Jump to content

buscandome

Warianos
  • Posts

    1,537
  • Joined

  • Last visited

  • Days Won

    12

Everything posted by buscandome

  1. OJALÁ NO PIERDAS TU VIDA “Con gran dolor sintió algo tan decepcionante como haber malgastado en la rutina de una noria los pasos que podría haber empleado en un viaje inolvidable.” (José Luís Alvite) En mi opinión, esta frase explica de una forma muy gráfica, y fácilmente comprensible, lo que podemos llegar a hacer con nuestra vida si no estamos atentos a ella, y si no nos marcamos unos propósitos que nos hemos de encargar de cumplir. Ver el video en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=-_l3hxxaHlQ Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  2. ES IMPRESCINDIBLE DARSE CUENTA En mi opinión, es imprescindible darse cuenta muy conscientemente de las cosas. Esto parece muy básico, y tal vez al leerlo puedas pensar “¡qué tontería!” y dejar el artículo y buscar otro más impactante, pero… no es una tontería. La mayoría del tiempo TODOS funcionamos de un modo inconsciente, o sea que hacemos las cosas SIN DARNOS CUENTA, porque simplemente nos limitamos a reaccionar y hacer las mismas cosas de siempre y del mismo modo de siempre. Es interesante observar la propia vida, el día a día, lo que uno hace y preguntarse el por qué y el para qué… y si se hace con atención, DÁNDOSE CUENTA, es posible llevarse una sorpresa. O más de una. PUEDE LEER EL RESTO DEL ARTÍCULO EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/topic,19960.0.html
  3. ESO QUE CREEMOS QUE ES EL LIBRE ALBEDRÍO.vídeo de 8 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=VLtUENu8RSUEn mi opinión, eso que llamamos Libre albedrío no es la opción de decidir libre y unilateralmente qué es lo que uno quiere o no quiere hacer, sino la opción de decidir cómo hacerlo.Cuando hablamos de cosas relacionadas con nuestro Desarrollo Espiritual, o lo relacionado con la Rueda de Encarnaciones, o con las experiencias que tenemos que hacer en esta vida para que contactemos con nuestra alma y para que colaboremos en los pasos que ha venido a dar en esta encarnación, recurrimos al concepto de Libre albedrío como una opción en la que creemos poder ejercer nuestra pataleta para no hacer lo que se supone que el Destino ha puesto en nuestro camino para que realicemos.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  4. TENEMOS LA POSIBILIDAD DE VIVIR MIL VIDAS. Puede leer el artículo en este enlace: https://buscandome.es/index.php/topic,19938.msg22708.html#msg22708
  5. ¿CUÁNTO TIEMPO DEDICAS A AMARTE? vídeo de 5 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=C2tpMWQ0QPQ En mi opinión, si no sabes responder a esta pregunta, o si la respuesta es “nada” o “ninguno” o “cero”, hay algo en ti que va muy mal. Hay algo sobre lo que deberías reflexionar y mucho, por si te apetece modificarlo. Claro… es que siempre estás tan ocupada… ¿sí? Siempre hay otra persona u otra cosa que tiene prioridad… ¿sí? ¿O es que no tienes ningún motivo para amarte? ¿O tal vez es que aún andas buscando uno, aunque sea solamente uno y pequeño, para amarte? Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.
  6. ¿NOS AUTOENGAÑAMOS MUCHO? En mi opinión, esto del autoengaño se ha convertido en una norma que parece no escandalizar a ninguno de los que lo practican. A todos nos gusta tener una buena imagen de cara a los otros y una buena autoimagen de cara a uno mismo, así que somos capaces de maquillar la realidad, o de mostrar solo la mejor parte y esconder la otra, incluso hasta de negar la realidad y poner en su lugar una falsificada pero que queda mucho mejor. Admitir esas verdades relacionadas con nosotros que no nos gustan… es desagradable. Es más cómodo eludirlas. Por eso es tan duro y difícil mirarse en un espejo y aguantar la mirada del reflejado con integridad y con la conciencia tranquila. Todos –sí, todos- tenemos guardados secretos y nos asentamos sobre algunas mentiras. Y cada vez se nos hace un poco más fácil el autoengaño, porque si hemos tolerado uno podemos tolerar más. Hasta llega el momento en que uno mismo puede dudar de sus propias “verdades” porque ya no sabe si el origen es real o uno se ha creído algunas de sus propias mentiras. Si en ese momento se presenta con fuerza la dignidad uno no podrá evitar sentir vergüenza. Uno se puede preguntar ¿cómo he llegado hasta esto?, ¿quién soy yo de verdad?, ¿me doy miedo o me odio tal como realmente soy?, ¿por qué y para qué este autoengaño? Y si uno es capaz de encontrar la respuesta verdadera a cualquiera de sus preguntas se va a sentir humillado, un poco deshonrado, traidor y vil. El autoengaño aparenta ser un cálido refugio donde sentirse bien pero acaba siendo un lugar incómodo y frío cargado de auto-reproches. Autoengañarse es fácil, es solo dar el visto bueno a algo que realmente uno quiere o le gusta… aunque sea falso. Es más fácil ignorar lo que desagrada que aceptarlo. Lo duro, lo difícil, es la honradez y la valentía de admitirse en lo que no se gusta, lo que se hace mal, los fracasos, las decepciones y algunas verdades. Y uno es, en realidad y de momento, aquello que está siendo aunque no le guste, el que fracasa –pero aprende de ese fracaso- y el que hace las cosas mal –a veces, no siempre-. Engañar es malo, autoengañarse es delictivo. Es más noble dejar de mentirse, dejar de justificar los errores –que son tan humanos-, admitir la imperfección y sus consecuencias, y aceptar en lo bueno y en lo malo esta fusión de contradicciones que somos. Nos engañamos porque eso–aparentemente- hace más fácil la existencia, pero entonces creamos una existencia falsa de un personaje falso. Lo honrado, lo ético, es aceptar lo que uno está siendo ya que solo a partir de admitir esa realidad se pueden empezar a tomar medidas para ir haciéndose uno tal como un realmente quiere ser. “Nos engañamos a nosotros mismos porque es la única manera que encontramos de seguir haciendo lo que queremos hacer sin tener que renunciar a nada ni cambiar nada”. Esta frase de Cristina Ruiz es muy clarificadora, porque hay quien encuentra comodidad y autoprotección en autoengañarse, y para ello minimiza los efectos emocionales de esa poca ética para consigo mismo. El autoengaño es la huída, la cobardía, malvivir en la ignorancia, trampear con la idea equivocada de eludir la verdad de momento para acabar pagándolo antes o después de esta inútil estratagema; parece que el autoengaño nos hipnotiza prometiéndonos algo bueno, pero la verdad se impone y uno se da cuenta en algún momento de que el autoengaño es perjudicial. Las consecuencias pueden llegar a ser mucho peores, porque es más el perjuicio que el beneficio, porque puede llegar a suceder que vivir en esa mentira produzca una gran insatisfacción, infelicidad e incluso hasta depresión. La hora de la verdad tiene que sonar más a menudo en nuestra vida. El miedo a la imagen que ofrecemos es contraproducente: toda la gente sufre, todos nos equivocamos, la imperfección es el estado más habitual. Podemos y debemos hablar con el corazón y mirarnos cara a cara sin enjuiciar. Todos somos responsables de esta falacia imaginativa en la que vivimos mostrando y mostrándonos solo nuestra mejor versión. Es mejor un humano sincero que un humano que brilla con brillos falsos. El autoengaño es una enfermedad y la honestidad es su remedio. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  7. EL SUFRIMIENTO vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=w3zG7JVPqK4&t=63s El sufrimiento es una actitud evitable e innecesaria. Atrás quedaron todas las teorías que defendían los cambios mediante el sufrimiento a la vista de que se consiguen mejores resultados con el amor. Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  8. CARTA A LA MUERTE Rechazada muerte: No te sorprenderá a estas alturas escuchar que eres odiada, nada querida y mal recibida. Has hecho méritos suficientes para ganarte tantos desprecios. La verdad es que desde que tenemos las primeras noticias de tu existencia -en la infancia- deberíamos aceptarte como algo inevitable que eres, y deberíamos hacernos a la idea de la finitud de la vida, y de su irrepetibilidad e irrecuperabilidad. Durante la infancia y la juventud nos habita la sensación de inmortalidad. Entonces somos jóvenes y vivimos en la insolencia de una juventud que se cree que nunca acabará. Se mueren “los viejos”, nuestros abuelos, algunos padres de los amigos, pero nosotros nos quedamos a salvo; parece que eso no nos va a llegar nunca… y caemos en el derroche de tiempo –que es el derroche de la vida- y sólo cuando nos vamos acercando a cierta edad y comprobamos que otros de nuestra misma edad ya mueren es cuando nos entra el miedo ante el reconocimiento de nuestra propia vejez en un cuerpo que se ha ido deteriorando. Ahora sí que uno comprueba que va en serio eso de morirse. PUEDE LEER EL RESTO DEL ARTÍCULO EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/topic,19910.0.html
  9. ENVEJECER NO ES FÁCIL. En mi opinión, este título es verdad y es mentira. Es fácil porque no hay nada que hacer, no requiere esfuerzo, es algo que se hace por sí mismo y lo único que podemos hacer por nuestra parte es aceptarlo o rechazarlo, aunque el resultado va a ser el mismo: seguirán acumulándose los años y como Seres Humanos, envejeceremos. El sentido que yo quiero darle al título de que no es fácil se debe a que en todos los casos es inaceptable. Me parece que a nadie le hace gracias envejecer porque todos sabemos que eso va aparejado a la cercanía de la muerte… y eso no gusta. Por eso no es fácil asumirlo. Brigitte Bardot dijo una cosa muy interesante: “Es triste envejecer, pero es agradable madurar”. Parece que lo que puede aportar como positivo sería esa madurez que permite objetivar las cosas y ver con otra filosofía más amable lo que nos pasa en la vida. Envejecer conlleva el deterioro del cuerpo y de la mente. Lo difícil, lo que cuesta aceptar, son esos inconvenientes físicos que nos aporta el envejecimiento y otros efectos secundarios que no son agradables. La mente pierde parte de su agilidad y además pierde bastantes de los recuerdos. Perdemos colágeno y ganamos arrugas y una piel menos atractiva y menos agradable. Se van inutilizando, en muchos casos, la audición, la vista, el gusto y el olfato. Dejamos de tener la memoria de antes, el cabello, y el sueño ya no es igual, como tampoco es igual el sistema cardiovascular, ni el ánimo, ni la fuerza, ni la musculatura, ni… Las comparaciones fotográficas con aquel niño o niña que fuimos, con la persona que éramos en nuestra juventud, con el adulto aún fuerte, hacen que lleguemos a la conclusión de que no nos reconocemos. Nos vemos todos los días en el espejo y no notamos la diferencia con el que éramos ayer, pero… ¿y si nos comparamos con las otras edades? Cuesta asumir que uno es la persona que es ahora y no resulta extraño preguntarse sin palabras por los anteriores estados por los que uno ha pasado. ¿Dónde está quien fui? Si uno presta atención a esto, no puede evitar sorprenderse de cómo ha llegado a este momento sin darse cuenta. Y cuesta asumirlo, aunque sea una realidad innegable que no se puede cambiar. Manejarse bien con la vejez exige un pacto con el reconocimiento de la realidad, sin lástima, sin quejas, sin reproches, sin oposición. “Este soy yo en este momento”, con esta frase se inicia la reconciliación con esta abultada edad. Es un pacto honrado con uno mismo. No hay engaño. Es la decisión valiente porque la otra opción, la de lamentarse, no va a aportar nada positivo y va a ser algo contraproducente ya que uno va a perder la vida mientras se concentra inútilmente en los lamentos y las pataletas. Vivir bien la vejez es todo un arte. Requiere acuerdos con uno mismo en los que haya mucho respeto, honradez, el mantenimiento en activo de la esperanza, seguir confiando en la vida -en el tipo de vida que es posible en esta etapa-, y mantener el espíritu activo y ágil para que no se arrugue. Hacerse viejo es obligatorio. No es negociable. Cómo tomarse esta realidad sí es opcional. Cómo afrontarlo hará que sea agradable –otra etapa buena como las anteriores- o que sea casi un drama. Ya que somos conscientes de que está previsto que lleguemos a esa situación, será bueno que vayamos preparando con tiempo cómo lo vamos a afrontar y que nos vayamos preparando para ese momento. Hay que ir pensando en hobbies, en cosas que siempre hemos querido hacer y hemos ido aplazando, en ver cuántos de nuestros sueños/deseos o proyectos ahora sí los podemos convertir en realidad. ¿Qué es eso que mantienes pendiente y te gustaría hacer?, ¿qué tienes que revisar para ver si ahora le adjudicas otro valor o una prioridad distinta?, ¿cómo te vas a tomar la vida –y a ti mismo- en esa etapa? Queremos vivir mucho tiempo pero no queremos envejecer. Ya lo sabes: eso no es factible. Una cosa conlleva la otra. Este es un asunto que bien se merece nuestra atención, para que los que hemos llegado comprobemos si lo estamos haciendo bien, y para que hagan su previsión de quienes algún día van a llegar. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  10. CARTA A MI PAZ Ansiada Paz: Ha sido recientemente cuando, por fin, me he dado cuenta de que siempre te he estado buscando sin saberlo, aunque te disfrazaba de otra cosa, o te ponía otro nombre. Pero solo te buscaba a ti. En cada acto, en cada decisión, estabas presente, aunque es ahora que me he dado cuenta de eso. Creía que me darían plena satisfacción los éxitos de cualquier clase, pero no ha sido así. Todos los que he alcanzado me han aportado satisfacciones, pero no era a mí a quien satisfacían: era a mi ego. Cuánto esfuerzo, cuánto sufrimiento, cuánta pérdida de irrecuperable vida había tras esa búsqueda equivocada. La auténtica satisfacción plena me ha llegado de mi encuentro contigo, o sea, con mi encuentro conmigo, el noble, el sencillo, el que carece de ambiciones desmesuradas, el que ya por fin ha comprendido y se ha retirado de sus batallas, de las medallas sociales, del estruendo y de la persecución alborotada del éxito. EL RESTO DEL ARTÍCULO LO PUEDE LEER EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/topic,19872.0.html
  11. EL NIÑO DESAMADO - UNA INFANCIA SIN AMOR. vídeo de 9 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=qm4zDXdigJs&t=62s En mi opinión, hay personas que viven con gran insatisfacción una carencia que no saben definir bien, que en muchas ocasiones es inexplicable, que sólo les provoca un sufrimiento pero sin delatar claramente su origen, y que –salvo en los casos que pueden llegar a hacerse muy claros y evidentes- necesitan de un psicólogo u otro profesional cualificado que les haga sacar a la luz el origen de ese malestar. Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  12. LO DIFÍCIL ES DIFÍCIL, PERO NO IMPOSIBLE. En mi opinión, esa excusa tan pobre con la que algunas personas tratan de zafarse de sus responsabilidades diciendo “es que es difícil” cada vez me resulta menos creíble y me suena peor. Basta ya de usarla. Ya está bien de pereza, de irresponsabilidad, de cobardía, de falta de dignidad y vergüenza, y ya está bien con eso de escudarse y esconderse detrás de esa excusa. Muchas cosas parecen difíciles hasta que uno se enfrenta a ellas y ve que puede. “Difícil es la palabra a la que a veces nos aferramos para no hacer lo que sí es posible”. “Todo es difícil hasta que se logra”. Hay que hacer todo lo que es posible y las cosas son posibles hasta que uno dice que son difíciles, porque entonces parece que les añadimos una dificultad innecesaria y no siempre cierta. No te concentres en lo imposible, sino en cualquier cosa que sí se pueda lograr. No te centres en “lo que no se puede, lo imposible”, y dedícate a “lo que sí se puede… aunque sea difícil”. Tal vez lo más difícil de todo es tomar la decisión de hacer algo. Después, hay que reunir el coraje necesario, la valentía que es capaz de tumbar los impedimentos, la decisión que no se empequeñece ante la primera adversidad, la firmeza que ayuda a superar las dificultades, o el ánimo que nos rescata tras cada caída. El resto es cuestión de tenacidad. Es muy válido contar con personas de confianza que nos puedan asesorar o informar sobre lo que pretendemos, o que nos puedan animar para que sigamos adelante. Para afrontar las cosas “difíciles” lo mejor es prepararse y tener el máximo conocimiento del asunto. Se dice que la constancia puede más que la fuerza, así que conviene convertirla también en aliada y disponer de una atención que nos recuerde constantemente cuál es el objetivo y cuál es nuestro deseo. Lo importante es tener clara la base de la idea de que “el que quiere, puede”; esto no se cumple en el cien por cien de los casos, pero sí tiene el suficiente porcentaje de éxitos como para hacerlo. Cuando uno dice “es difícil”, en realidad está diciendo que no se considera lo suficientemente fuerte para afrontarlo. O que no tiene ganas de luchar. O que su cobardía ha tomado el mando. Hay que tener clara la diferencia entre LO REALMENTE IMPOSIBLE –que no merece ni el intento de probarlo- y LO DIFICULTOSO o LO INCÓMODO, porque esto SÍ se puede lograr. “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Es una frase de Henry Ford cargada de verdad. La actitud ante cualquier reto en gran medida es determinante. Si uno afronta cualquier cosa con una actitud derrotista y rendida antes de empezar, efectivamente: no podrá con ello. No sólo será difícil: con esa actitud se habrá convertido en imposible. Si uno afronta algo con confianza, firmeza y decisión, las posibilidades de éxito se multiplican. Ante las dificultades uno debe decidirse por una forma de afrontarlas y manejarlas: o de un modo positivo –pero sin autoengañarse ni menospreciar la dificultad- o de un modo negativo. Sin duda la primera opción es la que dará mejores resultados. “Eres fuerte, tan fuerte como quieras, tan fuerte como creas”, así que no te menosprecies. No dudes de tus capacidades. No dejes que el miedo o la inseguridad tomen el mando. Para ver bien lo que se trata de afrontar lo mejor es la objetividad. Con las dificultades, como con los problemas, lo mejor es salirse para verlas desde fuera y sin la tensión de la implicación personal. Así que también vas a necesitar... calma. Ser demasiado impaciente o ponerte nervioso no te va a ayudar y sí te va a perjudicar. En cualquier caso y ante cualquier resultado, sé tolerante contigo. Acepta si las cosas no acaban siendo de tu gusto y no se cumplen tal como las habías planificado. Recuerda… no te auto-engañes… no utilices esa mala excusa de “es difícil”. Y aunque sea difícil, aunque te de miedo, hazlo. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  13. ¿QUÉ HAGO CON TANTO DOLOR? vídeo de 8 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=GH4Jx2Nlcaw&t=1s En mi opinión, esta pregunta que me hizo una amiga se merece una respuesta que es difícil de encontrar. Todos hemos conocido o conocemos el dolor en diferentes momentos de nuestra vida y con distintas intensidades, los incomprendidos y los que tenían un origen muy determinado, los que desaparecen y se olvidan y los que mantenemos obstinadamente vivos y punzantes. El denominador común ante los momentos de dolor es el rechazo. Nadie quiere sufrir, por más que nos hagan creer que tras cada experiencia dolorosa se renace fortalecido. Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  14. CARTA A MIS MIEDOS Indeseados miedos: Me voy a dirigir a todos en general, aunque sois muchos y de diferentes tamaños, porque todos mantenéis algo en común, que es vuestra espléndida capacidad de hacer daño en forma de parálisis a la hora de emprender cosas o en forma de inseguridades que atacan cruel y directamente a la Autoestima; eso sin contar con los efectos físicos que provocáis. Por vuestra presencia ha cambiado el curso de mi vida en más de una ocasión en que he llegado a una encrucijada, donde tenía que tomar una decisión valiente e importante, y habéis influido de mala manera. Me habéis aconsejado mal. Alguien me dijo que la vida comienza donde termina el miedo y así es. Malditos seáis. Ese mismo alguien también me dijo “haz siempre lo que tienes miedo de hacer”. También tenía razón en esto. Ahí está el reto. El tamaño de los monstruos que nos asustan depende del miedo que se les tenga. EL RESTO DEL ARTÍCULO PUEDE LEERLO AQUÍ: https://buscandome.es/index.php/topic,19840.0.html
  15. YO TAMBIÉN ESTOY DECEPCIONADO CON MI VIDA.vídeo de 7 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=9cJQewX5C1YEn mi opinión, el 99% de las personas podrían firmar este título como de su propia creación.Es una sensación más que común que comienza a dejar de ejercer su maléfica influencia el día que uno empieza a asumir que el mundo no gira en torno a él, que no es el hijo favorito de Dios, que todos los Ángeles y Arcángeles no están a su servicio, y que el destino no se ha confabulado especialmente contra él.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  16. LA FELICIDAD ES IMPOSIBLE SI HAY UNA AUTO-EXIGENCIA EXCESIVA Aquí puede ver el vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=Vv2rVcimLFU&t=12s Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  17. CÓMO ENCONTRAR LA PAZ. En mi opinión, salvo las personas que le dan la preponderancia que requiere este asunto, el resto de personas no nos manejamos bien con esto de buscar y encontrar la PAZ, que se queda más veces en la utopía del deseo que en la realidad. Es habitual admirar, y hasta envidiar, a quienes practican habitualmente la meditación, algunas disciplinas del yoga –no todas-, el budismo, los retiros espirituales, la contemplación mística y a quienes desprenden un aura de tranquilidad y bienestar personal. Esto estaría muy bien si lo tomásemos como una referencia de lo que queremos para nosotros y después les imitásemos, pero está muy mal cuando sólo lo dejamos en la envidia mala y tormentosa y nos sentimos excluidos de la posibilidad de ser como ellos. La vida en el mundo, tal como la hemos construido, no ayuda nada a encontrarse y vivir en esa PAZ interna que después se manifiesta en una PAZ externa. Nos creamos demasiadas preocupaciones y urgencias que nos “obligan” a darles preponderancia y casi exclusividad; así es como nos lo hacen ver nuestra dejadez y nuestra pereza para poder justificar el hecho de aplazar una y otra vez esto de encontrarse con el Uno Mismo. Parece como si eso fuese un placer reservado exclusivamente para los yoguis y los lamas. PUEDE LEER EL RESTO DEL ARTÍCULO EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/topic,19803.0.html
  18. INTENTARLO, NO. HACERLO, SÍ.vídeo:https://www.youtube.com/watch?v=ME9L0y2SsQIEn mi opinión, cuando alguien dice “lo voy a intentar” está cometiendo un error que va mucho más allá de un uso gramatical inapropiado.Ante cualquier reto que te propongas, o algún asunto que tengas que afrontar, te recomiendo, efusivamente, que no digas LO VOY A INTENTAR, y que sí digas LO VOY A HACER.Cuando te conformas con “lo voy a intentar” te estás dando permiso para no esforzarte y conformarte después con la excusa de un “lo he intentado”.Si dices LO VOY A HACER, no te queda otra opción más que hacerlo. Es resolutivo y contundente.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  19. ATRÉVETE A ESCUCHARTE. En mi opinión, tenemos tan pocas ganas de reconocer ciertas cosas nuestras -que no nos gustan- que aplazamos una y otra vez la que debiera ser inevitable tarea de contactar con nosotros mismos, con nuestra esencia, con nuestras inquietudes, y con nuestras reclamaciones interiores de quien pide auxilio a gritos dentro de nosotros. Tenemos tan pocas ganas de escuchar reproches y reclamaciones y tan pocas ganas de perdernos en nuestras dudas y de reconocer el desbarajuste emocional o personal, que eludimos como podemos las llamadas del interior y procuramos no pensar en ello o lo minimizamos o lo queremos sacar de los asuntos pendientes para enviarlo al olvido con el deseo de que éste haga bien su trabajo y lo suprima de entre nuestros pensamientos. Y con esto nos engañamos. O, por lo menos, es lo que pretendemos. Tratamos de que la mente tape nuestras verdaderas preocupaciones, esas que pueden ser -o son- dolorosas, y que camufle los errores y las cosas mal hechas, porque un cobarde que nos habita trata de evitar el reconocimiento de nuestros fallos, de no reconocer las realidades –esas que no nos gustan- y trata de evitar que nos contemos la verdad, y que nos enfrentemos a ella desde el reconocimiento sincero de nuestra realidad, sea la que sea. Y tenemos una necesidad enorme de contarnos la verdad, aunque duela. Ya sabemos que el primer paso en cualquier propuesta de cambio o de mejoramiento es el darse cuenta. El segundo paso es el reconocimiento de esa realidad. El tercero, buscar y aplicar las soluciones. Para esto es imprescindible contarse la verdad. Es una tarea que uno hace a solas, así que no se debería tratar de minimizar las realidades o de ocultarlas, porque están ahí, son ciertas, existen, y la negación no las va a hacer desaparecer y menos aún solucionarlas. En el alboroto desconcertado de la mente conviven todas las ideas, incluidas las que están caducadas, las que nunca han sido ciertas, las perjudiciales y hasta las inútiles. Tenemos ahí todo tipo de adjetivos, distintos puntos de vista e incluso distintas versiones del mismo hecho. Si queremos saber la verdad hay que hacer un selección y quedarse sólo con lo que es cierto. Hablar es uno de los mejores métodos de averiguar qué es lo que realmente piensa o siente o saber uno. Al hablar, te escuchas. Al sacar de la mente las ideas –cosificándolas- y ponerlas en la voz, ya bien seleccionadas, ordenadas, con un cierto criterio, uno puede ver lo que el autoengaño o la mentira esconden. Hay que ser valiente para escucharse DE VERDAD y escucharse LA VERDAD, y hay que ser valiente para reconocerla y afrontarla. Es necesario. Ineludible. Uno Mismo es su propia responsabilidad, Uno tiene que hacerse cargo de sí mismo y de su vida. Y para eso necesita conocerse y para conocerse necesita hacerse preguntas y responderlas y escuchar esas respuestas, porque ahí está la verdad. Está el problema y la solución. Atrévete a escucharte. Lo bueno y lo menos bueno. Lo que destacas y lo que ocultas. Tus sombras y también tus luces. Sé sincero, sé noble, sé honesto, sé riguroso y sé generoso. Aprovecha el momento para afianzar aún más los lazos que te unen a ti. Aprovecha para mejorar la relación contigo, para que no sea tan tensa y tan crítica cuando se trata de reconocerte en profundidad y completitud. Date tiempo, date silencio externo, date una oportunidad. Escúchate. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  20. QUÉ DIFÍCIL ES AMARSE A VECES vídeo de 6 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=3w7VaK3WwnQ&t=5s En mi opinión, es muy posible que todos hayamos expresado ya esta idea –con otras palabras o con estas mismas- porque es un sentimiento común que podemos vivir en algunos momentos de nuestra vida. Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias. Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  21. CARTA AL DOLOR Indeseado dolor: Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Yo diría que demasiado. Y para mi gusto me has frecuentado a menudo. Nunca te he llamado, como bien sabes. Siempre tomas la iniciativa y, porque no sé cómo hacerlo, nunca te rechazo, así que cuando apareces en mi mente, hurgando con garfios afilados en mis pensamientos o alborotando mis peores recuerdos o echándome en cara tantas cosas mía que me hacen daño, no puedo evitar que te quedes conmigo unas horas o unos días alojado como huésped indeseado, parásito de mi alma y de mi corazón. Esta carta es un reproche, una queja que esconde mi odio hacia ti y una maldición con mis peores deseos. Te mereces todo mi desprecio porque te lo has ganado por tanto sufrimiento que me has aportado. No te quiero en mí, te lo he dicho en demasiadas ocasiones y no sólo no me has hecho caso, sino que he intuido más de una vez una sonrisa macabra en tu boca sádica. Tengo que reconocer –y no me gusta nada tener que hacerlo- que gracias a ti he aprendido algunas cosas, pero siempre he tenido la seguridad de que tus lecciones me han salido muy caras. Y dentro de mí he escuchado más de una queja de quien opina que también podía haberlo aprendido sin tu presencia. Tengo cientos de reproches, casi todos cargados de ponzoña y de veneno y perfumados con un odio feroz. No sólo me duele que me llenes de angustia y me cargues de desconfianza y desesperación, sino que además el tiempo en que tú gobiernas mi vida sometiéndome a ti es un tiempo de mi vida perdido irrecuperablemente. El dolor que procede del cuerpo físico lo soporto bastante bien o me tomo un calmante y se me pasa, pero tú eres el dolor del alma, el dolor de la vida, el dolor imposible de extinguir de ningún modo. Sólo te vas cuando te quieres ir, pero siempre dejas tu firma en forma de tristeza prolongada. Mientras, me apagas por dentro, me robas la ilusión; la alegría huye despavorida y la esperanza se deprime en tu presencia. Me dejas sin aire y sin fe, que es lo mismo que quedarme muerto. Aunque no me quietes la vida, me matas. Como bien sabes, nos hemos quedado a solas en demasiadas ocasiones. Crees que no puedo contra ti y eso te envalentona y alimenta tu crueldad. Conoces mis puntos débiles, sabes qué es lo que más me duele y dónde, y tu crueldad –donde no cabe la compasión- siempre encuentra los caminos más apropiados y los métodos más sádicos. Eres odioso. He apelado a tu inexistente corazón para que no me quites las ganas de vivir. Cuando me atenazas un poco menos, hasta albergo una tímida esperanza de que podré vencerte, o por lo menos soportarte, pero cuando quieres me atacas con el grueso de tu poderío y entonces eres imbatible. Te soporto porque no tengo otro remedio, pero no me acostumbro a ti… ni quiero hacerlo. Te amenazo con el juramento de que siempre me repondré y sobreviviré a ti y tus maldades. A veces me propongo convertir tu presencia en impulso, en rabia que me sirva como energía liberadora, en odiarte tanto que ese odio sea el empuje que necesito para erradicarte para siempre, para dejarte claro que no soy presa fácil y que te será mejor que busques a otro. Sonreír atemorizado frente a ti ha sido mi mayor valentía. Lástima de la brevedad de aquellas sonrisas. No te llevarás mi alma. Nunca te entregaré mi último suspiro. Te advierto que estoy dispuesto a soportarte justo lo necesario y que no dejaré que conquistes mi alma. Me comprometo a que así sea a partir de ahora. Francisco de Sales
  22. UNA DURA GUERRA: YO CONTRA MÍ. En mi opinión, la relación con uno mismo se convierte demasiadas veces en una guerra sin respeto –y, además, totalmente innecesaria-, en un malestar en que a uno le apetece huir de sí mismo, en un auto-enfado de difícil solución, o en un pesimismo y una tristeza que enturbian la vida y el trato que uno tiene consigo mismo. Trato que ha de ser siempre amable y respetuoso –por lo menos- y que puede y debe alcanzar una calidad óptima, donde el Amor Propio, la Autoestima y un buen Autoconcepto ocupen un lugar destacado. En cambio –en un mal cambio- nos tratamos irrespetuosamente y hasta llega a parecernos que hacerlo es algo “normal”. Nos tratamos como no nos permitiríamos tratar a otras personas. La injusticia, la falta de auto-respeto y el desequilibrio en nuestra dignidad, permiten que se produzcan esas situaciones, reprochables del todo, en que uno se insulta, se menosprecia o se desprecia, se humilla, se enoja y se llena de ira… enturbiando una relación en la que la premisa debiera ser preservarse, ponerse a salvo de todos y, por supuesto, también de uno mismo. Si uno se pone a buscar, sin duda encontrará motivos para sentirse decepcionado consigo mismo por alguno o algunos motivos. El hecho de tener que afrontar toda una vida y sus circunstancias sin estar preparado expresamente para ello, nos lleva a tomar decisiones que demuestran después no ser las más adecuadas. Se necesita una gran cantidad de comprensión, de perdón, de paciencia, de respeto, y de cuidado, para no caer en la mala costumbre del auto-reproche y el posterior auto-enfado. Actuar así es una pataleta infantil. Un adulto ha de manejar este asunto de otro modo. Un adulto comprueba el resultado indeseado, analiza lo que ha sucedido para que no sea correcto, y toma nota para no volver a repetirlo. Y nada más. En cambio, uno se auto-exige como si fuese perfecto y lo supiese todo… y ni es perfecto ni lo sabe todo. Cuando uno se equivoca no necesita guerrear contra sí mismo sino todo lo contrario: reconciliarse, acogerse, abrazarse, proporcionarse consuelo. Acompañarse con más atención. Darse ánimos. Yo contra mí. Esta actitud no tiene sentido y es contraproducente. Absurda. Negativa. Inútil. El principio básico en esto de vivir es amarse uno mismo, a pesar de los errores, las decepciones, las dudas, los miedos, los sueños rotos, la tristeza, y ese no saber bien las cosas que nos domina tantas veces. Yo contra mí es la peor y más improductiva guerra. Tal vez el sentido sea aprender a llevarse bien con este torpe que somos, con este ser cargado de buena voluntad que a veces estropea alguna cosa, y aceptar que uno no es ni será nunca perfecto, y que en la vida no se busca el éxito ni la perfección sino la unión consigo mismo partiendo de una aceptación incondicional. Se dice que a los hijos se les ama y se les perdona todo. ¿Por qué no aplicas este mismo criterio para contigo mismo? Será bueno convertir la relación con uno mismo en un trato amable y cariñoso y no en una guerra sin final. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  23. TENGO MIEDO A MEDITAR En mi opinión, esto mismo que afirma el título lo pueden decir muchas personas. Algunas porque lo han experimentado y otras porque ya saben –y temen- lo que les puede pasar si se aíslan del mundo, del ruido, de las distracciones o de las satisfacciones inmediatas, y se quedan a solas con esos pensamientos tan brutalmente sinceros que se le presentan cuando encuentran un momento de quietud mental. Los pensamientos reprimidos de auto-reproches aprovechan cuando uno baja la guardia para presentarse, directamente, sinceramente, y mostrarnos esos desaprobaciones que nos hacemos por los asuntos que mantenemos sin resolver, los que tenemos pendientes de afrontamiento y solución. Se plantan delante para recordarnos nuestras cosas mal hechas, los fracasos, los pecados, las omisiones. Para sacar a la luz nuestra oscuridad y todo lo que hemos pretendido convertir en secreto o enviarlo al olvido. Lo entendemos mal. Lo vemos como una agresión, aunque esos pensamientos sólo pretenden recordarnos lo que tenemos pendiente de resolver. Lo que es importante. El pasado no se puede cambiar históricamente, pero de lo pasado podemos y debemos aprender para construir el presente e invertir en el futuro. Todas nuestras experiencias anteriores pueden y deben –y en algunos casos obligatoriamente- ser revisadas. Las que acabaron siendo un triunfo, para alimentar nuestra Autoestima y también para reconocer nuestros méritos, para comprobar que hay cosas brillantes en nuestra historia. Las menos agradables también conviene revisarlas –sin acritud y sin intenciones de auto-agresión- para aprender de ellas este oficio que es la vida y la toma de decisiones. A las que acabaron de un modo distinto de lo deseado conviene quitarles aspereza, rebajarles el drama, aceptarlas como parte del aprendizaje. “La meditación puede ayudarnos a abrazar nuestras preocupaciones, nuestros miedos, nuestra ira, y eso es muy sanador. Dejemos que nuestra propia capacidad natural de curación haga el trabajo” (Thich Nhat Hanh) Meditar es, básicamente, quedarse a solas con uno mismo. Hay diferentes tipos de meditación y cada una persigue un objetivo distinto, pero se pueden usar perfectamente para aquietar la mente desorganizada y encontrar una paz sobre la que aposentar la objetividad que nos permita mirarnos sin miedo y con claridad. No hay que tener miedo. Lo más grave que puede pasar es que aparezca la verdad y la verdad es cierta y es innegable. Asumiendo y aceptando cualquier cosa de nuestro pasado, y del presente, esas cosas pueden rebajar la agresividad con la que las hemos guardado. La meditación sobre nosotros ha de basarse en el Amor Propio, o sea el Amor a Uno Mismo; es un acto de reconciliación, de autoconocimiento, de crecimiento. Meditar se convierte en este caso en un “darse cuenta”, seguido de un acto amoroso de comprensión y aceptación propia. Donde puedan aparecer reproches se pone Amor. Donde haya rabia acumulada se pone Comprensión. Donde haya miedo se pone Aceptación y se pone Dulzura. El encuentro con Uno Mismo, en el silencio y la intimidad de una meditación, es un acto de sinceridad, de acogimiento, de mediación entre las partes enojadas de uno mismo, y de apaciguamiento. Lo que se busca es afianzar la Paz y el Perdón. Lo que se pretende es Amarse más a pesar de todos los reproches que uno mantiene y de todos los arrepentimientos. Uno es pequeño, es inexperto, es frágil, se equivoca… y todo eso forma parte de la naturaleza de Uno Mismo, así que hay que aceptarlo, primero, y tratar de minimizarlo y evitar la repetición, después. La meditación, hecha desde el Amor Propio, es el mejor método de autoconocimiento y de auto-conciliación. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  24. MI VIDA Y YO. En mi opinión, la relación que cada uno mantiene con su vida es bastante superficial, muy desapegada; en muchos casos se la atiende como algo ajeno y es como si sólo se le prestase una atención especial cuando nos presenta algún problema. Esto de “cuando nos presenta algún problema” es una forma poética de escribir, porque la realidad es que la vida –y nuestra vida- no tienen algo personal contra nosotros ni el propósito firme de fastidiar o hacer sufrir. Lo que nos pasa en la vida se debe en un pequeño porcentaje a lo que nos hacen los otros –y es más bien “lo que permitimos que nos hagan los otros” o “lo que hacemos con lo que nos hacen los otros”-, a lo que interpretamos que nos pasa –que en realidad no es la realidad de lo que nos pasa-, y al resultado de nuestras acciones o inacciones –la falta de tomar decisiones acertadas o de no tomarlas-. En cualquier caso, la responsabilidad es nuestra. La Ley de Causa y Efecto se nos aplica a cada uno de nosotros. No podemos pretender culpabilizar a la vida de nuestras irresponsabilidades, ni tampoco responsabilizar al azar, al destino, a las casualidades, o a los dioses o los demonios. La vida que tenemos es la que nos hemos buscado, la que hemos ido construyendo con las posibilidades y circunstancias de las que hemos dispuesto. Le pedimos cosas “a la vida” como si ella tuviese la responsabilidad y obligación de darnos lo que tenemos que conseguir nosotros. No es la vida sino cada uno quien tiene que hacer que pasen cosas agradables en su vida. Cada vez veo con más claridad la necesidad de la aceptación de todas las cosas que nos suceden y afectan. Parece que todo, incluso lo menos agradable y lo menos comprensible, tiene un sentido. Averiguar el sentido de los que nos pasa ayuda a averiguar el Sentido de nuestra Vida. Cada vez estoy más convencido de que hay algo más que esto de consumir el tiempo de estancia en este mundo. Y no me refiero a otras vidas después de la muerte, sino a esta misma, la que estamos ocupando en este momento. Será porque estoy acercándome al final de mi vida y ya siento esa necesidad de dejarlo todo resuelto antes de marchar; dejar sanadas todas las relaciones imperfectas que he ido teniendo a lo largo de la vida. Y encontrarme ya, por fin y definitivamente, con la PAZ. Paz conmigo que se reflejará en una paz con el resto del mundo y con la vida. La aceptación de las cosas que suceden en la vida no ha de ser impasible y sumisa: no está bien la aceptación despreocupada como si uno fuese insensible y no pasara nada; algunas de ellas tienen que remover el interior, pero que sea sin rabia, sin frustración, sin auto-reproches. Si uno tiene la conciencia tranquila porque ha obrado del modo adecuado o que ha considerado adecuado, no es necesario machacarse después con saña. Si uno cree que tendría que haberse esforzado más, entonces es comprensible el enojo contra sí mismo, pero hay que ser adulto y no soltarse una regañina como a un niño pequeño y menos aún que ese niño pequeño se quede estancado en una pataleta y sin tomar decisiones adultas para no repetir la misma situación. ¿Quiero más cosas o quiero otras cosas en mi vida?, ¡por supuesto que sí!, pero…he aprendido a no sufrir por no tener o porque no sucedan las cosas imposibles. Hay un límite. No todo está al alcance de todos. ¿Es el ego quien se rebela enojado por las cosas que no tenemos o quien lo hace es un instinto de mejoramiento que tenemos genéticamente?, ¿la ambición por lo que no tenemos es sana o es contraproducente? La relación con la propia vida se alarga desde el nacimiento hasta el fallecimiento. Es un largo Camino juntos. Un Camino que conviene hacer con consciencia, con objetivos claros en cuanto a lo que se quiere y lo que no. Es un tesoro demasiado valioso –irrecuperable e irrepetible- como para derrocharlo absurda e inconscientemente. ¿Cómo es mi vida?, ¿se parece a lo que yo quisiera que fuese?, ¿la estoy viviendo con consciencia?, ¿me siento satisfecho con ella y conmigo?, ¿hay algo que puedo y quiero cambiar? En el artículo del enlace titulado “Lo que no debes pedirle a la vida” https://buscandome.es/index.php/topic,11074.msg13246.html#msg13246 tienes más información sobre este tema. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
×
×
  • Create New...