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  1. NO ES NECESARIO LLORAR Y LLORAR A NUESTROS MUERTOSvídeo de 7 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=WrE3LRiB45AEn mi opinión, un sencillo cuentecito aclara la inutilidad de la repetición continua y prolongada del llanto, y cómo éste acaba convirtiéndose en una inutilidad contraproducente.“Un sabio se paró ante un público, contó un chiste y todos rieron. Volvió a contar el mismo chiste y casi nadie se rió. Contó el mismo chiste una y otra vez hasta que ya nadie se reía. Y dijo: “Si no puedes reírte varias veces de una misma cosa… ¿Por qué lloras por lo mismo una y otra vez?”La lectura de este cuentecito me hizo pensar en una mala costumbre que algunas personas mantienen de un modo innecesario y de una manera repetitiva.Me refiero a esas personas que no terminan de perdonarse nunca algo que arrastran desde hace mucho tiempo, incluso por un motivo que es muy probable que ya ni siquiera recuerden con detalle, o que lo han ido engrandeciendo cuando en la realidad era más insignificante, y eso se convierte en uno de los motivos de su mala relación consigo mismas: la falta de una aceptación incondicional y de un perdón ilimitado.En este enlace puede leer el resto del texto:https://buscandome.es/index.php/topic...Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  2. HAY VERDADES IMPERECEDERAS Y VERDADES OCASIONALES En mi opinión, la verdad, que según el diccionario es la “propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna”, no siempre respeta esa definición en la que se ha pretendido encasillarla y a veces admite ir variando a lo largo del tiempo, debido a las experiencias vividas o la evolución personal. Creo que todos hemos tenido la ocasión de comprobar que lo que en un momento nos convencía de tal modo y con tal fuerza que creíamos que era la verdad, la irrefutable verdad, con el tiempo fue perdiendo su firmeza y fue dejando que otra verdad distinta –más adecuada al momento personal- fuese ocupando su lugar. Tal vez no sea que las cosas cambian con el tiempo sino que es uno quien modifica su apreciación de las cosas, o es que la escala de valores y de importancias va cambiando, o es que los niveles de comprensión van ampliándose y las formas de ver son distintas –porque ahora se mira con otra atención-, pero es cierto que algunas de nuestras verdades se mantienen inalterables –y no me refiero sólo al nombre y apellidos- y otras demuestran que sólo eran temporales, incluso sólo ocasionales. Algunas verdades son generales y están aceptadas por todos –como el hecho de que si sumamos dos más dos resultan ser cuatro- y otras verdades son exclusivamente de uso personal y otros no están de acuerdo con ellas. Otras veces aquello a lo que llamamos verdad es sólo una opinión. EL RESTO DEL ARTÍCULO CONTINÚA EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/topic,19081.0.html
  3. CUANDO TÚ NO ERAS TÚ vídeo de 6 minutos https://www.youtube.com/watch?v=FIP8_PbV6V0&t=3s Es muy importante comprender esto: el Yo que eres hoy no es el mismo Yo de tu pasado. Las personas que se sienten dolorosamente afectadas por alguna actuación de su pasado deberían tener esto claro y se evitarían sufrimientos innecesarios. Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  4. DATE PERMISO PARA SER VULNERABLE En mi opinión, el esfuerzo que hacemos para no ser o no sentirnos vulnerables en ocasiones se convierte en un esfuerzo por encima de nuestras posibilidades que nos causa un agotamiento innecesario, nos deja una sensación de inutilidad y fracaso, y la creencia en una vulnerabilidad que nos parece inaceptable pero que hay que aceptar porque forma parte indisoluble del hecho de Ser Humano y por tanto imperfecto. Somos vulnerables y por ello podemos ser heridos tanto física como moralmente. Pretender negar esta realidad imbatible es absurdo. Es como luchar contra molinos de viento. La intolerancia a esa debilidad conlleva más inconvenientes y sufrimientos que ventajas. Somos víctimas en mayor o menor medida de nuestras emociones y sentimientos, y contra eso es difícil protegerse porque algunas –las “malas”- nos afectan directamente donde más lastima y desconcierta y donde no podemos poner una protección física. El sufrimiento llega directamente a la mente y es ella quien lo siente, aunque puede llegar a manifestarse en alguna parte del cuerpo en forma psicosomática. Aún todavía no sabemos o no podemos evitar totalmente –sí en parte- que nos duela reconocernos sensibles en algunos casos, que la soledad aflija, que la decepción lastime, que las debilidades afecten, y que todo ello cree una especie de lástima por nosotros mismos que se haga difícil de consolar. Una de las cosas que hemos de aprender, por nuestros propio bien, es a manejar esas emociones que nos dañan; y aceptar las equivocaciones, la decepción, la propia vulnerabilidad, la sensación de injusticia en el mundo o en nuestra propia vida, o los errores que cometemos y sin que eso nos cause un trastorno que vaya más allá de una ligera incomodidad moral rápidamente superable. Aceptar nuestra vulnerabilidad es aceptar nuestra Humanidad. De vez en cuando lloramos, está bien. A veces sentimos rabia, está bien. Nos enojamos por cosas que nos pasan, está bien. Tenemos heridas, miedos o sentimientos de vergüenza, está bien. Disponemos del derecho a manifestar esos estados, aunque no es conveniente quedarse estancados mucho tiempo en ellos ni es beneficioso convertirse en un mártir victimista. Pretender convertirse en un Ser Ideal Perfecto es una tarea condenada al fracaso. Aceptarse tal como uno es –reservándose el derecho a hacer las modificaciones que se consideren oportunas- es lo correcto. Está bien no ser Superman o Superwoman ni Don Perfecto. Nunca se hará realidad eso de que uno tenga esos Superpoderes. Al mismo tiempo, no es conveniente ser vulnerable en ciertas cosas que nos pueden perjudicar grave e inútilmente. Si uno deja su felicidad o su estabilidad emocional en manos ajenas corre demasiado riesgo. Si el equilibrio depende del comportamiento o las acciones de otras personas, que es algo incontrolable, no será fácil encontrar una estabilidad y tranquilidad que dependan de uno. Ser vulnerable sin tener lo relacionado con ello conocido y resuelto proporciona demasiada inestabilidad e inconvenientes. Ahí puede nacer el miedo y ese miedo puede contagiar de desconfianza e intranquilidad. Tratar de ocultarla o negar el reconocimiento de esta realidad se vuelve en nuestra contra. Lo mejor es ser consciente de su existencia, de sus ventajas e inconvenientes, y convivir con ella en armonía. Ser vulnerable es estar vivo. La honestidad y la trasparencia personal te hacen vulnerable. Mostrarte a la gente -y a la vida- tal como eres implica mostrar también tu vulnerabilidad, pero no hacerlo así y ocultar esa parte –que puede parecer una noble protección- impide que te puedas mostrar tal como realmente eres. Es cierto que quien se dé cuenta de que muestras también tus vulnerabilidades te apreciará más como la persona íntegra que te muestras. Este es un punto a valorar y es algo que sólo tú decides hasta qué punto exponer. Ser vulnerable no es un signo de debilidad, es más bien de valientes esto de reconocerse y mostrarse tal como uno es: un Ser Humano sensible, incluso en algún aspecto frágil. Así somos, aunque el miedo a que nos hagan daño vuele sobre nuestra cabeza. Ponerse el disfraz de perfecto e irrompible no siempre queda bien. Es un buen asunto sobre el que tal vez haya que cambiar el concepto que uno tiene. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  5. ¿LLORAR O NO LLORAR? En mi opinión, está pendiente ese debate personal que nunca se afronta acerca de si llorar es positivo o negativo, si aporta o perjudica, si es necesario o es mejor evitarlo. Llorar es la demostración de un estado emocional. Si uno vive sus emociones y sus sentimientos, tanto los placenteros como los desagradables, los ha de vivir hasta su extinción natural, sin reprimirlos… y sin prolongarlos artificial e innecesariamente. Reprimir el llanto es reprimir las emociones y los sentimientos y éstos nos aportan lo que nos tienen que aportar solamente cuando los afrontamos con todas sus consecuencias. Y si eso nos lleva a pasar un mal rato… pues será necesario pasarlo, porque sólo de ese modo comprenderemos qué es lo que realmente nos duele o nos alegra, dónde están nuestros puntos sensibles, qué tenemos que comprender o reforzar. Nos dan una información que no vamos a poder conseguir de ningún otro modo. Reprimirlo es impedir que las emociones cumplan su cometido. Las emociones forman parte de la sensibilidad del Ser Humano y ayudan a conformar la personalidad. Sin esa característica, como humanos seríamos incompletos porque es por medio de ellas que vamos formando una parte de nuestra base, vamos contactando con nuestra esencia, nos vamos realizando. Soy absolutamente partidario de vivir con intensidad todas las emociones que se presenten en nuestra vida. Creo que reprimirlas, o negarlas es perderse un modo de aprendizaje acerca de uno mismo. En varias o bastantes ocasiones me he entrometido en situaciones que no tenían nada que ver conmigo, pero en las que veía que se estaba impidiendo la libertad de esa manifestación. Lo veo mucho en los entierros y con las personas que están sufriendo por algún motivo y lloran. “No llores”, se les dice con buena voluntad pero mal criterio. “Llora todo lo que quieras”, digo yo interviniendo. “Contacta con tu tristeza –eres humano-, con tu vacío, con tus emociones… deja que surtan el efecto necesario, que te hagan sentirte pequeño, roto, triste, humilde… déjalas que manifiesten y atiende y escúchate”. Que ese llanto que proviene de un sufrimiento no sea solamente para sufrir, sino que sea para sanar. El llanto es terapéutico. Llorar es sacar lo que nos duele, porque con las lágrimas se dicen cosas que las palabras no saben o no pueden decir. El corazón no puede más y lloras. Se presentan ante ti la desilusión, el fracaso, la angustia, la tristeza, el dolor… y lloras. ¿Qué otra cosa puedes hacer?, ¿enterrar el dolor o negarlo? No hay otra salida más sana que el llanto sin impedimentos hasta que se agote, hasta que se vaya con la última gota la última brizna de pena. Y entonces, en ese mismo instante, comienza tu resurrección. ¿En qué casos no es útil llorar? cuando le agregamos algo que es ajeno a su expresión natural, o sea que lloramos “porque soy muy desgraciado”, “la vida es una mierda”, “siempre me sale todo mal”, o cualquiera de esas frases que son acusativas aunque parezcan autocompasivas al mismo tiempo. Tampoco es un llanto sano cuando se trata simplemente de una pataleta o se falsifica con la insana intención de llamar la atención. El llanto es sagrado. Es la expresión de tristeza de nuestra alma; es fruto del dolor más profundo, más cruel, y es la expresión de eso tan interno que no tiene voz ni palabras y sólo sabe hablar con un llanto prudente o desgarrado. ¿Llorar o no llorar? Llorar, por supuesto, siempre y cada vez que se presente un motivo necesario para hacerlo. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  6. ¿ESTÁS MAL?, ¡PUES ALEGRÁTE POR ESO!vídeo de 6 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=S_9fVpZg8ZE#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #perfección #mejorarEn mi opinión, la vida, el destino, o nuestro sistema de evolución personal y espiritual, o la necesidad de mejorar, o la sabiduría instintiva, o quien sea, nos llevan a sentirnos mal -en ciertos momentos y con ciertas cosas- porque esa es la manifestación notable, innegable y sincera de nuestro estado emocional.Quizás es el modo que tiene el alma de manifestarnos su sentir, quizás sea la llamada de atención del Yo Profundo al que acallan los yoes pequeños y ruidosos, o quizás es el único modo que tiene nuestra vida de frenarnos y que nos paremos para preguntarnos y enterarnos de qué es lo que nos pasa por dentro.En este enlace puede leer el resto del texto:https://buscandome.es/index.php/topic...Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  7. LAS EMOCIONES SON PROFESORAS EN NUESTRO DESARROLLO PERSONAL. En mi opinión, este descubrimiento reciente de la neurociencia, y las investigaciones que se han llevado a cabo para confirmarlo -donde se ha podido demostrar que están interrelacionadas la cognición y la emoción-, son solamente una confirmación de lo que ya se ha sabido de siempre. Las emociones son en gran parte las responsables de la memoria. Recordamos lo que hemos aprendido o vivido con alguna emoción. En nuestra memoria se mantienen las cosas que nos dejaron una huella de algún modo, para bien o para mal, y han desaparecido las que no nos dejaron ningún tipo de marca emocional, porque el cerebro es selectivo en ese aspecto y lo que ve que no es importante, que no nos ha parecido importante en su momento, no se molesta en guardarlo. Cuando guardamos un suceso en el recuerdo, al mismo tiempo y aunque no nos demos cuenta de ello, asociamos inseparablemente lo felices que fuimos en ese momento, el miedo que pasamos, cuánto lloramos, el olor, la luz, la sensación de felicidad… en ocasiones, hasta llegamos a olvidar detalles del sitio, de las caras, del momento, pero recordamos la emoción perfectamente. Es por esto por lo que muchas veces no recordamos lo que nos dijeron textualmente, pero tenemos claro que fue algo que nos hizo sentirnos bien, o reírnos, o dolernos. Es por todo lo anterior por lo que opino que hay que vivir con intensidad y consciencia todas y cada una de las situaciones y las emociones que se nos presenten en la vida, porque son ellas las que va a ir formando de algún modo nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestro fondo personal; son las que nos van a proveer de sensibilidad o de firmeza o de nobleza o de prudencia. Se aprende del llanto y de la risa y del escalofrío y de la tristeza. En mi opinión son las emociones quienes nos enseñan. Atravesando los diferentes estados de ánimo y de nivel de comprensión y aprendizaje que nos proporcionan es como nos conocemos más y mejor y es como aprendemos, en unas lecciones silenciosas, cómo somos en realidad y cómo nos comportamos o reaccionamos en los momentos en los que nos sumergimos en cualquiera de ellas. En la vivencia de esas emociones es donde nos formamos en uno u otro sentido. Cuando nos metemos total y conscientemente en ellas nos damos cuenta de lo que sentimos, amamos, odiamos, rechazamos, lo que no queremos que se repita y lo que sí queremos repetir… y ya sabemos que “darse cuenta” es el primero e imprescindible de los pasos en cualquier proceso. La vida es la suma de todas las vivencias, o sea la suma de todas las emociones. Cómo viva uno las emociones que se le presenten en su vida va a marcar su forma de ser y su carácter: optimista y animoso, o pesimista y funesto, o de cualquiera de los otros modos que se puede ser. Somos todo lo que hemos reído y llorado y disfrutado y sentido y apreciado y emocionado. Somos lo que hemos percibido y lo que hemos comprendido. Lo que nos marca no son los hechos que vivimos, sino las emociones asociadas a esos hechos. Hay que entender que las emociones son naturales y su función es provocarnos reacciones psico-fisiológicas. Hay que aprender a atender a las emociones y no confundirlas con los sentimientos, que son la interpretación personal que cada uno hace con las emociones añadiéndoles las propias experiencias anteriores, o frustraciones, traumas y errores. Por eso no hay que negarse a vivir las emociones cuando se presenten, incluso las desagradables, porque el estado que nos provocan dura sólo ese momento y es imposible tratar de reproducirlas más tarde en otro momento que nos vaya mejor. Las emociones SIEMPRE nos quieren decir algo, así que es necesario prestarles atención. Son una lección que tal vez no se vaya a repetir en otro instante, así que hay que permitirles que entren hasta donde quieran y hay que observar los movimientos internos, las sensaciones que despiertan, lo que se mueve y dónde se mueve, y después preguntarse el por qué y el para qué. Vive tus emociones. Ellas son las que te mantienen vivo y en el Camino. No concibo un mundo sin emociones. Prefiero poder sufrir unas y disfrutar otras antes que quedarme en la planicie apática de que no se presenten. Y repito, aunque duelan, no las eludas. Y, además, que no se te olvide darle las gracias por su existencia. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  8. QUE SEA IMPOSIBLE NO LOGRARLO En mi opinión, necesita esta continuación y ampliación el artículo PERSEVERAR ES FUNDAMENTAL PARA CONSEGUIR CAMBIOS (https://buscandome.es/index.php/topic,18976.msg21690.html#msg21690) en el que se decía textualmente: “Cuando alguien se propone un proyecto, sea el que sea, permanecer fijo en él es la primera condición. Si uno decide hacer cambios en su vida ha de tener un Camino claro que seguir o un objetivo hacia el que mirar. Después conviene desmenuzarlo para que sea más asequible. Y entonces hay que ponerse pequeños objetivos si uno no puede con los grandes. Tan pequeños que resulte imposible no lograrlos. Cada día un paso puede ser suficiente para quien no puede andar más. Pero que sea cada día uno sin falta. Ya lo sabes: todos los grandes recorridos comienzan con un sencillo paso y un gran recorrido es la suma de esos sencillos pasos. En algún momento uno habrá acumulado muchos pasos y podrá vislumbrar cercano lo que buscaba. No hay que desesperase nunca. Cuando uno encuentra mil cosas que quiere cambiar sucumbe ante el peso aparentemente inmenso de esas mil cosas y se puede rendir fácilmente. Uno quiere resolverlas inmediatamente y eso es imposible. Aparece un bloqueo que es una especie de rendición; uno intuye que no va a poder y ya se siente vencido antes de empezar. Entonces resulta fácil renunciar y volver a la frustración. El miedo inconsciente al cambio, ese estar en la mal llamada zona de confort, parece menos malo que lo puede venir si uno se empeña en hacer cambios”. Todos tenemos propósitos –muy distintos y con diferentes grados de dificultad- y todos tenemos inconvenientes –complicados o débiles- que nos impiden alcanzarlos con facilidad. Hay que contar con eso. Es así. Cuando uno tiene muchos “problemas” y los ve todos juntos se siente agobiado. La sensación de estar muy mal por tener tantos “problemas” es notable y pesarosa. La deserción aceptando la derrota antes de comenzar la batalla es una opción tentadora. Es cierto que vistos todos juntos multiplican su poder, por lo tanto hay que encontrar una estrategia que venza eso. Existe y es muy sencilla: desmenuzarlos. Desmontar cada “problema” en sus partes más pequeñas e ir resolviéndolas una por una. Y estará bien comenzar por la más simple, la más sencilla. Conseguirlo motivará y dará ánimos y confianza para afrontar la solución de otra porción. En nuestro inconsciente eso se contabiliza como un triunfo. “Objetivos tan pequeños que sea imposible no lograrlos”. Cada día un paso puede ser suficiente para quien no puede andar más. Al final del año ya no se verá el punto del que se partió, pero si no hubiese dado ese paso diario uno seguiría estando aún donde estaba antes. Algunas personas tienen voluntad y tienen capacidad resolutiva y hacen las cosas sin problemas. Otras personas tienen dificultades o limitaciones y han que ser conscientes de ese hándicap y aceptarlo y asumirlo. Lo que no se puede lograr con la fuerza se puede lograr con la constancia, con la voluntad, con el Amor Propio. “Querer es poder” se ha dicho siempre. Si uno REALEMENTE quiere “algo” se esfuerza –incluso el Universo- para que así sea. Si se esfuerza en la dirección correcta y en el modo adecuado, lo lógico es alcanzar los objetivos. Es conveniente auto-convencerse de esta realidad, desear con verdaderas ganas, darse ánimos, y confiar en uno mismo. La única manera de lograr lo imposible es creer que sí es posible. Repito… “Objetivos tan pequeños que sea imposible no lograrlos”. La suma de esos pequeños objetivos es el gran objetivo ya realizado a pesar de que parecía tan imposible. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  9. ¿QUÉ ES LO QUE QUIERO PARA MÍ?vídeo de 8 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=20_fz19Ee0s#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #perfección #mejorarEn mi opinión, esta es una de esas preguntas que nunca nos hacemos con normalidad y naturalidad, con un interés amable, sino que parte casi siempre de una situación desagradable de auto-decepción tras un balance en el que se descubren algunas carencias y cierto desorden en la vida.Y no se hace de un modo cariñoso en el que se aprecie una voluntad de autoconocimiento que pueda llevar después a una situación de bienestar con uno mismo, ni desde el Amor Propio, sino que parte desde la rabia de un reproche tras haber llegado a una situación en la que uno se siente decepcionado consigo mismo porque se da cuenta de que alguna o algunas de sus propias actitudes no son de su agrado, o se da cuenta de que no está siendo como realmente quisiera ser, o se siente muy incómodo y enojado consigo mismo por lo que no ha logrado en la vida.En este enlace puede leer el resto del texto:https://buscandome.es/index.php/topic...Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  10. COMUNICARSE ES ALGO MÁS QUE HABLAR En mi opinión, ese concepto tan básico que tenemos a veces de que la comunicación es un intercambio de palabras, de opiniones o ideas, sin más, se queda corto con el verdadero alcance que tiene una buena comunicación. Hacerlo bien es imprescindible para que las relaciones fluyan adecuadamente. Por encima de todo, y más que las palabras, lo que uno expresa cuando se comunica es su estado emocional y sus sentimientos. En el temblor de su voz o en la desesperación de lo que dice o en la rabia con la que expresa hay más información y más verdad que en las propias palabras. En el lenguaje no verbal se manifiesta la verdad. Si uno analiza solamente las palabras que el otro emite está renunciando a una información adicional que puede valer tanto o más que lo que verbaliza. Escuchar también lo que no se dice es demostrar atención e interés. Si uno habla desde la emoción hay que escucharle desde la emoción, para que la relación sea fluida, porque así los dos hablarán el mismo idioma sentimental. Cuando alguien está hablando está mostrando una demanda emocional. Entonces… cuando alguien me habla… ¿qué es lo que quiere realmente de mí?, ¿la atención de mis oídos o la de mi persona? No sólo hay que escuchar, hay que sentir. Además de oír lo que el otro dice hay que tener la habilidad o la intuición de ver y sentir más allá. No es suficiente con comprender mentalmente lo que dice, sino que es necesario captar el trasfondo. No sólo lo que está diciendo, sino también lo que tal vez no sabe decir o no se atreve a decir. No siempre se encuentran las palabras adecuadas, ni se expresan siempre del modo adecuado, por lo que una atención completa al otro y a su expresión nos aportará una información valiosa, porque cada expresión verbal conlleva, y si uno está atento se dará cuenta, una expresión facial, un gesto, una muestra de lo que siente al decir lo que se dice. El silencio del otro, o el propio, pueden ser mas inútiles o negativos que las conversaciones por difíciles que estas sean. ¿Hay que hablar? Sí, siempre. ¿Se puede decir todo? Se puede y se debe decir todo, pero conviene tener el tacto y la delicadeza de cuidar el modo, el momento, el respeto, y la intención. Los sentimientos y el intelecto, actuando al unísono multiplican su efectividad. Tal vez uno de ellos capte lo que le ha pasado inadvertido al otro. Las conversaciones son más fluidas y efectivas cuando no intervienen un tú y un yo y cada uno está defendiendo obstinadamente su postura, sino cuando ambos son capaces de instaurar un nosotros que durante ese tiempo les unifique. No hay que asustarse, este nosotros creado es para esta comunicación, después cada uno puede retomar su yo –si lo desea- e incorporar o no lo que la conversación le haya hecho ver. Toda conversación puede ser –o debe ser- una discusión. Discutir es “contender y alegar razones contra el parecer de alguien” en su acepción más popular, pero también es –y me parece más atinado- “examinar atenta y particularmente un materia”. Y examinar no implica gritar, menospreciar, acalorarse, reñir, ni luchar. Examinar es “indagar e investigar algo con diligencia y cuidado”. Las conversaciones no han de ser el origen de una confrontación, sino una exposición de opiniones personales. Comunicarse no es sólo hablar. También es necesario oír, escuchar, preguntar, conversar y entender. Es participar, integrarse con el otro y con el diálogo. Empatizar. Conviene observarse cómo es y cómo actúa cada uno en sus interacciones, cuál es su actitud, su predisposición, la calidad de su interés, la eficacia de su atención. Y después valorar si uno está satisfecho con su modo de hacerlo o si ve conveniente aplicar algunas modificaciones. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  11. ESTOY BUSCÁNDOMEvídeo de 13 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=B_Mh90maEA8En mi opinión, quien escuche este vídeo se encuentra, muy posiblemente, a las puertas de un descubrimiento que se verá reflejado en un cambio.Hay varios momentos en la vida de cada persona en que ya no puede seguir como hasta entonces, porque una intranquilidad, que tiene un nacimiento desconocido, le recuerda a uno su verdadera naturaleza, su único destino, le recuerda lo que tiene de Dios o de distinto, su origen, su esencia… algo le grita constantemente “tú no eres el que está siendo en este momento”… algo le recuerda “tiene que haber algo más, pero… ¿qué es?... algo le dice que no quiere seguir siendo así, que tiene que averiguar quién es y ser el mismo… ¿pero cómo me encuentro?, se pregunta uno. “Buscándome”, se responde él mismo.Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  12. ¿ERES CAPAZ DE REINVENTARTE? En mi opinión, eso de reinventarse es un concepto muy interesante que no necesita aclaraciones –aunque en el diccionario de la RAE no existe la palabra-. Cuando se pronuncia uno sabe inmediatamente que se refiere a volverse a crear, a convertirse en una persona totalmente distinta de la que está siendo en este momento, a empezar de cero y construirlo todo desde el principio y a su completo gusto. Todos descubrimos en nosotros cosas que no nos gustan, tal vez bastantes cosas que no nos gustan. Sabemos que no estamos siendo el que nos gustaría ser. En el fondo, casi todas las personas guardamos el deseo de ser muy distintas, de atrevernos con cosas que deseamos pero nos asustan o nos parecen tan imposibles que nos desmoralizamos y nos rendimos antes de empezar, de hacer por fin lo que tantas veces hemos pensado pero siempre se ha quedado sólo en el pensamiento. Los días pasan y los sueños envejecen. Los propósitos se llenan de frustración y ese descontento por lo que uno pudo ser y no es sólo aporta resentimiento y una ingrata sensación de estar perdiendo LA VIDA y de estar fallándose a sí mismo. La buena noticia es que podemos hacerlo. Que puedes hacerlo. La mala noticia es… que no lo haces. ¿Por qué? Esta es una pregunta que duele, porque uno sabe la respuesta y esa respuesta le culpabiliza a uno directamente. Las personas almacenamos sueños y deseos y cumplirlos es nuestra responsabilidad. Somos los encargados directos de plantearnos los cambios que necesitamos o deseamos… y hacerlos realidad. Uno puede diseñar en cualquier momento un Plan de Vida interesante, hecho a medida y al gusto, que contenga las cosas que uno desee y excluya las que no son agradables. Y después… reinventarse. Deshacernos de las partes que no nos gustan de este que estamos siendo y poner en su lugar las que sí queremos que estén, las que van a dar otro color a la vida y nos van a aportar felicidad, bienestar, Amor Propio y dignidad. ¿Cuándo es el mejor momento para reinventarse? Ahora mismo es el mejor momento para empezar. Ya y sin aplazamientos innecesarios.
  13. PERSEVERAR ES FUNDAMENTAL PARA CONSEGUIR CAMBIOS En mi opinión, es bastante habitual eso de tener buenos propósitos que luego se quedan a medias –o ni siquiera llegar a ser iniciados- porque no disponemos de uno de los elementos imprescindibles y fundamentales para lograr cualquier cambio que uno se proponga. Ese elemento es la perseverancia. Perseverar es “mantenerse constante en el proseguimiento de lo que se ha comenzado” –o se pretende comenzar-. Es “durar permanentemente o por muy largo tiempo en ello”. Es “insistir, ser constante, y no desanimarse a pesar de la falta inmediata de resultados”. La victoria le pertenece a quien persevera más. (Napoleón) No importa lo lento que vayas mientras no te detengas. (Confucio) Las grandes obras no son hechas con la fuerza sino con la perseverancia. (Samuel Johnson) Lo que te ayuda a perseverar es la resiliencia y el compromiso. (Roy T. Bennett) La voluntad de perseverar es a menudo la diferencia entre el fracaso y el éxito. (David Sarnoff) La vida no es fácil para ninguno de nosotros. Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. (Marie Curie) Persevera y espera un mañana mejor. (Publio Virgilio) Queda claro que los grandes pensadores, la gente con sabiduría, se han dado cuenta de que la perseverancia es la clave para poder lograr las cosas que nos proponemos. La pereza, la desconfianza, la impaciencia, los miedos, y la baja Autoestima se alían en una Hermandad Diabólica para boicotear cualquier proyecto y desarmar cualquier sueño. Ante eso, la actitud inquebrantable y las ganas firmes han de continuar a pesar de los las dificultades y los contratiempos, de los momentos de desánimo, y aun cuando todo parezca ponerse muy difícil y en contra. Cuando alguien se propone un proyecto, sea el que sea, permanecer fijo en él es la primera condición. Si uno decide hacer cambios en su vida ha de tener un Camino claro que seguir o un objetivo al que mirar. Después conviene desmenuzarlo para que sea más asequible. Y entonces hay que ponerse pequeños objetivos si uno no puede con los grandes. Tan pequeños que resulte imposible no lograrlos. Cada un día un paso puede ser suficiente para quien no puede correr. Pero cada día uno. Ya lo sabes: todos los grandes recorridos comienzan con un paso y un gran recorrido es la suma de sencillos pasos. En algún momento uno habrá acumulado muchos pasos y hasta podrá lograr algo que le dé satisfacciones. No hay que desesperase nunca. Cuando uno encuentra mil cosas que quiere cambiar sucumbe ante el peso aparentemente inmenso de esas mil cosas juntas y se rinde fácilmente. Uno quiere llegar urgentemente a su meta y eso es imposible. Aparece un bloqueo que es una rendición; uno intuye que no va a poder y ya se siente vencido antes de empezar y resulta más fácil renunciar y volver a la frustración. El miedo inconsciente al cambio, ese estar en la mal llamada zona de confort, parece menos malo que lo puede venir si uno se mete a hacer cambios. Quizás alguna vez te has visto embarullado en unos pensamientos del estilo de “me desmoralizo enseguida”; pues no importa, sigue. “No veo solución”; eso es en este momento pero cuando acabes con este pensamiento sigue buscando solución. “No puedo más”; no puedes más ahora, déjalo por hoy y mañana sigues. “Estoy desesperado”; presta atención a tu desesperación, aprende de ella lo que tienes que aprender, y cuando acabes sigue. “Me rindo”; no, sigue siempre sigue. Recuerda que la constancia es más importante que la velocidad y no olvides la moraleja de la fábula de la liebre y la tortuga. Constante, determinado, tenaz, obstinado, terco… son actitudes que uno tiene que adoptar e instalar en su vida si pretende algún logro. La voluntad ha de mantenerse intacta a pesar de los contratiempos y los inconvenientes. Uno ha de demostrar que está por encima de las oposiciones que interfieran. La fuerza viene del control de la mente, que es quien puede boicotear los propósitos. Se dice que es el control de la voluntad lo que hace que una persona sea grande o pequeña. Cuando algo es realmente imposible, por mucho que se desee lo correcto es retirarse –sin sensación de derrota-, o modificar el plan, o hacer uno nuevo un poco menos ambicioso y CON MÁS POSIBILIDADES. Es mejor eso que renunciar definitivamente. Perseverando se puede modificar la situación actual y determinar de algún modo su propio destino. Este asunto requiere y merece atención. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  14. ¿HICISTE FELICES A LOS OTROS? En mi opinión, proporcionarse felicidad es una responsabilidad y obligación personal. La felicidad que nos aporten los otros la podremos añadir a la nuestra y siempre será bienvenida. Creo que, además, tenemos que colaborar también en la felicidad ajena. Y si todos hacemos felices a los otros también recibiremos felicidad de los demás. Se cuenta que cuando un Rey Egipcio moría y su alma llegaba al Cielo le hacían dos preguntas. De sus respuestas dependía que le dejaran entrar o no. La primera era: ¿Has encontrado la felicidad en tu vida? La segunda era: ¿Has proporcionado felicidad a otros? Seguramente esto no será cierto -ningún Rey volvió para confirmarlo- pero me parece una propuesta interesante para reflexionar, y dos preguntas cruciales que no deberíamos desperdiciar y podríamos aprovecharlas para nosotros, aunque no seamos Reyes. ¿HAS ENCONTRADO LA FELICIDAD EN TU VIDA? A mi edad, y después de dar muchos tumbos por la vida, me encuentro la felicidad en sitios donde antes ni siquiera se me hubiera ocurrido buscarla: en los lugares más insospechados, en los actos más sencillos, en las cosas más simples, incluso hasta en la felicidad de los otros que se me contagia gratamente. Mi corazón, que durante muchos años –demasiados- no estuvo en contacto con los sentimientos amorosos naturales, ahora se sorprende y tiembla alegremente cuando siente un cosquilleo -que más parece un terremoto- emocionándole, y se siente con derecho a manifestarlo con alguna de esas lágrimas que durante tanto tiempo contuvo –y que tal vez estén caducadas, pero siguen vivas-. El Yo que soy, el Alma, el Maestro Interior, Dios, o quien sea que se pasea por mi corazón, me está proporcionando una felicidad discreta que no necesita de alardes, ni precisa de una carcajada sonora para rubricarse, sino que se ha aposentado directamente en la mirada y la ven hasta los más escépticos, o se presenta a los otros con la forma de unos brazos sinceros que desean convertirse en abrazo que acoja a los otros, y ya se ha consolidado –curiosamente- como un estado interior de una paz aposentada que se sabe feliz aun cuando algunas circunstancias momentáneas o temporales pretendan contradecirlo. La felicidad me ha encontrado porque me he dejado encontrar. Que es más mérito suyo que mío. Por mi parte, lo que he hecho es rebajar las expectativas y aflojar las muy exigentes condiciones que había impuesto –supongo que era cosa de mi ego- para ser feliz. Ya no es necesario que confluyan un montón de sucesos ajenos a mí para que yo me sienta feliz. Me siento feliz conmigo. En mi compañía. También cuando estoy en compañía de los otros, pero no les exijo a los otros que hagan por mí la que es mi tarea. Acumulo a estas alturas tantos motivos para sentirme feliz que puedo decir, sin mentir, que sí, que he encontrado la felicidad en mi vida. ¿HAS PROPORCIONADO FELICIDAD A OTROS? Sí. Rotundamente. Sin ninguna duda. Tengo la seguridad de haber sido en algún momento una especie de Ángel para algunas personas, he hecho algún milagro que otro –de los facilitos-, he contagiado mi optimismo cuantas veces he podido, he aportado consuelo a quien lo necesitó, he tenido oportunidades para apoyar a quien estaba desolado, he dado cuanto he creído justo y necesario, he tratado de ser amable y lo he conseguido casi siempre, y he hecho cuanto se me ha ocurrido para hacer felices a los otros. Aunque fuera brevemente. Aunque sólo fuera durante el momento necesario para que se reencontraran con la fe o con la esperanza. Aunque sólo fuera inyectando ánimos. Aunque sólo fuera un compañero que acompañara al otro a reencontrar el Camino perdido de la felicidad. El día que fallezca sé que ocuparé la atención –por lo menos durante un instante o durante una oración- de muchas personas que podrán formar una sonrisa de agradecimiento cuando piensen en mí, y también la de mis familiares cuando recuerden algunas de las cosas que hice, y de esas personas anónimas que alguna vez me dieron las gracias con una sonrisa o con una temblorosa lágrima, y de aquellas otras con las que reí a carcajadas y sintieron y sentí que la felicidad no es un privilegio de Dioses, que no está reservada para unas vidas concretas que se desarrollan en unos ambientes concretos, sino que el Constructor de todo esto y de todos nosotros la dejó al alcance de la mano, para que pudiéramos disponer de ella para nuestro propio gozo y para compartirla. Esto les responderé a los guardianes del Cielo cuando llegue y estoy seguro de que me dejarán pasar. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales
  15. PONGAMOS EN PRÁCTICA LA ASERTIVIDADvídeo de 9 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=Z_tfSyJqUao#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #perfección #mejorarEn mi opinión, este es un asunto casi inagotable del que se puede hablar una y otra vez; aunque siempre sea lo mismo, si no se siente y no se aplica desde la primera vez, se le ha de dar vueltas y vueltas hasta encontrar el modo en que uno lo vea ya indiscutiblemente claro; tan claro que sea capaz de atravesar todos las trabas mentales y entre ya, por fin, directamente al corazón.INFORMACIÓN SOBRE CÓMO SER MÁS ASERTIVO:QUÉ ES LA ASERTIVIDAD Y CÓMO SER MÁS ASERTIVO – 1ª partehttps://buscandome.es/index.php/topic,14256.msg16731.html#msg16731QUÉ ES LA ASERTIVIDAD Y CÓMO SER MÁS ASERTIVO – 2ª partehttps://buscandome.es/index.php/topic,14255.msg16730.html#msg16730CONSEJOS PARA SER ASERTIVOhttps://buscandome.es/index.php?topic=8541.0DESARROLLA TU ASERTIVIDAD (es largo pero muy completo)http://www.superarladepresion.com/superarladepre/3depre_asertividad.php
  16. ¿CUÁL ES EL MEJOR CAMINO PARA SER UNO MISMO?vídeo:https://www.youtube.com/watch?v=Z7doPwSOwQU#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #perfección #mejorarEn mi opinión –y en este caso en una opinión más personal que nunca-, no hay un solo Camino, o una sola fórmula, que lleve directamente hacia Uno Mismo.A lo largo de mi vida he probado casi todo aquello que pudiera serme útil en mi proceso de Desarrollo Personal. Comprobé que a todas las cosas que iba conociendo les faltaba algo. En mi opinión, cada una de ellas hacía avances claros en algún sentido pero carecía de otras cosas que a mí me parecen imprescindibles para formar un todo global equilibrado.Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  17. NO TE COMPARES CON OTROS En mi opinión, las personas que entran en el peligroso mundo de las comparaciones están irremediablemente destinadas a salir siempre perdiendo y a quedarse aún peor de lo que estaban antes de compararse. Tiene su explicación: las comparaciones siempre se hacen con personas que están mejor o que aventajan o que aparentan ser claros ganadores. Y ahí está el principio de la frustración, porque si uno se compara con alguien que esté en inferioridad de condiciones no saldrá perdiendo. Pero… la mayoría de las veces la comparación con otro se hace desde un estado de frustración o de rabia y casi nunca desde la objetividad. Compararse tiene su aspecto positivo si lo que se pretende es tomar a la otra persona como modelo de lo que uno quiere llegar a conseguir, si uno simplemente ve que el otro ha conseguido lo que uno quiere conseguir, que eso deseado es posible, pero… sin necesidad de compararse. Sin necesidad de sufrir porque “yo no lo he conseguido…”, que no estaría tan mal si inmediatamente se añadiese “…por ahora, pero lo voy a conseguir”. Si la comparación tiene como razón conseguir que sea algo motivacional para activarle a uno, entonces está bien. Si la comparación esconde rencor o fracaso y se queda en envidiar pero sin hacer nada más, es contraproducente. Admirar a otro por lo conseguido, está bien. Envidiarle y quedarse en lo corrosivo de la envidia, no está bien. Es más positivo dedicar al logro los objetivos el tiempo que se pierde en comparar la vida y los deseos con los de los demás. Ese tiempo es útil y necesario para resolver las cosas propias. Eso es lo que importa. Uno no mejora ni avanza simplemente con compararse. El mejoramiento requiere siempre de atención, voluntad, constancia, firmeza, claridad en los objetivos, y fe o seguridad en que se va a conseguir el propósito. Y no hay que conformarse con intentarlo: hay que hacerlo. No vale el auto-consuelo –que es más un auto-engaño- de “lo he intentado”, sólo vale el resultado de “lo he conseguido”. El paso inicial adecuado es estar en paz y aceptar lo que cada uno es y con lo que ha hecho hasta ahora, por poco que sea. Después está bien que aparezca un inconformismo positivo que nos estimule en el camino del mejoramiento. Mejorar siempre es bueno y siempre es deseable, pero eso requiere una implicación total. Los resultados son el efecto del esfuerzo personal. Y es mejor que sea así –que dependa de uno- y que no esté en manos de la fortuna o del azar o de los otros. La motivación es imprescindible. Hay una verdad que adelanta muy bien el resultado que se puede obtener ante cualquier cosa que se emprenda: “Si tú crees que puedes, puedes. Si tú crees que no puedes, no puedes. Tanto si piensas una cosa como la otra, estás en lo cierto”. Eso decía Henry Ford. Está bien crecer y llegar más allá de los límites actuales. Eso es progreso. La confianza en uno mismo, la voluntad y dedicación, y la preparación para lo que se pretende afrontar, son importantes y necesarias. No renuncies a mejorar. Pero no intentes mejorar desde la rabia o la frustración de tu ego: hazlo desde tu corazón. No lo hagas por satisfacer a tu ego, hazlo por satisfacerte a ti. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales
  18. SENTIR, SÍ. SUFRIR, NO. En mi opinión, tanto las emociones como los sentimientos –que no son lo mismo- condicionan y activan la manifestación de diferentes estados sensitivos, emocionales, que hacen que nos manifestemos de un modo u otro en función de cómo tengamos catalogadas en nuestra mente o en nuestro inconsciente cada una de las cosas que nos afectan. Ante ciertos sucesos, todo nuestro cuerpo responde –posición, mirada, gestos- de una manera que tenemos predeterminada y entonces nos manifestamos como hundidos, desesperados, desquiciados, eufóricos, animados, etc., aunque también hay otros que nos dejan indiferentes. Estamos construidos de tal modo que ante la presencia de las emociones –que son manifestaciones naturales- nos resulta difícil quedarnos impasibles; ante las agradables reaccionamos perfectamente, sin ningún problema, todo es euforia o contento y no hay lugar para los conflictos. Las preocupantes son esas otras emociones que nos dejan muy afectados, que nos hacen sufrir, que nos hunden y ponen en contacto con la parte que nos descentra y que nos dejan una mueca inconsolable en el gesto y en un estado que, en ese momento, aparenta ser irrecuperable. Es lamentable lo mal que se ve todo cuando uno se encuentra en un estado negativo. Nada consuela. Las palabras de aliento no hacen efecto, ni traer a la mente buenos pensamientos, ni pretender olvidar… Parece que lo mejor en estos casos es mantenerse en ese estado un tiempo prudente –que hay que saber cortar-; justo lo suficiente para contactar con lo que de verdad duele y averiguar el por qué duele, y luego ser capaces de comprenderlo y asimilarlo, y ni un segundo más. Esto último hay que vigilarlo porque hay quien lleva dentro un victimista-masoquista que sufre-disfruta en ese estado, así que conviene centrarse en ese dolor-sufrimiento-rabia mientras dure de un modo natural y saber salirse a tiempo, antes de que se llegue a cronificar o se convierta en una pequeña depresión o se manifieste como una insoportable ansiedad. Sentir, sí. Porque parece ser que hay cosas que sólo se pueden aprender sintiéndolas y no sólo a través de la teoría. Hay cosas que conviene experimentar para conocerlas y poder integrarlas y que pasen a formar parte de uno convirtiéndose en una experiencia útil y una lección aprendida. Eso nos pone en contacto con otros aspectos que también forman parte de nosotros. Somos el conjunto de todo. Si disponemos de las emociones es porque tienen alguna utilidad o algún sentido. Son como despertadores que nos activan. En este caso, el llanto leve está permitido y la desesperación hasta puede llegar a ser útil. Sufrir, no. O que sea un sufrimiento leve, que no deje marcas, que cumpla su cometido sin ensañarse doliendo más de lo necesario. Tenemos derecho a atravesar todas las emociones y tenemos derecho a mostrarnos eufóricos o casi hundidos. Eso indica nuestra humanidad. Toda la vida es vida, y lo que no resulta agradable en la mayoría de los casos es necesario para aprender. Estoy a favor de evitar las experiencias innecesarias y a favor de afrontar las que son necesarias. Cómo distinguir unas de otras requiere de una cierta experiencia en la vida y de una ausencia de miedos. Ante las situaciones que son inevitables… pues adelante y a por ellas. No queda otro remedio que afrontarlas, así que mejor hacerlo de frente y con decisión. La actitud en estos casos es determinante. Actuando desde el miedo bajan las posibilidades de que salga bien. Ya que hay que hacerlo, pues hacerlo con los ojos y la mente abiertos, con la curiosidad atenta y observando y observándose. Aprendiendo. Serenidad, sí. También podría escribir en su lugar tranquilidad, pero eso va a ser casi imposible. Despreocupación no sirve ni es recomendable, hay que ocuparse. Controlarse no es necesario, eso impediría el aprendizaje. Serenidad sí, porque todo pasa. En algún momento saldremos del malestar, del desconcierto, y la vida retomará lo habitual, y con un poco más de tiempo –y de comprensión- se verá todo de un modo más objetivo. Sentir, sí. Aprender, sí. Experimentar, sí. Equivocarse involuntariamente, sí. Perdonarse, sí. Sufrir, no. Sufrir, NO. Más artículos relacionados con el sufrimiento: EL SUFRIMIENTO Y EL SUFRIMIENTO https://buscandome.es/index.php/topic,15988.msg18562.html#msg18562 LA INUTILIDAD DEL SUFRIMIENTO https://buscandome.es/index.php/topic,12909.msg15250.html#msg15250 SUFRIR – EL SUFRIMIENTO https://buscandome.es/index.php/topic,16910.msg19534.html#msg19534 Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  19. CÓMO SANAR LA INFANCIA - AUTOESTIMA – (TODO COMIENZA EN LA INFANCIA) vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=QcmkuGm1tYE #psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda #Autoestima #Dios #espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal #buscandome #franciscodesales #amor #perfección #mejorar La baja Autoestima se nutre sobre todo de los episodios de la infancia, porque ese es el momento en que la Autoestima se va construyendo, y es cuando se incorporan los elementos y las experiencias que la decantarán hacia la normalidad o hacia la escasez. En los casos de baja Autoestima es común que hubiera en la infancia muchos momentos en que un sentimiento de maltrato emocional estuvo presente, o largos momentos de silencios y aislamiento, y la sensación de desatención y abandono y de no importarle a nadie precisamente cuando se necesitaba ser escuchado o reconfortado en el dolor y nadie se prestaba a ello. EN ESTOS ENLACES TIENE ACCESO A UNOS ARTÍCULOS RELACIONADOS CON LA AUTOESTIMA: https://buscandome.es/index.php/board... https://buscandome.es/index.php/board... Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  20. ES IMPRESCINDIBLE QUE ME RESPETE Y ME RESPETEN “No puedo concebir una mayor pérdida que la pérdida de respeto hacia uno mismo”. (Mahatma Gandhi) En mi opinión, este título merece un subtítulo que le queda muy apropiado: ES IMPRESCINDIBLE QUE TAMBIÉN LOS DEMÁS ME RESPETEN. Así queda perfecto el concepto del respeto, que ha de ser por parte de uno mismo y también de todos los demás. No es sano ni adecuado quedarse en el malestar que provoca que los otros no nos respeten. En la relación con ellos se puede decir y pedir todo lo que se quiera y hay que hacerlo por respeto a la propia dignidad. Es un derecho que tenemos todos los Seres Humanos que ha de ser irrenunciable, pero, también por respeto al otro y a uno mismo, conviene cuidar la forma y el modo de hacerlo, preferiblemente con asertividad. Si no lo deseas decir no lo digas, pero ten la seguridad de que tienes el derecho de poder hacerlo si lo deseas. RESPETARSE ES DARSE PERMISO PARA SER UNO MISMO EN TODOS LOS MOMENTOS Y TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS, para decir en todos los momentos lo que se opina, lo que se piensa, lo que gusta y lo que no, lo que se siente, lo que se quiere. RESPETARSE ES NO CALLAR LOS SENTIMIENTOS, las injusticias que uno ve, cómo se siente tratado, lo que no tolera, no dejar que los otros pisoteen los derechos y decisiones. RESPETARSE ES PODER SER FIEL A LAS CONVICCIONES Y DESEOS PROPIOS y darles el lugar preponderante que les corresponde; es escucharse en los lamentos y las reclamaciones, porque si uno se siente mal, o se siente herido, debe escucharse bien y entonces puede tomar decisiones para cuidarse y ayudarse a sí mismo. RESPETARSE ES SER HONESTO Y HONRADO CON UNO MISMO, jamás mentirse, jamás esconder la realidad detrás de un auto-engaño; es estar pendiente de lo que uno desea o necesita. RESPETARSE ES TRATARSE BIEN SIEMPRE, y más aún en los momentos en que uno se siente triste o se siente decepcionado de sí mismo, o le parece que no ha actuado bien, o siente rabia, o está furioso. Es tener firmado un pacto de no auto-agresión, nunca, en ninguna circunstancia, por ningún motivo. RESPETARSE ES AMARSE. Siempre. En todas las circunstancias. A pesar de los errores. Y es tener el perdón siempre a mano, predispuesto para perdonarse una y otra y otra y otra vez. Setenta veces siete. RESPETARSE ES CREAR UNAS BARRERAS INFRANQUEABLES PARA CIERTOS ASUNTOS PERSONALES que todos tendrán que acatar; quien no lo haga así será apercibido con firmeza y claridad, y si persiste en no respetarlas será expulsado de la relación. El respeto ha de ser bidireccional, si tú quieres que te respeten también tendrás que respetar. Tal vez con la lectura de este breve texto puedas empezar a ver de otro modo el respeto y te parezca conveniente revisar tu actuación –y la de los otros- con todo lo que tiene que ver con él. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  21. ¿SABES QUE LA ASERTIVIDAD PUEDE CAMBIAR TU VIDA? En mi opinión, la asertividad es una de las herramientas más útiles que se pueden usar para vivir con dignidad. Se puede aplicar en todas las situaciones y ser experto en su manejo puede hacer que cambie toda tu vida. La definición del diccionario es demasiado escueta: “Que expresa su opinión de forma firme”. Para mí es muy corta, porque en la realidad representa mucho más. Se puede decir, para ampliar y concretar más que es “la habilidad que permite a las personas expresar de manera directa y adecuada, sin hostilidad ni agresividad, sus opiniones, sentimientos y emociones, frente a otra persona”. También se puede decir de otro modo: “Es la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás y negociando con ellos su cumplimiento”. Si uno emplea bien la asertividad podrá pedir lo que desea o le corresponde, podrá negarse cuando lo considere oportuno, tendrá poder para conseguir lo que quiere y le corresponde, y podrá expresar claramente sus sentimientos, sean los que sean. Cuando uno se expresa desde su asertividad no le está preguntando al otro, no le está pidiendo permiso, ni su opinión, ni siquiera le pide que le comprenda –aunque eso allanaría el camino- sino que le está informando de lo que ya ha decidido, lo que va a hacer, lo que desea, lo que el otro va a tener que aceptar porque ya es decisión firme. La asertividad sugiere que no se haga desde la imposición dictatorial, desde un “porque lo digo yo” injustificado –aunque la intención sea lograr imponer lo que uno quiere-, y sí hacerlo explicando que uno es inamovible en lo que se expone –si acaso, levemente negociable-. La decisión y la firmeza en el modo de expresarlo le harán ver al otro que uno tiene claridad en cuanto a sus derechos y que está pidiendo/exigiendo que sean respetados. Así muestra uno la confianza en sí mismo, su Autoestima y su Amor Propio. Muestra que tiene una conciencia clara de cuáles son sus derechos y lo hace sin caer en el exceso –que sería egoísmo- ni el defecto –que llevaría a ceder terreno o a renunciar para no tener problemas-. Para hacerlo bien conviene tener claros todos los puntos que pudieran argumentar la petición o lo que se está informando. De ese modo y si es necesario se puede justificar que la petición no es desorbitada. Para ello es obligatorio que sea algo sensato, posible de realizar, realista. Las personas que tienen dificultades para exponer o reclamar sus derechos, que valoren que tal vez pasen un mal rato –si no tienen experiencia- mientras aplican su asertividad, pero que los beneficios que eso le va a aportar son superiores y para un largo plazo. Si las mujeres no pasan el embarazo y el parto no tienen la oportunidad de ser madres, o sea que un sacrificio o un mal rato –quien lo entienda así- les traerá beneficios. No afrontar las cosas que hay que afrontar hace que uno se quede estancado y mal. Al final la sensación es desagradable. Queda una especie de auto-desprecio por no saber imponer el criterio propio e imponerse. La Autoestima queda dañada y resentida. Ni siquiera los auto-engaños y justificaciones que uno usa para no ser valiente calman la necesidad de ser y sentirse alguien y de ser respetado en sus deseos o decisiones. Ser asertivo es como un oficio que hay que aprender, así que conviene tener clara la teoría y llevarla a la práctica. Tal vez parezca complicado al principio, pero garantizo que a medida que se vaya usando –y viendo los resultados- cada vez será más sencillo y más efectivo. Este asunto es demasiado importante. Requiere y merece tu atención. Si quieres información sobre cómo aplicar la asertividad, en este artículo la puedes encontrar: http://www.psicoterapeutas.com/pacientes/asertividad.htm Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  22. ¿CÓMO ENCONTRAR LA SALIDA DE LOS PROBLEMAS? En mi opinión, cuando estamos encerrados en un problema no recurrimos a lo que más nos puede ayudar a salir de él: la objetividad, la calma, la consciencia, la imparcialidad de juicio. Se sabe que la mejor forma de ver y entender un problema es salirse del problema. Algunos lo llaman “subir al balcón”, porque se supone que si uno se sube a un balcón –simbólico- lo va a ver desde fuera y desde arriba, como algo que no es propio y no le afecta, algo que está sucediendo fuera de sí mismo y entonces, sin la presión y la tensión que se crean ante la toma de decisiones que afectan directamente a la estabilidad emocional o financiera, se puede ver con más equilibrio. Otro método que también se utiliza –y que es realmente eficaz si se hace bien- es el de imaginar que lo que le pasa a uno en realidad le pasa a una amiga que viene a pedirnos consejo sobre cómo resolver lo que le está pasando. Repito que es imprescindible hacerlo bien, ser capaz de salir del agobio propio y no partir desde el “no soy capaz de encontrar la solución”, entonces se produce la magia en la que uno es capaz de observar desde fuera lo que le pasa “a la amiga” y es cuando puede darle unos consejos que luego tomará para sí. A otras personas les funciona el método de la silla vacía o alguna versión del mismo. Básicamente se trata de sentarse en una silla, con el respaldo recto para tener mejor postura, y cerrar los ojos para imaginar que una persona -que es uno mismo- sale de sí mismo y se dirige a una silla vacía que está en frente y hace que se siente en esa silla, que se calme, y entonces se le pregunta “¿qué te pasa?”, se escucha ese problema –que ya no es propio sino del que está sentado en la silla de enfrente- y se le aportan soluciones o puntos de vista distintos… que luego aprovechará uno. Otras personas recurren a amigos o familiares de confianza que les han demostrado en otras ocasiones que son capaces de ayudar bien, o recurren a profesionales de la materia que se trate porque con sus conocimientos y experiencia pueden ayudar. En estos métodos, y en otros similares que hay, se trata de lo mismo: salirse del problema para ver mejor el problema y no pretender resolverlo desde los nervios y la tensión en los que uno está, porque eso impide ver con claridad las posibilidades y las salidas. Como sugerencia está bien esa de que “puede que la actitud positiva no sea suficiente para resolver los problemas, pero seguro que es indispensable”. No hace falta pensar mucho: hace falta pensar bien, porque la tendencia habitual es a dar vueltas y vueltas a lo mismo sin abrirse a nuevas soluciones o salidas. La puerta de salida siempre estuvo ahí, la veíamos, intuíamos que saliendo del problema encontraríamos al otro lado la solución, pero… nos empeñamos en girar el picaporte y empujar con toda nuestra desesperación hacia afuera, cuando resulta que había que girar el picaporte y tirar suavemente hacia adentro. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  23. AUTOESTIMA – CÓMO SANAR LA INFANCIA (TODO COMIENZA EN LA INFANCIA) La baja Autoestima se nutre considerablemente de los episodios de la infancia, porque ese es el momento en que la Autoestima se va construyendo, y es cuando se crean los elementos y experiencias que la decantarán hacia la normalidad o la escasez. En los casos de baja Autoestima es común que hubiera en la infancia muchos momentos en que un sentimiento de maltrato emocional estuvo presente, o largos momentos de silencios y aislamiento, y la sensación de desatención y abandono y de no importarle a nadie cuando se necesitaba ser escuchado o reconfortado en el dolor y nadie se prestaba a ello. Estábamos casi recién llegados a un mundo desconocido que había que transitar sin manual de instrucciones ni guía, sin raciocinio para darnos cuenta y sin una mente entrenada para salir del apuro; momentos de desconcierto porque nadie nos había explicado nada y no sabíamos que no éramos culpables de lo que nos estaba pasando; la incomprensión sobrevolando cada uno de nuestros actos y conflictos, y el tormento de los pensamientos que no se pueden expresar y se sufren en silencio y con dolor. Todo ello cayendo gravemente sobre la frágil conciencia de quien no sabe y además tiene que soportar cosas insoportables, y modelando sin darnos cuenta un concepto propio de inepto e inútil, de no ser amado y no ser importante, de ser ineficaz y no comprender. Los progenitores y los educadores son proveedores directos de grandes frustraciones, de traumas abrumadores, de complejos pesados. En muchas ocasiones nos traspasan sus problemas y en otras ocasiones nos quieren hacer culpables de sus asuntos desgraciados y sus traumas. Muchas personas arrastran el dolor de haber escuchado a su madre cómo les decía –o cómo les demostraba sin palabras- que “hubiera sido mejor que no nacieras”, porque “me has amargado la existencia”; “si no fuera por ti yo no estaría aquí aguantando lo que estoy aguantando”; “hay que ver lo que me sacrifico por ti y lo poco que me lo agradeces”. Y con eso le crean a sus hijos un trauma para toda la vida. Otros tampoco ayudan gran cosa, ya que nos controlan obsesivamente buscando qué no hacemos a su gusto, para poder reprochárnoslo, son muy estrictos –intolerantes, teniendo en cuenta que tratan con niños-, parecen estar siempre encolerizados y consiguen transmitir ese sentimiento al niño para que este se considere el culpable –“¿qué habré hecho para que estén siempre enojados conmigo?”, se preguntarán a su modo-, o se burlan de las cosas que el niño, en su inexperiencia y con sus limitaciones, es capaz o incapaz de hacer. El maltrato verbal o emocional es tremendo. Parece como si se sintieran orgullosos de que su hijo sea tan “inútil”, porque de ese modo tienen alguien con quien meterse, y tienen con quien compararse y salir ganando. Patético enfrentamiento. Torpeza imperdonable la suya. Y de unos resultados desastrosos. Maltratos y no estímulos. Y la impotencia del niño que no sabe qué hacer porque nadie le dice de un modo instructivo y nutricio lo que tiene que hacer. Los progenitores o educadores tienen la obligación de cimentar con su actitud una Autoestima sólida en el niño. Todos los niños tienen que aprender a andar y todos lo hacen del mismo modo: intento y caída, y cada vez más pasos y menos caídas. Si la actitud que recibe ante cada caída es de estímulo y le aplauden el intento –“ánimo… es normal caerse… no pasa nada por caerse… inténtalo otra vez… ahora lo vas a hacer mejor…”-, comprende que en la vida que comienza va a ser así, y que, ante cada caída lo mejor es levantarse y seguir intentándolo, porque así se logran conseguir los objetivos. Si, por el contrario, ante cada caída recibe críticas y amenazas –“si te vuelves a caer mamá no te quiere… qué torpe eres… otros niños con tu edad ya saben andar… aún no sabes andar, te vas a hacer daño si lo intentas…”-, se convence de que no es válido, que es mejor no intentar hacer las cosas, que los demás si valen pero él no, y esa será la actitud que tomará a partir de entonces y para todos los aspectos de su vida. CÓMO SANAR LA INFANCIA En algunos casos nos proporcionaron una educación desastrosa, bien por su actitud errada o incoherente, o por su falta de equilibrio emocional, o por el amor que no nos dieron y lo cambiaron por desatención o desprecio. Detrás de una baja Autoestima casi siempre se esconde un niño herido, atormentado por un pasado del que se siente responsable de algún modo, arrastrando una retahíla de preguntas sin respuesta que ya no se molesta en repetirse; es un niño apocado, perpetuamente triste aunque a veces esconda su amargura tras la mueca de una falsa sonrisa; es una víctima inocente que ni siquiera reclama una pena para su verdugo, sino un alivio y una palabra, en forma de abrazo o caricia, que le rescate del fondo de su pozo particular. Padeció una infancia desoladora que le llenó de incertidumbres. A veces ese niño se escapaba de su caos para tratar de alcanzar la felicidad que le correspondía, y por eso también aparecen episodios breves pero felices en su vida. El instinto de supervivencia le empujaba hacia adelante y hacia arriba. Esa confusión, esos mandatos incrustados en la personalidad y en el inconsciente, requieren ser sustituidos por otros más acordes a la realidad y los conocimientos actuales. Urge la reconciliación con ese niño o niña que ocupó nuestra infancia, y para ello sugiero un ejercicio un poco más adelante. Conviene deshacerse de todo lo negativo que condiciona nuestra actualidad; observarnos en las reacciones inconscientes, para averiguar de dónde vienen y por qué actuamos así. Es bueno preguntarse por las cosas que no hacemos de un modo voluntario consciente, para saber quién las decide y desde qué estado. Encontraremos que algunas o muchas de las veces es un niño asustado y desconcertado el que toma las decisiones, desde el miedo y la inseguridad, por nosotros. Conviene hacer una toma de responsabilidad para que seamos nosotros quienes tomemos el rumbo del presente y del futuro, dándole descanso al niño que nos trajo hasta hoy; deshacerse de los límites innecesarios, y de los miedos tiranos y desconcertantes; al mismo tiempo, marcar nuevas directrices para nuestra vida en la que no permitamos el acceso a nada ni nadie que nos pueda herir. Y acordar que nos avise nuestro Yo Observador si se da cuenta de que tomamos hacia los otros algunas actitudes de las mismas que a nosotros nos hirieron. EJERCICIO DE RECONCILIACIÓN Sugiero sentarse en una postura cómoda para estar bien, pero no lo suficientemente cómoda como para relajarse demasiado y quedarse dormido, así que mejor que no sea por la noche si uno está un poco cansado. Una silla está bien, mejor que una cama. Hay que tener un tiempo suficiente en el que se tenga la seguridad de que nadie va a interrumpir. Es un ejercicio de relajación, y cada uno la hará del modo habitual. Cuando considere que ya está lo suficientemente relajado, que ya puede olvidarse del sí mismo actual y sus preocupaciones, es cuando comienza el ejercicio. Se trata de permitir que aparezca una imagen nuestra de cuando éramos niños. No hay que forzar el que la aparición sea con una determinada edad, sino que dejaremos al niño o la niña que se muestre en la edad que quiera. Como se puede repetir cuantas veces se quiera, en otra ocasión sí se puede “forzar” el que aparezca con la edad que se quiera, pero en esta primera ocasión se va a presentar el niño más herido de todos los que tenemos. Conviene darle tiempo para que se sienta a gusto y vaya adquiriendo confianza con nosotros, ya que no nos conoce: no ha llegado a vernos en nuestra edad actual. Si está jugando, es mejor dejarle que siga con ello, y dedicarnos a disfrutar la visión. Si aparece llorando y nos busca, o sentimos que nos necesita, sí está bien acercarse a él o ella, pero teniendo en cuenta estos requisitos: que no forcemos la situación, que cuando estemos a su lado nos pongamos de rodillas para estar a su altura, ya que si nos quedamos de pié, porque somos mayores y desconocidos, se puede asustar. Tenemos que mostrar una sonrisa que les inspire confianza, y abrirle los brazos por si quiere recibir un abrazo. Todo ello sin ninguna prisa. Si le hablamos le hablaremos como al niño que es, de modo que nos pueda entender. Le repetiremos cuantas veces sean necesarias nuestra aceptación incondicional, nuestro Amor, y nuestro agradecimiento por cuanto hizo para que llegáramos a donde estamos hoy; le diremos, con palabras que sea capaz de entender, que somos conscientes de que lo hizo lo mejor que pudo, que no tenemos ningún reproche y que comprendemos que las circunstancias que tuvo que atravesar no fueron fáciles, cosa que valoramos. Le diremos lo importante que es para nosotros verle bien y feliz, y no le recriminaremos nada. También le escucharemos, porque si es importante lo que le digamos, es más importante aún lo que nos tenga que decir. Esta situación se puede alargar el tiempo que sea necesario, siempre y cuando se respeten las premisas descritas. Es un momento especial en nuestra vida –el reencuentro- y tenemos que ser conscientes de ello. Hay que hacerlo bien. Es el momento de la reconciliación con nuestro niño, con nuestro pasado, con nuestra historia. Conviene terminar el ejercicio con otra muestra más de Amor, que lo tenga muy claro, y ofrecerle un abrazo antes de terminar, a su altura, y si acepta el abrazo habremos adelantado mucho; iremos apretando el abrazo hasta que consigamos que se integre en nosotros, hasta que se meta en nuestro interior. Si no acepta el abrazo no hay que forzarlo. Es mejor volver en otra ocasión, ya que quizás se trate de un niño muy herido y todavía desconfiado. Al salir del encuentro y volver al mundo, es bueno quedarse con las sensaciones que la experiencia ha aportado. Es bueno seguir en el estado en que nos hayamos quedado, y observarlo y observarnos, y no tratar de mentalizar lo que ha pasado: es más provechoso sentir que tratar de poner en palabras el sentimiento. Como dije anteriormente, se puede repetir cuantas veces se quiera. Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  24. EL PROBLEMA MÁS GRAVE ES AQUELLO QUE NOS SUCEDIÓ PERO NO LO SABEMOSvídeo:https://www.youtube.com/watch?v=yS1j0J_bi6g&t=145sAntes de empezar un Camino de Espiritualidad o de Desarrollo Personal, es muy conveniente tomar conciencia de una serie de cosas, de algunas de las cuales voy a hablar. No aparecen todas, por supuesto, pero son suficientes para ponerte en marcha.Más adelante, cada uno y en función de sus intereses o sus motivos de preocupación, irá añadiendo las que considere necesarias. Tomará bifurcaciones en su Camino personal, pero nunca lo perderá de vista y a cada rato regresará a él.Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  25. DEJEMOS DE CREER QUE SOMOS DIOSES, JUECES Y SABIOS En mi opinión, es demasiado habitual que cada uno de nosotros, en un acto no siempre controlado, tengamos tendencia a clasificar las acciones de los otros, sus actitudes, sus modos y maneras, sus pensamientos… o sea, todo. Puede ser que nuestro ego quiera lucirse demostrando su superioridad sobre los egos de los otros, y por eso ante cada hecho ajeno emite su propia versión, siempre mejor o más acertada que la del prójimo -según la propia opinión, claro-. El ego se entromete. Es la arrogancia de querer sentirse superior la que emite el juicio. Una prepotencia que se manifiesta en forma de opinión que aparenta más ser una sentencia. Reconozcamos sin pudor que somos Seres Humanos. Eso implica la imperfección como algo intrínseco y casi inseparable –aunque se puede buscar y encontrar la proximidad a la perfección-. Como somos Humanos no tenemos que ocupar el lugar de los Dioses. Tampoco necesitamos ejercer de jueces o de sabios ante los hechos de los otros. Podemos y debemos inutilizar nuestra indisimulada jactancia, el orgullo de pacotilla, y movernos por la humildad y por el respeto a los otros y a su forma de ser o actuar. Hemos de evitar creernos, y actuar, con unos poderes o derechos que no nos pertenecen. Cada persona puede y debe tomar sus propias decisiones aún a riesgo de no hacerlo del modo más adecuado y, por supuesto, sin tener que cumplir las expectativas o los deseos del que acaba convirtiéndose en el que le enjuicia. Los otros son como son. Cada uno tiene su propia historia que le ha llevado a ser como es. Cada uno se merece un respeto. Inmiscuirse en la vida de los demás para criticarles no es un justo. Hay que cuidar la parcela propia, el propio modo de ser y actuar. El tiempo dedicado a la crítica es mejor emplearlo en el mejoramiento personal. Aprender a respetar a los otros es una tarea primordial, de buena ética, que requiere de mucho respeto, de bondad, de apertura y comprensión, de humildad y modestia, de modo que no criticar al otro y no juzgarle es la mejor manifestación de la honorabilidad de uno y de la respetabilidad al ajeno. Puede estar bien emitir una opinión en el caso de que la solicite el otro; si se emite ha de ser absolutamente objetiva y no estar contaminada por las manías o miedos o traumas o errores propios. Pero sólo si el otro lo solicita. Las actuaciones de los otros, sobre todo aquellas con las que no estamos de acuerdo, podríamos convertirlas en el centro de una detallada observación para comprobar por qué no aprobamos eso, por qué nos molesta realmente, qué es y por qué nos altera. “No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y ser perdonados” (Lucas 6:37) Sin valorar ni dejarse condicionar por el origen del texto, lo cierto es que resume una realidad contundente acerca de cómo enfocar la relación con los otros. Se merece una meditación sobre lo que dice. Hay otra frase que siempre me ha impactado: “Cada persona que ves, está luchando una batalla de la que tú no sabes nada. Sé amable”. Me encanta. Con esta premisa deberíamos ser capaces de ver a los otros de un modo distinto, con apertura y comprensión. El otro, haga lo que haga, se merece un abrazo y no una reprimenda. Eso es Amor. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
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