hasta podría estar bien si se utilizase como un reactivo, si nos sirviera para darnos cuenta de algo y llegar a conclusiones que nos beneficien de cara al futuro. Si lastimar a alguien nos deja un sentimiento de culpa, este sentimiento nos enseñará a no lastimar nuevamente y en este caso es positivo. El peligro está en estancarse en ese estado y entrar en una rueda de auto-acusaciones y auto-desprecios de los que uno nunca sale bien parado. Conviene revisar su origen cada vez que uno experimenta ese sentimiento, porque a veces se produce al juzgarlo desde reglas morales rígidas o puritanas o desde normas excesivamente severas que pertenecen a un determinado tipo de sociedad y no a nuestros criterios. Hay quien vive atormentado por haber trasgredido unas normas en las que no cree… pero permite que le rijan. Hay quien se siente avergonzado por su sexualidad –que es suya y natural- porque según ciertas ideas religiosas es pecaminosa, sucia o inaceptable. Hay quien se desprecia porque no ha conseguido ser un triunfador… según una idea social que no está al alcance de todos ni es obligatorio cumplir. Hay quien se siente fracasado –y por ello se desprecia- por no haber cumplido las expectativas que otros pusieron en él, que no siempre coinciden con las que uno realmente sí desea. El desprecio es enemigo del Amor. No se presenta donde hay Amor. Quien ama, al prójimo y a sí mismo, no utiliza esa humillación ofensiva que es el desprecio. No deshora. No denigra. No humilla. No te deshonres. No te humilles. No te desprecies. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  9. ¿LO QUE NO RECORDAMOS ES COMO SI NO HUBIESE EXISTIDO? En mi opinión, creer ciegamente en algunas de esas frases que suenan impactantes y verdaderas, que suponemos que tienen que ser muy ciertas porque seguro que las ha creado alguien inteligente, induce en muchas ocasiones a errores y a veces a errores importantes. Todo aquello que leamos o que escuchemos ha de ser revisado y elaborado desde nuestra propia experiencia y desde nuestra situación actual. De nada sirve repetir lo que aparenta ser bueno, o que realmente lo es, si lo dejamos sólo en la mente y no lo pasamos por el corazón. Tal vez este relato lo explique. “Lo que no recordamos es como si no hubiese existido”. Así lo pensó. En el mismo instante se dio cuenta de que no era el primero en llegar a esa conclusión, que no era el summum de la inteligencia humana, pero le agradó mucho llegar por sí mismo a ese descubrimiento. Aún se relamía de gusto su ego cuando le atacó otro pensamiento que, curiosamente, era el mismo pero convertido en interrogante o con una duda añadida: “¿Lo que no recordamos es como si no hubiese existido?”. Se le esfumó de golpe la vanidad que sintió al principio por el descubrimiento. Necesitó un poco más de tiempo y comprensión para verificar y entender cuál de las dos propuestas distintas –la que afirma y la que duda- tendría razón. Había leído que todo lo que ocurre deja una marca, incluso aunque desaparezca del recuerdo. Algunas veces son cosas imborrables porque las recordamos a menudo y a veces son matices mínimos, detalles casi inapreciables, pero que dejan su señal en algún sitio del inconsciente. “La vida no cuenta los pasos que has dado, sino las huellas que has dejado”. Es una frase que él se repetía a menudo. Las cosas también se pueden contar por la huella que nos han dejado. Incluso las que permanecen en un olvido aparentemente plácido. “Todo nos marca”, concluyó convencido y sin dar más explicaciones. “El olvido se puede llevar el hecho, pero no el efecto que nos hizo”. Esta frase, creada por él, era lo mismo que habían dicho miles de personas antes pero le pareció que merecía el título de ser original y suya. “Se puede borrar la memoria, pero… ¿se borra el dolor?”. Le gustó también haber descubierto esto. “Se curan las heridas, pero no se borran las cicatrices”. Dijo esto porque le había aparecido en la mente la imagen de un corazón lleno de heridas con costuras, con parches, con vendas. “Lo que no recordamos SÍ existió”. Se propuso atreverse con todo su pasado. Con la parte que había provocado él y con la parte de la que fue sólo víctima. Buscó los recuerdos, revolvió entre sus viejas fotografías, sus diarios de juventud; se atrevió con aquello que siempre evitó. Reconoció que su infancia fue terrible, pero supo comprender y aceptar y lo doloroso comenzó a diluirse mágicamente. Aceptó las carencias sentimentales en su infancia e inmediatamente pudo comprender que no fue culpable de ello. Se quitó la espina que le clavó Luz, su primera novieta, cuando le abandonó, y hasta fue capaz de enviarle un beso imaginario y risueño. “El dolor es un invento malo e innecesario”, dijo sonriendo, “es una carga inútil”. Y siguió en la tarea de ir quitando el dolor de su pasado, de su presente y de su vida. El dolor no tendría un lugar en su futuro. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  10. SÓLO DUELE AQUELLO QUE PERMITIMOS QUE DUELA. vídeo de 7 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=0hFOf94Zfqw&t=12s En mi opinión, en general, desatendemos bastante la solución eficaz y definitiva a un asunto tan doloroso y que causa tan graves consecuencias como es el hecho de permitir que nos afecten tanto las cosas con las que otros nos ofenden. Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  11. ME ARREPIENTO DE…En mi opinión, cualquier persona tiene motivos suficientes para poder continuar la frase. Es una frase que no se pronuncia en voz alta, pero circula por el interior abatida porque todo lo que vaya detrás de esos puntos suspensivos acumula reproches, rabia, rencor, dolor o cualquier otra culpabilidad o negatividad.Es la moral personal la que indica la actitud o la catalogación de cada cosa que nos ha sucedido, y fluctúa entre el optimista –y tal vez acertado- “no me arrepiento de nada si en su momento lo disfruté”, el “sólo me arrepiento de lo que no hice”, o “no me arrepiento de mi pasado, pero sí del tiempo perdido con la gente equivocada”; también está la más filosófica “nunca te arrepientas: si fue algo bueno, fue increíble y si fue algo malo, fue una experiencia”. También “No me arrepiento de nada, pero tengo claro las cosas que no volvería a hacer”.Para esto del arrepentimiento no conozco una fórmula universal que se pueda aplicar a todas las personas y todos los casos, por eso cualquiera de las frases anteriores puede ser la Biblia para unos y una tontería para otros. Cada uno tiene que dejar que resuenen en su interior y ver si hay un asentimiento de conformidad o un rechazo rotundo.Es cierto que somos la suma de todas y cada una de las experiencias que hemos pasado en nuestra vida, tanto de las que catalogamos como positivas como de las opuestas. Uno no sería tal y como es hoy si no hubiese pasado por todas, porque cada una de ellas ha hecho su aportación.Hay una cosa que es muy clara en el caso de las pesadumbres por las cosas pasadas: ningún arrepentimiento podrá enmendar las oportunidades perdidas en la vida. Vivir con consciencia, darse cuenta de lo que uno REALMENTE quiere –y hacerlo-, es tal vez lo único que puede evitar que uno se vaya cargando de motivos para el arrepentimiento. Los motivos generalmente son irreversibles.“Me arrepiento de…” ¡cuántas cosas tenemos para continuar la frase!,¡y cuánto duele a veces!, ¡qué ganas de llorar! Uno se sorprende de algunas de las cosas que ha hecho y se sorprende de haber sido capaz de hacerlas, y se reprocha en qué estaba pensando, cómo pudo equivocarse tanto, cuánto le gustaría volver atrás y hacerlo distinto.El arrepentimiento se convierte así en un callejón sin salida, porque parece que no se puede avanzar; los remordimientos atenazan con firmeza y no dejan al pensamiento o a los sentimientos ir más allá, a ver si encuentran el modo de reparar lo irreparable, o por lo menos consolar lo que aparenta ser inconsolable. Es la conciencia –que es una forma de llamar a la bondad innata- quien insiste en el reproche-castigo por lo que se hizo, en conseguir que el dolor duela más.Para no tener que arrepentirse después lo mejor es no crear motivos para el arrepentimiento. ¿Te parece demasiado simple la frase?, ¡es que es así de simple! Y si ya se han creado los motivos… pues aprender lo que haya que aprender, permitirse unos instantes de auto-flagelación mental o verbal -no muy dura ni muy larga- y mentalizarse para instaurar una actitud que no vuelva a llevar a tener que arrepentirse por lo mismo.La otra forma de no pasar por el dolor del arrepentimiento es ser consecuente con los actos, con todo lo hecho, aceptar que quien hizo entonces aquello no era quien uno es ahora y asumirlo con tranquilidad –que no quiere decir que no importe-. Entender que todos acertamos y nos equivocamos, y que ambas cosas pueden ocurrir naturalmente. La excepción es cuando uno obró mal intencionadamente. Si somos capaces de entender que los actos –incluso cuando el resultado no es de nuestro agrado- no tienen por qué llevar obligatoriamente un juicio hecho desde los condicionamientos, bien por parte del ego –que no admite ni reconoce que uno haga algo mal- o bien desde los preceptos religiosos o morales –que son unas normas que han impuesto otros-, nos será más fácil admitir con naturalidad el resultado aunque sea indeseado. En el pueblo donde yo veraneo, cuando algo no sale como uno esperaba se dice “una mata que no ha echao”… pero hay otras matas que sí “han echao” y se compensan. Se come el fruto de las que han producido y se olvidan las que no dieron.Ante un arrepentimiento por lo hecho conviene que te plantees… ¿puedo hacer algo por solucionarlo?, ¿puedo hablar con los afectados y manifestar mi pesar?, ¿hay algo que pueda reparar?Ante un arrepentimiento por lo no hecho… pues saca el aprendizaje de que en la próxima situación similar sí te vas a arriesgar y lo vas a hacer.Te sugiero encarecidamente que cojas unos folios o una libreta, que escribas un encabezado que diga ME ARREPIENTO DE… y que escribas todo lo que venga a tu mente. Sólo lo vas a leer tú, así que no escondas eso que escondes a los demás. Sé sincero. Deja que las culpas salgan de su sepultura, llora un rato si te apetece, no te prives -pero no alargues artificialmente ni el llanto ni la congoja- y después date un abrazo –real o simbólico-, y dedícate unas palabras de comprensión y de amor.Te dejo con tus reflexiones…
  12. ¿Y SI SOY PEOR DE LO QUE CREO?vídeo de 8 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=kiYMWG6lBRM#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #mejorarEn mi opinión, bastantes de los motivos por los que se aplazan una y otra vez los procesos de Introspección y Autoconocimiento están relacionados con el miedo a la decepción, a que lo que se descubra esté aún por debajo de las peores suposiciones, y que el concepto que tenemos de nosotros mismos quede minusvalorado después de encontrarnos con la realidad que durante tanto tiempo hemos evitado ver.Francisco de SalesSi le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  13. RENUNCIEMOS A LO QUE NOS HACE DAÑO video: https://www.youtube.com/watch?v=YyRakkYdaTc En mi opinión, a veces tardamos demasiado en deshacernos de ciertas cosas que nos perjudican. No sé si es falta de valentía, si es pereza, o si es masoquismo. Cada uno sabrá o averiguará, si es honrado, cuál es su razón o su excusa. Pero renunciar a lo que nos hace daño debería ser un asunto prioritario. Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  14. EL TIEMPO DE LOS ARREPENTIMIENTOS video: https://www.youtube.com/watch?v=l1IUBWWV8Ww En mi opinión, todos los que hemos pasado de los cuarenta años –algunos precoces incluso antes de esa edad- hemos llegado a plantearnos, con mayor o menos tristeza, que se nos está yendo la vida y la estamos perdiendo irrecuperablemente. En realidad, todos los días son el comienzo del Tiempo de los Arrepentimientos. Desde que tenía 13 años una de mis grandes preocupaciones era evitar que al llegar a ser muy mayor me encontrara impedido, inmovilizado, y con todo el día y el resto de la vida por delante para pensar, obsesivamente, en el mismo mono-tema: el arrepentimiento por todo aquello que no hice. Y ya conoces lo que dice la sabiduría oriental “De aquello que no hiciste es de lo que más te arrepentirás”. Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  15. ¿QUÉ ES VIVIR? En mi opinión, esta pregunta –una de las más complicadas de responder de todas con las que me he encontrado- no es una de esas cuestiones que haya que dejar para que los grandes filósofos teoricen sobre ella, sino que hay que cogerla de frente, añadirle “para mí” y dejarla redondeada y lista para el interrogatorio. ¿Qué es vivir… PARA MÍ? Porque no es importante qué es para los otros, ni cuál es su definición en el diccionario (tener vida): lo que es importante es saber qué es realmente este hecho de estar en el mundo, de poder tener pensamientos y tomar decisiones, de alegrarse y sufrir, de tratar con la gente y de estar solo. Es importante conocer cómo lo estoy haciendo yo, cómo lo siento yo, y cómo interpreto yo esto de estar y existir, y esto hay que tenerlo muy claro porque incluso aunque no nos demos cuenta estamos teniendo vida a todas horas, pero… ¿Estamos viviendo todas las horas? Vivir, en una visión más completa, puede ser “estar aquí y ahora con consciencia”. También puede ser “aceptar y aceptarse” o “evitar todos los conflictos que se puedan y simplificar la existencia”. También puede ser “ver, oír, tocar, sentir”. No hay una definición real y completa que abarque a toda la Humanidad (excepto tal vez ésa tan sencilla de “tener vida”), ni han de ser todas las vidas iguales, clónicas, sino que cada uno puede aderezarla a su gusto y poner más de una cosa y quitar todo de otra, porque vivir, tal vez sea “atender las propias emociones y sentirse y acompañarse conscientemente en esta tarea mágica que es estar en el mundo y disponer de los sentidos para apreciarlo y disfrutarlo, apreciarnos y disfrutarnos”. Tenemos una vida moldeable. Sobre ella se pueden aplicar modificaciones y mejoras, y es posible ir puliéndola –puliéndonos- para hacer de nosotros un Ser Humano acorde con nuestros deseos, que sea defensor y garante del respeto a la propia escala de valores, fiel a los principios propios, digno, respetable y respetuoso. No hay algo que diga “esto es vivir y esto otro no lo es” porque vivir, para mí, es algo que yo construyo libremente y mi definición puede –y tal vez debe- ser muy distinta y opuesta a lo que es vivir para otra persona. Demasiada prisa y demasiada desatención a la vida y demasiadas preocupaciones hacen que no tengamos clara y actualizada la respuesta a esta pregunta que puede marcar un rumbo distinto –y mejor- en nuestra vida. Esta vida es una oportunidad, irrepetible, de la cual somos responsables y esta responsabilidad es fuerte. No hemos de conformarnos con hacer como otros que la desperdician y después se instalan en el arrepentimiento… cuando ya es tarde e irrecuperable. La vida no es para encajarla en una frase célebre y dejarla ahí, sino que es para VIVIRLA. Vivir no siempre es fácil porque implica también una parte de cosas poco agradables, como tomar decisiones duras o difíciles, torturarnos, enfrentarse, sentir, llorar, discutir, sufrir… pero eso también es vivir, como lo es equivocarse, aprender y continuar. VIVIR es lo único urgente, lo prioritario. Sólo nos damos cuenta de la maravilla que es VIVIR cuando nos paramos, nos salimos de la rutina, de la falta de apreciación, y nos damos cuenta de lo que realmente es: un milagro. Poder estar donde estamos y tener la capacidad de poder disfrutarlo es algo mágico que hemos convertido en algo rutinario, con muy poco valor. Nos parece tan normal eso de estar aquí y de saber –suponer, más bien- que mañana tendremos otro día de vida, y pasado mañana otro día más, que no le damos la importancia que merece. Incluso en las vidas más complicadas, más duras y sufridas, se mantiene la opción de VIVIR con consciencia. Te propongo que empieces a VIVIR y dejes de vivir. Y, ya lo sabes, eso depende exclusivamente de ti. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si te ha gustado este artículo ayúdame a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  16. EL QUE NO SE AMA, SE HACE DAÑO. En mi opinión, el título de este artículo es una gran verdad de la que no somos muy conscientes; el hecho de no ser muy conscientes nos perjudica grave y directamente. El Proceso de Desarrollo Personal requiere como primer paso, e indispensable, el hecho de darse cuenta. Sólo a partir de darse cuenta es cuando se pueden –y se deben- poner en marcha las decisiones necesarias para efectuar las modificaciones requeridas. Creo que Amarse y desarrollar el Amor Propio es una tarea obligatoria que además debiera ser ineludible. Pocas cosas hay más absurdas y disparatadas que vivir consigo mismo toda una vida en la que la relación no sea agradable -por lo menos- y no sea muy amorosa. Amarse se convierte en una maravillosa tarea de la que es uno directamente el beneficiario. Si uno no se Ama, se perjudica de algunos modos, y de todos modos se hace daño. No cuidarse es hacerse daño, no respetarse, no aceptarse, no valorarse, no darse lo mejor, no atender las necesidades y los deseos propios… también son formas de hacerse daño. Envidiar es hacerse daño, traicionarse, menospreciarse, compararse y acabar frustrado, no cuidarse, odiarse o rechazarse, quejarse y protestar por cosas que no agradan pero que luego no se les pone solución… es hacerse daño. No escucharse es hacerse daño, no aceptar los elogios, alargar los enfados, no ser comprensivos, no cuidar la propia Autoestima, estancarse y no luchar por uno mismo… es hacerse daño. Sonreír y no amargarse por nada ni por nadie, cuidarse, comprender y aceptar, ocuparse de la felicidad, atenderse, sentirse bien, protegerse, mimarse, sanarse, disfrutar… eso es Amarse. Preservar es una de mis palabras favoritas, me parece maravillosa, es “resguardar a alguien o algo de algún daño o peligro”. Preservarse es perfecto. Ponerse a salvo. ¿Qué mayor acto de Amor Propio hay que preservarse? Protegerse de los daños, que siempre son innecesarios. Amarse uno mismo no es egoísmo, es cuidarse y hacer de la felicidad y el bienestar una prioridad. Y es necesario. Que tu tarea no se acabe al terminar de leer. Amarse es una buena decisión, tal vez sea la mejor, pero como siempre… tú decides. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  17. SOMOS ESCLAVOS Y VÍCTIMAS DE NUESTRA MENTE.vídeo de 9 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=px1GxR2ERFc#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #mejorarEn mi opinión -y generalizando, aunque hacerlo siempre es una temeridad-, tenemos un grandísimo desconocimiento de nuestra mente y su funcionamiento, y sólo en contadas ocasiones somos conscientes de ella, porque la mayoría del tiempo funciona de un modo inconsciente convirtiéndonos por ello en sus víctimas y esclavos. Si esto no fuera tan dramático resultaría gracioso.Francisco de SalesSi le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  18. ¿QUIÉN ME HA ROBADO LA VIDA? En mi opinión, sobre esta pregunta que se hizo la madre de una querida amiga, ya inmersa en un reciente Alzheimer, cuando se le respondió a su pregunta de ¿cuántos años tengo?, no se sabe si al responder así dejó clara su pérdida o tuvo más lucidez que nunca y se preguntó lo que nunca antes no se atrevió a preguntarse. ¿Qué he hecho con mi vida?, se preguntó también después. Mi amiga no escuchó la respuesta a ninguna de las preguntas. Su madre entró en un mutismo severo que no rompió ya para decir nada más. Desde entonces no habla. Pero piensa. Se le nota porque se le pone cara de sufrimiento, se muerde los labios, tiembla, y entonces aparecen lágrimas que no se entretiene en aplastar ni enjugar. No parpadea. La mirada se fija en un punto inexistente. Y vuelve a llorar. Mi amiga ha tomado para sí esas mismas preguntas y está en la búsqueda de las verdaderas respuestas. Quién me ha robado la vida no es una pregunta para exculparse, porque en realidad es el camino que lleva hasta la siguiente, que es la buena: ¿Qué he hecho con mi vida? La vida de uno es lo que uno hace con ella. También lo que no hace. Y también lo que permite que otros –sean personas o circunstancias- hagan. Uno es responsable de lo que quiere que haya en ella y, sobre todo, es responsable de cómo quiere interpretar lo que sucede en ella; es responsable de calificar las cosas, de poner en el montón de los fracasos asuntos a los que no les corresponde ese sitio, y de no poner en ella cosas buenas, alegrías, esperanzas, felicidad, optimismo y fe. Lo mismo que es responsable de acumular tristezas, de dejar que el desánimo prolifere a sus anchas, o que el dolor se apoltrone en la parte más confortable de su corazón y quiera quedarse permanentemente. A la vida no hay que desatenderla ni hay que permitir que sea ella, por su cuenta y sin nuestra supervisión, quien se rellene de cualquier modo con cualquier cosa. Esa es la forma de tener una vida anodina, vacía de vida, y de tener momentos sin sustancia, soledad y aridez, sueños muertos y una ilusión tan mala que va al psiquiatra. La vida se alimenta de VIDA. Sólo la presencia consciente de uno en su vida la llena, la redondea, la hace plena y fuente de satisfacciones. Requiere y se merece la más esmerada atención, la vivencia más intensa. Y eso hay que hacerlo ya y en cada momento. No hay segunda oportunidad en la que arreglar los desperfectos de la primera. Se vive y se aprende al mismo tiempo. Se aprende y se vive al mismo tiempo. Hay momentos en los que nuestra atención se tiene que concentrar en tareas externas, pero hay momentos, muchos, en los que uno puede decidir dónde poner esa atención, en los que uno puede cerrar los ojos y quedarse de ese modo a solas, y en los que uno puede decir el ya conocido “Soy yo y estoy aquí y ahora”; momentos de ver –no sólo de mirar- lo que nos rodea, ver las cosas separadas del concepto –con los ojos de un Marciano que acaba de llegar a la Tierra y no conoce nada de lo que hay en ella-; ver el tono de azul con el que se ha vestido el cielo hoy, o saborear o sentir o estar. “Confieso que he vivido” es un buen epitafio para cualquier vida. Será bueno que tú también lo puedas sentir así. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  19. DEFIENDE TU ESCALA DE VALORES. En mi opinión, respetar y defender la escala de valores que uno haya diseñado, si está hecha muy conscientemente y de acuerdo con los propios principios, es una tarea que ha de ser irrenunciable. Se trata de una lista imaginaria en la que se establece el orden de los intereses personales; está hecha en función de la importancia que cada uno concede a los criterios y a los fines que uno quiere aplicar en su vida. En esa escala deben aparecer los principios por los que uno ha decidido regirse y han de respetarse como Mandamientos propios. Debe mantenerse viva y actualizada, o sea que se puede y se debe revisar y renovar si es necesario. Las cosas más notables seguirán manteniendo lugares altos destacados (la moral, la ética, los principios, el amor, el respeto, la amistad, la familia, la dignidad, etc.); otras cosas irán cambiando su lugar en función de que se consideren más significativas en ese momento o que se les vaya restando el interés. Hacerla es algo absolutamente personal en lo que nadie debe intervenir para imponer lo que –según su criterio- ha de ser más valioso o destacable. Lo que aparezca destacado es porque realmente uno desea que esté así, ya que no tienen que ser todas iguales; cada uno tiene la suya propia aunque haya algo que tienen todas en común: han de ser respetadas por los demás sin ser cuestionadas. Nadie debe decirte que la tuya es una tontería y que no son valiosas las cosas que defiendes, así como tú tampoco debes menospreciar la ajena. Si estás convencido de que el orden es el que tú deseas aplicar, respétalo y haz que lo respeten. No importa que a los otros les parezca absurda o que la califiquen con cualquier adjetivo menospreciante; el valor de cada cosa lo adjudicas tú y no los otros. La has construido desde el juicio de lo que para ti vale la pena. Sólo tú decides qué es lo importante para ti. Tus valores son los que indican quién eres realmente y cuáles son tus auténticos preceptos. Eres la suma de tus valores. Ellos son los que te conforman como persona. Son tu moral y tu ideología quienes construyen esa escala que es en la que se basan tus fundamentos personales, o sea que su importancia es enorme. Esos valores son nuestro juicio acerca de lo que para nosotros vale la pena y merece nuestra atención. La felicidad propia está muy relacionada con el respeto y el cumplimiento de esos valores. La escala se va construyendo en función de todo lo que nos han ido inculcando; hemos de quedarnos con aquello con lo que estamos de acuerdo y lo que añadimos a partir de las experiencias que hemos tenido en la vida, de reflexiones que nos han hecho ver lo que de verdad ocupa un lugar destacado para nosotros, y de las cosas que hemos descubierto que aportan sentido a nuestra vida y a nuestro Ser. Es esta escala la que nos hace responder de cierto modo a lo que nos va sucediendo, la que nos indica qué es valioso y respetable y qué es insignificante y no nos afecta. Con ella vemos qué es lo que calificamos como “bueno” o “malo”, aceptable o intolerable. Es el libro de instrucciones éticas y morales para alcanzar la satisfacción personal. Y nos dice quiénes somos. Ser congruentes con ella dictará que haya equilibrio entre nuestra mente y nuestros hechos. Cada decisión, cada actitud y cada comportamiento, han de estar fundamentados en esos preceptos que uno mismo, por su propia voluntad y de acuerdo consigo mismo, ha dispuesto. De ahí la enorme importancia de tener una muy clara Escala de Valores, de cuidarla, de actualizarla cuando sea necesario, de defenderla y hacerla respetar. Es una hermosa tarea. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  20. COSAS QUE TENGO QUE HACER URGENTEMENTE Y SIN FALTA.(Porque deseo hacerlas)vídeo de 6 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=-dFGFQmeJ5YEn este enlace puedes ver escritas todas estas cuestiones de las que se hablan en el vídeo: https://buscandome.es/index.php/topic,11914.msg14109.html#msg14109#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #mejorarEn mi opinión, es muy recomendable –en realidad, es imprescindible- mirar seriamente las cosas que no haces porque crees que nos las puedes o no las debes hacer.Hay que prestar atención a las cosas importantes, no sólo a las urgentes, y no perder la vida -mal llamada “el tiempo”- mientras sigues aplazando la decisión de Descubrirte. Ten cuidado de que tu vida no sea un continuo abandono de tus buenos propósitos.Pararte, pararlo todo, y averiguar: ¿Qué quieres hacer con tu vida?Dejar de ser solamente un teórico y ponerte a hacer lo que sabes que tienes que hacer, que a su vez es también lo que quieres hacer.Vete pensando ya en esto…Francisco de SalesSi le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  21. ¿CÓMO ENCONTRAR LA SALIDA DE LOS PROBLEMAS? En mi opinión, cuando estamos encerrados en un problema no recurrimos a lo que más nos puede ayudar a salir de él: la objetividad, la calma, la consciencia, o la imparcialidad de juicio. Se sabe que la mejor forma de ver y entender un problema es salirse del problema. Algunos lo llaman “subir al balcón”, porque se supone que si uno se sube a un balcón –simbólico- lo va a ver desde fuera y desde arriba, como algo que no es propio y no le afecta, algo que está sucediendo fuera de sí mismo, y entonces, sin la presión y la tensión que se crean cuando hay que tomar decisiones que afectan directamente a la estabilidad emocional o financiera, se puede ver con más equilibrio. Otro método que también se utiliza –y que es realmente eficaz si se hace bien- es el de imaginar que lo que le pasa a uno en realidad le pasa a una persona amiga que viene a pedirnos consejo sobre cómo resolverlo. Repito que es imprescindible hacerlo bien, ser capaz de salir del agobio propio y no partir desde el “no soy capaz de encontrar la solución”; entonces se produce la magia en la que uno es capaz de observar desde fuera lo que le pasa “a la amiga” y es cuando puede darle unos buenos consejos que luego tomará para sí. A otras personas les funciona el método de la silla vacía o alguna versión del mismo. Básicamente se trata de sentarse en una silla, con el respaldo recto para tener mejor postura, y cerrar los ojos para imaginar que uno sale de sí mismo y se dirige a una silla vacía que está en frente y se sienta en esa silla, se calma, y entonces se le pregunta “¿qué te pasa?”; se escucha ese problema –que ya no es propio sino del que está sentado en la silla de enfrente- y se le aportan soluciones o puntos de vista distintos… que luego aprovechará uno. EL RESTO DEL ARTÍCULO LO PUEDE VER EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/topic,19268.0.html
  22. HAY QUE QUITARLE DRAMA A LA VIDA vídeo de 7 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=9f9L4HRDjow&t=8s En mi opinión, somos un poco exagerados cuando valoramos las cosas que no son de nuestro agrado. Las catalogamos como peores de lo que realmente son. Y conviene darse cuenta de esto y verlo muy claro, porque las cosas son lo que son. Sin adjetivos. Pero dependiendo del adjetivo que le adjudiquemos lo convertiremos en algo trivial o en algo dramático. Desdramatizar es quitarle dramatismo a las cosas y a la vida. Quitarle intransigencia y aspereza a ciertos asuntos. Bajarlos del pedestal doliente donde los hemos puesto. Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  23. CÓMO SOLTAR EL DOLOR En mi opinión, aferrarse a esa mala costumbre de seguir machacándose masoquistamente por cualquiera de las acciones del pasado que no tuvieron el resultado que uno deseaba provoca un sufrimiento innecesario. Es imprescindible revisar los enojos, los reproches, los resentimientos, las heridas… todos esos asuntos dolorosos que mantenemos vivos con el recuerdo continuo de lo que sucedió. Aún no somos capaces de amarnos en plenitud, o sea, con lo bueno y con lo otro. Aún seguimos repudiando a ese yo de nuestro pasado que cometió alguna imperfección. Aún no soltamos el látigo de castigarnos ni nos quitamos las cadenas que nos inmovilizan impidiéndonos continuar hacia adelante. Aceptar es un verbo cargado de buenas intenciones que colabora para que la paz encuentre incondicionalmente en nosotros un lugar cada vez más amplio, más acogedor. Una maravilla. Comprender es un verbo generoso y caritativo, capaz de abrirnos la mente y los ojos para ser capaces de percibir el auténtico sentido de ser un maravilloso imperfecto Humano. Perdonar es el verbo que más sabe de Amor Propio; siempre tiene los abrazos compasivos abiertos. No se cansa de ser noble y tolerante, piadoso y compasivo. Amar es el mejor de los verbos, el más humano. El más sabio. Poniendo en nuestra vida esos verbos –y algún otro de los amables- podríamos pegar una barrida a los rencores atrasados, recalentar la frialdad con la que nos tratamos a veces, e iniciar un proceso irrevocable de amistad imperecedera con nosotros mismos. O sea, amarnos. Y borrar las cuentas pendientes que mantenemos vivas. Y absolvernos de tanta injusticia, tanta hostilidad en el trato, tanta distancia entre uno mismo y uno mismo. Soltar el dolor puede ser sencillo si se afronta desde la aceptación –lo que pasó, pasó y ya es irremediable-, desde la comprensión –ser Humano implica ser imperfecto y ser imperfecto no es malo-, desde el perdón –tal vez no haya otra cosa que sea más grandiosa ni más noble que perdonarse uno mismo-, y desde el amor –de entre todos los amores, el Amor Propio, o sea el amor a uno mismo, es el más necesario-. Soltar el dolor no significa que el dolor nunca existió. Significa que no controlará más nuestras vidas. Lo que duele es sostener lo que ha de ser insostenible. Hay que dejar que el olvido se haga cargo de algunas cosas del pasado que ya sólo nos aportan más daño. Tal vez no sea mala idea regalarle unas últimas lágrimas a ese dolor como adiós antes de su partida, y después dejarlo ir llevándose toda su ponzoña. “Juro que es la última lágrima que lloro por ti” es el título de una poesía que escribí y es muy apropiado para esta ceremonia de despedida. Todos estamos ya en una edad en la que persistir en mantener abiertas las heridas es una grave estupidez. El resto de la vida será más amable si nos descargamos de esos dolores crónicos que arrastramos sin necesidad. ¿Qué sentido tiene mantener vivo el dolor? Será conveniente encontrar una respuesta distinta de esa tan usada de “para no olvidar y no volver a repetirlo”. Cuando uno aprende de verdad, lo aprende para siempre y no necesita cargar con el recordatorio innecesario y perjudicial que es el dolor. El dolor hay que sentirlo, tocarlo y dejarlo ir. No hace falta retenerlo en contra de su voluntad. Si el dolor es la expresión del Alma por algo desagradable, una vez que lo ha dicho y una vez que hemos aprendido la lección no hace falta mantenerlo artificialmente vivo con el poder de la injusticia de un castigo continuo. El dolor es sólo un aviso del estado de la conciencia. La parte dolorosa del dolor es una creación propia: el sufrimiento. El sufrimiento no existe, es artificial, es una elaboración de la mente que cree que tiene que castigarse por algo y lo hace de ese modo. Cuando seas capaz de sentir dentro de ti lo que acabas de leer, de un modo irrebatible, cuando lo sientas como propio, empezarás a dejar de sufrir. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  24. LO QUE NO HAY QUE HACER TRAS UNA DECEPCIÓN. En mi opinión, si al acabar una situación o una relación que no han sido satisfactorias no te deshaces de todos los sentimientos negativos que eso te hayan generado, como la ira o el odio o la amargura, no acabarás ni nunca ni bien con esa situación o esa relación porque todos esos sentimientos negativos e inútiles producidos te mantendrán amarrado a ella. El odio, la rabia, la malquerencia, o la frustración, van a ocupar en ti el espacio que podrían ocupar la esperanza, la ilusión, o las ganas de deshacerse de esa parte ingrata del pasado. Odiar requiere un esfuerzo extraordinario y es un enfrentamiento directo al bienestar propio. Al odiar estamos avivando resentimientos, furias, desilusiones, y todo eso lo convertimos en energía negativa manteniéndolo vivo en el corazón, que se contamina con ese veneno. El odio saca a la luz nuestra parte vengativa, malvada y desequilibrada. Darse permiso para odiar es darse permiso para usar nuestra parte perversa. Al acabar una situación dolorosa estará bien entretenerse en revisar lo que ha ido ocurriendo y cómo se ha llegado hasta ese final, pero no estará bien estancarse en ninguna de las partes. Como siempre: hay que estar en ellas el tiempo justo, aprender lo que haya que aprender… y dejarlas partir hacia su destrucción en el olvido. Esto mismo es aplicable también a cualquier sufrimiento originado en el pasado que uno no deja diluirse en el olvido, sino que alimenta a diario con auto-reproches, manteniendo abierta la herida del arrepentimiento en vez de dejar que la comprensión y la generosidad se encarguen de sepultar para siempre aquella parte ingrata que no tiene derecho a la permanencia infinita. Al pasado hay que dejarlo en el pasado, que es el sitio donde tiene que estar. Esto es muy elemental pero es necesario comprenderlo perfectamente y respetarlo así. Tenemos la memoria para poder disfrutar de los recuerdos hermosos, para poder traerlos al presente y luego dejar que retornen a su sitio. Eso nos provoca sentimientos placenteros, maravillosos. Hacer lo mismo con los recuerdos dolorosos es de tontos masoquistas. Tras un hecho decepcionante, amargo, lastimoso, lo mejor es alejarse y no hacerse daño. Me encanta la palabra preservar: Proteger, resguardar anticipadamente a alguien o algo, de algún daño o peligro. Preservarse: ponerse a salvo. Preservarme: ponerme a salvo. Antes se decía “la letra con sangre entra”, dando a entender que esa era la forma de aprender: con sufrimiento. El aprendizaje no necesita sangre porque el amor puede hacer la misma función perfectamente. “La letra con amor entra” también es válido. No podemos controlar todo lo que nos sucede, no podemos tomar siempre las mejores decisiones, no dependen de nosotros las circunstancias que se presentan, pero… SIEMPRE tenemos la opción de elegir nuestra actitud y nuestra respuesta ante lo que nos sucede. Ahí se demuestra quién es sabio y quién se deja arrastrar por los impulsos. Piensa en el concepto que tienes de alguien que es sabio, admirable, un modelo del que aprender, y verás que el odio, los auto-reproches y los castigos no están entre sus comportamientos. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
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