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buscandome

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Everything posted by buscandome

  1. LO DIFÍCIL ES DIFÍCIL, PERO NO IMPOSIBLE. En mi opinión, esa excusa tan pobre con la que algunas personas tratan de zafarse de sus responsabilidades diciendo “es que es difícil” cada vez me resulta menos creíble y me suena peor. Basta ya de usarla. Ya está bien de pereza, de irresponsabilidad, de cobardía, de falta de dignidad y vergüenza, y ya está bien con eso de escudarse y esconderse detrás de esa excusa. Muchas cosas parecen difíciles hasta que uno se enfrenta a ellas y ve que puede. “Difícil es la palabra a la que a veces nos aferramos para no hacer lo que sí es posible”. “Todo es difícil hasta que se logra”. Hay que hacer todo lo que es posible y las cosas son posibles hasta que uno dice que son difíciles, porque entonces parece que les añadimos una dificultad innecesaria y no siempre cierta. No te concentres en lo imposible, sino en cualquier cosa que sí se pueda lograr. No te centres en “lo que no se puede, lo imposible”, y dedícate a “lo que sí se puede… aunque sea difícil”. Tal vez lo más difícil de todo es tomar la decisión de hacer algo. Después, hay que reunir el coraje necesario, la valentía que es capaz de tumbar los impedimentos, la decisión que no se empequeñece ante la primera adversidad, la firmeza que ayuda a superar las dificultades, o el ánimo que nos rescata tras cada caída. El resto es cuestión de tenacidad. Es muy válido contar con personas de confianza que nos puedan asesorar o informar sobre lo que pretendemos, o que nos puedan animar para que sigamos adelante. Para afrontar las cosas “difíciles” lo mejor es prepararse y tener el máximo conocimiento del asunto. Se dice que la constancia puede más que la fuerza, así que conviene convertirla también en aliada y disponer de una atención que nos recuerde constantemente cuál es el objetivo y cuál es nuestro deseo. Lo importante es tener clara la base de la idea de que “el que quiere, puede”; esto no se cumple en el cien por cien de los casos, pero sí tiene el suficiente porcentaje de éxitos como para hacerlo. Cuando uno dice “es difícil”, en realidad está diciendo que no se considera lo suficientemente fuerte para afrontarlo. O que no tiene ganas de luchar. O que su cobardía ha tomado el mando. Hay que tener clara la diferencia entre LO REALMENTE IMPOSIBLE –que no merece ni el intento de probarlo- y LO DIFICULTOSO o LO INCÓMODO, porque esto SÍ se puede lograr. “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Es una frase de Henry Ford cargada de verdad. La actitud ante cualquier reto en gran medida es determinante. Si uno afronta cualquier cosa con una actitud derrotista y rendida antes de empezar, efectivamente: no podrá con ello. No sólo será difícil: con esa actitud se habrá convertido en imposible. Si uno afronta algo con confianza, firmeza y decisión, las posibilidades de éxito se multiplican. Ante las dificultades uno debe decidirse por una forma de afrontarlas y manejarlas: o de un modo positivo –pero sin autoengañarse ni menospreciar la dificultad- o de un modo negativo. Sin duda la primera opción es la que dará mejores resultados. “Eres fuerte, tan fuerte como quieras, tan fuerte como creas”, así que no te menosprecies. No dudes de tus capacidades. No dejes que el miedo o la inseguridad tomen el mando. Para ver bien lo que se trata de afrontar lo mejor es la objetividad. Con las dificultades, como con los problemas, lo mejor es salirse para verlas desde fuera y sin la tensión de la implicación personal. Así que también vas a necesitar... calma. Ser demasiado impaciente o ponerte nervioso no te va a ayudar y sí te va a perjudicar. En cualquier caso y ante cualquier resultado, sé tolerante contigo. Acepta si las cosas no acaban siendo de tu gusto y no se cumplen tal como las habías planificado. Recuerda… no te auto-engañes… no utilices esa mala excusa de “es difícil”. Y aunque sea difícil, aunque te de miedo, hazlo. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  2. ¿QUÉ HAGO CON TANTO DOLOR? vídeo de 8 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=GH4Jx2Nlcaw&t=1s En mi opinión, esta pregunta que me hizo una amiga se merece una respuesta que es difícil de encontrar. Todos hemos conocido o conocemos el dolor en diferentes momentos de nuestra vida y con distintas intensidades, los incomprendidos y los que tenían un origen muy determinado, los que desaparecen y se olvidan y los que mantenemos obstinadamente vivos y punzantes. El denominador común ante los momentos de dolor es el rechazo. Nadie quiere sufrir, por más que nos hagan creer que tras cada experiencia dolorosa se renace fortalecido. Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  3. CARTA A MIS MIEDOS Indeseados miedos: Me voy a dirigir a todos en general, aunque sois muchos y de diferentes tamaños, porque todos mantenéis algo en común, que es vuestra espléndida capacidad de hacer daño en forma de parálisis a la hora de emprender cosas o en forma de inseguridades que atacan cruel y directamente a la Autoestima; eso sin contar con los efectos físicos que provocáis. Por vuestra presencia ha cambiado el curso de mi vida en más de una ocasión en que he llegado a una encrucijada, donde tenía que tomar una decisión valiente e importante, y habéis influido de mala manera. Me habéis aconsejado mal. Alguien me dijo que la vida comienza donde termina el miedo y así es. Malditos seáis. Ese mismo alguien también me dijo “haz siempre lo que tienes miedo de hacer”. También tenía razón en esto. Ahí está el reto. El tamaño de los monstruos que nos asustan depende del miedo que se les tenga. EL RESTO DEL ARTÍCULO PUEDE LEERLO AQUÍ: https://buscandome.es/index.php/topic,19840.0.html
  4. YO TAMBIÉN ESTOY DECEPCIONADO CON MI VIDA.vídeo de 7 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=9cJQewX5C1YEn mi opinión, el 99% de las personas podrían firmar este título como de su propia creación.Es una sensación más que común que comienza a dejar de ejercer su maléfica influencia el día que uno empieza a asumir que el mundo no gira en torno a él, que no es el hijo favorito de Dios, que todos los Ángeles y Arcángeles no están a su servicio, y que el destino no se ha confabulado especialmente contra él.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  5. LA FELICIDAD ES IMPOSIBLE SI HAY UNA AUTO-EXIGENCIA EXCESIVA Aquí puede ver el vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=Vv2rVcimLFU&t=12s Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  6. CÓMO ENCONTRAR LA PAZ. En mi opinión, salvo las personas que le dan la preponderancia que requiere este asunto, el resto de personas no nos manejamos bien con esto de buscar y encontrar la PAZ, que se queda más veces en la utopía del deseo que en la realidad. Es habitual admirar, y hasta envidiar, a quienes practican habitualmente la meditación, algunas disciplinas del yoga –no todas-, el budismo, los retiros espirituales, la contemplación mística y a quienes desprenden un aura de tranquilidad y bienestar personal. Esto estaría muy bien si lo tomásemos como una referencia de lo que queremos para nosotros y después les imitásemos, pero está muy mal cuando sólo lo dejamos en la envidia mala y tormentosa y nos sentimos excluidos de la posibilidad de ser como ellos. La vida en el mundo, tal como la hemos construido, no ayuda nada a encontrarse y vivir en esa PAZ interna que después se manifiesta en una PAZ externa. Nos creamos demasiadas preocupaciones y urgencias que nos “obligan” a darles preponderancia y casi exclusividad; así es como nos lo hacen ver nuestra dejadez y nuestra pereza para poder justificar el hecho de aplazar una y otra vez esto de encontrarse con el Uno Mismo. Parece como si eso fuese un placer reservado exclusivamente para los yoguis y los lamas. PUEDE LEER EL RESTO DEL ARTÍCULO EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/topic,19803.0.html
  7. INTENTARLO, NO. HACERLO, SÍ.vídeo:https://www.youtube.com/watch?v=ME9L0y2SsQIEn mi opinión, cuando alguien dice “lo voy a intentar” está cometiendo un error que va mucho más allá de un uso gramatical inapropiado.Ante cualquier reto que te propongas, o algún asunto que tengas que afrontar, te recomiendo, efusivamente, que no digas LO VOY A INTENTAR, y que sí digas LO VOY A HACER.Cuando te conformas con “lo voy a intentar” te estás dando permiso para no esforzarte y conformarte después con la excusa de un “lo he intentado”.Si dices LO VOY A HACER, no te queda otra opción más que hacerlo. Es resolutivo y contundente.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  8. ATRÉVETE A ESCUCHARTE. En mi opinión, tenemos tan pocas ganas de reconocer ciertas cosas nuestras -que no nos gustan- que aplazamos una y otra vez la que debiera ser inevitable tarea de contactar con nosotros mismos, con nuestra esencia, con nuestras inquietudes, y con nuestras reclamaciones interiores de quien pide auxilio a gritos dentro de nosotros. Tenemos tan pocas ganas de escuchar reproches y reclamaciones y tan pocas ganas de perdernos en nuestras dudas y de reconocer el desbarajuste emocional o personal, que eludimos como podemos las llamadas del interior y procuramos no pensar en ello o lo minimizamos o lo queremos sacar de los asuntos pendientes para enviarlo al olvido con el deseo de que éste haga bien su trabajo y lo suprima de entre nuestros pensamientos. Y con esto nos engañamos. O, por lo menos, es lo que pretendemos. Tratamos de que la mente tape nuestras verdaderas preocupaciones, esas que pueden ser -o son- dolorosas, y que camufle los errores y las cosas mal hechas, porque un cobarde que nos habita trata de evitar el reconocimiento de nuestros fallos, de no reconocer las realidades –esas que no nos gustan- y trata de evitar que nos contemos la verdad, y que nos enfrentemos a ella desde el reconocimiento sincero de nuestra realidad, sea la que sea. Y tenemos una necesidad enorme de contarnos la verdad, aunque duela. Ya sabemos que el primer paso en cualquier propuesta de cambio o de mejoramiento es el darse cuenta. El segundo paso es el reconocimiento de esa realidad. El tercero, buscar y aplicar las soluciones. Para esto es imprescindible contarse la verdad. Es una tarea que uno hace a solas, así que no se debería tratar de minimizar las realidades o de ocultarlas, porque están ahí, son ciertas, existen, y la negación no las va a hacer desaparecer y menos aún solucionarlas. En el alboroto desconcertado de la mente conviven todas las ideas, incluidas las que están caducadas, las que nunca han sido ciertas, las perjudiciales y hasta las inútiles. Tenemos ahí todo tipo de adjetivos, distintos puntos de vista e incluso distintas versiones del mismo hecho. Si queremos saber la verdad hay que hacer un selección y quedarse sólo con lo que es cierto. Hablar es uno de los mejores métodos de averiguar qué es lo que realmente piensa o siente o saber uno. Al hablar, te escuchas. Al sacar de la mente las ideas –cosificándolas- y ponerlas en la voz, ya bien seleccionadas, ordenadas, con un cierto criterio, uno puede ver lo que el autoengaño o la mentira esconden. Hay que ser valiente para escucharse DE VERDAD y escucharse LA VERDAD, y hay que ser valiente para reconocerla y afrontarla. Es necesario. Ineludible. Uno Mismo es su propia responsabilidad, Uno tiene que hacerse cargo de sí mismo y de su vida. Y para eso necesita conocerse y para conocerse necesita hacerse preguntas y responderlas y escuchar esas respuestas, porque ahí está la verdad. Está el problema y la solución. Atrévete a escucharte. Lo bueno y lo menos bueno. Lo que destacas y lo que ocultas. Tus sombras y también tus luces. Sé sincero, sé noble, sé honesto, sé riguroso y sé generoso. Aprovecha el momento para afianzar aún más los lazos que te unen a ti. Aprovecha para mejorar la relación contigo, para que no sea tan tensa y tan crítica cuando se trata de reconocerte en profundidad y completitud. Date tiempo, date silencio externo, date una oportunidad. Escúchate. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  9. QUÉ DIFÍCIL ES AMARSE A VECES vídeo de 6 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=3w7VaK3WwnQ&t=5s En mi opinión, es muy posible que todos hayamos expresado ya esta idea –con otras palabras o con estas mismas- porque es un sentimiento común que podemos vivir en algunos momentos de nuestra vida. Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias. Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  10. CARTA AL DOLOR Indeseado dolor: Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Yo diría que demasiado. Y para mi gusto me has frecuentado a menudo. Nunca te he llamado, como bien sabes. Siempre tomas la iniciativa y, porque no sé cómo hacerlo, nunca te rechazo, así que cuando apareces en mi mente, hurgando con garfios afilados en mis pensamientos o alborotando mis peores recuerdos o echándome en cara tantas cosas mía que me hacen daño, no puedo evitar que te quedes conmigo unas horas o unos días alojado como huésped indeseado, parásito de mi alma y de mi corazón. Esta carta es un reproche, una queja que esconde mi odio hacia ti y una maldición con mis peores deseos. Te mereces todo mi desprecio porque te lo has ganado por tanto sufrimiento que me has aportado. No te quiero en mí, te lo he dicho en demasiadas ocasiones y no sólo no me has hecho caso, sino que he intuido más de una vez una sonrisa macabra en tu boca sádica. Tengo que reconocer –y no me gusta nada tener que hacerlo- que gracias a ti he aprendido algunas cosas, pero siempre he tenido la seguridad de que tus lecciones me han salido muy caras. Y dentro de mí he escuchado más de una queja de quien opina que también podía haberlo aprendido sin tu presencia. Tengo cientos de reproches, casi todos cargados de ponzoña y de veneno y perfumados con un odio feroz. No sólo me duele que me llenes de angustia y me cargues de desconfianza y desesperación, sino que además el tiempo en que tú gobiernas mi vida sometiéndome a ti es un tiempo de mi vida perdido irrecuperablemente. El dolor que procede del cuerpo físico lo soporto bastante bien o me tomo un calmante y se me pasa, pero tú eres el dolor del alma, el dolor de la vida, el dolor imposible de extinguir de ningún modo. Sólo te vas cuando te quieres ir, pero siempre dejas tu firma en forma de tristeza prolongada. Mientras, me apagas por dentro, me robas la ilusión; la alegría huye despavorida y la esperanza se deprime en tu presencia. Me dejas sin aire y sin fe, que es lo mismo que quedarme muerto. Aunque no me quietes la vida, me matas. Como bien sabes, nos hemos quedado a solas en demasiadas ocasiones. Crees que no puedo contra ti y eso te envalentona y alimenta tu crueldad. Conoces mis puntos débiles, sabes qué es lo que más me duele y dónde, y tu crueldad –donde no cabe la compasión- siempre encuentra los caminos más apropiados y los métodos más sádicos. Eres odioso. He apelado a tu inexistente corazón para que no me quites las ganas de vivir. Cuando me atenazas un poco menos, hasta albergo una tímida esperanza de que podré vencerte, o por lo menos soportarte, pero cuando quieres me atacas con el grueso de tu poderío y entonces eres imbatible. Te soporto porque no tengo otro remedio, pero no me acostumbro a ti… ni quiero hacerlo. Te amenazo con el juramento de que siempre me repondré y sobreviviré a ti y tus maldades. A veces me propongo convertir tu presencia en impulso, en rabia que me sirva como energía liberadora, en odiarte tanto que ese odio sea el empuje que necesito para erradicarte para siempre, para dejarte claro que no soy presa fácil y que te será mejor que busques a otro. Sonreír atemorizado frente a ti ha sido mi mayor valentía. Lástima de la brevedad de aquellas sonrisas. No te llevarás mi alma. Nunca te entregaré mi último suspiro. Te advierto que estoy dispuesto a soportarte justo lo necesario y que no dejaré que conquistes mi alma. Me comprometo a que así sea a partir de ahora. Francisco de Sales
  11. UNA DURA GUERRA: YO CONTRA MÍ. En mi opinión, la relación con uno mismo se convierte demasiadas veces en una guerra sin respeto –y, además, totalmente innecesaria-, en un malestar en que a uno le apetece huir de sí mismo, en un auto-enfado de difícil solución, o en un pesimismo y una tristeza que enturbian la vida y el trato que uno tiene consigo mismo. Trato que ha de ser siempre amable y respetuoso –por lo menos- y que puede y debe alcanzar una calidad óptima, donde el Amor Propio, la Autoestima y un buen Autoconcepto ocupen un lugar destacado. En cambio –en un mal cambio- nos tratamos irrespetuosamente y hasta llega a parecernos que hacerlo es algo “normal”. Nos tratamos como no nos permitiríamos tratar a otras personas. La injusticia, la falta de auto-respeto y el desequilibrio en nuestra dignidad, permiten que se produzcan esas situaciones, reprochables del todo, en que uno se insulta, se menosprecia o se desprecia, se humilla, se enoja y se llena de ira… enturbiando una relación en la que la premisa debiera ser preservarse, ponerse a salvo de todos y, por supuesto, también de uno mismo. Si uno se pone a buscar, sin duda encontrará motivos para sentirse decepcionado consigo mismo por alguno o algunos motivos. El hecho de tener que afrontar toda una vida y sus circunstancias sin estar preparado expresamente para ello, nos lleva a tomar decisiones que demuestran después no ser las más adecuadas. Se necesita una gran cantidad de comprensión, de perdón, de paciencia, de respeto, y de cuidado, para no caer en la mala costumbre del auto-reproche y el posterior auto-enfado. Actuar así es una pataleta infantil. Un adulto ha de manejar este asunto de otro modo. Un adulto comprueba el resultado indeseado, analiza lo que ha sucedido para que no sea correcto, y toma nota para no volver a repetirlo. Y nada más. En cambio, uno se auto-exige como si fuese perfecto y lo supiese todo… y ni es perfecto ni lo sabe todo. Cuando uno se equivoca no necesita guerrear contra sí mismo sino todo lo contrario: reconciliarse, acogerse, abrazarse, proporcionarse consuelo. Acompañarse con más atención. Darse ánimos. Yo contra mí. Esta actitud no tiene sentido y es contraproducente. Absurda. Negativa. Inútil. El principio básico en esto de vivir es amarse uno mismo, a pesar de los errores, las decepciones, las dudas, los miedos, los sueños rotos, la tristeza, y ese no saber bien las cosas que nos domina tantas veces. Yo contra mí es la peor y más improductiva guerra. Tal vez el sentido sea aprender a llevarse bien con este torpe que somos, con este ser cargado de buena voluntad que a veces estropea alguna cosa, y aceptar que uno no es ni será nunca perfecto, y que en la vida no se busca el éxito ni la perfección sino la unión consigo mismo partiendo de una aceptación incondicional. Se dice que a los hijos se les ama y se les perdona todo. ¿Por qué no aplicas este mismo criterio para contigo mismo? Será bueno convertir la relación con uno mismo en un trato amable y cariñoso y no en una guerra sin final. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  12. TENGO MIEDO A MEDITAR En mi opinión, esto mismo que afirma el título lo pueden decir muchas personas. Algunas porque lo han experimentado y otras porque ya saben –y temen- lo que les puede pasar si se aíslan del mundo, del ruido, de las distracciones o de las satisfacciones inmediatas, y se quedan a solas con esos pensamientos tan brutalmente sinceros que se le presentan cuando encuentran un momento de quietud mental. Los pensamientos reprimidos de auto-reproches aprovechan cuando uno baja la guardia para presentarse, directamente, sinceramente, y mostrarnos esos desaprobaciones que nos hacemos por los asuntos que mantenemos sin resolver, los que tenemos pendientes de afrontamiento y solución. Se plantan delante para recordarnos nuestras cosas mal hechas, los fracasos, los pecados, las omisiones. Para sacar a la luz nuestra oscuridad y todo lo que hemos pretendido convertir en secreto o enviarlo al olvido. Lo entendemos mal. Lo vemos como una agresión, aunque esos pensamientos sólo pretenden recordarnos lo que tenemos pendiente de resolver. Lo que es importante. El pasado no se puede cambiar históricamente, pero de lo pasado podemos y debemos aprender para construir el presente e invertir en el futuro. Todas nuestras experiencias anteriores pueden y deben –y en algunos casos obligatoriamente- ser revisadas. Las que acabaron siendo un triunfo, para alimentar nuestra Autoestima y también para reconocer nuestros méritos, para comprobar que hay cosas brillantes en nuestra historia. Las menos agradables también conviene revisarlas –sin acritud y sin intenciones de auto-agresión- para aprender de ellas este oficio que es la vida y la toma de decisiones. A las que acabaron de un modo distinto de lo deseado conviene quitarles aspereza, rebajarles el drama, aceptarlas como parte del aprendizaje. “La meditación puede ayudarnos a abrazar nuestras preocupaciones, nuestros miedos, nuestra ira, y eso es muy sanador. Dejemos que nuestra propia capacidad natural de curación haga el trabajo” (Thich Nhat Hanh) Meditar es, básicamente, quedarse a solas con uno mismo. Hay diferentes tipos de meditación y cada una persigue un objetivo distinto, pero se pueden usar perfectamente para aquietar la mente desorganizada y encontrar una paz sobre la que aposentar la objetividad que nos permita mirarnos sin miedo y con claridad. No hay que tener miedo. Lo más grave que puede pasar es que aparezca la verdad y la verdad es cierta y es innegable. Asumiendo y aceptando cualquier cosa de nuestro pasado, y del presente, esas cosas pueden rebajar la agresividad con la que las hemos guardado. La meditación sobre nosotros ha de basarse en el Amor Propio, o sea el Amor a Uno Mismo; es un acto de reconciliación, de autoconocimiento, de crecimiento. Meditar se convierte en este caso en un “darse cuenta”, seguido de un acto amoroso de comprensión y aceptación propia. Donde puedan aparecer reproches se pone Amor. Donde haya rabia acumulada se pone Comprensión. Donde haya miedo se pone Aceptación y se pone Dulzura. El encuentro con Uno Mismo, en el silencio y la intimidad de una meditación, es un acto de sinceridad, de acogimiento, de mediación entre las partes enojadas de uno mismo, y de apaciguamiento. Lo que se busca es afianzar la Paz y el Perdón. Lo que se pretende es Amarse más a pesar de todos los reproches que uno mantiene y de todos los arrepentimientos. Uno es pequeño, es inexperto, es frágil, se equivoca… y todo eso forma parte de la naturaleza de Uno Mismo, así que hay que aceptarlo, primero, y tratar de minimizarlo y evitar la repetición, después. La meditación, hecha desde el Amor Propio, es el mejor método de autoconocimiento y de auto-conciliación. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  13. MI VIDA Y YO. En mi opinión, la relación que cada uno mantiene con su vida es bastante superficial, muy desapegada; en muchos casos se la atiende como algo ajeno y es como si sólo se le prestase una atención especial cuando nos presenta algún problema. Esto de “cuando nos presenta algún problema” es una forma poética de escribir, porque la realidad es que la vida –y nuestra vida- no tienen algo personal contra nosotros ni el propósito firme de fastidiar o hacer sufrir. Lo que nos pasa en la vida se debe en un pequeño porcentaje a lo que nos hacen los otros –y es más bien “lo que permitimos que nos hagan los otros” o “lo que hacemos con lo que nos hacen los otros”-, a lo que interpretamos que nos pasa –que en realidad no es la realidad de lo que nos pasa-, y al resultado de nuestras acciones o inacciones –la falta de tomar decisiones acertadas o de no tomarlas-. En cualquier caso, la responsabilidad es nuestra. La Ley de Causa y Efecto se nos aplica a cada uno de nosotros. No podemos pretender culpabilizar a la vida de nuestras irresponsabilidades, ni tampoco responsabilizar al azar, al destino, a las casualidades, o a los dioses o los demonios. La vida que tenemos es la que nos hemos buscado, la que hemos ido construyendo con las posibilidades y circunstancias de las que hemos dispuesto. Le pedimos cosas “a la vida” como si ella tuviese la responsabilidad y obligación de darnos lo que tenemos que conseguir nosotros. No es la vida sino cada uno quien tiene que hacer que pasen cosas agradables en su vida. Cada vez veo con más claridad la necesidad de la aceptación de todas las cosas que nos suceden y afectan. Parece que todo, incluso lo menos agradable y lo menos comprensible, tiene un sentido. Averiguar el sentido de los que nos pasa ayuda a averiguar el Sentido de nuestra Vida. Cada vez estoy más convencido de que hay algo más que esto de consumir el tiempo de estancia en este mundo. Y no me refiero a otras vidas después de la muerte, sino a esta misma, la que estamos ocupando en este momento. Será porque estoy acercándome al final de mi vida y ya siento esa necesidad de dejarlo todo resuelto antes de marchar; dejar sanadas todas las relaciones imperfectas que he ido teniendo a lo largo de la vida. Y encontrarme ya, por fin y definitivamente, con la PAZ. Paz conmigo que se reflejará en una paz con el resto del mundo y con la vida. La aceptación de las cosas que suceden en la vida no ha de ser impasible y sumisa: no está bien la aceptación despreocupada como si uno fuese insensible y no pasara nada; algunas de ellas tienen que remover el interior, pero que sea sin rabia, sin frustración, sin auto-reproches. Si uno tiene la conciencia tranquila porque ha obrado del modo adecuado o que ha considerado adecuado, no es necesario machacarse después con saña. Si uno cree que tendría que haberse esforzado más, entonces es comprensible el enojo contra sí mismo, pero hay que ser adulto y no soltarse una regañina como a un niño pequeño y menos aún que ese niño pequeño se quede estancado en una pataleta y sin tomar decisiones adultas para no repetir la misma situación. ¿Quiero más cosas o quiero otras cosas en mi vida?, ¡por supuesto que sí!, pero…he aprendido a no sufrir por no tener o porque no sucedan las cosas imposibles. Hay un límite. No todo está al alcance de todos. ¿Es el ego quien se rebela enojado por las cosas que no tenemos o quien lo hace es un instinto de mejoramiento que tenemos genéticamente?, ¿la ambición por lo que no tenemos es sana o es contraproducente? La relación con la propia vida se alarga desde el nacimiento hasta el fallecimiento. Es un largo Camino juntos. Un Camino que conviene hacer con consciencia, con objetivos claros en cuanto a lo que se quiere y lo que no. Es un tesoro demasiado valioso –irrecuperable e irrepetible- como para derrocharlo absurda e inconscientemente. ¿Cómo es mi vida?, ¿se parece a lo que yo quisiera que fuese?, ¿la estoy viviendo con consciencia?, ¿me siento satisfecho con ella y conmigo?, ¿hay algo que puedo y quiero cambiar? En el artículo del enlace titulado “Lo que no debes pedirle a la vida” https://buscandome.es/index.php/topic,11074.msg13246.html#msg13246 tienes más información sobre este tema. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  14. APRENDER A VER EN EL DESARROLLO PERSONAL.vídeo:https://www.youtube.com/watch?v=u_iP7GBgC14#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #mejorarEn mi opinión, estar en un Camino de Desarrollo Personal requiere una atención distinta a la vida y, sobre todo, a uno mismo.Si uno no sale de su rutina y no se permite investigarse, experimentarse, y arriesgarse, o si uno no deja de pre-suponer, no tendrá adelantos significativos, porque con la misma forma de mirar de siempre seguirá viendo invariablemente lo mismo.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  15. MI VIDA SIN MÍ Observo, como si no tuviese nada que ver conmigo, cómo mi vida se va acabando, cómo me llegan silenciosamente los achaques, y cómo se me escapa por momentos la memoria llevándose como botín mis recuerdos. En este enlace está el resto de la poesía: https://www.franciscodesales.com/index.php/2022/03/11/mi-vida-sin-vivir/
  16. ¿QUIERES SABER CÓMO DEJAR DE SER INFELIZ? En mi opinión, aún sigue siendo válida la idea que desarrollé en un artículo anterior en el que decía, más o menos, que ser feliz SIEMPRE es imposible porque le ponemos demasiadas condiciones y exigencias a la felicidad. No colaboramos mucho en eso de ser y considerarnos felices. Ponemos demasiadas pegas y tienen que pasarnos muchas cosas buenas y salir todas a nuestro gusto para que empecemos a sentir esa sensación. También he escrito alguna vez sobre esa intención de alcanzar la felicidad sin encargarnos previamente de descubrir qué cosas nos causan infelicidad y sin deshacernos de ellas, que es algo imprescindible. Uno puede ser feliz la mayor parte del tiempo –si no se tiene una noción excesiva o inalcanzable de la felicidad- y es mejor ser moderadamente feliz -o feliz a menudo- que mantenerse en la infelicidad por no ser siempre absolutamente feliz. Serlo es una utopía y no hay que frustrarse por no alcanzar las utopías. Uno de los enemigos notables de la felicidad es la desdicha, o sea la desgracia o la suerte adversa. Generalmente son cosas inevitables que nos suceden. Cosas que sería mejor aceptar como parte ineludible de esto que llamamos vivir y, para que no nos afecten gravemente, sería muy conveniente mantener la distancia con ellas –cuando sea posible- y con sus efectos –siempre-. La felicidad podría ser vista como la habilidad de saber poner la distancia necesaria y correcta entre lo que nos pasa y el efecto que permitimos que nos produzca. Todo lo que nos afecta se refleja como un estado de ánimo; sabiendo estar en una posición objetiva, libre de las influencias explosivas en los sentimientos, es posible escapar de su dominio. Nos van a ocurrir cosas que podremos clasificar como desgracias, que son esas “situaciones que provocan dolor o pena”, incluso “infortunio”; nos conviene encontrar el sitio que nos parapete de su influjo para que no nos afecten en exceso los contratiempos o dificultades. Las cosas son las cosas y nosotros somos nosotros. Las cosas que nos pasan son cosas que pasarán y que no somos nosotros. Comprender esto nos evitará mucha infelicidad. Saber quedarse a un lado, por encima, o dentro, va a conseguir que el efecto de los sucesos nos afecte en mayor o menor medida. A veces no es posible escapar completamente de su influjo, pero siempre, siempre, queda la opción de decidir cuánto permitimos que nos afecte. Es posible que ya sepas que me encanta la palabra preservar y su significado: “Proteger, resguardar a alguien o algo de algún daño o peligro”. Ponerse a salvo no es de cobardes, tal vez es de valientes. La desdicha se puede presentar en nuestra vida sin invitación previa y sin pedir permiso. Saber cómo recibirla cuando se presente es una tarea personal que conviene tener hecha, por si llega el caso. Mientras menos libertad de afectarnos le demos a la infelicidad, más espacio estaremos dejando para la felicidad. O para la tranquilidad. O para la paz. No hay que olvidar que la felicidad y la infelicidad son sentimientos personales que se miden y valoran desde dentro. Si uno tiene todos los elementos que aparentemente le podrían convertir en feliz pero él no lo siente de ese modo, no lo será. Si uno tiene todos los elementos que aparentemente le podrían convertir en infeliz pero él no permite que le afecten negativamente, no lo será. Tanto la felicidad como la infelicidad son personales e intransferibles: uno las disfruta o las sufre sin que otros puedan pasar por él esos estados. Es un asunto de actitud y esto conviene tenerlo MUY CLARO. Uno no es víctima de lo que le ocurre sino de cómo interpreta y vive lo que le ocurre. Ya conocerás la frase: “Lo malo no es lo que te pasa, sino lo que tú haces con lo que te pasa”. Te recomiendo Y MUCHO que le dediques el tiempo que te requiera comprender e integrar esto. Te garantizo que si lo haces bien, la infelicidad desocupará su maléfico trono de poder y en su lugar podrás instalar un estado de ecuanimidad y sabiduría que te gustarán mucho. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  17. ESTOY PERDIENDO MI VIDA. vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=r0-AsTxTSV4 #psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #mejorar En mi opinión, la mayoría de las personas simplemente vamos pasando por la vida -o dejando que la vida pase sin nosotros- pero no somos conscientes de lo excepcional que realmente es la vida y en muchas ocasiones ni siquiera somos conscientes de que estamos viviendo; no somos conscientes del sentido o sinsentido que está teniendo nuestra vida, ni del significado que le queremos dar y el que verdaderamente le estamos dando, o la diferencia que hay entre lo que queremos hacer y lo que hacemos. Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  18. NO VALORAMOS BIEN NUESTROS SENTIDOS En mi opinión, disponemos de la maravilla de unos sentidos que nos permiten gozar de cuanto nos rodea, de lo que hacemos y de lo que vivimos, incluso de lo que pensamos y lo que recordamos. Los usamos como algo acostumbrado y eso hace que no los apreciemos y valoremos tal como son realmente de importantes. No me voy a referir a los cinco básicos, porque a éstos se han ido añadiendo otros: propiocepción, termocepción, nociocepción, incluso hay quien añade el hambre y la sed, y así hasta 32 más. Me parece apropiado añadir también la mente –aunque no sean un sentido como tal-, las emociones -incluso los sentimientos- y hasta el hecho de poder imaginar o recordar cosas. Disponemos de todo un mundo de sensores que nos permiten tener sensaciones y sensibilidad, observar y apreciar, degustar y sentir placer. Nos parece normal –porque se ha convertido en norma- que podamos ver, y entendemos que es algo que nos corresponde por naturaleza y no es algo extraordinario; estamos tan acostumbrados que no valoramos esa magia de poder ver las cosas, pero… que le pregunten a un ciego qué sería eso de poder ver, cómo y cuánto lo apreciaría, y entonces es posible que nos demos cuenta de lo afortunados que somos. Que le pregunten a un sordo si le gustaría poder escuchar una sinfonía, el murmullo de un río o cuando alguien le diga “te quiero”. Que le pregunten a cualquiera de los que carecen de algún sentido. No valoramos en su justa medida lo que entra por nuestros ojos y esa magia maravillosa que es poder ver. No siempre apreciamos lo que es sentir una caricia, un abrazo, o la maravilla que es llorar de emoción, (¿con qué otra cosa podríamos expresarnos mejor?) Los sentidos y los sentimientos nos aportan la dimensión real de lo que nos pasa y nos capacitan para poder asistir a esos momentos especiales que suceden en la vida provistos de una sensibilidad que permite captar todos los detalles y matices. Eso de “ni siento ni padezco” parece cómodo, pero tal vez sea mejor navegar por todas las emociones que quedarse estancado en la apatía indolente del no sentir. Prefiero sentir dolor a veces y alegría y amor en otras ocasiones antes que quedarme muerto emocionalmente y perderme los estremecimientos que las cosas me pueden provocar. Al margen de lo que pueda encajar en la definición de sentidos, pueden unirse otras cosas más: cuando estamos bien de salud, por ejemplo. Que le pregunten a un inválido, un enfermo crónico, a quien esté hospitalizado. O cuando añoramos, cuando recordamos, hasta cuando soñamos despiertos. O descansar. Empatizar. La intuición. Propongo VIVIR con atención y consciencia, continuamente en el Aquí y Ahora, observando y dándonos cuenta de estos regalos, que son un milagro, que tenemos para usar. No mirar, sino ver. No sólo pensar, sino también sentir. No a la indiferencia, sí al asombro. No a la apatía, sí a la acción. Poner mayúsculas cada vez que pensemos o digamos VIVIR. Ya que disponemos de los sentidos… pongámonos a sentir. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  19. LA NOVIA VIUDA - El vestido era de tu abuela. Ten cuidado con él. Si Dios quiere, algún día tus hijas llevarán este mismo vestido de novia y quizás tus nietas también. ¿Te las imaginas?, ¿te imaginas el día que se lo prueben, como tú estás haciendo ahora, y que sientan la misma emoción que sientes tú? Mira, yo sólo le pido a Dios, ya que no me va a permitir estar aquí para ver sus bodas, que por lo menos ellas estén tan enamoradas como estás tú, y así yo estaré tranquila en mi tumba. - Qué melodramática eres, mamá. Cómo te gusta ponerte en el papel de sufridora. Claro que estarás para verlo, y además cuento contigo para que me ayudes a vestirlas. - Ay, no lo sé hija mía, yo cada día tengo más achaques. - Lo que tienes es mucho cuento. Venga, ayúdame a cerrarlo por detrás que quiero verme en el espejo. El espejo le devolvió la misma imagen que recibía: la de una chica joven, casi niña, dueña de unos ojos brillantes, muy ilusionada y muy feliz. El traje de novia la hacía parecer un poco más mayor, pero no podía disfrazar algunos de sus gestos casi infantiles ni el aire travieso de su gracia ni la luz irisada de sus sonrisas. Se miraba en el espejo y lo que veía era el reflejo de la dicha. Tan inmensamente bienaventurada que se debería inventar un adjetivo superlativo para aproximarse a la euforia de su corazón y al alborozo de su ilusión, que se sentían muy satisfechos. Su madre, su abuela, sus tías… todas las mujeres de la familia participaban en “la prueba”, como decían ellas, y cada una aportaba una opinión que desconcertaba a las demás. La unanimidad sólo se producía en lo guapa que estaba y en lo resplandeciente de su semblante. El destino no pudo aplazar para otro momento el acontecimiento que se aproximaba: unos pocos minutos después, aun sin quererlo, tendría que acercarse a Elías por la espalda, en el momento en que se probaba el traje de novio, y debía clavarle un cuchillo mortal de la mano vengativa de un antiguo compañero de trabajo, que un día le juró, “por éstas, que son cruces”, que le mataría. PUEDE LEER EL RESTO DEL RELATO EN ESTE ENLACE: https://www.franciscodesales.com/index.php/2022/03/27/la-novia-viuda/
  20. USTED SE MERECE TODO MI RESPETO Y ADMIRACIÓN.vídeo de 5 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=p1NYCeQ32OU#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #mejorarEn mi opinión, nos hemos acostumbrado de tal modo a las cosas que vemos cotidianamente, esas que pasan a diario, que hemos dejado de usar la capacidad de admiración y asombro porque hemos dejado de darles la importancia que merecen. Parece como que sólo nos sorprende lo extraordinario y en demasiadas ocasiones lo que aparentemente es más simple, lo más habitual y lo más cotidiano, es lo extraordinario.Si le ha gustado, ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.Si desea recibir a diario las últimas publicaciones, suscríbase aquí:http://buscandome.es/index.php?page=59En este enlace encontrará todos mis artículos:https://buscandome.es/index.php/board...En este enlace encontrará todos mis videos publicados en youtube:https://www.youtube.com/channel/UCUNE...
  21. DUELE EL DOLOR Duele. Duele tu silencio y duele tu voz. Duele tu ausencia. Duele cuando aparece el eco de tu aroma, cuando me gritan tus recuerdos, cuando mi corazón se escucha y se compadece. Duele la primavera y también el invierno. Duele la sombra, el sueño, el vacío, el silencio. Duele la noche tanto como el amanecer. Duele el dolor. Francisco de Sales (más poesías y relatos en www.franciscodesales.com)
  22. ¿A QUÉ ESTOY RENUNCIANDO? En mi opinión, esta pregunta con la que me he encontrado en mi Proceso de Desarrollo Personal, en uno de esos momentos de introspección en los que escucho a mi Ser Interior y presto atención a sus peticiones o sugerencias, es una de las más duras de las que he tenido que afrontar hasta ahora. No he podido contestarla con rapidez y llevo varios días con ella, dirigiendo mi mirada interior para captar lo que me provoca escuchármela y, sobre todo, sintiendo dónde me afecta, cuál de mis partes la siente con un estremecimiento. Hacer esta pregunta –tal como está planteada- reconoce implícitamente que SÍ estoy renunciando a algo. Alguien o algo dentro de mí ha tenido que sentir que está renunciando y por eso se lo pregunta. ¿A qué estoy renunciando? A veces no soy capaz de traspasar el silencio inicial que provocan las preguntas de difícil contestación y me quedo esperando la aparición milagrosa de la respuesta, pero no sucede. Al principio mi mente está en blanco, receptiva, mi atención pendiente de lo que surja de la mente… y no surge nada relacionado con la pregunta; sí que aparecen cosas pero que no tienen nada que ver. Cada persona encuentra su truco para seguir adelante con el descubrimiento de la consulta. A mí me va muy bien escribir. (Estoy convencido de que si escribo artículos es para enterarme de lo que pienso realmente sobre las cosas). Puede leer el resto del artículo en este enlace: https://buscandome.es/index.php/topic,19637.0.html
  23. NECESITAMOS REEDUCARNOS. vídeo de 6 minutos https://www.youtube.com/watch?v=XRBKywcrMsk En mi opinión, la práctica totalidad de las personas que habitamos este mundo hemos sido educadas de un modo incorrecto, o de un modo incompleto, o de un modo que no fue imparcial y sensato del todo, o con unos principios con los que ya no estamos de acuerdo –tal vez nunca hemos estado de acuerdo- pero los seguimos acatando inconscientemente. O sea, que necesitamos reeducarnos. Y esto es una tarea obligatoria. En estos enlaces encontrará más información relacionada con el tema del vídeo: ¿QUIÉN SOY YO? o ¿QUÉ SOY YO? https://buscandome.es/index.php/topic,18363.msg21044.html#msg21044 SER YO MISMO, PERO… ¿QUIÉN SOY YO? (vídeo) https://www.youtube.com/watch?v=0VKCF64WMkY TÚ NO ERES EL YO IDEA NI EL YO IDEAL (vídeo) https://www.youtube.com/watch?v=xiSVtXc9e5I Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  24. EL CURA AHORCADO Sobresaltados, asombrados, incrédulos, escucharon la espantosa noticia del jovencísimo sacerdote que amaneció colgado de una soga amarrada a la barandilla del coro. No encontraron ni siquiera una nota que desenmarañara el misterio así que las suposiciones se multiplicaron y “tal vez lo hizo porque cometió un pecado imperdonable” –según Doña Alma- o “por un dolor fuerte de su espíritu” –como dijo María-, “tal vez por deudas de juego clandestinas” –apostó Don Mario- o “por una enfermedad grave e incurable” –como supuso la boticaria-. No había una idea clara porque apenas llevaba unos meses en la Parroquia y no había dado tiempo a desentrañar esos misterios que todos guardamos encerrados en un cajón secreto. No hubo tiempo de intimar con él más allá de un “buenos días” y aún la mitad de los feligreses le seguían desdeñando porque era demasiado joven para tanta responsabilidad y porque sus sermones eran blandos, cargados de sensiblería y con la repetición constante, siempre acompañada de una sonrisa, de la palabra AMOR que pronunciaba en mayúsculas. Carecían de la contundencia amenazante y aterradora de los que exhortaba desde el púlpito Don Celso, su antecesor. Rubito y bien parecido aunque con una mirada triste. Deportista. Muy lejos de la idea de los curas viejos y tripudos. Más bien parecía un monaguillo crecidito. Esa mañana, cuando Doña Rosario llegó puntual a las siete y media para tener todo preparado para la misa de las ocho, al abrir el portón principal lo primero que vio fueron unos pies descalzos que quedaban a la altura de sus ojos, y cuando se sobrepuso al desconcierto y el sobresalto, encontró un hombre colgado de una soga; desde la inmovilidad en la que le dejó el susto se santiguó tres veces, pero se dio cuenta en un momento de lucidez que no había mojado sus dedos en la pila de agua bendita; retrocedió hasta llegar a ella, mojó dos dedos, volvió al sitio anterior y se santiguó tres veces. No se atrevió a mirar quién era el ahorcado, que quedaba de espaldas a ella y de cara al altar, y en ningún momento pasó por su cabeza que fuese el cura Martín –aún no se había ganado el título de Don-; mientras corría hacia el cercano Cuartel de la Guardia Civil quiso construir en su mente el discurso con el que contaría lo que acababa de descubrir, pero cuando quedó frente al Guardia sólo fue capaz de hilar monosílabos confusos y desconcertados. Iglesia, hombre, ahorcado, muerto, ayuda. Acompañó a la carrera a los dos Guardias, que llegaron antes que ella a la Iglesia; entró justo en el momento en que uno de ellos dijo en voz alta “es Martín”. Empezaron a llegar los feligreses madrugadores que acudían a la misa de ocho. Uno de los Guardias se encargó de impedir la entrada a la Iglesia mientras el otro llamaba por teléfono a una ambulancia y a su Cuartel para que viniesen a hacer el Atestado. Hoy, a las doce, se ha hecho una misa de difuntos oficiada por el cura del pueblo que tenemos más cercano. No se ha presentado ningún alto cargo eclesiástico. Se ve que no quieren que estas cosas se sepan. Es una mancha negra en el historial y es mejor ocultarlo. Era la primera vez que no estaba tras el altar y que no era él quien esparcía el contenido del hisopo sobre el féretro. Estábamos nueve. El resto de los habitantes del pueblo no quisieron acudir. Ya se sabe cómo son los pueblos: los rumores corren más que el viento. Y ya se sabe cómo son las parroquianas viejas: siguen creyendo que un cura ahorcado no tiene derecho a una misa, ni al perdón de Dios –por su mal ejemplo-, ni a ocupar un espacio en el camposanto. A pesar de esa oposición obstinada de algunos, se le ha enterrado en el cementerio. Ninguna ley lo prohíbe. De nada han servido las quejas al alcalde de veintidós vecinas que se presentaron en tropel en la Alcaldía, ni la llamada que hizo Doña Pura a su primo, que es secretario del Arzobispo, quien le ha intentado convencer de que depongan su actitud hostil. Han tenido el detalle de esperar a que fuese de noche para enterrarlo y han escogido el rincón más alejado y oculto para darle tierra. “No le pongan ni una lápida” ha ordenado el cura al enterrador al acabar la ceremonia final. Sabía que no tenía familiares y pensó que mejor no poner nada y dejar que el olvido haga bien su trabajo. Escribí lo anterior la misma noche del entierro, cuando llegué a casa. Un diecisiete de febrero. Hace nueve años. La tumba sigue sin una lápida que sea su recordatorio. Cada aniversario he ido allí a rezar una oración. Cada año me he encontrado sobre la sepultura una rosa amarilla y una nota en blanco, silenciosa como los secretos; una carta muda diciendo algo que no se puede decir y que sólo pueden leer los ojos del destinatario. Hoy madrugué. La curiosidad llevaba ocho años martirizándome. Encontré un sitio desde el que observar sin poder ser vista. No esperé mucho. Era una joven de no más de veintiocho o treinta años, rubia, con gafas oscuras, mirando a todos los lados como un ladrón que no quiere ser descubierto. Se paró frente a la tumba, miró nuevamente a todos los lados, se santiguó, sacó del interior de su gabardina una rosa amarilla que besó antes de depositarla. Estuvo unos cuantos minutos. Desde mi situación sólo pude intuir algunas convulsiones de su cuerpo y cómo en repetidas ocasiones introducía un pañuelo entre las gafas y sus párpados y recogía las lágrimas. Me pareció que dijo algunas palabras, pero no llegué a entenderlas con claridad. De todas ellas sobresalió una que sí llegó a mí con nitidez. Dijo AMOR –como lo decía él- y mirando a todos los lados, como el ladrón que huye porque ya ha hecho su trabajo, emprendió lentamente su huída.
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