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  1. NUNCA ES TARDE PARA SER QUIEN TÚ QUIERAS SER En mi opinión, este deseo innato de ser realmente Uno Mismo es acallado en demasiadas ocasiones por obedecer a una idea que tenemos en la mente, de origen desconocido, que nos puede llegar a hacer creer, equivocadamente, que ya es tarde para hacer algunas de las cosas que uno siempre quiso hacer y no pudo. Es cierto, no se puede negar, que hay cosas para las que puede ser ya tarde o que son realmente imposibles, como ir andando a la luna o escalar el Everest en silla de ruedas a los 95 años, pero en la mayoría de las ocasiones en que uno utiliza como respuesta esa frase de “ya es tarde para hacerlo”, en realidad la está utilizando como excusa. Algunos límites los pueden poner motivos físicos reales y esos son inevitables en la mayoría de las ocasiones, pero en todos los casos la mente y los deseos pueden seguir activos, y si ambos se ponen de acuerdo en trabajar con voluntad, juntos y en la misma dirección, tienen opciones de convertirse en realidades algunas de las cosas que sólo son difíciles pero no imposibles. Atravesaremos varios momentos en la vida en los que sentiremos la necesidad de hacer un alto y reflexionar para poder concretar en algo real y positivo ese darse cuenta de no estar a gusto con uno mismo y con lo que está siendo su vida. Y entonces es cuando surge -de un modo más consistente- la oportunidad de hacerlo y es entonces cuando puedes decidir cambiar… o seguir igual. La vida no impone reglas, cada uno puede decidir las suyas. Puedes decidir darte la oportunidad de hacer cambios… pero luego no hacerlos por falta de voluntad, o porque te resultan más atractivos los placeres inmediatos que los que se producen a medio o largo plazo y además requieren esfuerzos. Cada uno es libre de sacar provecho o desperdiciar esas oportunidades especiales en que se juntan varias de esas cosas que nos provocan tal desagrado que ya no se pueden obviar y hay que ofrecerles una respuesta. Es más recomendable la opción de sacarle provecho. En demasiadas ocasiones se nos olvida que nuestra vida camina hacia su final incluso cuando no nos damos cuenta y no pensamos en ello. Esto quiere decir que algunas cosas se nos presentan con un ultimátum bajo el brazo. Nunca es tarde para hacer algunos cambios pero sí puede ser la última oportunidad para otros. El precio de no afrontar algunas cosas cuando corresponde es pasar una larga última parte de la vida llena de frustraciones y con el dolor irreparable de no haber aprovechado los beneficios que aportan los cambios cuando se producen por decisión propia, en beneficio propio, y en el momento adecuado. Creo que lo importante en la vida es poder llegar al final con la satisfacción de haber aprovechado esta única e irrepetible oportunidad de estar aquí, de poder disfrutar lo que nos ofrece, y del contacto con la gente con la que nos encontramos. Cada uno tiene sus motivos de satisfacción en la vida y le conviene conocerlos para promocionarlos. Cada uno tiene sus objetivos, sus razones y deseos, sus motivaciones, y es muy generoso para con uno mismo, en la medida de lo posible, realizarlos. Todos queremos ser algo o hacer algo, incluso lo que no se han entretenido en averiguarlo, porque es algo instintivo que tiene el Ser Humano. Algo que conviene escuchar para conocer. Los sueños y los propósitos tienen que hacerse conscientes -y no vivir solamente en una caja fuerte a la que nunca se accede- y de ese modo poder empezar a trabajar en la hermosa tarea de ser Uno Mismo, para dar vida a esa parte nuestra que se mantiene escondida pendiente de salir a la luz. Conviene tener sueños que puedan ser realizados, porque eso es un aliciente en la vida y porque conseguirlos hace que uno se sienta realizado como persona, satisfecho de sí mismo, con la agradable sensación de estar en el buen camino. Hay que empezar ya, con constancia y determinación, a hacer realidad nuestros sueños y deseos; es una obligación y no importa las veces que no los consigamos hasta que llegue el momento en que sí los podamos lograr. Hay una fuerza interna, genética, que nos empuja y conviene no ponerle obstáculos para realizarse, porque hacer eso es realizarnos. Averigua quién quieres ser, qué quieres hacer, y hazlo. Nunca vas a ser más joven que ahora. Estás en una cuenta atrás de tu vida y conviene que no aplaces lo que tengas que hacer o lo que quieras hacer. Tus sueños dependen de ti. Tu vida depende de ti. Haz lo que sea necesario para que puedas ser tú mismo. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  2. ¿Y QUÉ IMPORTA LO QUE DIGAN LOS DEMÁS? En mi opinión, le damos una excesiva importancia al concepto que los demás tengan de nosotros, y nos importa demasiado que no digan sólo cosas halagadoras o positivas y que sí hablen de las cosas en las que no quedamos muy bien. Eso de darles tanto poder a los otros es contraproducente. Es un error. Dejar en sus manos, o sea en su buena o mala voluntad, el hecho de que podamos estar bien y a gusto con nosotros, o mal y hundidos, es un error. Y más error aún es creerse todo lo que los demás digan de nosotros. Es cierto que en algún caso pueden estar en lo cierto, pero no hay que olvidar que emiten una opinión sin conocernos del todo, sólo a la vista de algún hecho concreto de nuestra vida que han podido ver, pero tal vez no son o no quieren ser conscientes de que nuestras circunstancias y vivencias son totalmente distintas de las suyas, por lo tanto no somos como ellos y no tenemos por qué actuar como ellos. O sea que no hay que dar por buena su opinión porque también puede estar equivocada. Por otra parte, en ocasiones los otros nos juzgan y condenan desde su modo de ser, nos critican porque no pensamos igual que ellos ni actuamos igual que lo harían ellos; pretenden imponernos su forma de ser y de ver las cosas sin respetar que nosotros somos distintos. En otras ocasiones, cuando emiten su juicio lo que pretenden claramente es ofendernos menospreciándonos y demostrando su aparente superioridad sobre nosotros. Todo lo anterior resta credibilidad a lo que nos digan. Hay que tener en cuenta y valorar que a veces nos dicen algo que nos resulta doliente con la intención de que nos sirva como acicate para activarnos y que reaccionemos, pero lo que consiguen es el efecto contrario. Lo hacen con buena intención, pero erróneamente, y nos quedamos en el dolor innecesariamente. Conviene escuchar las opiniones que emiten los otros, pero con objetividad. Sin permitir que nos hundan directamente. Comprobando si lo que dicen es verdadero, o si es una mentira o un piropo que no es cierto pero ha sido dicho con la intención de quedar bien y halagarnos, o si es algo dicho con la malvada y consciente intención de hacernos daño. Con objetividad y con honestidad: así hay que ver y valorar lo que nos digan acerca de nosotros. A partir de la escucha objetiva de lo que digan es cuando uno puede hacer algo con esa opinión. Por ejemplo, darse cuenta de que tienen razón en lo que dicen en cuyo caso no hay otra opción que aceptarlo. Y si es algo que no nos gusta, modificarlo para mejorarlo o solucionarlo. Si es algo que nos gusta, potenciarlo. Si no es cierto, olvidarlo y restarle toda la credibilidad con lo cual ya no debería ser ofensivo. Y si es algo en lo que no tienen razón, pues borrarlo de la memoria. La realidad es que la opinión que nos debería servir es la nuestra propia, y que ésta ha ser ecuánime, verdadera y real. No emitida desde la euforia ni desde el pesimismo. Tiene mucha razón eso que se dice: “Hay una cosa que ni siquiera el mismo Dios ha sido capaz de conseguir: gustarle a todo el mundo. No quieras conseguirlo tú, porque es imposible”. Te tienes que gustar a ti, agradarte a ti, convencerte a ti. La Autoestima es el concepto que uno tiene de sí mismo. Si los otros dicen cosas buenas de ti y tú no las sientes así, no sirven de nada. Lo que sirve es que tú llegues a un estado de relación contigo que sea tan equilibrado que nada negativo que provenga del exterior te pueda afectar. Si eres honrado y eres consciente de las virtudes y cualidades que has desarrollado bien -y si además las usas- y al mismo tiempo eres consciente de tus fallos y limitaciones -y tratas de corregirlos-, tendrás una idea clara de tu realidad personal de tal modo que no te afectará lo que opinen o piensen o digan los otros. No les des poder. Tú eres tú digan lo que digan los demás. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  3. EL MIEDO A QUEDARSE A SOLAS CON UNO MISMO Aquí encontrarás más información: 10 PASOS PARA CONTACTAR CON TU SER INTERIOR (texto) https://buscandome.es/index.php/topic,88.msg107.html#msg107 EL ENCUENTRO CON UNO MISMO (meditación) https://www.youtube.com/watch?v=Ld8hT-fhDlg En mi opinión, la vida se está escapando en cada momento. ¿O somos nosotros los que dejamos que se escape? Demasiadas ocupaciones… ¿verdad? ¿O sería más acertado decir “demasiadas distracciones”? Es curioso este modo habitual de actuar en el que no valoramos ni apreciamos la vida en todo su esplendor y grandeza… ni a nosotros mismos. Tal vez el sentido último de la vida sea aprender a convivir con uno mismo, a admirarse dentro de las propias limitaciones, a cuidarse, a llevar hasta el extremo el amor a los demás y, también y primordialmente, el amor propio…
  4. LAS VENTAJAS DE USAR EL YO OBSERVADOR EL CUENTO DEL RELOJ «Una vez un campesino descubrió que había perdido su reloj en el granero. No era un reloj cualquiera porque tenía un valor sentimental para él. Después de buscar en todo el heno por un largo tiempo, se rindió y buscó la ayuda de un grupo de niños que jugaban fuera del granero. Les prometió que quien lo encontrara sería recompensado. Al oír esto, los niños corrieron dentro del granero, buscaron en todo el pajar y alrededor de él, pero ellos tampoco pudieron encontrar el reloj. Cuando el granjero estaba a punto de dejar de buscar su reloj, un niño se acercó y le pidió otra oportunidad. El granjero lo miró y pensó: ¿Por qué no? Después de todo, este niño parece bastante sincero. Así el granjero envió al niño otra vez en el granero. Después de un rato, el niño salió con el reloj en la mano. El granjero quedó a la vez feliz y sorprendido, por lo que le preguntó al niño cómo él tuvo éxito cuando los demás habían fracasado. El niño respondió: No hice nada, sólo me senté en el suelo y escuché. En el silencio, oí el tic tac del reloj y fui a buscarlo en esa dirección. Una mente tranquila puede pensar mejor que una mente alterada. Déjale unos minutos de silencio a tu mente todos los días y te ayudará a dirigir tu vida en la manera que lo esperas. En mi opinión EL YO OBSERVADOR, es una de las actitudes imprescindibles en los Procesos de Autoconocimiento –y en cualquier instante de la vida-, y es muy interesante conocerlo y, sobre todo, utilizarlo. Llamamos Yo Observador a la “capacidad objetiva” de percibir y percibirnos, a un estado de vigilancia en el que uno atiende a lo que sucede y lo que le sucede de un modo más atento de lo habitual, con una consciencia más atenta, y además desde una imparcialidad en la que no hay implicaciones emocionales o personales –aunque se trate de uno mismo- ya que lo que caracteriza a este Yo Observador es, precisamente, su objetividad. Su función es simple: darse cuenta. Levantar acta notarial de lo que ocurre sin implicarse con opiniones personales o juicios añadidos a la observación. Convertirse y actuar como el Yo Observador siempre es muy enriquecedor. Se trata de darle preponderancia a esa parte nuestra que es capaz de ser ecuánime, de darse cuenta con pulcritud de lo que sucede -sin añadir ni modificar la realidad que observa-, que parece que es más consciente que cualquiera de los otros yoes que gobiernan nuestra vida. Es el único de los Yoes que ha quedado inafectado por todo lo que ha acontecido en nuestra vida y aún sigue sin contaminar. Es una parte nuestra, aunque… en realidad… es muy posible que nosotros seamos exclusivamente ese Observador y que tenemos que lidiar con los otros yoes agregados para imponernos a ellos y dejarles claro quiénes somos en realidad. Es la parte que ha sido capaz de salir indemne de todos los conflictos personales porque no se ha identificado con ninguno de ellos. Fíjate en esto: cuando ves un problema ajeno eres más capaz de poder encontrar la solución porque lo ves con imparcialidad, porque no te afecta a ti personalmente... ¿cierto? Así es como tienes que actuar contigo. Ese Yo no juzga, no critica ni da órdenes. Sólo se da cuenta imparcialmente. Y en ese "sólo darse cuenta" es donde reside la objetividad y claridad necesaria para que más tarde -y desde otro sitio- se tome la decisión acerca de lo que se desee hacer con cada asunto. Aporta la realidad y no la idea de la realidad que nosotros podamos tener. Si uno no pierde la imparcialidad es capaz de ver cada asunto desde la globalidad, desde fuera –donde se aprecia todo el conjunto- y no desde el espacio que está condicionado por nuestras experiencias desagradables anteriores, los traumas, los miedos, las inseguridades, la falta de Amor Propio... Desde el Yo Observador podemos ser conscientes de nuestras contradicciones, de nuestros altibajos, de nuestros cambios de opinión o idea, o sea… de nuestras inestabilidades e inseguridades. De cómo en un momento pensamos de un modo y cómo cambiamos a pensar de otro modo distinto. Su tarea consiste en ver con los ojos y no con las aflicciones, en no implicarse sino en quedarse absolutamente inafectado, en no sucumbir al alboroto de la mente y sus altibajos y su mutabilidad. El Yo Observador se da cuenta de la realidad y verifica cuándo los sentimientos se manifiestan equivocadamente, cuándo no estamos siendo nosotros mismos, cuándo hay una contradicción entre lo que deseamos hacer y lo que acabamos haciendo, cuándo fallamos a nuestros principios y a nuestra conciencia, pero… sin una crítica por su parte, sin un reproche. Sólo nos lo hace ver poniéndolo ante nuestra mente y nuestro corazón y nos deja a solas para que lo resolvamos. El Yo Observador no es la mente ni el pensamiento ni la inteligencia. Es la vigilancia no invasiva, sin palabras, sin expectativas, sin juicios. “Esto es lo que hay”, dice sin palabras. Y uno, entonces, a la vista innegable de esa realidad, decide qué hacer con ella. Te conviene conocer y usar ese Yo Observador y saber observar y observarte, sin permitir que los sentimientos o los prejuicios o los condicionamientos o los miedos o los traumas se inmiscuyan en tu atención. Observar NO es teorizar, comparar, especular ni interpretar nada. Es mirar y ver con la intención de comprender. ¿CÓMO ACCEDER AL YO OBSERVADOR? Es cuestión de práctica y de aprender a controlar a la mente, para que no pretenda inmiscuirse como lo hace con todo. La mente, ha de quedarse fuera. No se trata de “pensar sobre”, sino de darse cuenta y nada más. Si está presente la mente opinará, juzgará, pretenderá una acción inmediata. Si está el Yo Observador, sólo habrá lucidez para ver y comprender. Acceder a él puede ser muy sencillo o imposible. Eso depende de cada persona. Si no puedes acceder, haz este ejercicio. Ponte cómodo, cierra los ojos y pon la atención en tu mente. Date cuenta de los pensamientos, de las imágenes, de las sensaciones. El Yo Observador es ese Yo profundo y central que se da cuenta de la existencia de la mente y sus elucubraciones, de que estás pensando una u otra cosa y que es capaz de darse cuenta de todos los otros Yoes satélites y variables que representamos en cada momento. Ese que se da cuenta de todo eso, y que comprende que no es la mente, ni los pensamientos, ni las emociones, ni el cuerpo, es el Yo Observador. El que es capaz de distanciarse de todas esas cosas. El Yo Observador no es el Yo Pensante: es el que se da cuenta de que existe el Pensante. La meditación y los estados de relajación, de Paz, y el entrenamiento, propician el contacto y el acercamiento. Se puede decir que la mente es el “enemigo” del Yo Observador, o sea que mientras más lejos estés de la mente, mientras menos se entrometa, más cerca estarás de ti mismo. Recuerda que el que observa eres tú y lo observado son tus circunstancias. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales
  5. EL CAMINO DEL BUSCADORvideo de 10 minutos en este enlace:https://www.youtube.com/watch?v=UkRWMqTvP5g#psicologia #autoestima #autoconocimiento #autoayuda#Autoestima #Dios#espiritualidad #felicidad #Vivir #crecimientopersonal#buscandome #franciscodesales #amor#perfección#mejorarEL CAMINO DEL BUSCADOREn mi opinión, ante nuestros pies se extiende un Camino hacia el Desarrollo Personal, hacia el encuentro con la Espiritualidad, con el Uno Mismo que se ha desgajado y ha perdido el rumbo.Es un Camino que nos llama poderosamente aunque tratamos de acallarlo a veces, aplazamos con mil y una excusas el momento de iniciarlo… porque es un Camino Iniciático, que nos lleva a una experiencia decisiva. Es la iniciación de un rito.No nos lleva a un destino lejano: nos trae de vuelta al inicio, hacia el punto en el que llegamos a cierta bifurcación y elegimos el sendero menos correcto
  6. LO QUE REALMENTE BUSCAS ES ESTAR EN PAZ CONTIGO MISMO En mi opinión, cada persona le llama de un modo distinto a eso que CREE estar buscando. Y digo que CREE porque es así de cierto. Casi nunca coincide lo que se busca con lo que de verdad se quiere encontrar. El hecho de no tener esto claro lleva a algunas personas a una pérdida de tiempo –que no es tiempo sino LA VIDA PROPIA-, y por tanto a una pérdida de sí mismo, sólo por no definir exactamente lo que busca. Si no se tiene claro el objetivo se darán demasiadas vueltas y posiblemente se pasará por encima de lo que busca… pero sin darse cuenta. Quien busca solamente progresos y éxitos sociales, quien cree que en lo material encontrará lo que busca… comprobará, si consigue alcanzarlos, que no le ofrecen las ventajas y felicidad que les suponía. El objetivo estaba equivocado. Lograr esos éxitos sociales le proporcionará satisfacciones –posiblemente- y algunos placeres pero al final, si no se autoengaña, llegará a la conclusión de que TAMPOCO le proporcionan eso que aún no sabe qué es. He tratado con cientos de personas que CREÍAN estar en el Camino, que DECÍAN estar en su búsqueda personal, en la del Sentido de su Vida, en su Desarrollo o su Espiritualidad, pero… estaban equivocados. Buscaban fuera lo que sólo se encuentra dentro. Insistían en saturarse de información intelectual, de conocimientos que eran ajenos y que no llegaban a comprender realmente, en tener en la memoria una colección de nombres de personas sabias y frases y más frases de esas pretenciosas y rimbombantes que no sirven más que para aparentar… si uno no es capaz de hacerlas suyas, integrándolas en su corazón y en su vida y no sólo en su mente. ¿Qué es lo que REALMENTE busco? Esta es una buena pregunta. ¿Busco o me busco? esta también es válida, pero cuidando de no equivocarse en quién y desde dónde hace la pregunta ¿la pregunta el Uno Mismo o la pregunta el ego? ¿Qué es lo que REALMENTE quiero? Esta es dura pero es IMPRESCINDIBLE afrontarla, y hay que hacerlo desde el corazón o aún mejor desde el alma, con toda nuestra honradez y honestidad colaborando plenamente implicadas, con total dignidad y conciencia, como uno de los actos más importantes al que asistirá, porque de la veracidad y certeza de la respuesta va a depender el resto de la vida de uno. El tiempo de vida de acorta segundo a segundo –aunque no nos demos cuenta y aunque creamos que tenemos tantos que no importa perderlos- y algunos se equivocan y dan rodeos inútiles, le adjudican importancia a cosas que no son importantes, miran cómodamente hacia aquello incierto que es más atractivo que la realidad, se dañan con su autoengaño. Todos, en algunos momentos de nuestra vida, estamos hartos de nosotros mismos por tantas contradicciones en las que incurrimos –y las contradicciones no son para sufrirlas sino para resolverlas o armonizarlas-, estamos enojados porque hacemos algunas cosas mal y no aprendemos, estamos furiosos con esas actitudes nuestras que son negativas y repetitivas… a veces sabemos lo que NO queremos, pero no sabemos lo que SÍ queremos. En el camino hacia un destino desconocido no se avanza. ¿De qué sirve correr si no sabes hacia dónde vas? tal vez con eso lo que haces es alejarte cada vez más… ¿Cuándo estás a gusto contigo?, ¡cuando estás en paz contigo mismo!, ¡esa es la respuesta! Eso es lo que buscamos: estar en paz, aceptarnos y amarnos a pesar de todos los conflictos personales –y quedarnos en paz-, sobrevivir a los desencuentros procurando salir lo más ilesos que sea posible –y en paz-, reconociendo nuestros fallos, las limitaciones personales, los desaciertos, dejando de reprocharnos tan a menudo, amándonos… Esa tarea aplazada de fomentar el Amor Propio conviene afrontarla ya. Y será bueno revisar el concepto que uno tiene de sí mismo, quitarse los adjetivos negativos y borrar todos esos fallos que usamos como razón para flagelarnos de un modo inclemente. Será bueno asear la conciencia y relajar la excesiva o inmisericorde autoexigencia. Será bueno amarse. Será bueno tener la gentileza de tratarnos bien, de poner orden en nuestra Autoestima, de aceptarnos tal como somos en este momento porque somos lo único que tenemos, y de comprometernos, amable y generosamente, a deshacernos de lo contraproducente, a modificar lo que necesite ser modificado, y a incorporar todo aquello que nos haga sentirnos más nosotros mismos o más cercanos a la mejor versión de nosotros mismos. No lo dudes: lo que realmente buscas es estar en paz contigo mismo. Emprende esa tarea y los beneficios que eso producirá se irán incorporando por sí mismos. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  7. EN ESTE ENLACE puede LEER o DESCARGAR en pdf, completo y GRATIS, el libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS ENSEÑAN Y CONVIENE SABER. https://buscandome.es/index.php/topic,18161.0.html Le AGRADECERÉ que lo comparta con todas las personas que puedan estar interesadas y con todos los grupos de Whatsapp o Instagram a los que pertenezca; también, por favor, en su propio muro de facebook o en los grupos de Facebook en los que participa. Considero que le puede ser de utilidad a muchas personas, por eso le pido su colaboración en la distribución, para que llegue a la mayor cantidad posible de interesados. Muchas gracias.
  8. ¿CUÁLES SON MIS NECESIDADES REALES? En mi opinión, saber hacerse las preguntas adecuadas y tener luego la perseverancia para perseguir incansablemente la respuesta, siendo inquisitivo en algunos momentos y paciente en otros, es la clave esencial en el Desarrollo Personal. Sólo en contadas ocasiones aparecen las respuestas antes que las preguntas. Lo habitual es que la atenta observación de las cosas que nos suceden y nos afectan, y la atención a ellas, sean las que nos provean propuestas que nos lleven a hacer las modificaciones que nos permitan desarrollarnos. Atendemos a las cosas urgentes, a las que damos importancia aunque no sean importantes, a las que nos roban el tiempo –que es la vida-, a los compromisos que podrían ser evitados, a las obligaciones que nos creamos por no saber decir NO o por ser demasiado blandos, etc. En cambio –en mal cambio- desatendemos lo esencial, lo que es importante por sí mismo, lo que nos afecta directamente, lo que reclama nuestra alma: nuestras verdaderas necesidades. Como éstas son distintas para cada persona, es cada uno quien tendrá que hacerse sus preguntas y encontrar sus respuestas personales. Algunas preguntas se deben hacer desde dos niveles distintos, porque la misma necesidad se puede tener a nivel cotidiano y a nivel espiritual aunque las respuestas, lógicamente, van a ser distintas en cada caso. ¿Qué necesidades tengo… para hacer más cómoda mi vida cotidiana? tendrá varias respuestas y serán distintas que cuando uno se pregunte ¿Qué necesidades tengo… en mi Desarrollo Personal? Son muy distintas necesidades, pero conviene atender y dar respuesta a ambas. Este matiz de la segunda pregunta va a requerir que nos escuchemos muy atentamente para tomar consciencia de algunos asuntos que se nos repiten a menudo reclamándonos una atención ya inaplazable, pero también va a permitir que aparezcan esos asuntos esenciales desatendidos que siguen en el interior y en silencio esperando el momento en que tengamos la dignidad de atenderlos. O sea, de atendernos. Como dije, cada uno descubrirá algo distinto que, según cada caso, puede ser su necesidad de Amor Propio y Autoestima, de reconciliación y perdón, de introspección y catarsis, de romperse y rehacerse, de paz y meditación… de silencio, de hablar, de soltar la rabia acumulada, de deshacerse de ciertos dolores anclados al alma… cada persona es una historia distinta. Lo primero es descubrir esas necesidades y luego crear otra nueva pregunta: ¿Cómo puedo cubrir esa necesidad? Y las respuestas serán la guía y el camino que habrá que seguir. Si uno no encuentra por sí mismo las respuestas que investigue, que pregunte, que busque colaboración donde sea pero que no aplace mucho el encuentro, que no se conforme con una respuesta falsa y que no se rinda antes de tener la buena. Para descubrirse, el silencio y la atención son casi imprescindibles; una voluntad que no desfallezca es una buena aliada; la meditación y la observación consciente nos ayudarán generosamente. Así que… observa tus actos cotidianos, tus rutinas y reacciones, los pensamientos que crees que son tuyos pero son de tu mente, tus actos y manifestaciones; date cuenta de si estás siendo tú en todo momento o a veces es tu Yo Idea quien se manifiesta en tu lugar y otras veces eres tu Yo Ideal quien se frustra. Estate muy atento a tus vacíos y tus decaimientos; escucha y siente con toda la intensidad esos momentos porque se han creado con el fin de que seas consciente de lo que pasa en tu interior aunque no te des cuenta. No los desaproveches ni los aplaces: cuando se presentan llevan toda la carga emocional y gritan lo que necesita o desea tu interior. ¿Cuáles son mis necesidades? Tal vez nadie te lo pregunte, así que eres tú quien tiene que hacérsela. Es casi seguro que nadie cubrirá por ti las necesidades que tú tienes que cubrir. Tu vida y tu paz y tu felicidad son tu responsabilidad. Y realizarlas es una de tus tareas en esta vida. ¿Qué desea o qué necesita mi alma? Repite la pregunta las veces que sean necesarias hasta que se escuche innegablemente en tu interior y se ponga en marcha todo lo que sea necesario para satisfacerla. ¿Qué me pide mi Ser Interno? Y en cuanto lo sepas, satisfácele. Eso será lo mejor que puedes hacer por ti. Crearás paz y satisfacción en ti y en tu vida. Deja a un lado durante unos momentos de cada día las preocupaciones de la vida cotidiana y entra dentro de ti. Deja unos momentos a esa manifestación externa que crees que eres tú y atiende a tu verdadera naturaleza y esencia. Repite una y otra vez… ¿cuáles son mis necesidades para mi Desarrollo Personal? y busca la respuesta. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  9. CAPÍTULO 199 – EL DESAMOR -CONCEPTOS- Este es el capítulo 199 de un total de 200 –que se irán publicando- que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER. No todas las relaciones que comienzan con un amor más o menos consolidado y con buena voluntad acaban bien. Diferentes factores pueden intervenir para malograr el proyecto. La ilusión no es suficiente, el deseo no es suficiente, ni siquiera el amor es suficiente. Todos somos personas diferentes y cada uno lleva encima su historia y sus propias circunstancias, y esto se añade a los múltiples elementos externos. Por otra parte hay que asumir que, en la vida, todas las relaciones con otras personas y con las cosas tienen un comienzo y tienen un final. Algunas relaciones acaban con la muerte de uno de los miembros y otras acaban en cualquier momento. Y hay que aceptarlo así aunque no sea del agrado de uno y sea lo opuesto a los deseos. El desamor viene como una posibilidad junto con el amor, y las muestras de desamor en la relación son notables. La más evidente es la confirmación verbal de ello, pero se nota en la desatención, en la falta de muestras de cariño, en el desprecio velado, en el tratamiento distante, o en la falta de comunicación o de pasión. Cuando uno nota desamor es conveniente que se lo manifieste claramente al otro y que no se quede callado esperando que al otro se le pase lo que sea que le esté sucediendo o que sea algo que se resolverá solo. Si siente el desamor, que no busque posibles razonamientos o motivos imaginarios a quienes achacárselo. Que no comience a culpabilizarse sin antes hablar. Que manifieste del modo apropiado sus sentimientos, lo que está notando y cómo se está sintiendo. Y que pregunte al otro cuáles son sus sentimientos en el modo que considere adecuado, pero directamente. Y a partir de ahí es cuando se tomarán las medidas que se consideren pertinentes. Contra el desamor ajeno no se puede hacer nada si no existe el deseo libre del otro y su participación. Sabemos que no se puede obligar a nadie a amar ya que los sentimientos se rigen por sí mismos y no obedecen a intereses ni a órdenes mentales. Con el desamor de uno hacia su pareja… es necesario un reconocimiento sincero de los sentimientos, saber qué ha pasado para llegar a eso, qué está pasando, cuánto interés hay por resolverlo, cuántas ganas y cuánto amor se tiene… y la vista de las respuestas tomar la decisión deseada. Y hablar con el otro. Es en esa conversación, en la que se comprobará el interés de ambos por continuar o no y de qué manera, donde se decidirá qué hacer o no con la situación y si se va a poner en marcha un plan de revitalización o no, y donde se tomará una decisión que será, imprescindiblemente, consensuada. Si se confirma el desamor y que no hay intención de intentar recuperar el amor que hubo, es mejor asumirlo resignadamente y tratar de no hacer un drama de ello. Buscar la mejor solución a todos los conflictos que eso va a acarrear, deshacer la relación del mejor y más amable modo posible, entender que no es un asunto personal de falta de validez de uno de ellos sino que se trata de que no encajan juntos como pareja, cuidarse mucho ambos durante el proceso, y darse permiso y libertad para iniciar otra relación con otra persona más adecuada. Lo que es favorable para ambos es que el desamor se quede en desamor, que eso es lo que es, y que no se convierta en odio. Por respeto a la emocionalidad de ambos y por el amor que antes se tuvieron, es preferible que no se instale una antipatía cruel y despiadada hacia el otro. El odio es innecesario. SUGERENCIAS PARA ESTE CASO: - Es favorable para ambos que el desamor se quede en desamor, que eso es lo que es, y que no se convierta en odio. - Contra el desamor ajeno no se puede hacer nada si no existe el deseo libre del otro y su participación en reconvertirlo en amor nuevamente. - En la mayoría de las ocasiones el desamor es irreversible, por eso es conveniente el cuidado de la relación para que no llegue a suceder. Francisco de Sales
  10. YO SOY EL CREADOR DE MI UNIVERSO PERSONALvideo:https://www.youtube.com/watch?v=f0nyjhp6d0gEn mi opinión, a los Seres Humanos, en general, nos cuesta reconocer y valorar nuestros propios méritos (excepto, por supuesto, a los ególatras, egotistas, egoístas, y los practicantes del egocentrismo)Si bien es cierto que todos pertenecemos a un Universo, como las estrellas y los planetas, cada uno, en sí mismo, también es un Universo Personal, del que es Creador, único partícipe, responsable, y beneficiario… o sufridor y la mayoría de las veces, a elección propia.
  11. CAPÍTULO 197 - QUÉ ES AMOR y QUÉ ES AMAR -CONCEPTOS- Este es el capítulo 197 de un total de 200 –que se irán publicando- que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER. “Más importante que la cantidad de amor es la calidad de ese amor”. Una de las definiciones que tiene el diccionario para la palabra amor es toda una declaración teórica perfecta de lo que debiera ser el amor, y de lo que uno imagina cuando piensa en el amor. Parece estar descrito por alguien que lo conoce en toda su grandiosidad o por alguien que lo tiene muy idealizado: “Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. Se intuye en esta descripción bastante de lo que en la práctica resulta ser poco más que una utopía o una bonita hipótesis. Hay muy buena intencionalidad en el retrato que presentan; es el arquetipo ejemplar, la magia y la maravilla, el ideal fantástico, el no va más, lo óptimo y lo máximo, la aspiración de cualquier iluso o ensoñador. Pero casi imposible de alcanzar. Otra de las definiciones es: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Quiero entender que la insuficiencia es del ser humano en cuanto a ser parte de algo más que le trasciende. Se supone que hay que ser autosuficientes y completos por sí mismos, pero tal vez es necesario al mismo tiempo formar parte del conjunto de la Humanidad. Tal vez sea cierto eso de se dice acerca de que la pareja que uno selecciona –aunque también es posible que ni siquiera sea uno quien la seleccione sino que venga marcado de algún modo- es quien le va a complementar en algo que necesita o quien va a ser el espejo en el que verse reflejado… si realiza su misión en esta vida. Siento firmemente y con mucha intensidad que el amor tiene una cualidad mágica cierta, y es que mientras más se da, mientras más se comparte, más se tiene. Se reproduce y centuplica al obsequiarlo. Y estoy convencido de esto. ¿QUÉ ES AMAR? “A amar se aprende amando”. “Amar para ser amado es humano; amar por el hecho de amar es angelical”. Le escuché decir a una querida amiga refiriéndose a su pareja, a la cual ama todo lo que se puede amar: “hay veces que creo que no le amo, pero no me importa, porque ¡sé que le amo tanto!” Y eso es amar. La mujer, por su naturaleza y su relación fluida con los sentimientos, sí sabe amar. Ama desde siempre. Parece que nace para amar incondicionalmente. Amar es dar, no es recibir. Recibir es “ser amado”. Amar es, o debiera ser, ejercitar el amor, poner en práctica el amor, darle vida al amor, cosificar tangiblemente el sentimiento amoroso… se podrían llenar mil libros solamente con las definiciones, porque al no ser palpable y medible, y depender de cada relación entre cada amante y cada amado, y de cada percepción, puede tener infinitas acepciones personalizadas. En un juego literario que no va a ir más allá –aunque hasta incluso podría ser razonable-, digo que cuando un sentimiento se puede definir deja de ser un sentimiento para convertirse en una definición, así que me privaré de reducirlo a palabras, y dejaré al albedrío de cada uno poner la explicación que considere más adecuada para eso de “qué es amar”, ya que siempre será ampliamente mejorada por el recuerdo de cuando uno ha amado. Si eres capaz de trasladarte a ese sentimiento, o traerlo a tu ahora, y te metes en él, verás cómo todas las palabras que se aproximen al sentimiento que vives no terminan de expresarlo, porque amar es amar, y cualquier intento de explicación sería teorizar o filosofar sobre amar. Amar, supongo, es ser capaz de ver y reconocer al otro tal como realmente es, y a pesar de ello –de toda su realidad, en la que se incluyen cosas que no son de nuestro total agrado- tener ganas de estar y seguir con él. Aceptar que tiene, además de esas cualidades que tanto atraen, sus limitaciones, imperfecciones, fallos, algún que otro “pero”, y su inevitable sombra. Dice una amiga que amar es “salir de tu zona de confort sin siquiera darte cuenta”. Si a pesar de conocer todos los inconvenientes uno sigue con deseos de estar con el otro, esa relación tiene posibilidades de consolidarse. Si le ama-acepta pero con algunas condiciones del estilo de “no importa que él sea así porque conmigo, por amor a mí, va a cambiar…”, o “ya me encargaré yo de que cambie…” conviene saber esto: las personas se adaptan, pero no cambian si no lo desean por su propia voluntad. Si hay condiciones que el otro no quiere aceptar, las posibilidades de éxito disminuyen drásticamente. Porque eso no es amar. Es condicionar, es presionar, es coartar, es imponer… y ni una sola de esas cosas está relacionada, ni de lejos, con lo que es amar. “Amar es querer el bien para el otro”, o algo muy parecido a esto, es lo que dicen que decía Aristóteles. Y con razón. Es un apunte serio de lo que es amar. Amar –tal vez- es saber acompañar al amor en su trayectoria habitual: es saber vivir los arrebatos agitados del enamoramiento con toda la pasión emocional y sexual que le acompaña, y vivir en la nube el tiempo que dura; es asistir a la evolución de esa pasión hacia algo más asentado, donde el amor se despoja de la idealización y el hipnotismo y se torna en sólo amor sin estafa; es compartir cada uno de los momentos y cada uno de los estados de ánimo, cada uno de los descubrimientos, cada uno de los sentimientos; es compartir el resto de la vida amorosamente, y envejecer juntos porque eso es lo que realmente se desea; es seguir en el amor cuando se va asentando, cogiendo una consistencia que lo empieza a hacer irrompible, para llegar a la máxima evolución que es donde se convierte en cariño sólido, en paz, y en un firme, deseado, e indestructible sentimiento. SUGERENCIAS PARA ESTE CASO: - El amor es un instinto natural no condicionado a ciertas normas o condiciones para ser manifestado. Brota sin dar explicaciones o razones de su existencia. - La base y la capacidad de amar la traemos originalmente, pero es algo que podemos desarrollar o anular con nuestra colaboración. A amar también se aprende. - El amor no se dice, se demuestra. Francisco de Sales
  12. CAPÍTULO 196 - ¿ESTÁS PREPARADA PARA UNA NUEVA RELACIÓN? -EL FINAL- Este es el capítulo 196 de un total de 200 –que se irán publicando- que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER. Quien haya terminado una relación que no ha sido satisfactoria por lo general acaba un poco desencantado y desconfiado del amor y de las relaciones. Se recomienda en estos casos que durante un tiempo es conveniente no lanzarse rápidamente a otra experiencia porque se corre el riesgo de repetir todo lo desacertado que se ha hecho en la anterior; es seguro que habrá cosas que no han sido agradables y correctas y conviene revisarlas para que se conviertan en exigencias en la próxima relación o para que sean absolutamente prohibidas desde el principio. De todo lo desagradable que sucede en la vida se aprende algo, o bien una lección magistral que le abre los ojos a uno ya para siempre, o bien se aprende qué es lo que NO se quiere volver a repetir jamás. Se requiere un tiempo de reflexión para deshacerse de las secuelas que haya dejado la anterior pareja y quedar descontaminado para la siguiente, para observar qué es lo que uno no hizo bien –no siempre el otro es el culpable de todo y quien todo lo hacía mal-, para revisar las nuevas aspiraciones ahora que se tiene un poco más de experiencia, para confirmar en qué se va a ser escrupulosamente irreductible en adelante, para ver qué es lo que SÍ y lo que NO se desea o se tolera. Para marcarse un nuevo Plan de Vida construido con más experiencia y con buenos y sensatos deseos. Conviene diseccionar la relación anterior, tratar de recordar lo máximo posible pero con la máxima ecuanimidad y el mayor desapego posible. Conviene no permitir que un auto-rencor excesivo aporte su opinión tal vez exagerada y parcial, ni que un alma bonachona sugiera que es mejor no removerlo y olvidarlo, desdramatizarlo y perdonarlo sin analizarlo. Se tapa, pero no se olvida. Se mantiene escondido, pero vivo. Es una herida abierta que hay que sanar para que cierre bien. Una mala experiencia sentimental siempre es una lección que resulta muy cara y que conviene no dejar pasar sin extraer el aprendizaje implícito, porque si no se hace así se repetirán los comportamientos inadecuados de la anterior y habrá que volver a pasar por otra experiencia igual, una y otra vez, hasta que se aprenda. Y no es una amenaza apocalíptica, sino algo que se ha podido comprobar reiteradamente. Y aún cuando uno considere a primera vista que no es culpable en absoluto del fracaso de la anterior, tal vez pueda llegar a darse cuenta que parte de ese fracaso estuvo en las expectativas irreales, en no haber exigido más –al otro o a sí mismo-, en haber callado a veces o demasiadas veces, en no haber manifestado en el momento los sentimientos, en haberse rendido demasiado pronto o en haber soportado demasiado. Cada uno ha de verificar qué pasó exactamente y qué no pasó, qué hizo y qué no hizo, pero sin ánimo de auto-castigo, sin aflicción, sin culpabilizarse innecesariamente, sin llamarse tonto o torpe, sino desde el cariño a ese inexperto que uno siempre ha sido y cuidándose mucho. No se está juzgando a la persona: se está revisando la relación entre dos personas y el fallo fue en ese conjunto. Tal vez él sea feliz con otra y ella pueda estar realmente feliz con otro. Tampoco hay que caer en el absolutismo de presuponer que uno no está preparado para otra relación y negarse ya para siempre esa posibilidad. Se trata, simplemente, de conocer qué pasó para evitar que vuelva a suceder. Tan sencillo y tan útil como eso. Interesa ir a la siguiente relación lo más inmaculado posible. Mejor sin prejuicios. Desde cero pero sabiendo lo que ya se sabe. La injusticia que se puede cometer de no hacerlo así es que uno llegue con miedo a la relación y aparente ser una persona miedosa que en realidad no es y el otro busque alguien que no tenga miedos, que uno sea excesivamente reservado y el otro busque alguien que sea tan extrovertido como uno es en realidad, o que uno no muestre lo cariñoso que es y al otro no le guste el personaje tan seco que uno está mostrando. Lo adecuado es seguir siendo uno mismo, por eso de que si uno miente en su forma de ser y manifestarse se está mintiendo a sí mismo, está mintiendo al otro, y está mintiendo a la relación. Es más cómodo y más sincero no representar el personaje ficticio que no es uno mismo. Si uno se manifiesta como en los ejemplos anteriores y el otro quiere formalizar una relación con quien CREE haber conocido por cómo se muestra, el día que uno se muestre como realmente es, y ya no sea la persona asustadiza que al otro encandiló por su carácter, o sea más apasionada de lo que el otro desea, o más extrovertida de lo que el otro pueda soportar, la relación habrá quedado perjudicada por la mentira innecesaria de mostrarse del modo que uno no es. Con precaución y atención, pero sin miedo. Esta puede ser la actitud correcta. Sin guardarse nada, sin callarse nada, sin fingir ni mentir. Que queden claras la sinceridad, la honestidad, y la firmeza. Que queden claros el amor y las ganas de vivirlo de nuevo. SUGERENCIAS PARA ESTE CASO: - Es imprescindible aprender todo lo posible de las experiencias que han resultado fallidas, para extraer el aprendizaje y saber qué y cómo hacer en la próxima. - Antes de comenzar otra relación es muy conveniente dejar un espacio de tiempo para que se asiente todo lo que ha pasado. La precipitación en este asunto no es recomendable ni es siempre beneficiosa. - Por muy desastrosa que haya sido la relación no conviene caer en el extremismo de un “nunca más volveré a enamorarme”: no todas las personas ni todas las relaciones son iguales. Lo que sí es conveniente es no consentir que se repitan las cosas desagradables de la anterior. Francisco de Sales
  13. CAPÍTULO 195 - EL DUELO POR EL FIN DE LA RELACIÓN -EL FINAL- Este es el capítulo 195 de un total de 200 –que se irán publicando- que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER. Cuando finaliza una relación se requiere indispensablemente un tiempo para que todo el desastre se estabilice y los sentimientos se calmen y se rehagan. Hay que dejar que el paso del tiempo, con la aportación y colaboración personal imprescindible, haga su trabajo. Y ese proceso lleva su tiempo. Hay que aprovechar, sin falta, para vaciar el corazón de los restos que queden de ese amor que se murió, del amor que quedó retenido para ese destinatario y que no llegó a manifestarse, del amor que se convirtió en frío o apático, del amor enmohecido, de recuerdos y hastíos… que quede el corazón puro, nuevo, inmaculado, sin heridas… borrar las huellas para que quien llegue lo encuentre agradable y acogedor y no tenga que pelear con fantasmas, ni tenga que ocupar el mismo lugar que ocupó el otro, ni tenga que barrer sus huellas, ni andar con cuidado para no pisar lo que no se haya almacenado aún en el olvido. El duelo por la pérdida sentimental es necesario hacerlo del mismo modo que se hace cuando ocurre la pérdida de un ser querido que ha fallecido. La diferencia está, sobre todo, en que en el primer caso puede quedar una sensación de ansiedad porque el otro –al que tal vez no se haya dejado de amar- estará con otra, u otro, o estará solitario, pero ya no disponible para él, o ella. También se da el caso de que uno o una se queden, por fin, muy tranquilos y en paz. Es muy conveniente hacerlo, sobre todo si uno es quien ha sido dejado y se considera víctima. Las cinco fases básicas son las mismas que en el duelo por una defunción: 1. FASE DE NEGACIÓN. Puede funcionar tanto de modo consciente como inconsciente, y se trata de que uno se niega a sí mismo que ha ocurrido la pérdida. El shock es fuerte y cuesta trabajo tener que asimilarlo. Todavía dura la incredulidad. Uno se puede auto-engañar porque aún queda la esperanza de que se pueda resolver. Se sabe que ha ocurrido pero se actúa como si no hubiera ocurrido. Rabia y angustia. No se acepta. ¿Por qué me ha pasado a mí? 2. FASE DE ENFADO E INDIFERENCIA. Cuando parece que se empiezan a calmar las cosas, comienza la fase de enfado. Contra uno mismo –porque se trata de encontrar “fallos” o “errores” propios que hayan podido llevar a la ruptura-, o contra el otro, la vida, el mundo, las circunstancias… cualquier culpable sirve. En algunos casos, menos, se da también un estado de indiferencia, pero es falsa. Es una especie de mecanismo de supervivencia para no permitir que afecte gravemente. 3. FASE DE NEGOCIACIÓN. Negociar consigo mismo, o con el entorno, tratando de encontrar justificaciones de cualquier tipo: desde la que pueda exculpar a uno de toda responsabilidad hasta las explicaciones o justificaciones que hagan comprensible lo que ha sucedido. Se revisa lo bueno y lo malo de lo que ha sucedido, para encontrar una paz relativa. 4. FASE DE DOLOR EMOCIONAL. Duele la pérdida. Se presentan emociones contradictorias, sentimientos extremistas, sufrimiento físico, emocional, y sentimental; se siente pena y tristeza. Si es uno quien ha sido dejado, los sentimientos son más trágicos y dramáticos. En este caso se puede tender a culpabilizarse uno mismo, a pensar qué hizo mal, si tenía que haber tenido más paciencia, haber sido más cariñoso, si se equivocó al escoger y ahora merece este castigo por ello… 5. FASE DE ACEPTACIÓN. Se asume la pérdida, a regañadientes, porque no hay más remedio, con gran esfuerzo, con pena o con dolor, pero hay que aceptarlo porque ya queda claro que ha sucedido y no se puede arreglar. Pero es difícil olvidar. Es clarificadora una frase que he escrito en otras ocasiones: “Nos resultaría mucho más fácil olvidar las cosas desagradables si no insistiésemos tanto en recordarlas”. Hay que volver a reconectarse con la vida cotidiana, que sigue a pesar de cómo se encuentre uno. Se acepta la realidad de la pérdida, se experimenta, se siente el dolor que sea necesario para poder dar por concluida esta etapa. Ahora hay que prepararse para la siguiente, que ojalá sea nueva y distinta. Y hay que hacerlo desde la confianza y el optimismo. Es el momento de decidir qué se quiere hacer con la vida… y hacerlo. La duración de este proceso varía en función de cada persona, de la dedicación que se ponga para resolverlo, de quién sea el culpable, de cuánto amor quedaba o no, de la Autoestima y la capacidad de comprender y de querer comprender, y de si tiene sentimiento de culpabilidad y cómo le afecta. Es una reacción habitual y lógica ante la pérdida de algo. Y lleva más o menos carga en función del apego o amor que se le tuviera. Casi cualquier reacción emocional, casi cualquier comportamiento, está justificado, porque se desata el sufrimiento, la aflicción, y además, aunque de un modo inconsciente, se aprovecha para remover y traer a este momento otras cosas distintas que se hubieran podido quedar atrasadas sin resolver. Hay que estar preparado para hablar de este asunto durante una temporada, porque saldrá el tema a menudo –y mi recomendación es contárselo a la mínima gente posible-, o dar explicaciones acerca de lo que ha sucedido, y cada vez que se hable de ello será como reabrir de nuevo la herida. Las mujeres que van viendo cómo declina la relación, que posiblemente sean las que tomarán la decisión de darla por terminada, ya van preparando el duelo desde ese momento, y por eso parece que no les afecta gravemente cuando ponen el punto final: llevaban tiempo preparándose para ello. Por eso se las ve como menos afectadas exteriormente. Entre las personas con fuertes arraigos religiosos es más difícil de ver el lado positivo de las separaciones, por influencias de unas normas rígidas que, tal vez, en un caso como éste debieran revisar por si ven aplicable una excepción. Las mujeres comprenden mejor a las otras mujeres que deciden acabar con la relación: hay más empatía entre ellas, y algunas ya saben lo que es estar en una relación que sea muy destructiva y nada positiva. En ciertas culturas las separaciones y divorcios se viven con absoluta naturalidad –como parece que es lo correcto-, conscientes de que llegar a esa decisión es lo mejor para una relación que ya está muerta. SUGERENCIAS PARA ESTE CASO: - Toda pérdida requiere su duelo, aunque hacerlo implique remover cosas que nos parece preferible olvidarlas antes que enfrentarnos a ellas. - Conviene prestar atención a todos los sentimientos que se producen tras una separación: nos están dando una valiosa información sobre nosotros. Francisco de Sales
  14. NO LO DUDES: LA VIDA SERÍA DISTINTA SIN TI En mi opinión, esa frase que dice “El que ayude a una persona a tener esperanza no habrá vivido en vano”, además de ser impactante y reconfortar de algún modo a quien siente que alguna vez ha gozado la maravilla de poder realizar ese papel, además de aportar una tranquila paz al Ser y de acariciar amablemente al ego, es el punto de inicio para una reflexión hacia el impacto que uno causa o puede causar, consciente o inconscientemente, en los otros, en sus futuros, en sus vidas, en la Vida y en el Mundo, en el porvenir, y, para quienes crean en ello, en el karma. La huella que uno va dejando a veces parece ser imperceptible, pero en ocasiones hasta la cosa más inocente que podemos decir o el más leve gesto hacia el otro, pueden dejar marca en esa otra persona. Si recuerdo momentos en que alguien me ha hecho reír eso me provoca automáticamente una sonrisa; los recuerdos aparejados a aquel momento se presentan ante mí y me acaban llevando a la idea de que aquella persona me ha hecho feliz, y sin que yo me dé cuenta es posible que dentro de mí se presente una propuesta acerca de que me gustaría ser como él de algún modo y poder aportar a otras personas una experiencia similar a la que yo he vivido al recordar a esa persona; tal vez me gustaría copiar o imitar algo de su forma de ser, y me doy cuenta de la admiración que siento por él, por su forma de ser o por aquella cosa que dijo. Este mismo ejemplo sirve para cuando uno trae a su recuerdo alguna persona amada: sólo por el hecho de acordarse de ella aparece –como por arte de magia- todo lo bueno que tenemos asociado a ella, y se nos forma una sonrisa automáticamente, o sentimos como si una lágrima de esas tan emotivas quisiera escaparse, o apreciamos una emoción indefinible que nos deja satisfacción. Sé bien –porque me lo han hecho saber- que algunas de mis palabras –y también de las tuyas- han podido ayudar a algunas personas a ver algo con más claridad, a recuperar un ánimo o una confianza perdidos, a tomar una decisión que necesitaban fuera confirmada por otro, y tal vez a cambiar como persona de algún modo y para bien. Es muy posible que estemos causando una admiración enriquecedora en otras personas, por nuestra forma de ser o actuar en algunos aspectos; que aunque nos consideremos poca cosa siempre hay otro que nos considerará especiales o importantes por cualquier cosa que hayamos hecho. Si revisas tu historial encontrarás, como todos, luces y sombras, insignificancias y momentos de gloria, instantes en que has sido consciente de estar asistiendo a un momento especial de tu vida como una especie de prodigio y encontrarás también momentos en que alguien ha aparecido en tu vida como un ángel, como un milagro, como magia, y eso mismo que has sentido también lo habrá sentido otra persona con tu presencia. Después de tratar con cientos de personas, de escuchar alguna parte de sus vidas, de conocer las cosas que han hecho de forma callada, sin reclamar un mérito, porque les sale directamente de su corazón, y después de verificar que esto lo hacen también casi todas las personas, que TODOS tenemos algo que agradecer a alguien, que TODOS hemos recibido alguna vez una mano, un abrazo, una frase, un consuelo, y que TODOS hemos salido de alguna situación gracias a la colaboración desinteresada de otra persona… me veo obligado a reconocer y admitir que el impacto en otras personas no es vano, no es inútil, no pasa desapercibido. De algún modo, en algún momento y en alguna persona, has dejado huella. Es muy posible que, sin tú saberlo, estés en algunas oraciones, que alguien te siga agradeciéndote algo que hiciste o que dijiste. Es muy posible que alguien sienta un cosquilleo, un terremoto, o el asomo de una lágrima cuando piense en ti. Eso quiere decir que tu existencia no es inútil. La Vida y la Humanidad evolucionan en la medida que evolucionamos y mejoramos todos. Si has conseguido -aunque sea levemente- que alguien haya llegado al mundo por tu colaboración –porque eres el padre o la madre-, que alguien haya sentido felicidad a tu lado, que alguien haya aprendido algo de ti, o le hayas impactado de modo que haya mejorado como persona, o que ha vuelto a confiar en la esperanza y en el porvenir gracias a ti, habrás cumplido una parte de tu experiencia en este Vida. Una persona que haya colaborado con la Gran Obra que es el Mundo, que es la Vida y la Humanidad, será merecedora de un lugar en la Historia, aunque su nombre no aparezca en escrito en letras grandes, porque las personas olvidan, pero la Historia de la Humanidad no olvida a quien haya dejado aunque sea una mínima huella. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  15. CAPÍTULO 194 - VOLVER A EMPEZAR -EL FINAL- Este es el capítulo 194 de un total de 200 –que se irán publicando- que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER. ¡Enhorabuena! Si tu relación no va a seguir adelante es seguro que lo que has pasado ha sido duro, pero ahora es el momento de pasar página y empezar a trabajar en mejorar el presente y el futuro. Tienes ante ti la oportunidad de volver a empezar. Las dudas y los nervios van a ser tus aliados durante una temporada. Pero es alentador, sin duda, y muy interesante, poder comenzar de nuevo. Salir de la pesadilla o de la apatía y volver a sentir el amor –hacia ti o hacia otra persona-, poder volver a compartirse en una relación enriquecedora, y poder poner de nuevo la sonrisa en los labios. Es bueno que la ruptura se supere total y perfectamente, y que se atraviesen todos los pasos del duelo que ello requiere –esto es imprescindible-, y que una se sienta libre de todo y en paz, porque si no es así puede padecer contradicciones sentimentales –si no tiene la conciencia en paz del todo-, y si había algún rastro de un sentimiento de culpa y no se ha eliminado definitivamente, va a reaparecer de continuo y multiplicado. Conviene comprobar que no quedan resentimientos y que está resuelto todo lo relacionado con la otra parte –no es suficiente con que esté olvidado-, que se han comprendido con serenidad las cosas que pasaron, y que se puede pensar en ellas sin que se remueva algo doloroso, o se presente una sensación de culpa o una duda que no haya sido resuelta. En mi opinión, que puede no ser acertada, para esto no es aplicable ese dicho de que “un clavo saca otro clavo”. No creo que sea útil empezar una nueva relación simplemente para llenar el hueco y con la idea de que estando con otra persona nueva se olvidará a la anterior. Puede servir para apaciguar las urgencias, y para no vivir en soledad, pero en demasiadas ocasiones no es el remedio definitivo. Incluso aunque sean el hombre o la mujer perfectos, aunque sólo se aporten bienestar y felicidad, si no se ha resuelto lo anterior del todo, eso aparecerá de vez en cuando –tal vez camuflado de otra cosa- requiriendo su solución definitiva para que el interior pueda vivir en paz sin arrastrar esa carga. Si se ha tenido una relación en la que se han pasado muchos malos momentos, no es excesivo dedicar un tiempo a sanarlo y dejarlo resuelto del todo porque, insisto, puede perjudicar más adelante. Si se va a comenzar una nueva relación hay que empezar desde cero en todos los aspectos, así que hay que eliminar todos los pre-juicios que se tengan con respecto a generalizar –garantizo que no todos los hombres son iguales, ni todas las mujeres son iguales: los hay muy buenos y las hay muy buenas-; y es mejor estar atento pero no con unas rigurosas y excesivas precauciones, porque eso puede confundir a quien ha llegado. Si una mujer, por ejemplo, es muy cariñosa pero no lo quiere demostrar hasta tener claro que quien está conociendo va a ser realmente su pareja, y se muestra fría, seria, seca, distante, aunque esté deseando ser cariñosa, como a ella le gusta, puede que el otro saque la conclusión de que no es la mujer que busca porque él quiere una que sea apasionada y ésta es muy fría. Y es muy posible que se marche, y que la mujer pierda al que podía haber sido el hombre de su vida por no haber sido ella misma. También puede pasar exactamente lo contrario: que ella no se muestra comunicativa, por ejemplo, y él quiere, precisamente, una mujer callada, y cuando ella se suelte y sea tan comunicativa y dicharachera como realmente es, el otro se marche agobiado porque no es así la mujer que busca. En ambos casos, cada uno, con su comportamiento, está engañando al otro y puede malograr la relación. Es mejor ser uno mismo que tener que estar fingiendo continuamente un personaje que no se es. Es más cómodo y no hay engaños. Además, cuando uno no es él mismo, puede fingir un personaje durante un tiempo, pero eso es agotador y no se puede ni se debe hacer siempre. Otra cosa: es mejor evitar cualquier tipo de comparación entre lo nuevo y lo anterior. Al nuevo, aunque sepa que existió otro anterior, no le va a hacer mucha gracia darse cuenta de que éste sigue ocupando mucho espacio en el pensamiento, y va a pensar que tiene que estar pasando un examen comparativo continuo y que está luchando contra un contrincante que puede estar muy idealizado y, lo que es peor, es invisible. Comenzar de nuevo aporta sorpresas, sueños, sonrisas recién estrenadas, esperanza y ganas de vivir, y todo eso se vive mejor si no se arrastra un lastre en forma de malos recuerdos –que tienen que quedar resueltos antes de ser relegados al cajón insondable del olvido-, si se tiene el corazón desocupado del todo y con las heridas reparadas, si se tienen las ganas de amar vivas, y si se tiene claro lo que NO se va a consentir ni repetir, bajo ningún concepto. Así que… nada de repetir cosas desagradables conscientemente. SUGERENCIAS PARA ESTE CASO: - Volver a empezar después de haber atravesado una etapa sufrida y dolorosa es una especie de milagro. Es la oportunidad de comenzar de nuevo y salir de lo desagradable. - Quien haya vivido una mala relación ya sabe lo que NO debe y no quiere permitir. Y será bueno que esté atenta y colaborativa para que no se repita el daño. - Es muy posible que la persona que venga de una relación fracasada haya tenido que renunciar a ser ella misma. Si entra en una nueva relación será bueno que cuide que no se le coarte de ningún modo. Francisco de Sales
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