Jump to content

buscandome

Warianos
  • Content Count

    885
  • Joined

  • Last visited

  • Days Won

    2

buscandome last won the day on May 4

buscandome had the most liked content!

Community Reputation

20 Neutral

About buscandome

Información Personal

  • Pais
    Spain
  • Genero
    Hombre

Recent Profile Visitors

9,627 profile views
  1. ASESINA ES LA MAR Esta mañana, como casi todas las mañanas, he sentido la necesidad de acercarme a la mar. Yo puedo decir la mar, porque los pescadores, que saben de mi amor hacia ella, me han autorizado a llamarla como sólo ellos pueden decir: la mar. Me gustan los amaneceres despertándose sobre ella, ver cómo la doran de amarillo unas veces, y cómo la enrojecen otras. En el mismo borde del acantilado hacia el que me dirigía para ver cómo amanecía, una silueta de mujer menuda se recortaba sobre el horizonte. Resultó ser una anciana vestida de un luto riguroso. Hasta las lágrimas que recogía cuidadosamente en un pañuelo me parecieron negras. - He venido a ver a mis hijos –me dijo mientras apuntaba con un dedo hacia la mar- están por allí... pero nunca sabré dónde. No encontré qué palabras decir. - La vida de la mar es muy dura y tiene mucho peligro –me dijo- Se hunde un barco y... no hay nada que hacer. Supe de qué me hablaba. Ya he tenido que asistir a unos cuantos entierros de cajas vacías porque los cadáveres no aparecieron. -Mire, señor –me dijo- si usted aprieta el dinero que se gana en la mar, escurre lágrimas y sangre. Después lloró otra lágrima, tenue, porque los llantos ingobernables los había vaciado mil veces aderezados con atronadores lamentos, con quejas de incomprensión, con insultos y maldiciones. Me miró con su mirada de agua buscando mi consuelo; buscando que le diera esperanza ya que no podría darle la vida de sus hijos. - Eran dos –me dijo. Entonces doblé mi conmiseración, porque si es doliente que te roben un hijo, más doloroso es que se lleven dos futuros, dos estrellas, más de la mitad de lo que eres. - Y les quería más que a mi vida –me dijo. Retomó el lloriqueo cansado, desbordó las lágrimas sin ganas, y cerró los ojos para no ver su presente; se escondió en el refugio de sus párpados cerrados para que la muerte, su enemiga más cruel, no la encontrara y la siguiera vaciando de amor. - Menos mal que me queda mi marido, aunque no me va a durar mucho –me dijo. Habló de todos los males de su edad, de los achaques tan obstinados, de la desgana que la vencía, de su marido en la cama desde que aquella enfermedad le robó la salud, y de un futuro que no deseaba. - Mejor si Dios o el diablo me hubieran llevado a mí, en vez de llevarse a ellos –me dijo. Entonces fue cuando pronunció el silencio más sentido, cuando se marchó al pasado, donde se guardaba la única felicidad de su vida; entonces fue cuando perdió la mirada y se perdió tras ella dejando su cuerpo conmigo. ¿Para qué interrumpir aquel silencio? Mi cobardía me tentó con una propuesta cómoda: marcharme y dejarla sola. Me quedé y agoté mi breve repertorio de consuelos cuando le dije lo siento. Me estaba contagiando de su tristeza hasta casi despertar mi aflicción más doliente. Su pena ya casi era mi pena. Su vacío era un vacío para dos. Puse mi mano en su hombro, con cuidado, y después, en un feliz arrebato, la abracé como si yo fuera uno cualquiera de sus hijos, o los dos, y le susurré al oído madre, te quiero, y ella entonó en respuesta yo te quiero más, hijo mío, como les habría dicho tantas veces, como tantas veces habría sentido. Cegada por otras lágrimas distintas, se aferró a mí con desesperación, con la fiera codicia de quien no quisiera perder otro hijo. Francisco de Sales (Más prosa y poesías en www.franciscodesales.es)
  2. CAPÍTULO 21 – EL PLAN DE VIDA – EL GUIÓN DE VIDA Este es el capítulo 21 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez”. (Gabriel García Márquez) Según el Análisis Transaccional, el Plan de Vida es un proyecto dirigido al futuro pero, al mismo tiempo, viviendo el presente. Está dirigido a un futuro que ya está comenzando, o sea que no es solamente un buen propósito que se puede aplazar y aplazar a la espera de que llegue ese futuro dentro de algún tiempo. Consiste en cambiar los Mandatos por Permisos, mediante los Permisores. (Ver el capítulo de los Mandatos) La base es la Re-decisión, que consiste en abandonar las decisiones que uno se vio forzado a tomar en la infancia, con las cuales se elaboró el Guión de Vida, “allí y entonces”, y tomar decisiones nuevas adecuadas al actual “aquí y ahora”. El Guión de nuestra Vida nos lo escribieron quienes nos educaron: no nos dijeron quiénes somos, sino quiénes querían que fuésemos; no nos ayudaron a prepararnos para nuestro futuro natural, sino que nos inventaron el que les interesaba o les parecía conveniente, y hasta nos inculcaron SU modo de hacerlo realidad; casi siempre nos prohibieron que fuésemos tal como somos, y nos “amaestraron”, nos hicieron autómatas en gran parte, nos llenaron de amenazas y castigos si nos salíamos del camino que ellos nos trazaron, y nos llenaron de miedos con los peligros que estaban acechándonos si dejábamos de seguir sus indicaciones. Así hemos llegado hasta este aquí y ahora. Se puede cambiar cualquier cosa que se quiera cambiar pero con una condición: primero hay que quererlo de un modo intensamente vivencial, como si no se pudiera seguir existiendo en el modo actual y uno quisiera salir de él a cualquier precio, como si lo presente ahogara y aplastara, como si fuésemos a morir en caso de no cambiar. Y es que, realmente, es así: seguir tal como uno está es estar perdiendo la vida o, cuanto menos, el tipo de vida al que uno puede aspirar. No vale sólo con quejarse y sentirse víctima, porque verdaderamente uno está sufriendo o consumiendo la vida en vez de disfrutarla y está utilizando un mal modo de vivirla. Cuando esto sucede es una realidad y no sólo una sensación. Para salirse del Guión uno debe responsabilizarse de las decisiones que tomó –más bien que le “obligaron a tomar”, pero a pesar de ello hay que responsabilizarse- en su momento, y debe hacerlo con el corazón generoso, siendo consciente de que las decisiones que tomó, fueran las que fueran, son las que tuvo que tomar o las que pudo tomar en la situación y con los acontecimientos de aquel entonces. POR ESO NI SIQUIERA UNO MISMO TIENE DERECHO A JUZGAR, DESDE LA MENTE Y LAS CIRCUNSTANCIAS ACTUALES, A AQUEL NIÑO POR LO QUE HIZO ENTONCES. Uno ya no es el mismo. EN AQUEL TIEMPO DE LA INFANCIA TENÍA QUE SOBREVIVIR COMO FUERA y por eso hizo lo que hizo. Ahora es otro momento. Ahora uno puede tener más fuerza y más claridad, por eso lo quiere resolver, pero lo ha de hacer sin buscar culpables. Más bien, agradeciendo a aquel niño su buena intención y su esfuerzo y sacrificio, porque ha permitido llegar a este aquí y ahora. Deberá ser uno muy consciente de los mandatos, para que no le boicoteen el Plan de Vida, y deberá encargarle al Adulto la responsabilidad de su realización, pero advirtiéndole que tenga en cuenta las aportaciones positivas del Padre Nutritivo y del Niño Natural. Uno no emprende un viaje sin saber a dónde va. Lo organiza con tiempo, prevé los sitios que quiere visitar, incluye las cosas que le van a agradar, y hace lo posible para que todo salga bien. Pues lo mismo se debe hacer con el viaje de la vida. Es más: es obligatorio. En el proceso se implican diferentes estados del yo. El Adulto, que es a quien el Yo Observador le ha hecho ver la situación, se ha dado cuenta y ha decidido cambiar, y será él quien dirija la parte práctica de todo el proceso. Tiene que ser muy riguroso con el Padre Crítico y hacerle ver que algunos de los mandatos que nos inculcó en la infancia no son válidos, son contraproducentes, y hay que cambiarlos. El Padre Nutritivo es quien tiene que apoyar al Niño y enriquecerle. Tendrá que dar permiso al Niño para que desobedezca al Padre Crítico en lo que éste siempre le ha exigido, y para que haga alguna de las cosas que siempre le han estado prohibidas. El Padre Crítico tiene que asumir y reconocer sus errores, y dar contramandatos para que a partir de ahora el Niño actúe de otro modo. Este permiso del Padre Crítico lo que hace es contactar con la energía retenida en el Niño Libre y liberarla. El Niño es el responsable de pedir, sin miedo y sin censura, todo lo que necesite: compañía, caricias, creatividad, éxito, reconocimiento… El Niño necesita sentirse suficientemente protegido para poder creer en los nuevos permisos, porque al desobedecer los mandatos anteriores va a hacer algo que es muy difícil para él; en su mentalidad, desobedecer es algo prohibido que puede ser castigado. Tiene que sentir un apoyo firme, y la seguridad de que no le va a pasar nada por desobedecer. Los pasos son los siguientes: 1 - Conectar con el Adulto y formar alianza con él. 2 - Crear el plan, y verificar que el Adulto esté de acuerdo. 3 – Dar permiso al Niño para que desobedezca al Padre. 4 – Ofrecer protección ante las consecuencias. 5 – Reforzar diciendo al Adulto que todo está bien. NO ES MAGIA: JAMÁS SE HACE ELLO SOLO. HAY QUE HACERLO, ESFORZARSE, Y COMPROBAR QUE SE VA CUMPLIENDO, HASTA ALCANZAR LA PERFECCIÓN EN EL ARTE DE SER Y VIVIR. Los permisos necesarios en la vida son: 1 – Ser y/o Existir. 2 – Sentir. 3 – Hacer. 4 – Pensar. 5 – Ser Uno Mismo. 6 – Triunfar. Y los permisos ante cada uno de los mandatos serán de este modo: No vivas ¡¡VIVE!! (de un modo imperativo) No disfrutes Puedes disfrutar; es bueno que disfrutes. No pienses Puedes pensar por ti mismo. No sientas Tienes derecho a sentir. No hagas Puedes hacer y experimentar. No seas tú mismo Es bueno que seas tú mismo. Puedes ser distinto. No triunfes Tienes derecho a triunfar, a conseguir tus propósitos. Es más efectivo que el permiso venga de fuera, que sea otra persona, real, quien lo dé. Para ello es necesario que esa persona tenga en sí misma el permiso que nos vaya a dar. Si no es así no funciona: se capta la incongruencia, y carece de la fuerza de convicción que se necesita, y se desarticulará fácilmente. Habrá que tener cuidado con que no se produzcan los peligros que puede conllevar esto: de una parte, prepotencia por parte de quien da el permiso, y de otra, dependencia de quien lo recibe. Hay que buscar una persona de confianza. VISTO DE OTRO MODO El Análisis Transaccional distingue claramente entre “guión de vida” y “plan de vida”. El guión nos lo han escrito otros (nuestros educadores de la infancia) y nosotros solamente somos los actores que interpretan el papel de ese guión. En el cine, o en el teatro, el actor interpreta el papel del guión, pero es consciente de que él no es el guionista, y que en cuanto termine la representación dejará el personaje y retomará su verdadera personalidad. Nosotros, en cambio, nos creemos que el guión es nuestro, y no somos capaces de salirnos del personaje. Seguimos siendo el personaje a todas horas. El plan de vida es un proyecto que se hace en el presente, para el presente y el futuro (abierto por tanto a incorporaciones de nuevas cosas que vayamos descubriendo o a modificar las que vayan evolucionando), desde una decisión consciente (esta vez es uno quien decide y no es una imposición externa), siendo absolutamente realista (sin ningún tipo de engaño ni fantasía que sea imposible llevar a la realidad, porque eso solamente llevaría a una nueva frustración, una bajada de la autoestima y posiblemente una depresión) y valorando del todo el aquí y ahora de cada uno. Y esto último hay que tenerlo muy en cuenta para evitar las utopías y los proyectos de imposible ejecución. El plan de vida puede ser todo lo simple o complejo que uno quiera. Puede tener tantos capítulos como se deseen, y tantos subcapítulos o apartados como uno considere necesario. Mi recomendación es empezar con lo poco que se tenga al principio, pero estando abierto y atento a enriquecerlo cada vez más con matices e ideas que se nos vayan ocurriendo, que nos aporten otros o nos lleguen de otro modo, o bien que desarrollemos a partir de cosas que veamos en los demás. Pero no hay que copiarlos literalmente, sino que cada uno tiene que adaptarlo a sus propias circunstancias. El Plan, al principio es una casa vacía. Con una casa vacía podemos hacer dos cosas: entregarle las llaves a un decorador y decirle que la llene de muebles (con lo cual no participaríamos en el desarrollo de nuestra casa-Plan de Vida. Acabará siendo muy bonita, de portada de revista, pero cuando entremos en ella no tendremos la sensación de que es nuestra casa) y esto sería el equivalente a copiar textualmente un Plan de Vida ajeno o uno de esos de manual que aparecen en muchos libros. La otra opción es poner lo básico para empezar a vivir y luego, poco a poco, buscar cosas que nos gusten, e ir añadiendo un día un cuadro y otro día una lámpara hasta que esté completa “nuestra auténtica casa”, que sería el equivalente a diseñar nuestros principios básicos, comenzar con ellos (aunque esté poco amueblada la casa) e ir incorporando nuevas cosas a medida que vamos descubriéndolas. TEN ESTO EN CUENTA MI MÁXIMA HONRADEZ PRESIDIRÁ TODO LO QUE HAGA A PARTIR DE AHORA, JUNTO CON EL RESPETO PROPIO Y MI DIGNIDAD PERSONAL. ¿QUÉ PASOS HAY QUE DAR Y QUÉ TIENE QUE APARECER UN PLAN DE VIDA? LA BÚSQUEDA - ¿Quién eres? ¿Dónde estás en este momento? DESCÚBRETE – este es el paso previo imprescindible. Desenmascarar al personaje, deshacerte de él. Empezar a Ser Uno Mismo. REVISA TUS PRINCIPIOS – desecha los que no te valgan y aquellos en lo que ya no crees. Incorpora nuevos si los necesitas. Presta mucha atención a esto porque es la base de la persona que serás a partir de ahora. REVISA TU ESCALA DE VALORES – tienes que tener muy claros cuáles son; qué aparece en primer lugar y es casi sagrado, y qué es lo que menos o nada te importa. Tu escala de valores también es absolutamente personal: lo que sea importante para otras personas no tiene por qué serlo para ti, y viceversa. Respétala y, mediante la asertividad, haz que los demás la respeten. REVISA TUS FILOSOFÍAS DE LA VIDA COTIDIANA – Todos los días haces mil cosas; ahora has de saber por qué las haces y si vas a seguir haciéndolas o las vas a modificar. Tu Yo Observador ha de estar muy atento y darte información. Se trata de cuestionar todo lo que haces, verte como si no te conocieras, preguntártelo todo. Necesitas saber por qué actúas así y si te sientes identificado con las cosas que haces y con el modo de hacerlas. REVISA TUS FILOSOFÍAS ESPIRITUALES – Me refiero a todo aquello que es transpersonal, lo que sabes que sobrepasa lo humano y lo cotidiano. No tiene que ver con la religión: es Lo Superior, Lo Divino, Lo Místico… CREA TU PROPIA RELIGIÓN – Funda una nueva religión si lo crees conveniente. Aprovecha lo que te parezca más interesante de cada una de las que conozcas. Atrévete. En todas hay un Dios, se llame como se llame, y en todas está el Amor. Tienes que tener una religión en la que creas firmemente y tienes que crecer en ella y respetarla. INVENTA TUS PROPIOS MANDAMIENTOS – Y cúmplelos. A rajatabla. Toma como referencia los de alguna religión si eso te ayuda, o invéntalos, pero defiende su cumplimiento. Si no matas que sea por voluntad propia, y no porque haya un mandamiento en una religión que así lo exija. Si amas al prójimo como a ti mismo, que sea por voluntad propia de tu naturaleza y no por obedecer a un mandamiento (y, además, no se puede amar por obligación) MARCA UNAS NORMAS – que han de ser de escrupuloso cumplimiento. Todo lo que sea relacionado con el Plan de Vida es sagrado: no permitas que nadie, ni siquiera tú, le falte al respeto o lo destruya. LO QUE SÍ Y LO QUE NO – Coge dos folios y empieza a escribir todo lo que para ti será, a partir de ahora, y en adelante, SI o NO, SIEMPRE o NUNCA… y sé irreductible en su cumplimiento. LO IMPORTANTE – puede ser algo de lo que aparece en tus principios, tu escala de valores, tus mandamientos… o puede ser algo nuevo, así que coge otro folio y pon en él lo que para ti es VERDADERAMENTE importante. LOS DEMÁS – no somos casi nada sin los demás. Juegan un papel imprescindible en nuestra vida, así que piensa sobre ellos. ¿Qué lugar van a ocupar en tu vida?, ¿cómo te vas a relacionar con los demás? SÉ REALISTA – es una condición innegociable a la hora de hacer el Plan: que todo lo que pongas en él lo puedas realizar, aunque sea con esfuerzo. Los proyectos que sean imposibles te crearán frustración, afectarán negativamente a tu autoestima, te harán creer que eres un fracasado. Por lo tanto…¡sé realista! Siempre estás a tiempo de añadir más cosas más adelante a medida que te veas capacitado para más. Y TÚ, REALMENTE, ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES? – la pregunta más trascendental, más difícil de responder, más enriquecedora, ennoblecedora y clarificadora de cuantas hay. Dedícale todo el tiempo que te requieran sus respuestas. Háztela a menudo y déjala que vayan variando las contestaciones: verás que cada vez son nuevas, y cada vez más profundas, más sencillas, y más cercanas a la realidad. RESUMIENDO Con toda esta información y tiempo (y unos folios y un bolígrafo), un tiempo absolutamente enriquecedor que sin duda cambiará el resto de tu vida, ya puedes hacer esa Hoja de Ruta para tu vida que es el Plan de Vida. Lo que vas a hacer es algo más que una revisión de principios: es poner la base para hacer lo que realmente quieres hacer en tu vida con tu vida. QUIZÁS NUNCA ENCUENTRES UNA MEJOR INVERSIÓN QUE ESTA. NOTA: A todos los que se sientan interesados por ampliar más información sobre este capítulo, y además le va a aportar muchas otras cosas más, le recomiendo que conozcan y aprendan todo lo que puedan acerca del Análisis Transaccional. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  3. CAPÍTULO 20 - ¿QUÉ ES LO QUE REALMENTE QUIERO? Este es el capítulo 20 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. La pregunta más difícil de responder que he encontrado, cuya respuesta no se encuentra a través de Google, ni siquiera preguntado a los sabios y eruditos, es esta: “Yo, REALMENTE, ¿qué es lo que quiero?” Lo importante es que se le preste atención a ese REALMENTE. Si uno se las da de listo, encuentra inmediatamente muchas respuestas, pero ninguna es la que corresponde a REALMENTE. “Yo quiero que me toque la lotería, pero un premio de esos gordos, no que me toque sólo un reintegro”. “Yo lo que quiero es cambiar de trabajo, y ganar mucho más”. “Yo lo que quiero es tener un Ferrari, y una casa de mil metros cuadrados con acceso directo a una playa privada, y un yate interminable, y una cuenta en el banco con mil millones”. “Yo lo que quiero es tener a todos los hombres o mujeres a mis pies...” Ninguna es la verdadera respuesta a lo que REALMENTE quiero. Lo que REALMENTE quiero no ha de ser una utopía que me consuele con ese implícito que lleva de que es imposible. Lo que REALMENTE quiero ha de ser una meta cercana y posible que pueda alcanzar, por la que puedo esforzarme porque así la podré lograr. Lo que REALMENTE quiero, cuando por fin lo averiguo, me proporciona un algo que no me lo proporcionan las cosas materiales, las que se compran con dinero. Y no digo que estas últimas no sean agradables, que sí lo son, pero lo que producen es efímero, no deja una tranquilidad aposentada cuando se acaban, no dejan una paz que no necesita consolarse con más regalos. Primero tienes que averiguar qué es lo que REALMENTE quieres, y después tener una fe inquebrantable en que puedes conseguirlo y, al mismo tiempo, aceptar que puedes tenerlo y lo mereces. No hay otra cosa más importante que averiguar lo que REALMENTE quiere uno, porque la condición indispensable para poder hacerlo realidad es conocerlo. Es muy interesante invertir todo el tiempo que sea necesario hasta averiguar la respuesta. De que seamos capaces de encontrar la respuesta o respuestas adecuadas va a depender el resto de nuestra vida. Ten cuidado de no dejar que nada te distraiga de esta tarea: es de vital importancia. Y es conveniente que, aunque ya hayas encontrado una respuesta, te sigas haciendo la pregunta, porque admite muchas respuestas de distintas cosas que uno REALMENTE quiere. El hecho de no saber lo que se quiere paraliza o ralentiza el Camino que debiera ser imparable. Cada vez que nos planteamos la necesidad o conveniencia de hacer un cambio nos atormentan las mismas cuestiones: ¿acertaré?, ¿cómo sé que esto es lo que tengo que hacer precisamente y no otra cosa?, ¿y si espero un poco más para ver si se soluciona solo?, ¿por qué me pasa esto de que durante un momento estoy absolutamente convencido de lo que tengo que hacer pero cuando ya tengo que hacerlo me vuelven a asaltar las dudas?, ¿todo el mundo es tan indeciso como yo? Parece que en el momento en que tenemos más de una opción para elegir se presentan automáticamente todas las dudas. Incluso, sería capaz de decir que cuando sólo tenemos una opción también se presentan las dudas. Es el miedo a nosotros mismos, a los reproches posteriores al descubrimiento de que no fue la decisión adecuada, lo que nos frena. Es la exigencia insistente de hacer las cosas bien lo que nos deja quietos, esperando una mano firme que nos guíe, o que se abra el cielo y un letrero firmado por Dios nos diga qué es lo que queremos, lo que tenemos que hacer, cuál es el pensamiento acertado… que sea el propio Dios en persona, o los Espíritus Iluminados Superiores o, por lo menos, los mil sabios de Grecia, quienes se disputen el privilegio de ser nuestros asesores personales, y nos allanen la senda que nos puede llevar a descubrir, de una forma indiscutible, la respuesta exacta a la gran cuestión: y yo, REALMENTE, ¿qué quiero? El que tengamos la estupenda libertad de poder decidir qué queremos lleva implícita la responsabilidad de tener que decidirlo, y en un paso posterior y no menos complicado, tener que realizarlo. Mientras no sepamos qué queremos estaremos relativamente tranquilos porque podremos seguir en la inacción, en la espera improductiva de una respuesta. Hasta cierto punto, es comprensible la desidia, el no querer escuchar la inquietud, porque mientras uno no sabe lo que quiere no tiene por qué convertirlo en realidad, pero una vez que encuentran las respuestas, se queda sin tan magnífica excusa, y tiene que hacerlo. Otra razón que estanca en el encuentro de las respuestas es nuestro desconocimiento interior. No somos conscientes de que conviven con nosotros, por lo menos, dos saboteadores natos. El primero, es la ignorancia de que tenemos posibilidades de encontrar las respuestas y el derecho de que así sea. Se trata, simplemente, de escucharnos. De prestarnos atención. De dejar hablar al corazón, o al Niño que es libre y pregunta con curiosidad obedeciendo a sus impulsos naturales. De deshacernos de los miedos. De amarnos. De ser conscientes de la responsabilidad que adquirimos con nosotros mismos cuando llegamos al mundo: procurarnos la mejor de las vidas posibles. Tenemos que hacernos la pregunta sin miedo y sin complejos. Sin prejuicios. Sin boicotearnos. Una vez escuché contar a una persona cómo hay que dirigirse a Dios –o al Universo o a quien cada uno crea que realiza esa tarea- cuando se le pide algo, y dijo que es pidiendo a lo grande, sin cobardía, con confianza en el merecimiento y en que Lo va a conceder, pero, sobre todo, repetía, pedir a lo grande. Decía que si uno se presenta apesadumbrado por la modestia y con una humildad rastrera, diciendo: “Señor, yo sé que soy poca cosa, que soy un gusano, nada más que un gusano, pero vengo a pedirte…” antes de que termines de pedir, te dará una hoja de lechuga. Si somos juiciosos, averiguaremos que tenemos la fuerza interior y la sabiduría para conseguir las respuestas atinadas, ya que es una pregunta de múltiples respuestas, porque ese cuestionarse REALMENTE qué quiero se ha de realizar para todas las facetas y asuntos de la vida. El segundo saboteador que nos estanca es el miedo a conocer la respuesta. Nos asusta. Por lo que ya dije anteriormente: si la conozco ya no puedo seguir en el estancamiento y diciendo no lo sé. Ahora debo ponerme en marcha. Y si aún no he descubierto toda la valentía de la que puedo disponer, ni toda la fuerza que tengo a mi servicio, o no soy capaz de hacer por mí lo que debería hacer por mí, tendré la amargura de saber lo que quiero pero no hacer lo necesario para conseguirlo. ¿Y si uno descubre la respuesta auténtica pero no le gusta?, ¿o le parece demasiado complicada o no adecuada?, ¿o cree que va a ser imposible de realizar y eso le va a crear frustración? Esta es, por supuesto, la parte poco agradable. No todos los casos son iguales. Hay personas que están ansiosas por encontrar la respuesta para ponerse inmediatamente en marcha y concederse la delicia de vivir de acuerdo con los deseos interiores y satisfacerlos… y lo consiguen. ATENCIÓN La pregunta aparentemente es una pregunta egoísta. Pero no lo es. La pregunta no es qué debo…, qué tengo qué…, qué esperan los demás…, qué sería conveniente para quedar bien y para no molestar… El planteamiento es un acontecimiento de autoafirmación, de valentía, de sacar a relucir la autoestima, de defender los derechos, de poner las cosas en su sitio verdadero. ¿Qué quiero YO para MÍ? ¿Tengo mi permiso para pensar en mí, para trabajar a favor mío? ¿Tengo libertad para plantearme la pregunta con el riesgo que conlleva de encontrar la respuesta y sentirme obligado a acatarla? Y si la encontrara… ¿voy a hacer lo que tenga que hacer cueste lo que cueste? ATENCIÓN Es necesaria la honradez para descubrir el deseo, pero después se necesita el coraje para llevarlo a la práctica. De nada vale simplemente tener la teoría, de poco sirven las repeticiones como mantras de los pensamientos positivos, y de poco las reflexiones sesudas, si al final todo se queda en un proyecto de buenos propósitos. SOLUCIONES O SUGERENCIAS Si te haces la pregunta tal como está planteada te puedes quedar estancado en ella, porque es poco precisa y la mente no sabe por dónde tirar. Una solución podría ser hacérsela directamente al corazón, o al Niño Libre, y pedirles muchas respuestas dejando que se explayen. Otra solución podría ser especificarla más, añadir algo que la identifique con un área concreta. Por ejemplo, qué quiero REALMENTE hacer en el amor, en el trabajo, con mi familia, con cierta persona, en mis ratos libres, para disfrutar más… TRABAJA TÚ “Qué es lo que REALMENTE quiero” es una pregunta cuya respuesta es absolutamente personal e intransferible. Algo que debes averiguar por ti mismo. No vale copiar. No puedes quedarte con los deseos de los demás, sino que has de tener la osadía de averiguarlo por ti mismo y la honradez de concedértelo después. Es adecuado revisar a diario la lista de las cosas que se han encontrado una vez que comiencen a aparecer las respuestas. Y seguir atento para añadir más, porque es posible que una vez que uno se atreva –por fin- a hacerse la pregunta y a reconocer el derecho a cumplir lo que quiere, se venza la “vergüenza y se pidan más cosas. Lo cual estarás muy bien. El siguiente paso es… respetar esa lista. Al mismo tiempo que se hace una de “lo que sí quiero”, se puede hacer otra de “lo que no quiero”. Te presto algunos deseos o ideas para que sepas más o menos por dónde empezar. El orden en que aparecen aquí no es necesariamente el obligatorio ni aparece reflejado lo que cada uno puede desear. SER YO MISMO DESCUBRIRME PAZ SABIDURÍA TENER LA MENTE MÁS ACTIVA TENER MÁS SEGURIDAD EN MÍ MISMO TENER UNA AUTOESTIMA CORRECTA CUIDAR MI CUERPO Y LAS COMIDAS REFLEXIONAR DEJAR DE PERDER EL TIEMPO VIVIR JUGAR REÍR SER ORIGINAL, SER CREATIVO TENER CAPRICHOS Y CONCEDÉRMELOS HACERME FELIZ HACER FELICES A LOS DEMÁS AYUDAR AL PRÓJIMO ELIMINAR DE MI VIDA LO QUE ES PRESCINDIBLE ESTAR ATENTO A LA VIDA Y A QUE ESTOY VIVO BUSCAR Y ENCONTRAR COSAS PLACENTERAS EVITAR TENER MOTIVOS DE ARREPENTIMIENTO DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL REALMENTE… ¿Qué es lo que quiero? La religión es, sin duda, uno de los aspectos que preocupan o interesan a muchas las personas. La fe profunda, la falta de fe, la fe tambaleante, las dudas que jamás encuentran claridad… la religión da argumentos suficientes para hacerse preguntas sobre lo que REALMENTE uno quiere. Dios… Lo Superior… el origen y el destino… la bondad… el alma… ser o no ser buena persona… hay tantos asuntos sobre los que averiguar lo que REALMENTE quieres… REFLEXIONES Ya te has hecho las grandes preguntas: ¿quién soy?, ¿por qué estoy aquí?, ¿cuál es el sentido de la vida?, ¿soy feliz?, etc. Las respuestas a todas ellas son muy importantes, pero son todas cuestiones más o menos filosóficas y de principios que no llevan a la acción. Se contestan con la mente, o a veces con la emoción, pero no empujan a actuar como pueden hacer las respuestas a esta pregunta: “yo, REALMENTE, ¿qué quiero?” No vale preguntar: ¿A mí qué me gustaría? No vale preguntar: ¿Qué se espera de mí? La gran pregunta es para mí sin tener como objetivo satisfacer a los demás, sin sensación de egoísmo o ambición. Porque uno puede hacer lo que quiere si sabe lo que quiere. Porque si uno dice “a mí me gustaría…” se queda en una ilusión, pero si uno afirma “yo quiero”, implica un deseo que tiene una fuerza firme, un deseo ardiente, una aspiración que no ofrece rastros de falsedad, que nace del Ser que Soy, real y efectivo, y que lleva en sí la intensidad y la energía necesaria para poner en marcha lo que decida que quiero. RESUMIENDO Es inaplazable. Es una pregunta para ahora... y para siempre. Para repetirla continuamente y para ser exigente con que sea respondida. No valen otras respuestas, sólo vale TU RESPUESTA. Y no hay una única respuesta: puede haber muchas y ser todas ciertas. Dedica tiempo y atención a contestarla. Esto merece más de una reflexión. Más de una vez. Mejorará –sin duda- tu vida. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  4. CAPÍTULO 19 - LA VIDA - VIVIR Este es el capítulo 19 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “La vida no se mide por lo que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento.” (De la película Hitch) “Yo no soy simplemente yo. Yo soy la Vida”. “No hay nada peor que condenar la vida a que esté muerta”. “Es un milagro: cada día comienza la vida”. “La responsabilidad de procurarse una vida buena no se debe delegar”. “Lo importante es la vida, no los adjetivos que se le van poniendo”. “Lo único realmente valioso que posee una persona es la vida”. “Vivir no admite aplazamientos: sólo se puede vivir ahora”. “Vivir, y más aún vivir bien, implica asumir responsabilidades. Vivir bien es una obligación además de un derecho”. “La vida es el principal motivo de la vida”. “La vida es una continua lección”. “Quien tiene por qué vivir, puede soportar casi cualquier cómo.” (Nietzsche) “Durante mucho tiempo creí que la verdadera vida estaba a punto de comenzar, pero que siempre se presentaba un obstáculo en mi camino. Primero debía terminar tal o cual cosa, resolver algún asunto pendiente; había que cumplir un periodo en alguna parte o saldar una deuda. Luego caí en la cuenta de que esos obstáculos no eran otra cosa que la vida.” (Bette Howland). “La profundidad de lo que vivimos no depende de lo vivido, sino de nuestra facultad para transformar el acto de aspecto más trivial en una experiencia religiosa. “ (Dürckheim). “Se marchó a vivir a una cabaña al borde de un lago para afrontar los hechos esenciales de la vida e intentar aprender de ella, en vez de esperar a morir y descubrir que no había vivido”. “La vida es lo que pasa mientras tú estás haciendo otra cosa, y tu vida va a pasar aunque tú estés distraído”. “Es un gran pecado acabar la vida sin vivirla. Dios nos dio la responsabilidad de administrar la única, irrepetible e irrecuperable vida. El día de tu propio juicio final te preguntarás qué hiciste y qué no hiciste en la vida”. “No todo en la vida es gratis. Algunas experiencias tenemos que pagarlas muy caras”. “No siempre somos conscientes de que estamos escribiendo nuestra historia en cada momento”. “Vivir no es sólo respirar. Vivir es, esencialmente, ser consciente de cada momento”. “En el acto de vivir no hay vacaciones”. “La vida es personal e intransferible. Nadie puede vivir tu vida, ni siquiera compartirla. Podrás compartir tu tiempo, pero tu vida no”. “Vivir la vida dura y cuesta toda una vida”. “Si corres mucho te dejarás algo en el camino y tendrás que volver”. “Quien pase su tiempo preparándose para vivir más adelante, lo está perdiendo”. “La auténtica trascendencia es vivir tu propia vida, ¿por qué buscas otra cosa?”. “Las mejores cosas de la vida no se pueden comprar”. “El arte de triunfar en la vida consiste en saber comenzar muchas veces” (Anónimo) “Nuestra vida tiene exactamente tanto, o tan poco, significado como nosotros le infundamos”. (Liz Greene) “La vida está compuesta por momentos irrepetibles. Los momentos huyen uno tras otro y sólo en fugaces ocasiones estamos atentos a vivirlos íntegra e intensamente. Vivir la vida es la suma de vivir todos los momentos. Dejarse sin vivir uno puede ser tener una vida incompleta, pues aún cuando estemos haciendo “nada” tenemos que ser conscientes de que es “nada”, precisamente, lo que queremos hacer y estamos haciendo”. “Si usted puede pasar una tarde perfectamente improductiva de una manera perfectamente ociosa, ha aprendido a vivir”. (Anónimo) “El que quiera vivir mucho tiempo, que no lo pierda”. (Jardiel Poncela) “Aquello que no hicimos será lo que más nos atormente; aquello que no vivimos, nuestro mayor reproche” . (Antonio Gala) “No estoy aquí para conmover al mundo. Estoy aquí para vivir mi vida en condiciones que me hagan feliz. Todos los demás son libres de hacer lo que quieran” “Tú eliges la vida que quieres vivir, pregúntate a menudo si estás viviendo la vida que quieres vivir”. Es muy duro, pero es la realidad: cuando uno nace no le dan un libro de instrucciones de cómo funciona la vida, y esto de vivir es complicado a veces”. “La persona nace para vivir, no para prepararse para la vida”. “Vivir es el único motivo de la vid”. “El gran riesgo de la vida es la no vida”. Este no es un capítulo para solamente leer y estudiar, ni para aprenderse de memoria todas las frases del inicio, ni para saber repetir una gran cantidad de citas célebres y de descubrimientos ajenos, sino para apreciar lo leído hasta ahora en carne propia, para hacerlo propio, para sentirlo con dolor o con gozo de un modo inapelable dentro de uno mismo. Para que pase a formar parte de uno mismo y no sólo de la mente. No hay que sentirlo en la mente, sino en el corazón. Lo único importante en la vida es la vida. VIVIR. Y tener la conciencia tranquila y satisfecha de haber vivido, de estar viviendo, y de seguir viviendo hasta el final y sin desmayo. Todo lo demás, desde las personas muy queridas hasta los disgustos, son la salsa de nuestra vida. Por encima de todos ellos prevalece el Uno Mismo y su vida. Y esto no es un acto de egoísmo, egolatría, egocentrismo o egoloquesea… sino el cumplimiento de la responsabilidad principal de cada uno. No estamos en una única vida comunitaria (aunque jamás hemos de dejar de reconocer que somos parte de la humanidad) sino en vidas individuales, personalizadas, y cada uno es el que debe mandar en la suya y es el responsable único y total. Vivir no es tarea del destino ni algo que se va haciendo ello solo. Esto es lo que suele pasar, pero no es lo correcto. Muchas veces uno se queda como mero espectador de algo que parece que no va directamente con uno mismo y, además, teniendo la sensación de ser víctima de la vida, en vez de tomar las riendas y convertirla en una maravilla. Uno ve pasar los acontecimientos, los lleva o mal lleva como puede, se lamenta de la mala suerte, acusa a otro u otros de sus calamidades… y se queda quieto. En cambio, uno debería tomar el mando, tomar decisiones, romper o crear, zanjar o disponer… o sea, gobernar con mano firme y amorosa. Siendo absolutamente consciente de ello. Y no dejar pasar ni un minuto más sin resolverlo. Mientras no se haga se está perdiendo irremediablemente la vida y casi nada es más imperdonable, por lo que ya sabemos de la irrepetibilidad e irrecuperabilidad de la vida. Una vida. Sólo una vida. Únicamente una vida. Ésta. La que estás viviendo ahora. ¡Perder la vida sin vivirla sí que es un drama! VISTO DE OTRO MODO Vivir, sin consciencia y sin responsabilidad, no es vivir sino ser vivido. Es derrochar el tiempo, pero no es vivir. Y vivir debiera ser SIEMPRE VIVIR, siempre con mayúsculas, porque vivir es un acto mayúsculo. Vivir no es sólo rellenar el espacio de tiempo entre el nacimiento y la muerte, sino lo que hacemos con ese espacio o en ese espacio. No es consumir los días, no es matar el tiempo, no es llegar a viejo del mejor modo posible y con la economía resuelta, no es nada de lo que aparente ser solamente una explicación o una justificación: VIVIR es, simplemente, VIVIR. Vivir requiere, sobre todo, consciencia. Detenerse a menudo, de un modo voluntario, para averiguar cuál es el significado de nuestra vida, cuál es su valor, y comprobar si le estamos dando el sentido que queremos. Comprobar si sólo estamos prestando atención y empeño a que disfruten nuestros sentidos (que es realmente importante, pero no exclusivo), si le estamos prestando la atención que requiere nuestra vida espiritual (que existe, aunque la desconozcamos o la tengamos desatendida), si estamos solamente llenos de las ambiciones materiales y no de las transpersonales, si tenemos atendidos los compromisos que hemos adquirido con nuestros familiares, si estamos cumpliendo con nuestras metas y objetivos, si nos prestamos atención, etc. Si no lo hacemos así, ya se encargará la vida de proveernos una crisis seria o una situación desagradable que nos haga parar para tomar conciencia. La vida está compuesta por momentos irrepetibles. Los momentos que la componen huyen uno tras otro, continuamente, y sólo en contadas ocasiones nos permitimos vivirlos con total intensidad. Hay que quedarse con el lote completo que es la vida, que te presta momentos de amplias miras y placeres y con la misma generosidad intercala tragos duros, ingratos; piedras grandes que no hay magia que convierta en granitos de azúcar y que, tal como fueron creadas, con sus aristas, tienes que tragártelas aplastando en tu interior cuanto encuentran a su paso. Sólo el estar abierto a la vida permite triturar esas piedras o, por lo menos, limarlas. La gran cuestión es… ¿vivir o VIVIR? Con minúsculas, es consumir el tiempo que hay entre el nacimiento y la muerte. Con mayúsculas, es ser consciente de estar vivo, conocer cuál es el motivo y el sentido de la propia vida, conocerla y experimentarla con total intensidad, mirar hacia dentro, rezar, reír y llorar de felicidad, creer en ti… Hay una clara diferencia que nos decanta a elegir VIVIR. POR SI NO LO SABES La única forma de prevenir y evitar una de las partes dramáticas de la vejez –ese Tiempo de los Arrepentimientos- es tener la conciencia tranquila de haber sido consciente de la propia vida y haber disfrutado lo posible. A fin de cuentas, ya sabemos que es un regalo con fecha de caducidad que hay que aprovechar antes de que deje de sernos útil. La vida nos propone “lo efímero”, lo “sin tiempo”; nada dura más de una milésima de segundo, pero no aprendemos a disfrutar esa brevedad pensando que se va a repetir una y otra vez hasta un infinito lejano. Es conveniente utilizar los sentidos mucho más a menudo, con verdadera y provechosa atención: son los materiales para el placer con los que la vida nos ha obsequiado. Es mejor que haya menos pseudo-placeres de los que distraen y atontan, menos rutina y desatención en los actos, y más recrearse en el tacto de las personas y las cosas, en el oído de las delicadas músicas y sonidos, en el gusto de las cosas que ingerimos, en el olor de un ser querido o de un campo, y en la vista espléndida de cualquier cosa y de todas las bellezas. REFLEXIONES Algunas conversaciones acaban desembocando en una pregunta con aires esotéricos y metafísicos: ¿hay vida después de la muerte? En los años sesenta aparecieron una grafitis con una pregunta mejor formulada: ¿HAY VIDA ANTES DE LA MUERTE? Eso es lo que debe ocuparnos. El que haya o no haya vida después, no es tan importante como el que la haya antes. Hay mil teorías y promesas de vida después de la muerte, pero no son demostrables y, en el caso de que la hubiera sería en otro plano que no tiene que ver con este actual, con lo que las preocupaciones y los intereses actuales ya no serían importantes. En cambio, que llenemos nuestra vida de vida sí que lo es. Es vital, aunque parezca un mal juego de palabras. La Vida sólo debiera estar llena de vida, y no de otras cosas que la menosprecian, la malgastan, la infravaloran, la desprestigian. La Vida es lo más grande que nos pasa en nuestra vida, pero la vemos tan “normal”, tan “cotidiana” -porque suponemos que hay un mañana, y otro mañana, como si fueran infinitos-, que no la respetamos y valoramos. La vida es nuestra responsabilidad y esto deberíamos tomarlo muy en serio. DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL Hay vidas que se sufren, vidas que se pasan sin pena ni gloria y vidas que se viven. Si uno se resigna a quedarse con la primera o la segunda, no puede optar a la tercera. Si la vida es una dádiva divina, sólo por respeto ante el dador, y por responsabilidad propia, tenemos la obligación de seleccionar la libertad y delicia que producen escoger la tercera opción: la del cumplimiento del compromiso con el Ser Superior Creador y con nuestro Ser Interior. Aquí venimos a vivir y no a otra cosa. O sea que malvivir, derrochar el tiempo de la vida, pasar por ella sin gozarla quedándose empantanado en problemas ilusorios, e incluso en los reales, es faltar al principio elemental que conlleva la vida que se nos otorga. No venimos aquí para hacer de la distracción una forma de vivir o del sufrimiento el objetivo prioritario. Tenemos el compromiso, para con nosotros mismos y para con el resto de humanidad, de colaborar con nuestra actitud en hacer un mundo mejor en el que habitar, y ayudar a evolucionar el conjunto de los seres humanos. Una actitud negativa siempre es contagiosa. El optimismo, la vitalidad, la sonrisa, la esperanza, y hasta la fe, también son contagiosas. Y más agradables. Contagiémonos nosotros y contagiemos al mundo. TRABAJA TÚ No te quejes de que la vida no te da cosas buenas sin antes preguntarte: ¿por qué tiene que dármelas? o ¿qué le doy yo a cambio? Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  5. CAPÍTULO 18 – REALIZARSE – LA REALIZACIÓN Este es el capítulo 18 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “La meta principal es la autorrealización intima del Ser, y no debe descuidarse por las metas secundarias. El mejor servicio que puede hacerse a los demás es la liberación de uno mismo” (Buda) “Auto-realizarse no consiste en llegar a meta alguna, sino en vivir sencillamente en pleno acuerdo con uno mismo.” (Luis Maggi). “Si una persona no tiene el sentido de su propia peculiaridad y de su validez interior, está a merced de lo colectivo y de los acontecimientos externos, y no puede encontrar continuidad ni propósito en la vida.” (Liz Greene) “El hombre se auto-realiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida”. (Viktor Frankl) REALIZAR es “efectuar, llevar a cabo algo o ejecutar una acción” y así entendemos todos la palabra, pero tiene otra significado muy interesante y menos conocido: “sentirse satisfecho por haber logrado cumplir aquello a lo que se aspiraba”. SENTIRSE REALIZADO ES SENTIRSE SATISFECHO. Realizarse también es, en una interpretación menos académica pero más cierta, hacerse o convertirse en realidad, o sea, trasformar en existencia real y efectiva el potencial y la esencia que todos somos. Realizarse es convertirse en la realidad que uno es más allá de la equivocación en la que vive. Más allá del personaje, de los miedos, de la deseducación. Ser el auténtico, el único que solamente uno puede ser. Realizarse es Ser Uno Mismo. Esto implica la pureza absoluta, porque es ser y manifestarse en la naturaleza pura de la energía, afectividad e inteligencia que es cada uno en esencia. Para realizarte es preciso renacer, porque el personaje que estás siendo no eres tú. Al renacer es obligatorio hacerlo desde el Ser Esencial, que es totalmente puro y te permitirá desarrollar en más cantidad o con más interés algunos aspectos que te son placenteros o que intuyes que forman parte de ti y te agradaría desarrollar. Puedes querer, por ejemplo, ser más agradable de lo que eras antes o, mejor dicho, puedes permitirte ser todo lo agradable que eres en realidad y estabas evitando. Puedes querer, por ejemplo, dar abrazos a la gente que quieres en vez de reprimirlos. Se te va a presentar, a partir de tu decisión de Descubrirte y en cada instante, la oportunidad de mejorar, de desarrollar tus cualidades, de hacer las cosas que te permiten sentirte íntegro e íntimamente bien. A gusto. Con una muy agradable sensación de hacer las cosas del modo correcto y quedarte en paz. Has de tener claro que quizás al principio no puedas ser lo que quieras y como quieras ser, pero sí tienes el derecho de NO seguir siendo como NO quieres ser. Hasta que averigües quién y cómo eres realmente y lo seas del todo, tienes la ocasión de NO seguir siendo y actuando como NO quieres y NO te gusta. Esto sí depende de ti y lo puedes hacer desde ahora mismo. Tienes que tener claro que renacer es una acción que te pertenece, y tienes que saber que no puedes delegarlo en otro, ni en el destino, ni en las circunstancias. Vas a necesitar atención, observación, voluntad y dedicación. Lo tienes que hacer. Cualquier esfuerzo o momento oscuro será compensado con el resultado final, que es pasar el resto de tu vida a gusto contigo mismo. LA REALIZACION: SER UNO MISMO La realización se refiere al proceso en que uno, ya absolutamente convencido de que no es ni ha de ser él mismo en función de los demás, sino que tiene su propia individualidad, y que es un gran proyecto del que ha descubierto una minúscula parte, y que tiene que hacer realidad todas las partes que le integran, entonces, ineludiblemente, tiene que comenzar el proceso en que deja de ser solamente una propuesta, una buena intención, para comenzar la realización, o sea, hacerse realidad. Uno empieza a confiar en su potencialidad. Sabe que hay cosas dentro de él que, cuando oyen ciertas ideas, leen ciertos libros, o estudian ciertas materias, resuenan dentro, despiertan unas empatías adormecidas, y le hacen reconocer en su interior una demanda de experiencias y vivencias distintas de las físicas y cotidianas. Y se vuelve a reactivar el deseo de actualizar todo ese potencial. Es necesario empezar por comprender y aceptar la situación y condición actual, y ser conscientes de que lo que se quiere lograr va a requerir un esfuerzo para ser conquistado. Uno ha de ser consciente de que está siendo controlado desde fuera hacia dentro y el trabajo consiste en invertir la dirección. El centro está dentro, el conocimiento-sabiduría habita en lo interior, la fuerza está en el interior, todo está en nosotros, y lo que está fuera de nosotros nos debe importar en menor medida. El potencial es ilimitado. Si buscas limitaciones, ciertamente las tendrás. Pero eres infinito y tu fuerza crece y se multiplica con el uso: mientras más capacidades utilices, más acudirán, se mostraran más a menudo, y la energía y la potencialidad conseguidas te darán más confianza para seguir en el proceso. A menudo al ser humano le gusta creer que es como cree que debe ser, y en realidad sólo es él mismo en una ínfima porción, en una centésima parte. Desarrolla, inconscientemente casi siempre, una imagen y una forma de comportamiento, y se conforma con ser así. Se niega el derecho y la obligación de hacer realidad lo escondido; no se cuestiona hasta cuánto podría sacar de sí, hasta donde le podría llevar su capacidad aletargada; de vez en cuando, sólo de vez en cuando, y siempre por circunstancias ajenas, por pruebas que le pone la vida, desarrolla parte del potencial, pero no por propia voluntad, sino por ese momento que ha necesitado lo más y lo mejor de nosotros, que nos ha puesto contra la pared y nos ha dicho: ahora sé tú. La realización nos propone ser nosotros mismos, seres individuales, por lo tanto hagamos la pregunta en singular: realmente… ¿estoy siendo yo mismo? Uno ES, en tanto se da cuenta de que ES; uno ES, en tanto domina las circunstancias que le rodean; uno ES, cuando se sale de la confusión; uno ES, si está atento a su interior, si escucha su propio silencio, si prepara el camino de acercamiento a su ser; uno ES, cuando se enfrenta a la posibilidad inherente en cada uno de desarrollar su propia vida; uno ES, cuando propicia cambios que aparentemente son pequeños, pero que, hechos en un momento determinado de la vida, pueden provocar un destino diferente; uno ES cuando utiliza la posibilidad de decidir y se atreve a ser. Uno debe recordar que es honorable defender el propio territorio, valorar lo que ES, y convertirse en aquello que está destinado a ser. Todavía no llegamos a ser, con minúscula, y el motivo de la vida es alcanzar el SER, con mayúsculas. Mi deseo es que la paz te guíe cuando el momento adecuado rompa su quietud y tengas que SER TU MISMO. SOLUCIONES O SUGERENCIAS No he conocido nada ni nadie que explique mejor el Proceso de Realización que el libro “Curso de Psicología de la Autorrealización”, de Antonio Blay Fontcuberta. Te lo recomiendo efusivamente. RESUMIENDO Más que un derecho es una obligación. Hemos venido a este mundo a desarrollar la realidad, a ser quienes realmente somos. No hacerlo implica la pérdida del sentido de esta vida, un desperdicio de esta oportunidad, y hasta un fracaso personal. Realizarse es el proceso mediante el cual uno consigue llegar a ser consciente y realmente todo lo que es en potencia. El proceso en el que ya te hallas, es el proceso de hacerte realidad. Te estás haciendo realidad poco a poco. Estás comenzando a ser el que realmente eres. Estás empezando a sacar a la luz las piezas ocultas o desconocidas que te componen. Este capítulo es poco más que introductorio. Estate atento a los siguientes. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  6. CAPÍTULO 17 – EL DESTINO Este es el capítulo 17 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “He aquí una prueba para verificar si tu misión en la tierra ha concluido: si estás vivo, no ha concluido.” (Richard Bach) “El destino se va haciendo a cada momento”. “Creemos que estamos dirigiendo nuestra vida cuando lo que hacemos coincide con lo que tenía previsto el destino”. “El libre albedrío es la capacidad de hacer con alegría aquello que debo hacer” (Jung) “A veces no comprendemos el destino y luchamos contra él. Sólo cuando finalmente renunciamos y nos relajamos, creamos la posibilidad de que llegue algo que nos ayude a superar nuestras dificultades y a dar el paso siguiente para entrar en una nueva fase de la vida” (Anónimo) “Si es que se puede “ver” el destino mediante el tarot, la videncia, la quirología, la astrología… es porque tiene que estar ya “escrito” en algún sitio”. “La manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino.” (Karl Wilhelm Von Humboldt) Como has podido leer, hay todo tipo de teorías y opiniones con respecto al destino. Unas te pueden parecer sin sentido y otras te parecerán verdaderas, pero todas son solamente suposiciones porque hasta ahora no hay una prueba evidente e indiscutible de su existencia. Por otra parte, considero que hay un error bastante común cuando hablamos del destino, porque siempre nos referimos a las expectativas o hipótesis acerca de lo que creemos que nos puede ir pasando a lo largo de la vida, pero... destino es “la meta o punto de llegada”, y visto objetivamente –como tiene que ser- sólo hay un destino que además es común para todas las personas y comprenderlo no requiere de cábalas ni elucubraciones: ese destino es la muerte. En cambio, llamamos destino a lo que no es nada más que lo que va sucediendo en el trayecto hasta llegar a ese único destino. Propongo cambiar la palabra por “previsión de cosas que pueden sucedernos a lo largo de nuestra vida”. Es más largo pero más apropiado. Porque en ese darle a la palabra un sentido que no es el adecuado, cuando uno se pregunta por su destino está pensando en “lo que tiene que hacer espiritualmente en esta vida para evolucionar o para cumplir su karma”, y si se lo pregunta desde un punto de vista más mundano está pensando en “si se casará o no, cuántos hijos va a tener, cuál será su futuro profesional, si tendrá dinero y si va a ser feliz”. Cuando alguien pregunta porque quiere saber si está diseñada una trayectoria en su vida de la que no podrá salir y dice“¿nacemos ya con un destino marcado?”, la pregunta está mal hecha pero la respuesta es clara: Morir. Tan desagradable y poco deseable como esto. Pero una vez sabido eso, y su previa aceptación por muy desapacible que parezca, lo siguiente es hacer todo lo posible para que el trayecto sea lo más agradable y satisfactorio posible. Llenarlo de cosas buenas, disfrutarlo, ser conscientes, etc., Toda esta teoría tan repetida que, conociéndola, no llevamos a la práctica. TODO LO ANTERIOR es lo que yo considero que es realmente el destino. LO QUE SIGUE A CONTINUACIÓN puede servir para las personas que siguen pensando en el destino tal como se ha hecho en el modo tradicional. Destino, según la RAE, tiene unas acepciones muy curiosas: “fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos” (Atención: claramente dice SE CREE, porque nadie lo puede confirmar) y también es “encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal” (y aparece la palabra FATAL), y por la definición parece que ya nos prepara para la tragedia que se avecina y nos predispone a sufrir pensando que es imposible escapar a esa pesada “maldición”. El destino no es una cuestión de azar ni una condena. En lo que muchos llaman destino aparecen, entre otras muchas cosas, las necesidades insatisfechas -que aspiran a ser satisfechas-, los conflictos más extraños y el desconocimiento de muchos porqués y paraqués, y las aspiraciones más profundas que nos gustaría poder experimentar. Con todo esto, y para nuestro propio bien, se elabora una hoja de ruta que incluye avisos (que conviene escuchar aunque no sean agradables), señales (que no se han de evitar, a pesar de su dureza), circunstancias (que más que maldecir se han de amar), y situaciones personales (que no harán sino enriquecernos si las resolvemos). En una visión esotérica, o poética, es como si nuestra alma supiera en qué nos necesita para seguir creciendo y nos usara para conseguirlo. Lógicamente, los beneficiados del afrontamiento y superación de esas “pruebas” del destino, somos nosotros mismos. He comprobado que lo que llamamos destino es en realidad sólo una propuesta de destino, y que casi nunca es inevitable. Has oído que siempre queda el libre albedrío, pero… ¿realmente existe el libre albedrío?, ¿o es que cuando uno hace algo que aparentemente NO estaba incluido en el destino es, precisamente, ese SÍ hacerlo lo que SÍ estaba previsto en el destino? Si mi destino parece que me propone una cena con unos familiares y en cambio, en un acto de idiota rebeldía y de desacato a ese destino, para demostrarle que yo mando en mi vida y no él, me levanto y me marcho… ¿no será ese marcharme en mitad de la cena lo que estaba escrito? No hay respuesta con garantía de certeza para esta pregunta. Lo que sí he comprobado es que hay ciertas experiencias que parece que, casi inevitablemente, hay que vivir. También sé que el destino nos las plantea amablemente al principio –nos las recuerda casi con una sonrisa-, pero si no las resolvemos nos las vuelve a presentar otra vez más adelante, esta vez de un modo más contundente para que, ahora sí, las afrontemos. Si tampoco de este modo hacemos caso, se tornará en violencia si hace falta, nos pondrá en el camino un hecho muy duro que nos haga reflexionar, una lección muy dolorosa, o una tragedia que nos impida seguir en la inacción. Es impresionante, y cuesta aceptar que es por nuestro bien, pero es así. Me cuesta trabajo creer en esto que escribo, pero le he visto tantas veces que no puedo obviarlo ni negarlo. También es muy posible que Jung tuviera razón cuando decía, más o menos, “los asuntos no resueltos se nos presentan una y otra vez y les llamamos destino” o “hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú le llamarás destino”. Parece que es muy cierto que el tipo de educación y las circunstancias de nuestra infancia nos “predisponen” para un tipo de vida que puede parecer un destino. Es bien sabido que el inconsciente gobierna una grandísima parte de nuestra vida. Aquí encaja mejor mi teoría de que no hay un destino determinista del que resulta imposible escapar, pero sí hay una propuesta de destino que se va construyendo debido a nuestra forma de ser, pensar, sentir, actuar… Parece que no hay forma de confirmar lo antedicho, pero tiene toda la lógica. Todos esos condicionamientos y ayudas o predisposiciones adquiridos previamente, abocan a un resultado, a un modo, a una manera, a algo que puede hacer creer o sospechar que lo que sucede está predestinado. A veces, no queremos aceptar que lo que nos va pasando en la vida es el resultado tanto de lo que he hemos hecho como de lo que no nos hemos atrevido a hacer, y para quedarnos más tranquilos y eximirnos de la culpa, lo llamamos destino. Pero no es así. El destino es el resultado de los pensamientos, las desatenciones, los miedos, las alegrías y todo cuanto haya a nuestro alrededor afectándonos. LO MISMO PERO VISTO DE OTRO MODO Llamamos destino a muchas cosas a la vez. He observado que casi siempre equivocadamente, porque, en general, llamamos destino a aquellas cosas que suceden sin que, al parecer nosotros tengamos algo que ver. Y no es cierto: estamos llamando destino a las cosas que nos suceden porque nosotros no hemos querido o no hemos podido resolver, prever o modificar; llamamos destino a lo que pasa debido al abandono de la dirección consciente de nuestra propia vida; llamamos destino a nuestro cónyuge, nuestros padres, nuestro jefe, a cualquier otra persona; llamamos destino a todo lo que nos pasa. Cuando yo no tomo una decisión, y como la vida sigue en su curso imparable, esa decisión no tomada por mí es tomada por otra persona, o por el tiempo que pasa, y entonces recurrimos a la consoladora frase “será que tenía que ser así, que era mi destino”. Y nos quedamos auto-engañados y casi tranquilos. Hay mucho de irresponsabilidad y dejadez en esa creencia universal acerca de que existe un destino inevitable, y hay muchísimo de culpa en el hecho de que, al no reconocer cuál es nuestra obligación con nuestra propia vida, dejamos que nos sucedan las cosas sin intervenir. También es posible que haya una “propuesta de destino espiritual” en un sendero trazado por uno mismo de acuerdo a su camino evolutivo y a las experiencias que quiera conocer en esta vida. También puede ser que uno diseñe –antes de la encarnación en esta vida- las situaciones por las que quiere pasar, aunque luego no lo recuerde mientras las pasa. Pero también puede ser que no tenga nada de esotérico y espiritual y simplemente sea la aplicación de la Ley de Causa y Efecto. Las cosas que uno hace o no hace tienen efectos en esta misma vida y tal vez no necesiten para nada la trascendencia que le queremos dar. Sé que hay destinos más libres, en los que hay más facilidad para no resolver las cosas, en los que las preocupaciones son distintas; se les da preponderancia a las cosas materiales y terrenales, y no se cuestiona qué hay “más allá”, o cuál es el sentido de la vida. Se va a la practicidad, a disfrutar las cosas que entran por los cinco sentidos y dan un placer inmediato y tangible; con “eso que me llevo por delante”, resumen su pensamiento de la vida. Otra versión de lo mismo se basa en la idea de que es el Yo Superior quien puede dirigir lo que llamamos destino, y nos va haciendo ver las mismas cosas o las mismas situaciones en diferentes momentos, cada vez con una intensidad o con una insistencia distinta, hasta que nosotros estamos abiertos y receptivos a notarlas; hasta el momento en que las metemos en el interior y las resolvemos dentro, en el corazón, en la identidad, en lo más central de nuestro ser, porque las que arreglamos con la mente y sólo en la mente, en cuanto se nos olvida ese pensamiento, o ponemos a nuestra mente en otra tarea, en cuanto distraemos la atención de la idea, desaparece. TAMBIÉN PUDIERA SER QUE… “Hay personas que prefieren creer que todo en la vida es azar, y que todo está sometido exclusivamente a los caprichos de la casualidad. Este es un punto de vista tranquilizador en cierta medida, porque mitiga la carga de la responsabilidad personal. También hay personas que creen que la vida fluye totalmente de acuerdo con la predestinación derivada del karma de cada uno, de los efectos de causas que se arraigan en encarnaciones pasadas, y esta posición también es consoladora, porque lo absuelve a uno de responsabilidad en el presente. Finalmente hay quienes creen que la propia voluntad es el factor determinante de nuestro destino, y ésta es una actitud un poco menos reconfortante, porque la vida nos pone frente a algunas cosas que no es posible alterar con un esfuerzo de la voluntad, ni siquiera de la más poderosa. El hombre está atado a la rueda del destino hasta que sobre él amanece la conciencia de la posibilidad de elección que le ha concedido Dios. Tiene entonces un atisbo de la naturaleza paradójica de la fuerza que lo ha atado, pero que le ha dado también el poder de romper sus ataduras. Ya sabemos que hay proyecciones inconscientes que pueden llevar a una persona a enfrentamientos, relaciones y situaciones que, aunque asuman un cariz de destino, están reflejando su propia lucha por llegar a la conciencia de sí mismo.” (Del libro Relaciones humanas, de Liz Greene) POR LO TANTO Insisto en la propuesta de un destino que está escrita en alguna parte, sugerida, pensada por Alguien, porque a ese destino de “cosas que pueden suceder” acude el tarot, la quiromancia, la videncia o cualquier persona con un mínimo de sensibilidad y de apertura a recibir esa información. Si se puede acceder a ello es porque tal vez exista. Uno puede pensar que todo está escrito en el destino y entonces puede sentir una enorme frustración por el sentimiento de ser un muñequito que juega el papel que Dios le ha puesto. Es muy pobre si realmente es así. A mí me entra un enorme enojo si no tengo la sensación de que puedo renacer con mi esfuerzo, si sé que no son válidos mis despertares, si no tiene algún sentido lo que soy y lo que hago. Sí, ya sé que parece una presunción querer ser algo cuando dentro de poco moriré y no quedará de mí más de lo que haya quedado de cualquier indigente que murió hace diez siglos, o de un Neandertal que en su momento creyó ser importante. Quiero creer en un destino en el que, a pesar de lo propuesto, uno, siempre, y digo “siempre”, pueda cambiar, pueda hacer modificaciones. Hay cosas de las que hacemos que son de mucha importancia para nuestro desarrollo y el cumplimiento de nuestro “destino”; hay otras, en cambio, y lo he podido comprobar muchas veces, en las que no cambia nada con lo que hagamos o no hagamos; hay momentos decisivos y hay momentos intrascendentes, pero también hay situaciones que vivimos y cosas que hacemos que, aunque no tienen importancia para nuestra evolución, sí que la tienen para la de otra persona. Así, a veces, por ejemplo, y sin darnos cuenta, entretenemos a otra persona hablando por teléfono de cosas banales para que no pueda recibir otra llamada que es mejor que no reciba, o para que salga un poco más tarde a la calle y evitarle un accidente, o para que oiga una frase nuestra que puede ser esclarecedora para ella, etc... Y vuelvo a decir que he comprobado que es así como sucede en algunos momentos. Además, estoy seguro de que Dios –o quien diseñe el futuro- quiere siempre lo mejor para mí –y no sé de dónde sale esta seguridad-, y siento con firmeza que las experiencias realmente “inevitables” no se han de evitar. He llegado a la seguridad de que lo que nos pasa es lo mejor que nos puede pasar, aunque tardemos en comprenderlo y aceptarlo. Siempre hay un momento de serenidad en que uno razona o siente que aquello que tanto le hizo sufrir le abrió otras posibilidades. Conozco opiniones de personas que creen que cuando uno es consciente de que eso que llamamos destino forma parte de un orden establecido, que es de una perfección asombrosa, que cada paso viene dado en el momento preciso, que no se puede pasar a una cosa hasta resolver la anterior, y que por encima de todo ello hay una Presencia Divina que vigila el correcto desarrollo de cada uno de los destinos, y lo cuida y lo mima con ternura y Amor, entonces uno comprende que es necesaria la rendición para nuestra propia redención; se comprende la necesidad de aceptar con todo el amor. DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL Uno está destinado a ser Uno Mismo. Nada más. Y nada menos. Nadie puede cumplir nuestro destino, ni nosotros podemos pretender realizar el destino de otros. Si uno tiene fe comprende la necesidad de aceptar CON TODO EL AMOR Y TODA LA CONSCIENCIA el “hágase tu voluntad” y siente la necesidad interior de decirle a Dios “de acuerdo, reconozco mis interferencias en Tu deseo de cuidarme y llevarme bien hasta Mí. Te brindo mi Voluntad. Hágase ahora tuya”. RESUMIENDO El destino es como llamarás a lo que te va a pasar tanto si prestas atención como si no. Por eso es mucho mejor ser el Creador de tu Destino, ya que tienes la posibilidad de crearlo, y hacer que sea especial. Es tu responsabilidad y tu obligación. Alégrate de que sea así. Sé valiente. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  7. CAPÍTULO 16 – EL TRABAJO INTERIOR Este es el capítulo 16 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. MOTIVOS PARA EL TRABAJO INTERIOR: PARA EQUILIBRAR NUESTRA VIDA - Nos pasamos todo el tiempo pendientes del exterior y hacemos un desarrollo exterior. Nos confundimos: el motivo de la vida somos nosotros, no los problemas y las cosas que pasan "fuera", ya que esto impide que se desarrolle gran parte de la vida afectiva. Nos falta serenidad, paz, ecuanimidad. No podemos encontrar soluciones, por la tensión continua. Hay que buscar el ritmo natural. Dentro está el equilibrio y la energía: en el silencio. PARA MEJORAR NUESTRA PERSONALIDAD - En el interior hay una sabiduría que no está en la técnica ni en los libros. Se consigue mayor serenidad, fuerza personal, concentración, rendimiento intelectual. MODALIDADES DE TRABAJO INTERIOR ORACIÓN: Apertura total a Dios, sin reglamento, sin actitud de "pobre", diciendo lo que pasa, lo que se siente, sea material o espiritual, presentándose sin "papeles", vaciándose del yo personal para que Dios lo llene. JAPAM: Repetición de una frase que encierra la verdad más grande para uno, la verdad que quiere llegar a vivir. Repetir constantemente, poniendo la atención en el corazón hasta que resuene allí. El automatismo de la repetición consigue afirmar la idea en la mente. AUTOSUGIESTIÓN: Introducir ideas positivas para que nos condicionen desde nuestro mecanismo inconsciente. Nuestra vida funciona de esta manera... (llegar, entrar, sentarse, moverse en la silla...). Autosugestión es meter deliberadamente las ideas que se eligen para que condicionen desde el inconsciente, pero evocando al mismo tiempo sentimientos, sensaciones o vivencias, así irá calando y neutralizando otras ideas. CONCENTRACIÓN: Atención es el acto de mirar algo mentalmente. Concentración es el mismo acto de mirar pero manteniéndolo, sostenido. SOBRE LA POSTURA CORPORAL: Darse cuenta de que todo yo estoy sentado. Sentirse sentado, no sólo pensarlo. (Disminuye la tensión diaria, se está más concentrado, más sereno y más maduro). SOBRE LA RESPIRACIÓN: Bien sentado, atender a la respiración, pero sólo observar, no intervenir. SOBRE UN CHAKRA: Mejor con alguien que lo sepa o lo explique perfectamente, porque puede llegar a ser peligroso (kundalini, energías descontroladas...). SOBRE UNA CUALIDAD PROPIA: Poner la atención en ver qué es esa cualidad a la que se aspira. Mantener la atención en la evocación de la cualidad y en la sensación. SOBRE UNA CUALIDAD DIVINA: Centrarse en lo que se intuye por sí mismo. No sólo captar el nombre, sino la noción de totalidad, diferente a la noción intelectual. Esto nos lleva a la fuente de donde procede la intuición. EN LA INVESTIGACION DEL YO: ¿Qué soy yo? (no un cuerpo, un pensamiento, un sentimiento... sino el sujeto que tiene un cuerpo, piensa, siente...). Cada uno tiene que descubrirlo. EN EL SILENCIO: Estando totalmente consciente y lúcido, aprender a ser consciente del silencio. Efectos: la mente se tranquiliza, ahonda, se aclara, se estabiliza; nuestra vida afectiva se ordena; se accede a otros niveles de conciencia y de intuición; se agudiza la sensibilidad para entender más a los demás; se escucha la sabiduría del cuerpo. MEDITACIÓN DISCURSIVA: Contemplo algo mentalmente y dejo que mi mente traiga toda la información que tiene sobre ese algo, manteniendo el algo inicial como sujeto que no se desplaza con las nuevas informaciones. (Se convierte en un estilo de mirar con todas las perspectivas). MEDITACIÓN CONTEMPLATIVA: Es una concentración prolongada: cuando se penetra en el objeto de meditación, en la realidad del objeto, eso es contemplación. Es una experiencia real: se vive, se siente, se piensa...tal como lo hace el objeto contemplado (¿qué quiere decir amor, inteligencia, ser...?. Si penetro en ello, me convierto en ello). DIFICULTADES: Distracciones, sueño, desgana, sentimiento de ausencia de progreso... NECESIDAD DE INTEGRARLO EN LA VIDA COTIDIANA: Si separamos trabajo interior y vida cotidiana, se crea una escisión en nuestro psiquismo: una parte mira hacia dentro, otra hacia fuera. Se crea una dualidad. Los adelantos en lo interior no se traspasan a lo exterior. (Practicar a diario, regularmente: no hay nada más importante. Conviene hacer pequeños paréntesis de aislamiento en la actividad cotidiana, y reconexión con el interior; hay que tratar de conseguirlo durante el día). LA AYUDA DE LO SUPERIOR EN EL TRABAJO INTERIOR: Cuando uno trabaja porque le nace de dentro, ha de saber que no es uno quien inicia el trabajo, sino que se origina en lo Superior. La raíz de nuestro trabajo está en Dios, de allí recibimos constantemente estímulos y dirección, a condición de que sepamos estar en silencio, escuchar interiormente y colaborar con las indicaciones interiores. Los "maestros" son muletas, útiles sólo hasta que uno sea capaz de mantener el contacto abierto, directo y permanentemente, con la fuente. Son útiles mientras uno confunde la voz Superior con la voz de su subconsciente, de su imaginación, de sus deseos o temores. No emanciparse antes de tiempo. Ser sencillo, sincero, saber abrirse a Dios o a alguien que sepa más que uno. SEÑALES DE QUE EL TRABAJO VA BIEN: Uno se siente con mayor serenidad interior, con más seguridad, con más paz y energía; se descubre que no tiene tanta prisa para vivir, que se comprende mejor a las personas, que se ve todo más natural; que se siente que todas las cosas se desarrollan por el mejor cauce, aunque no se sepa cómo ni porqué. Esto indica un progreso interior real. Siempre se está progresando, aún cuando aparentemente no pasa nada. Atención: no quedarse detenidos en las experiencias. Si se quiere, consultar con alguien de absoluta confianza los fenómenos que vayan apareciendo, pues a uno siempre le faltan criterios. PRÁCTICAS PREPARACIÓN: POSTURA (no incomodidad, no crispación). RESPIRACION (profunda). CENTRAMIENTO (sentir que soy yo quien está sintiéndose yo). TRANQUILIZACIÓN (Yo me tranquilizo a mí). Esto es imprescindible. TRABAJO: ORACIÓN (libre, personal, espontánea) (5 minutos). CONCENTRACIÓN (en la cualidad que a uno le gustaría llegar a tener) (8 a 10 minutos). SUGESTIÓN (frase afirmativa, concisa, positiva) (5 a 7 minutos). VISUALIZACIÓN (a sí mismo, viéndose y sintiéndose con la cualidad) (5 a 7 minutos). SILENCIO (centrado, apoyado en la respiración. Es la recogida de la cosecha) (5 minutos). FINAL: Todavía en silencio hacerse a la idea de pasar a la actividad externa; hacer respiraciones completas y profundas; mover manos, pies, cabeza... despacio; abrir los ojos y no levantarse inmediatamente. Mantenerlo durante todo el día. Hacer paradas para retomar lo sentido. Mantener el estado mientras se hacen las cosas cotidianas. (Todo el texto anterior es de Antonio Blay) SOLUCIONES O SUGERENCIAS: Es recomendable ir por el mundo con una libreta y un bolígrafo, para anotar todos los sentimientos e ideas que nos van a aparecer de improviso. Al iniciar el trabajo se entra en una etapa fecunda en la que afloran ideas que nos pertenecen, y otras que nos presenta la vida, o la intuición, o la sabiduría arcana… El trabajo interior lleva implícita la creación de filosofías cotidianas y religiosas que sean propias. Uno tiene la obligación de crear sus principios y sus mandamientos, para luego respetarlos escrupulosamente. Es mejor no vivir de ideas prestadas y de descubrimientos ajenos, sino que conviene desarrollar los propios. Lo que tu corazón te dicte será más válido, porque habita en tu interior y es tuyo. Dentro de ti hay más de un libro sin papel. Si estás abierto a ello, despejas un canal de información que se encontraba obstruido. A partir de ese momento, conviene que seas receptivo y no aplaces los instantes de lucidez absoluta, la sabiduría que llega a oleadas, la iluminación que te produce casi cada cualquier palabra, visión o hecho. Junto a cualquier página escrita que leas, tienes que añadir la tuya propia, tu propio libro, ya que estarás capacitado para ello, si no como literato que encuentra las palabras apropiadas y definidoras, sí como pensador y sentidor. RESUMIENDO: De casi nada sirve el trabajo “exterior”. De fuera, puedes recibir información y pistas, pero no sirven si no encuentran su reflejo en el interior: su misión es “recordarle” al interior, o “despertarle”, pero el trabajo, siempre, es interior. Todo se desarrolla dentro; todo se elabora en el silencio y la atención; todo crece desde una idea, una intuición, una sensación; todo se despliega en la intimidad de lo interior, y este proceso obliga a intimar con Uno Mismo, y a tomar conciencia de esa soledad en la que verdaderamente uno progresa. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  8. CAPÍTULO 15 – LA VIDA INTERIOR – LA VIDA ESPIRITUAL Este es el capítulo 15 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “Las personas buscan y huyen de muchas cosas y no entienden que, tanto lo que buscan fuera como aquello de lo que huyen, está dentro”. "Quizás mi verdad interior, mi aproximación a lo que soy, pase por desaprender todo lo aprendido. Tenemos demasiadas ideas y conceptos, guardamos conocimientos como si almacenáramos cosas en el desván, para un futuro que puede no llegar nunca. La conexión con el SER y con la fuente debe ser directa y sin intermediarios. Tanta tinta, tantas letras, tantos sistemas y ópticas para mirar el mundo... pero, ¿qué hay de mí?... ¿qué hay de lo que soy?... Un piadoso olvido me dejaría desnudo y virgen sobre un mundo recién nacido. Entonces, quizás, mi propia voz iluminaría desde las profundidades verdaderas eternas". (Luis Maggi). “No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad." (San Agustín) “La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores.” (Mahatma Gandhi) “Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior.” (Oliver Wendell Holmes) “El viaje más largo es el que se hace hacia el interior de uno mismo.” (Hammarskjold) Se llama Vida Interior a ese diálogo mudo que uno mantiene consigo mismo cuando presta atención al Ser, a la vivencia de las emociones y sentimientos internos, a sentir el Silencio, a la dedicación a esos asuntos que reportan paz interior y una satisfacción espiritual sin precio, a la oración, al recogimiento, a la contemplación, al contacto con Dios o lo que uno considera divino o sobrenatural… y también a los momentos de pesar por la disconformidad con los conflictos que se sienten dentro. "Todo está dentro de ti", se dice. Pero miramos dentro y en muchas ocasiones sólo vemos una enorme confusión que es la suma de muchas confusiones. Nos hacemos preguntas -y eso está muy bien- pero nos equivocamos en el destinatario de las preguntas: hay que hacerlas al alma y las hacemos a la mente. ATENCIÓN Cuando digo “Vida Interior” no me refiero a refugiarse uno dentro de sí mismo para escapar a la realidad de la vida que está viviendo; no hablo de un lugar donde uno va a esconderse para no seguir enfrentándose a su vida y a los problemas y complicaciones del mundo exterior, sino todo lo contrario: hablo del lugar donde uno va a hacer realidad otra parte de su vida o la que tal vez sea su auténtica vida. Una de las muchas aportaciones de la Vida Interior es una capacidad intuitiva y de sabiduría que después se manifestará exteriormente en la vida cotidiana. Esto se consigue porque el interior es el “lugar” adecuado para contactar con la mejor parte de uno, esa que siempre está pendiente de manifestarse libremente. Es el lugar adecuado para contactar con la divinidad personal, o con el Dios propio para el que prefiera sentirlo así; es donde se armonizan lo divino y lo humano, y donde se puede aprender y aprehender lo interesante que contiene para exteriorizarlo después en lo cotidiano. Uno, tras el encuentro con lo interior, comenzará a sentirse y manifestarse de un modo más armónico, expresando serenidad, confianza y paz. La Vida Interior a la que me refiero es la vida espiritual. Decimos que somos cuerpo y alma-espíritu. Eso es lo que creemos. En realidad somos una sola cosa a pesar de nuestro empeño en separar lo superior y lo inferior, lo interior y lo exterior, lo divino y lo humano… el proceso en el que estamos es el de conseguir conciliar ambas partes para que se muestren conviviendo al unísono. DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL Nadie te puede mostrar tu Vida Interior porque es sólo tuya, personal e intransferible... hay en ella muchos silencios e inquietudes, y para encontrarles sentido tienes que tener mucha paciencia y saber esperar. Para que se desarrolle bien necesita de tu constancia, entereza, atención, amor… que tengas seguridad en el Camino que has escogido –el de tu propio Desarrollo Personal-, y conocimiento de que tendrás momentos de estancamientos, dudas, conflictos, contrariedades... y a pesar de todo seguirás en él, porque sólo el Camino que te lleva a tu interior es el Camino verdadero. La vida exterior es innegable, y has elegido venir a ella; la Vida Interior es irrenunciable, porque ella es el verdadero motivo de haber venido a la vida física: para retornar a la espiritualidad, para re-unirte contigo, con el Ser que eres pero no estás siendo. El contacto con tu interior te dará, despacio y poco a poco, respuestas a las dudas que te rondan. Deberás aprender a desconfiar de las que tengan toda la apariencia de ser mentales. Si parecen sospechosamente intelectuales, o que tienen como fin justificar algo de un modo muy racional, pueden ser juegos de tu mente. No te valen. De esas hay a cientos en los libros. Las respuestas auténticas que brotan del interior emergen en tu propio lenguaje, tan llano o simple o sencillo como seas tú; lo rimbombante es de lo mental. Dios te llenó de cualidades, están todas en tu interior, y tu labor es ir descubriéndolas y expresándolas poco a poco. PREPÁRATE Y ármate de paciencia. Estarás entrando en un mundo desconocido, muy distinto del que conoces, donde todo se tramita a través de la mente y el raciocinio. En la Vida Interior el lenguaje es distinto. Es más de sensaciones, sentimientos, destellos de iluminación y comprensión que se nos muestran, preguntas que se responden con otras preguntas; la intuición nos da pistas, el Silencio enseña más que las palabras, dejar la mente en blanco es preparar el terreno para que se manifieste la sabiduría. Y otra vez hay que hacer acopio de más paciencia. Cuando uno se centra en su interior, aunque parezca que no pasa nada, las cosas por sí mismas se están poniendo es su sitio. Regresar al origen requiere tiempo y perseverancia. Para preparar el terreno interior y progresar, algunas personas recurren a lecturas místicas, a la meditación, a disciplinas o filosofías orientales… cualquier cosa puede ser útil y estar bien si está bien encaminada, si lo que se pretende como objetivo es el acceso a ese interior que nos llama de algún modo, al que nos está llevando la insatisfacción personal, la falta de completitud que de algún modo se nos manifiesta. RESUMIENDO La vida exterior es la vivencia y la Vida Interior es la Vida. La vida exterior es lo que nos pasa y la Vida Interior, es la Vida de quien somos. La diferencia es vital. Nos preocupamos a diario del yo que va a morir, del que es cambiante, sufriente, inseguro, infeliz… y desatendemos al que realmente Es, al grande, al verdadero. La paz se encuentra en el contacto real con el Uno Mismo y se siente en los momentos de acercamiento al Ser Interior. La paz es inalterable cuando uno está dentro de Sí, protegido y acunado por la Madre Interna, por el Padre Curativo, por los Seres a los que estamos unidos atávicamente… Es bueno dedicar tiempo a esta Vida Interior, que es esencialmente espiritual, porque es el único lugar en el que puedes contactar contigo, y es el único modo en el que puedes progresar humana y espiritualmente. Y no te preocupes si tu mente no entiende todo lo que has leído: en alguna parte de sí ha sido comprendido y puede estar haciendo efecto ya. No esperes resultados espectaculares e inmediatos. Insiste, pero sin expectativas… y lo lograrás. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  9. CAPÍTULO 13 - RECONCILIARSE CON LOS YOES DEL PASADO Este es el capítulo 13 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “No soy lo que me ha pasado. Soy lo que decido ser”. (Carl Jung) “La reconciliación es la manera más rápida de cambiar tu vida”. (Mark Hart) “La verdadera reconciliación no consiste solamente en olvidar el pasado, sino en construir una relación prospera”. Todos guardamos y mantenemos representaciones vivas de nuestros yoes del pasado. Son imágenes etéreas de diferentes épocas de nuestra vida –pero que se mantienen vivas en el inconsciente y afectándonos o influyendo- y representan diferentes estados y vivencias por los que hemos atravesado. Algunas personas se sienten en paz consigo mismas, satisfechas, y reposan en la parte del recuerdo y del pasado donde hemos almacenado las cosas de las que nos sentimos complacidos y a gusto. En cambio, con los yoes que representan aquellas actitudes y hechos de los que no nos sentimos orgullosos, aquellas de las que hasta negamos la autoría, hacemos dos cosas opuestas: o las dejamos a la vista, les sacamos brillo cada día para que no se nos olviden, nos las restregamos continuamente, sacamos punta a sus espinas y rellenamos su depósito del veneno, todo ello para satisfacer a nuestro masoquista interior, o bien las escondemos bien escondidas en un lugar al que no queremos regresar. En el primer caso, si no somos capaces de sacar ningún provecho y sólo nos recreamos de un modo depravado en su repetición regodeándonos en el auto-reproche, el acto es inútil, se vuelve en nuestra contra, mina nuestra autoestima, nos enfrenta a nosotros mismos, y nos enzarza en una guerra en la que siempre somos perdedores. Por todo lo expuesto, sería conveniente tomar otra actitud y dejar de insistir en ese castigo maquiavélico y perverso. En el segundo caso creemos, equivocadamente, que no hablando de ello, negándolo, o intentado olvidarlo, dejará de molestarnos, se diluirá en el pasado y desistirá de pedirnos cuentas. Un error. También. El que no nos acordemos conscientemente de ello no quiere decir que no nos esté afectando de un modo inconsciente. Y no hay que olvidar que el 99% de nuestros actos y pensamientos, se gestan y deciden en el inconsciente o en lo inconsciente. En realidad, esos yoes, latentes y asomándose sólo de vez en cuando, esperan una explicación que les redima del pesar que les apesadumbra al saber que vivieron actos o actitudes que negamos. Se sienten culpables. Son cosas que hicimos hace tiempo –por tanto no las hizo el yo que somos hoy sino otro yo del pasado- y que se hicieron –posiblemente- sin mala intención y sin mejor conocimiento, pero nos exigimos responsabilidades como si fuéramos expertos. Esos yoes que ahora rechazamos, de los que ahora se arrepiente nuestra conciencia, no entienden que se les trate como apestados de los que es mejor renegar. Se sienten traicionados y abandonados. Y mientras van minando poco a poco nuestra actual autoestima. Ahora, cuando se pueden asomar a nuestra memoria, nosotros reaccionamos tratando de esconderlos de nuevo en lugar de acogerlos o de reconocerlos en vez de negarlos, y les condenamos al silencio sin aclaraciones en vez de hablarles para darles una explicación de lo sucedido. Sus porqués no obtienen respuestas. Esos yoes que alguna vez fuimos, injustamente acusados ahora, buscan reconciliarse con nosotros, quieren que los comprendamos haciéndonos ver que forman parte de las experiencias por las que hemos tenido que pasar, que son parte innegable de nuestro pasado, que necesitan ser comprendidos y acogidos, que no merecen nuestra desaprobación porque no les tocó hacer una parte que ahora resulta desagradable, y que son nuestros yoes como los otros a los que ensalzamos. Una de las formas útiles de reconciliarnos con nuestro pasado, del que somos, no lo olvidemos, responsables únicos, es la que expongo: Se trata de conseguir una relajación adecuada, en un sitio en el que no vayamos a ser molestados, con bastante tiempo libre disponible, y en el modo que tengamos por costumbre hacerlo. Una vez relajados, sin ninguna expectativa de lo que “tiene” que suceder –porque si nuestra mente está pendiente de que suceda algo concreto no será una relajación auténtica, y puede que nos estemos “inventando” lo que suceda a continuación-, y sin ninguna prisa –porque lleva tiempo conectar y porque quizás no suceda algo la primera vez, o tarde en aparecer, y, además, es conveniente repetir el ejercicio en varias ocasiones porque en cada ocasión nos puede mostrar algo más-, y sin permitir que la mente consciente intervenga tratando de analizar lo que está sucediendo –porque si dejamos que una parte del consciente intervenga, entonces no estaremos en el lugar del inconsciente al que queremos llegar-, entonces es el momento de observar qué yoes van apareciendo, y qué nos cuentan. Para que sea eficaz hay que entender que en este trabajo lo que se produce es el encuentro con los yoes y en ese nivel, que es donde está el conflicto, y no se resuelve desde el pensamiento o la razón. No hay que estar pendiente de que no se olvide nada de lo que vaya a suceder. De lo que haya que acordarse, nos acordaremos. La primera regla es que en esa “meditación/relajación” hay que ponerse a la altura física de quien aparezca. Si es un niño, hay que agacharse hasta que nuestros ojos estén frente a los suyos-. La segunda regla es que hay que escuchar lo que nos quiera decir, con palabras o sin ellas, con gestos o con sentimientos, y no hay intervenir hasta que termine. No hay que estar a la defensiva, ni culpabilizar a algo o alguien ajeno –las circunstancias, el destino, los otros, etc.-, sino explicar, en un tono sosegado y de modo que esté a su nivel intelectual, el porqué de aquello que le tocó hacer, o sea, de lo que se hizo en aquel momento. Las explicaciones, básicamente, son las mismas para todos. “Hiciste lo que creíste que tenía que hacer, o lo que suponías que eras lo mejor, o lo que permitieron hacer las circunstancias, con el conocimiento y la experiencia que tenías entonces. Te lo agradezco igualmente, aunque el resultado no fue el que deseara. Te acojo con amor en mi vida porque formas parte de mí”. El texto se debe modificar al gusto de cada uno, porque si uno se habla con palabras que no son suyas, o de un modo que no es habitual, el yo puede creer que no hay sinceridad. También es interesante tener unas preguntas preparadas, para ver si se puede conseguir respuestas que nos clarifiquen alguna duda. Cuando se termine “la conversación”, cuyo final no hay que precipitar para que quede perfectamente resuelto, hay que ofrecer un abrazo al yo, y si lo acepta, podemos dar el asunto por resuelto. Si acepta el abrazo, que sería lo lógico, conviene que sea muy real, que lleve todo el amor que seamos capaces de transmitir, que sea lo más sincero que hayamos hecho en nuestra vida, y si notamos que nos abraza con la misma pasión que nosotros ponemos, o captamos una sonrisa, un asentimiento, una relajación en su gesto, una palabra que nos lo confirme, entonces es momento de disfrutar el abrazo, de saborear la reconciliación, y entonces es cuando hay que apretar más el abrazo, hasta que el yo se integre en nosotros y pase a formar parte indisoluble de nosotros –y nosotros en él-, dejando de ser un ser etéreo que vaga perdido. Si no lo acepta, tal vez sea porque no se crea lo que le estamos diciendo, así que puede ser que falte sinceridad por nuestra parte, o que esté demasiado resentido. Lo que hay que hacer es volver otro día, para ver si se ha ablandado y ha comprendido nuestra intención y voluntad. En cualquier caso, cuando tengamos la sensación de que ya está resuelto conviene comprobarlo, haciendo preguntas directas como, por ejemplo: ¿Qué necesitas?, ¿qué puedo hacer por ti?, ¿te queda alguna duda? Hay otra versión de este ejercicio, que es buscar intencionadamente uno de esos yoes con los que queremos relacionarnos especialmente porque queremos arreglarlo. En ese caso podemos llamarle, o “forzar” un poco, sólo muy poco, la imaginación para que se presente. Y si no llegamos a verle con forma, pero le intuimos, es suficiente. El proceso posterior es el mismo. No pienses en lo que has leído. Sólo observa si en algún momento durante estos últimos minutos has sentido dentro de ti, de un modo que no necesita explicación, que todo esto puede ser verdad y puede ser así. En ese caso, y si lo deseas, ponlo en práctica. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  10. CAPÍTULO 12 – EL SENTIDO DE LA VIDA Este es el capítulo 12 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “Tal vez la propia vida no tenga sentido por sí misma y es cada uno, con su Libre Albedrío, quien tenga que dárselo”. “¿Y si el sentido de la vida fuera poner la atención y las emociones en el disfrute de la Creación de Dios? ¿Y si simplemente fuera ser espectadores de lo Divino?” “Cuando el hombre ignora sus fuerzas espirituales, sale de Sí buscando el sentido de la vida en la seguridad, en los estímulos secundarios y en la satisfacción de los impulsos. El ejercicio del silencio le permite reencontrarse”. (Dürckheim) “El esfuerzo por encontrar significado en la propia vida es la principal fuerza motivadora de los seres humanos. Sin significado, sentimos que no tenemos por qué vivir, nada que esperar, ninguna razón para esforzarnos por nada. El significado nos da la dirección en la vida”. “Hay quien cree que el cosmos entero tiene significado, y que nuestra labor consiste en descubrirlo; que Dios tiene un plan y nosotros formamos parte de él. Otros creen que no hay un significado o diseño general último, y que sin embargo es necesario que nos inventemos algún significado en la vida para poder sobrevivir”. (Frankl) “Quien tiene por qué vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. (Nietzsche) “La ausencia de significado en la vida desempeña un papel decisivo en las causas de la neurosis. Una neurosis debe ser entendida, en última instancia, como el sufrimiento de un alma que no ha descubierto su significado”. (Jung) “El sentido de la existencia humana es ser testimonio de lo divino en este mundo”. (Dürckheim) La palabra “sentido” tiene muchos significados, pero aquí nos limitaremos a “dirección, razón de ser, finalidad”. Cuando alguien habla del sentido de la vida sin duda está especulando desde un punto teórico, porque cuando se habla de la vida generalmente se habla como de algo externo y ajeno; algo que está ahí pero parece como que no nos concierne directamente: es como si estuviésemos comentando lo que nos ha parecido una película que hemos visto. La forma correcta de encarar esta importantísima y trascendente cuestión es concretizar y ceñirse al sentido de “mi vida”. Cuál es el sentido de MI VIDA. Sólo es útil, productivo, clarificador, o enriquecedor, cuando me lo aplico A MÍ y lo concretizo CONMIGO. Cada vida es distinta y tiene un sentido distinto. Se trata de buscar el propio, el que satisfaga a nuestro Uno Mismo personal; el que deje paz y confianza en el alma. LA RAZÓN DE TU PROPIA EXISTENCIA SOLAMENTE LA ENCONTRARÁS EN TU INTERIOR. “No estoy aquí para conmover ni para satisfacer al resto del mundo ni para cumplir sus expectativas. Estoy aquí para vivir mi vida en las condiciones que me hagan feliz”. Este es un buen punto de partida. Suena tal vez un poco egoísta, pero no lo es. Recuerda: ahora mismo lo que buscas es el sentido de TU vida. Y esto es lo más importante: nada de una inútil humildad disfrazada de una falsa modestia. Nada de seguir aplazando Tu vida y dando prioridad a otras cosas. Ahora mismo nada es más importante que tú y nada requiere más tu atención porque nadie puede hacerlo por ti. ¿Por qué no te pones ya a buscar, de verdad, el sentido de tu vida? REFLEXIÓN COMPARTIDA ¿Cuál es el sentido de mi vida? Cada persona que quiera responder a esta pregunta habrá de hacerlo en nombre propio y dirigiéndola a su propia conciencia. No ha de servirle una respuesta ajena, aunque suene muy bien, salvo que la use provisionalmente y como punto de partida hacia el encuentro de la que sea exclusivamente suya. Nadie ha de conformarse con una que satisfaga a su mente pero no a su Ser. Nadie ha de rendirse, nunca, hasta haberla hallado. Y el día que la encuentre no ha de conformarse con guardarla, sino que tendrá que dejarla en libertad para que pueda seguir creciendo y buscando más matices, para que algún día pueda llegar hasta su motivo más recóndito y último, hasta su máxima y más clara expresión, y así uno pueda emprender el viaje de regreso con la satisfacción del deber cumplido y el proyecto realizado. DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL Mientras estamos encarnados, uno de los grandes desórdenes –y tal vez el que crea más conflictos y dudas- es no saber hacia dónde vamos y saber si llegaremos o no. El sentido de la propia vida se va descubriendo cuando en vez de sabotear nuestro crecimiento aceptamos las experiencias que la vida nos quiere ofrecer y atendemos a las demandas de nuestra necesidad interior de completamiento. Creo que todos escuchamos de vez en cuando una voz interior que nos insinúa sin palabras -sólo como una vaga inquietud, como un leve desasosiego que no termina de concretarse- algo que viene a decirnos que en la vida tiene que haber algo más que nacer, vivir y morir. Tiene que haber algo más, pero ¿qué es?, ¿por qué no es todo más fácil y más concreto?, ¿por qué parece que cada pregunta que nos hacemos en vez de encontrar una respuesta lo que encuentra son muchas más preguntas?, ¿no podría ser todo más claro?, ¿no podría haber un Servicio de Atención al Desorientado en un Departamento Espiritual que aclarase las dudas y respondiese a las inquietudes? La experiencia dice que es una sensación que puede acompañarnos durante el resto de la vida y esto, que suena a maldición o pesada carga, tiene otra lectura, mucho más atinada, que es la vocación de mantenernos en continuo crecimiento. Richard Bach dice: “He aquí una prueba para verificar si tu misión en la Tierra ha concluido: si estás vivo, no ha concluido”. El hecho de que sigamos en vigilia espiritual constante es una bendición. El hecho de que cada época de nuestra vida nos siga exigiendo una respuesta de ese momento para ese momento es una incomprendida maravilla. No tiene el mismo sentido la vida a los tres años que a los ochenta, ni a los cincuenta es el mismo que a los veinte. Busca el sentido de TU vida. VISTO DE OTRO MODO ¿Cuál es el sentido o el motivo de mi vida? Si mi vida se ha formado y tiene existencia pero no hay una buena razón tras ello, quedará un pobre motivo para justificar su creación. ¿Sólo nacer, vivir y morir?, ¿para qué?, ¿y por qué?, ¿qué o quién me hace nacer y con qué motivo?, ¿qué o quién me utiliza y con qué fin?, ¿por qué voy a estar en este mundo, con este cuerpo, con estas dudas? Si no encuentro una respuesta auténtica -sencilla pero grandiosa- con la suficiente fuerza como para que sostenga sobre ella todas las dudas que le pueda echar encima, me sentiré utilizado, frustrado, falto de la libertad que se me supone. Me sentiré insignificante, marioneta, capricho de un Creador juguetón e irresponsable que se divierte haciéndome creer que soy alguien y que vivo, cuando en realidad soy el grano de arena más enterrado del desierto. Debo seguir incansable con la pregunta hasta que halle el verdadero motivo, hasta que tome contacto con esa parte de Mí que sabe todas las respuestas y conoce todos los porqués. Dentro de mí hay -y estoy absolutamente seguro- alguien que es más YO que yo mismo, como dicen que decía San Agustín; alguien que SÍ sabe, alguien que dirige el destino con mano firme, alguien con seguridad, consciente hasta el infinito, sabio entre los sabios. Alguien que ya conoce el Camino. Por eso, si no encuentro en este momento las palabras que definan el sentido y el motivo de mi vida, sí que tengo que tener un sentimiento muy seguro, no inventado, de que el motivo es sublime, o por lo menos lo suficientemente profundo como para que sea válido el esfuerzo y el penar que me produce no conocerlo ahora. O no recordarlo. De todos modos, voy a probar de otra forma. ¿Cuál es la razón de ser de mi vida? y vuelvo a lo de antes… ¿nacer, vivir y morir?, ¿solamente?, ¿nada más?... no puede ser. Aquí hay una gran Creación que no puede ser un sinsentido. El Universo, la rotación de la Tierra y el agua del mar que no se cae, el nacimiento de una persona a partir de un microscópico espermatozoide, las aves que consiguen desplazarse por el aire, la alimentación que se convierte en energía, los árboles, la lluvia, el cielo, la noche y el día… Hay demasiado esfuerzo y demasiada sabiduría en todo esto como para que luego sea sólo nacer, vivir de cualquier modo, y morir… ¿o acaso es muy pretencioso creer que hay algo más?... ¿somos solamente hormigas de dos piernas?... ¿terminamos donde acaban las preguntas?... ¿cuál es la razón de mi vida? OTRAS REFLEXIONES Quizás deba hacer un breve resumen de mi vida. Nací hace muchos años. No recuerdo los primeros (me pregunto ahora dónde estaban entonces mi capacidad de recordar y mi mente). Fui al colegio, me enseñaron cosas útiles para manejarme con el mundo pero no me enseñaron a amar ni a comunicarme con el corazón; conocí amigos, luego chicas, me reía, probaba experiencias, me hice más mayor y conocí una situación a la que llamé –equivocadamente- amor; después el servicio militar y al terminar retomé los planes de futuro, sin saber lo que era el futuro, ni cuánto de largo, y me comprometí en una iglesia para el resto de la vida, sin saber lo que era “el resto de la vida”. En medio, más cosas, por supuesto. Hijos, suegros, visitas, veranos, pagar la hipoteca del piso, mucho trabajo, noches difíciles, desatinos, silencios, arrugas, años perdidos, y un día, sin saber cómo, se presenta de golpe, con toda su crueldad y su crudeza, una sensación que insinúa que no es sólo esto lo que quiero y que aquí falta algo, que se va gastando el tiempo y aún no sé por qué vivo, que se me escapan detalles muy gordos, que no estoy tranquilo, y entonces pronuncio una de las grandes preguntas… ¿cuál es el sentido de mi vida? Espero sonriente una aclaración, pero se va pasando el tiempo y la sonrisa se convierte en mueca. Acabo de darme cuenta de que nunca debería haberme hecho la pregunta. Me voy dando cuenta de que se han instalado en mí unas inquietudes y unas dudas que parirán -como conejas incansables- miles de dudas más. Me llevo, inconscientemente las manos a la cabeza. Me pesa la vida como no la había hecho antes. Me pregunto para qué me habré metido a buscar esto de la trascendencia o la espiritualidad o lo que sea, y no sé lo que quiero decir cuando digo “esto”. Antes, antes de la pregunta me refiero, cuando vivía en la ignorancia de la metafísica y la Existencia con mayúsculas, cuando mis grandes preocupaciones eran el sueldo que no me llega para todo y dónde iremos las próximas vacaciones si podemos, parecía todo más sencillo y era más tranquilo. Ahora, después de la pregunta me refiero, no sé ni lo que pienso. Sé que quiero encontrar algo más y, en el fondo, me alegro de no conformarme con lo que les sirve a otros y creo que no me importa el precio emocional que voy a tener que pagar, porque sé que cuando encuentre lo que busco, tendré una vivencia más amplia y llena de sentido. Del sentido de la vida. Y, en último lugar, reviso la otra posibilidad de la pregunta: ¿cuál es la finalidad de mi vida? Una de ellas, y no es humor negro, es morir. Esto es fácil. Está al alcance de cualquiera y no hay que hacer esfuerzos. Demasiado sencillo. Demasiado intranscendente porque no hay otra posibilidad ni otra elección. Es, simplemente, esperar a llegar con el tiempo. Tiene que ser otra la finalidad de mi vida. Por ejemplo… la realización del Ser que soy en esencia y en potencia. Hacerlo realidad y manifestarlo. Ser Yo Mismo. Y yo, ahora, apuesto por esta. Cualquier otra finalidad se puede desmontar hasta dejarla en la mentira que la sustenta; cualquier otra será una temporalidad y no una finalidad; cualquier otra no ha de perdurar si no sobrepasa lo material y lo vacío. RESUMIENDO No hay una respuesta universal para la gran pregunta. Es otra de esas cuestiones personales e intransferibles que no te deja más remedio que resolver tú solito. Hay exactamente tantas respuestas como personas. Lo que te garantizo es que tienes que averiguarlo porque si no lo haces llegarás al Tiempo de los Arrepentimientos, te encontrarás con la sensación de que has desperdiciado de algún modo tu vida porque verás que la has llenado de vacíos. Te harás un Juicio Final antes de que llegue el fin de tus días, y encontrarás que el resumen no te parece satisfactorio. “Dios mío, ¿qué hice con mi vida?”, te preguntarás. Tendrás entonces la pesada carga de ver que ya no hay marcha atrás, que es irremediable, y te pasarás el poco resto de vida que te quede en la desazón y el arrepentimiento continuo. BUSCA UN SENTIDO A TU VIDA QUE TE PERMITA SENTIRTE ORGULLOSO DE ELLA Y DE TI MISMO. TU SENTIDO DE TU VIDA. Esa es tu tarea. Sin duda. (Si quieres un poco más de información, lee cuando se publique el capítulo titulado EL PLAN DE VIDA). Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  11. CAPÍTULO 11 – EL CAMINO Este es el capítulo 11 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida”. (Jesucristo) “La piedrecita y el bache son parte del Camino. Los obstáculos y tropezones nos recuerdan que estamos en él. El presentir una meta nos emociona. Detenerse a ver el paisaje anima a seguir hacia delante, para ver más y más. Un descanso no significa una renuncia, sino acumular fuerzas para el resto”. “El motivo y la meta están claros, pero cómo sea el Camino hasta llegar depende de nosotros”. “Ten mucho cuidado de que tu Camino no sea una cárcel”. “No trates de cambiar tu deber por el de otro, ni descuides tu trabajo por hacer el de otro. No importa lo noble que éste pueda ser. Estás aquí para descubrir tu propio camino y entregarte a él en cuerpo y alma.” (Dhammapada, Buda) “Ningún Camino que lleve a la felicidad es bueno si no se es feliz durante el trayecto”. Sólo vamos a hablar del Camino con mayúsculas. El Camino grande, aunque no sea el camino fácil, el que puede ser amplio o sinuoso, floreado o enzarzado, por el que se puede ir cantando ilusionado o regándolo de lágrimas. Es el Camino inevitable que alguna vez tienes que emprender, en el cual una vez enfilado no vale darse la vuelta y volverse. Es imposible hacer este Camino si vas cargado de ambiciones y orgullo. Y es desesperante si vas buscando la meta con ansiedad. Hacerlo, requiere la desnudez absoluta de todo aquello que no sea Uno Mismo. Requiere deshacerse de las capas que te aíslan, de los miedos que te oprimen, de las dudas que te angustian… y requiere borrar de la intención la necesidad de llegar urgentemente al final, porque es un Camino largo y porque lo importante del Camino es hacerlo, conociendo y experimentando cada uno de los pasos. El propio Camino es el motivo del Camino; la meta no ha de ser la motivación. En mi caso, y después de 30 años caminando, sé que no he llegado a la meta y además estoy seguro de que nunca voy a llegar… afortunadamente. Me parece emocionante y motivador saber que todavía hay cosas en mí que me son desconocidas, cosas que podrán ser mejoradas y con ello acercarme a mi Paz y hacerme vivir emociones y sensaciones ahora desconocidas, nuevas facetas por descubrir, más posibilidades de seguir hermanándome conmigo…insisto… en mi caso el Camino es lo que enriquece. Cuando inicias el Camino y pones enteramente tu voluntad a su servicio observas con asombro que entonces es el Camino el que se mueve bajo tus pies; ya no tienes que hacer otra cosa más que no oponerte e insistir en la atención a lo que te pase, lo que sientas, lo que vivas. Si acaso, cuidado con vigilar que tu ego no se inmiscuya en este proceso en el que no tiene motivo ni cabida. Cuando se decide iniciar el Camino, con auténtica confianza, con fe y vocación, no hace falta estar vigilando preocupadamente por dónde vas, porque una cohorte de angelitos al mando de tu Yo Superior te cuidarán y vigilarán para que llegues intacto y sigas creciendo, como en un cuento mágico, a cada paso que des. Si tienes que esforzarte para seguir el Camino es que lo has perdido. El Camino Iniciático, el que te lleva a descubrir lo profundo, lo hermético que hay en ti, lo desconocido que eres tú, es un proceso que requiere honestidad, pureza, un profundo amor hacia ti mismo, dedicación, cuidado… y Amor y más Amor. Comienza, con poca intensidad y sin que te des cuenta, en tu nacimiento. Es una trayectoria invisible y los pasos que des se notan muy poco y nunca de un día para otro. Sólo cuando lleves un tiempo y hayas hecho un trecho largo podrás mirar hacia atrás y darte cuenta. Ese devenir, ese llegar a ser el que aún no eres, según dice Dürckheim está relacionado con la experiencia del Ser y con el esfuerzo por retomar la unidad con Él, y es un trabajo sin descanso hasta alcanzar un grado que te transforme como persona, hasta que llegues a una relación íntima con lo Absoluto que no se base en una creencia, sino en la presencia, cada día más notable, de la trascendencia que distingue a la persona total. Decía Dürckheim que “al ir avanzando en el Camino, el ser humano se siente, a pesar de su imperfección, cada vez más ligado a lo divino, y marcado con el sello de lo sobrenatural”, porque el Camino es la vía de regreso al origen, a la auténtica naturaleza, a casa. A ningún otro sitio va el Camino del que te hablo. Decía también que, “tras sesenta años de búsqueda incansable y práctica, de conocer varias religiones y disciplinas, que todo lo hecho, vivido, buscado, sentido, experimentado, comprendido en toda su vida, se podría resumir en una frase: Dejarse encontrar por Dios”. Aprendió que “no es necesario hacer, sino confiar; tener la seguridad de que cada uno de nosotros estamos cuidados con total atención y exquisito mimo por Dios; creer sin fisuras en el Amor del Padre que no permitirá que no se cumpla el buen destino de cada uno; estar abiertos, receptivos, ávidos de lo que la vida nos vaya poniendo por delante, viviendo en cada momento la experiencia que nos proponga ese momento; no oponerse a la realización de la Creación Divina, en la que de alguna manera estamos participando”. Hay que encontrar el difícil equilibrio entre confiar y querer ser el controlador obsesivo y riguroso del propio Camino. EL CAMINO ES LA PROPIA VIDA DE CADA UNO Y NO HAY ATAJOS: LO QUE DURA LA VIDA ES LO QUE DURA EL CAMINO. Los obstáculos forman parte del Camino. Son inevitables. Los vas a encontrar siempre y no has de preocuparte por ellos. Cuando se presentan, y con la fuerza y conocimientos o inspiración que tengas en ese momento, los resuelves. No es posible hacerlo antes. Hasta que no aparezcan y te encuentren no sabes su magnitud o su ridiculez. No es necesario planificar fórmulas para evitarlos. Es mejor que seas consciente de que existen y ante cada uno de ellos tomar la actitud que consideres adecuada. Usaré el Camino como metáfora: si el obstáculo es pequeño, salta por encima de él, pero no menosprecies el salto, porque un pequeño error de cálculo, y al caer puedes hacerte daño. Si el obstáculo es mediano, puedes apartarlo, aunque requiera un pequeño esfuerzo, o puedes valorar la opción de rodearlo. Si es enorme, plantéate serenamente si debes pararte y pensar, si debes pasar por encima aunque tengas que escalarlo y el esfuerzo sea sobrehumano, si debes salirte de ese Camino y buscar otro que te lleve al mismo destino o qué otras opciones tienes. EL PRINCIPAL OBSTÁCULO PARA LLEGAR AL AUTÉNTICO YO ES EL EGO. Planteará cuantas excusas y triquiñuelas se le ocurran para entorpecer e incordiar, la mayoría de ellas en forma de excusas: “ya no voy a cambiar a mi edad”, “uno es como es y se tiene que conformar”, etc… etc… obsérvalos y verás que casi todos son apegos. Sí, ya lo sabes: uno se llega a apegar hasta las cosas malas porque, por lo menos, son conocidas. REFLEXIÓN ANÓNIMA En mi realidad actual hay motivos, reales o imaginarios, que impiden el desarrollo natural de mi Ser y tengo que enfrentarme a ellos y resolverlos. Y si estoy seguro de querer estar en el Camino -sabiendo o intuyendo lo que puede haber al final- y quiero conseguirlo, habré de enfrentarme, con todas mis fuerzas o con todos mis miedos, a los obstáculos que voy a ir encontrando. La naturaleza de cada uno será condicionante, bien como ayuda impagable o como dificultad a añadir a las otras dificultades. Si se afronta desde la violencia uno puede acabar lastimado y difícilmente podrá salir indemne. Si se afronta desde la sutilidad, desde lo femenino, rodeando, engatusando al obstáculo, quizás para cuando se dé cuenta ya ha sido superado o eliminado. Si se afronta desde el diálogo fraternal, desde el conocimiento o desde la comunicación sincera, desde el deseo de que nadie salga humillado ni lastimado, el obstáculo colaborará apartándose por propia voluntad. Si se afronta desde el amor, no hay obstáculo que se resista. Pero si el obstáculo no existe, si nunca ha existido ni está en ninguna parte, si es un decorado de película o una careta y detrás no hay nada, entonces habremos estado gastando el tiempo y la energía para nada. Averiguar si lo que aparenta ser un obstáculo lo es en realidad o es un miedo o una traba que ponemos nosotros mismos. ¿Cuántos obstáculos no son de verdad? ¿Cuántas veces el obstáculo está dentro y no fuera? Como en todo: la observación atenta y la consciencia ponen las cosas en su exacto sitio. Como siempre: si les damos poder a los obstáculos, se harán más fuertes. Su fuerza no depende de ellos sino de nosotros. Nuestra mente es una gran fábrica de obstáculos. RESUMIENDO La vida es el Camino. Vivir implica emprender el Camino. No hay otra objetivo en el Camino que Uno Mismo. La fe y la alegría son buenos compañeros de Camino. Nadie va a hacer el Camino por ti. Ya estás en el Camino. Ahora, ponle unas flores. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  12. EL ESPEJO MÁGICO Se miró en el espejo con la misma parsimonia que lo hacen los inmortales. Por un momento pensó que quizás dedicara el resto de su vida a la contemplación, tan temerosa como desapasionada, de su reflejo. No tardó en sobreponerse al absurdo pensamiento. Su imagen expresaba tantas tristezas que no la definían los adjetivos sino el dolor. Soy Julia, se dijo, como si no lo supiera, como si se viera por primera vez y se impusiera la presentación formal. Soy Julia, se repitió, por si se me había olvidado, porque parece que se me ha olvidado. Volvió a mirarse a pesar de que no había dejado de mirarse. Intuía alguna pista en la imagen que sus ojos no eran capaces de atrapar. En alguna parte, a la vista pero escondido, debería asomar el hilo que la llevara hasta el próximo comienzo, hasta el nuevo principio, el lugar del que partiría al reencuentro de aquella Julia de rasgos moros y piel tostada que un día de enero de mil novecientos noventa y seis cometió la locura de enamorarse sin restricciones, pero se enamoró del sujeto equivocado. Antes de ese quiebro grave del destino ella era una flor en danza, una risa continua, la luz del sol y el brillo de las estrellas. Recuperarse era prioritario. Reencontrarse, imprescindible. Reescribir una historia distinta de la que protagonizaba en ese momento, era vital. Por eso insistió en mirarse. Se centró en los ojos. La mirada ahora es distinta, comprendió. Esa mirada indiferente que la observaba, tan vacua, no tenía intensidad: no miraba ni veía. Estaba en algún rincón de un vacío irrecuperable. Cuando era feliz, ensayaba frente a otro espejo más agradable una forma de seducir con la viveza de sus ojos, y se encontraba un carrusel de miradas distintas; desde la que encandilaba cada mañana al panadero que la atendía hasta las que dedicaba, con generosidad y sin malicia, a los que sólo tenían la dicha de cruzarse con ella. Si hubiera que escoger en la historia del mundo una mirada que concentrara todos los estados de felicidad y generosidad, la belleza y la inocencia, la risa y el sol, sin duda sería una de las suyas. Pensó que si fuera capaz de concentrarse en sí misma para lograrlo, capaz de viajar a su pasado, de recrear uno solo de aquellos mohines, aunque fuera el más leve, recuperaría una parte de lo que fue su ser cotidiano, su espíritu de diario, su alma. Si pudiera atrasar el calendario de su vida y llevarse sin heridas hasta los veinte años, por ejemplo, la edad de las dichas, la mejor época, aquella en la que sólo cabía la felicidad, sería un grande triunfo. Y si pudiera llegar y no sólo regocijarse, sino traerse intacta hasta sus treinta y nueve años de presente insatisfecho, hasta este momento de penuria amorosa, en el que faltaban la ilusión y la autoestima y sobraba el desencanto, entonces otra persona nueva se instalaría en ella, una menos condicionada, más libre, menos afligida. La vida, en una de esas peripecias acrobáticas innecesarias, le ponía delante un conflicto de amores. Le obligaba a convivir consigo en un estado de deseo y rechazo, de pasión y ceguera, de amor sin amor y el corazón malamente engatusado. Así que volvió a concentrar toda la intensidad de su fuerza en el deseo, y soñó con los párpados muy apretados que en cuanto abriera de nuevo los ojos se encontraría viviendo en el espejo la imagen estupenda de una mujer sonriente, una mujer encantadora, viva, y así lo pidió al Dios invisible de sus esperanzas, y así lo rezó a las todas las Vírgenes que son una sola, a los Santos de su devoción, al Espíritu Santo de las conciliaciones, a su abuela Marina, nueva residente en el Cielo; al porvenir que tiene la magia en sus manos, al futuro más brillante, a todos los desconocidos que tuvieran la capacidad de influenciar positivamente en su destino, y con la duda de todos los incrédulos por bandera, abrió lentamente los párpados y, maravilla de las maravillas, para deleite de su paz encontró una persona amable, con una sonrisa acogedora, que extendió los brazos y la acogió. Y la amó. Francisco de Sales (Más poesías y prosa en www.franciscodesales.es)
  13. CAPÍTULO 10 – LOS ESTADOS DEL YO (Análisis Transaccional) Este es el capítulo 10 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. El Análisis Transaccional, una herramienta imprescindible en el conocimiento del ser humano, dice que cuando nos manifestamos lo hacemos desde uno de estos tres patrones de conducta o estados del yo: Padre (P), Adulto (A) o Niño (N), y dice que es útil conocer cada uno de ellos para saber desde cuál estamos actuando o manifestándonos para, de ese modo, saber si estamos utilizando el adecuado para el momento o la situación. Conociéndolos, podemos averiguar el origen de muchos de nuestras actuaciones o formas de pensar, el porqué de ciertos sentimientos, o de dónde vienen ciertas opiniones. Esos estados del yo son tres formas distintas de estar, pensar, sentir y actuar. EL PADRE es la parte de nuestra personalidad regida por el principio del deber. Aquí están las costumbres, la moral, las obligaciones, los condicionamientos… aquí se fijan las normas, pero… en muchísimos casos tenemos un padre que está desactualizado. Funciona repitiendo todo, como una grabación que se hizo en cierto momento que sigue repitiendo siempre lo mismo mientras no se vuelva a hacer una nueva grabación encima. Se formó a partir de la información que adquirimos al ver cómo se comportaban nuestros padres o educadores. El Padre puede ser Crítico (PC) ó Nutritivo (PN). El del primer caso (PC), lo único que hace es juzgar, amenazar, castigar, sermonear, reprobar, pero sin dar una razón; el motivo suele ser “porque sí” o “porque lo digo yo”. Regaña, critica y acusa desde una especie de superioridad que no permite la discusión o ser rebatido. Da órdenes e impone. Actúa en base a patrones y modelos cerrados. Sus respuestas están automatizadas. No aporta nada positivo y desvaloriza. El segundo caso (PN) corresponde al Padre que educa, aporta, cuida, protege, nutre… Advierte o informa sin amenazar. Confía en el otro y cuando interviene lo hace suavemente. No impone autoridad, aunque se hace respetar. Escucha. Si un niño coge un plato de la mesa y se le cae, el PC le va a reñir; le va a echar en cara que es torpe, y que por su torpeza ha roto el plato, y le recriminará que ahora tendrá que trabajar más para comprar otro, y que lo que tiene que hacer es quedarse quieto y no hacer cosas de mayores. Tendrá cara de enfado el resto del día y eso le hará sentirse mal al niño, le creará un complejo de torpe, y le coartará su capacidad de seguir experimentando en la vida ante el temor de otra reprimenda. El PN le dirá, con mucho cariño, que su intención ha sido buena y eso es lo importante, que la próxima vez que coja un plato será bueno que lo sujete con más fuerza para que no se le caiga. Le dará su apoyo y le mostrará una sonrisa de premio al final de la conversación. EL ADULTO es el que piensa, el que se da cuenta de las cosas y sabe lo que conviene hacer. Razona, analiza, calcula probabilidades, usa la lógica, da y pide información y, por lo menos aparentemente, no tiene emociones, sino que es práctico. El Adulto es sereno, calmado, actúa desde el aquí y ahora. Sabe lo que conviene hacer. No le gusta predominar, y sí colaborar. No responsabiliza a los demás de sus problemas. Sabe decir NO. Tiene libertad de opción y cambio. No se implica emocionalmente en las decisiones que toma. El Adulto actualiza sus informaciones y por eso sus respuestas y actos son más acertados. En cambio, el Padre se mantiene más anclado en sus ideas, por lo que sus soluciones pueden ser menos propicias. El Niño es más “irresponsable” por lo que sus respuestas pueden ser disparatadas y sin lógica. Eso sí, el Adulto tiene que tener cuidado de que ninguno de los otros dos estados le contamine sin darse cuenta y entonces no sea él, puro, quien al final decida. Los estados de Padre y Niño, por sí mismos son estáticos, pero el Adulto puede actualizar ambos, y además es conveniente que lo haga. Puede conseguir, por ejemplo, que el PC no sea tan rígido, tan crítico, que no se entrometa en los otros estados; puede pedir su colaboración al PN en ciertos momentos y puede pedir al Niño que se muestre más a menudo. Si es el Padre quien contamina, es un prejuicio; si es el Niño, es un autoengaño. EL NIÑO es el que hace en cada momento lo que le apetece o le gusta. Lo suyo es la intuición, la parte mágica y creativa. Es ingenuo y natural. Manifiesta libremente lo que le gusta y lo que le disgusta. Goza, sufre, siente. Busca cariño y aceptación. Fantasea y sueña. Es alegre, entusiasta y vivaz. Dispone de una gran fuerza interior. El Niño puede ser Natural (NN) y Adaptado (NA). A su vez, el Niño Adaptado puede ser Adaptado Sumiso (NAS) o Adaptado Rebelde (NAR). También hay un Pequeño Profesor (PP). El NN es natural, espontáneo y juguetón. Lo que uno es, en su pureza, cuando nace. El NAS se ha tenido que adaptar a lo que había durante su educación, para poder sobrevivir. Seguramente no estaba de acuerdo con las normas injustificadas que le exigían sus educadores, y encontraba incoherencias, pero un poco de cordura le hizo ver que si se sometía y acataba cuanto le mandaban, eso le aseguraba seguir en la familia y era lo que necesitaba a esa edad para seguir vivo. Su obediencia es automática: no piensa, pero padece una auto-descalificación continua. Se adaptó de un modo Sumiso y acepta lo que hay, lo que no quiere decir que le guste. El NAR, por contra, se adaptó a lo que había, pero no lo acepta y se rebela cada vez que puede. Es inconformista, agresivo, y desafiante. Tanto éste como el NAS tienen sensaciones de angustia, de que algo va mal, y se sienten atemorizados y culpables al mismo tiempo. El PP puede actuar desde su intuición o imaginación, y puede aportar soluciones originales cuando se necesitan, pero conviene que las revise el Adulto, que está acostumbrado a hacerlo basándose en los hechos de experiencias anteriores o similares. Es pensativo, a su modo, y creativo e imaginativo. Es bueno distinguir cada uno de los estados, de ese modo si uno se sorprende utilizando el inadecuado para el momento, lo puede cambiar. En general, si uno está en su trabajo puede ser Adulto o Padre, pero no Niño (salvo que trabaje de payaso o animador infantil); si uno está jugando no debería ser Adulto, y aún menos ser Padre, porque no le acompañarían en su juego; si uno tiene que tomar una decisión importante, es mejor que sea el Adulto quien se encargue, y no el Padre ni el Niño. Para que la comunicación con las demás personas prospere de un modo adecuado, conviene que nos pongamos en el mismo nivel desde el que nos están hablando los otros. Si me están dando una información importante en el trabajo, no conviene que sea Niño y me comporte como tal; si estoy divirtiéndome no es conveniente que lo haga desde el Padre o el Adulto, porque ninguno de ellos sabe disfrutar libremente; si estoy en un velatorio es adecuado que sea Adulto, pero no Niño. Los errores y conflictos en la comunicación se provocan al hablar y manifestarse desde distintos Estados del Yo. Para que las relaciones con los demás, y con nosotros mismos, se desarrollen del modo adecuado, conviene tener en cuenta en qué estado del yo nos encontramos, cómo debemos usarlo, cuándo, y con quién. Conviene estar en cada uno de ellos en el momento adecuado que les corresponde, pero siendo conscientes y, sobre todo, no dejar nunca de ser uno mismo independientemente del estado del yo en que se encuentre. Hay que acostumbrarse a manejarse bien en todos, y ser íntegro cuando está en cada uno de ellos, pero prestando atención, porque uno de ellos puede dominar y excluir a los otros dos y eso no es lo correcto. Estos estados no tienen nada que ver con la edad de cada uno. Es precioso ser Niño cuando uno ya está jubilado, y es digno de admiración el niño que sabe ser Adulto cuando es necesario. RESUMIENDO Conviene que releas el capítulo si no te ha quedado claro, o que busques más información en otra parte, porque este es un asunto muy importante. Si te empiezas a observar a partir de ahora, verás cómo están bastante claros los tres estados. Te verás pasar de uno a otro varias veces a lo largo del día, y advertirás que no siempre estás en el adecuado. Observarás que dándote cuenta de ello, y yendo al que es conveniente en cada caso, te irán mucho mejor las cosas. Fíjate en los demás cuando estén contigo y practica a comprobar en qué estado están en cada ocasión: te ayudará mucho a mejorar tu relación con ellos. Sé tú mismo en cada momento, pero desde el estado apropiado. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  14. CAPÍTULO 9 - LA MENTE Este es el capítulo 9 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “Si dominamos nuestra mente, vendrá la felicidad.” (Dalai Lama) Puede decirse, resumiendo mucho, que la mente es el conjunto de capacidades intelectuales de la persona. El diccionario dice que es “potencia intelectual del alma”. Esto último parece un poco complicado de entender. A efectos prácticos es, sobre todo, un instrumento a nuestro servicio que nos aporta la capacidad para acceder a nuestros recuerdos -con sus correspondientes emociones, conocimientos, y experiencias-, que nos sirve también para procesar datos y para darle una explicación entendible a las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Repito lo de INSTRUMENTO A NUESTRO SERVICIO porque a muchas personas esto les parece imposible ya que se sienten esclavos y víctimas sufrientes de su propia mente, gobernados por ella y sin opción de “rebelarse” y tomar el mando. Claro que esta tarea no se puede hacer con las manos o con una espada. Si tomamos el mando, lo tomamos desde la mente, entonces… ¿cómo la mente va a derrocar a la mente?, ¿qué parte de la mente va a mandar sobre la parte de la mente que nos gobierna de un modo inconsciente? (La respuesta está en saber diferenciar y usar la mente CONSCIENTE para mirar la mente INCONSCIENTE). Vas a hacer una prueba. Piensa en una cosa, cualquiera. ¿Quién piensa, tú o tu mente? ¿Te das cuenta de que hay “algo” que ha decidido sobre lo que vas a pensar? ¿Eres tú o ha sido tu mente? ¿Eres capaz de notar la diferencia? ¿Te has dado cuenta que a veces decides ponerte a pensar y diriges y controlas el pensamiento/mente, y en otras ocasiones descubres que estabas pensando sin saber siquiera que lo estabas haciendo, porque ha sido de un modo autónomo, ajeno a ti y sin contar contigo, y que el pensamiento/mente te presenta sus propias elucubraciones y te hace creer que has sido tú quien ha pensado eso? Así es como funciona. Para ciertas cosas tenemos que permitirle una autonomía que nos viene muy bien, por eso no pensamos conscientemente en que tenemos que pisar el embrague para cambiar de marcha en el auto sino que lo hacemos sin pensar, ni que tenemos que seguir moviendo constantemente el cepillo de dientes, ni que hemos de dar una orden a cada paso a las piernas para que sigamos andando. Por otra parte, hay otra parcela de la mente, o una parte de la misma mente pero con un nivel superior, que usa una inteligencia inconsciente. Es aquella parte que reflexiona desde un nivel un poco más elevado y se encarga de la resolución cuando tenemos un asunto importante por resolver. Algunas veces nos ponemos a pensar durante un tiempo, le damos vueltas y vueltas a los asuntos, pero no encontramos una solución. Esa parte a la que me refería sigue en una actividad intelectual automática en segundo plano, sin que uno se dé cuenta, y un rato después, o a la mañana siguiente nada más despertarnos, nos sorprende con la respuesta óptima que no fuimos capaces de descubrir en la actividad atenta y consciente. Si sorprendemos a la mente pensando por sí misma hemos de tener cuidado con las elucubraciones que nos presente: no hemos de olvidar que está sin descontaminar, que sigue aún absolutamente condicionada por nuestro tipo de educación y sufrimientos y circunstancias, por el pasado y presente, y que lo que ha pensado no lo hemos pensado nosotros, sino ella. No debemos olvidar en ningún momento, lo recuerdo de nuevo, que es un instrumento maravilloso que está a nuestro servicio. Es una máquina a la que nosotros damos datos que ella se encarga de procesar. Llega a los resultados o soluciones porque su forma de trabajar es comparar la situación actual con otras similares que hayamos tenido anteriormente, o con conocimientos que ha adquirido, o con soluciones que ha encontrado otras veces y han demostrado ser útiles, o con decisiones que uno tomó y dijo que pondría en acción en la próxima ocasión que se presentara una situación similar. Es una máquina que tenemos que saber manejar y es necesario conocer su funcionamiento perfectamente. Nosotros hemos de decidir cuándo y cómo tiene que funcionar, y vigilar el proceso, y lo hemos de hacer desde el Yo más consciente y atento, desde el que se da cuenta de todo, para evitar intromisiones de otros yoes no invitados al acto y que pueden boicotear o influenciar pésimamente en el proceso de pensamiento. Podemos decir que tenemos, básicamente, dos tipos de mente: una consciente, que es la analítica, reflexiva, que requiere de nuestra atención para proceder, en la que nos sentimos nosotros mismos controlando el proceso y tomamos más consciencia de Yo, y otra, del todo inconsciente, que se escapa a nuestro gobierno, que actúa en segundo plano, de un modo autónomo, y es buena cuando se limita a la repetición de los actos mecánicos que hemos decidido -conducir, andar, comer- pero no es tan buena cuando decide por su cuenta y encima pretende hacernos creer que somos nosotros quienes hemos tomado sus decisiones. Saber utilizar la primera a menudo nos permitirá una vida más plena. PRUEBA ESTO Deja en paz a la mente un momento y céntrate en los sentidos. Déjate de tanto pensar. Déjate de tanto creer que todos los problemas y los descubrimientos se resuelven pensando, porque son más las veces, y más acertadas, en que son nuestros sentidos -o nuestra sabiduría interior- los que más saben y los que tienen la respuesta correcta. La intuición, esa sabiduría interna instintiva, aporta respuestas muy a tener en cuenta. Parece como si la capacidad suprema del ser humano fuera la de pensar. El hecho de que el humano parece que es el único animal capaz de pensar no quiere decir que siempre sea acertado en sus pensamientos. En los sentidos está la parte más atávica y todos sabemos que estamos compuestos de una “sabiduría animal” y de “el instinto de los sentidos”. Ambas partes nos completan, y no debemos renunciar a ellas. ¿Pensar o sentir? ¿Qué capacidad trabaja mejor en ti?, ¿has hecho alguna vez una estadística? Hay personas absoluta y acertadamente instintivas a las que les funciona muy bien la intuición que se expresa a través de los sentidos, y hay otros casos en que la eficacia se manifiesta en el pensamiento absolutamente racional, del todo analítico, intelectual y detallado. En lo que se piensa, están los conocimientos; en lo que se siente, puede estar la sabiduría. Comprueba cómo están tus sentidos de afinados, y sin son de confianza descárgate un poco de la responsabilidad de pensar, y céntrate en lo que sientes, cuando se trata de tomar decisiones. En algunas decisiones conviene poner un poco de alma o un poco de corazón. No en todas. ATENCIÓN A ESTO En determinadas condiciones la mente no puede diferenciar la realidad de lo producido por la imaginación y, en consecuencia, todo el organismo responde a los pensamientos imaginarios como si fuesen una realidad. No subestimes la fuerza de la imaginación, y ten cuidado con los que imaginas tanto en positivo como en negativo: procura ser muy consciente de que es sólo imaginación y no realidad. Pero si te pones a imaginar, y siendo muy consciente de que es sólo imaginación y no realidad, procura que sea muy positivo. “la energía sigue al pensamiento”, se dice. Y también hay que valorar que los pensamientos negativos, funestos, pueden colaborar en crear las desastrosas profecías auto-cumplidas, o sea los pensamientos predictivos que las personas tienen y que, una vez emitidos, se transforman en la causa que hace que se hagan realidad. Si uno crea esas profecías pesimistas o graves es muy posible que se cumplan. El pensamiento positivo tiene un indudable poder, y es muy válido y útil. La imaginación y visualización de cosas positivas pueden ayudar a conseguirlas, pero no hay que imaginar o visualizar cosas que se saben del todo imposibles, ya que la no consecución posterior es frustrante. Puedes imaginarte en otro trabajo mejor que el actual, pero no vale sólo con pensarlo y esperar que se realice, sino que tendrás que esforzarte para conseguirlo. No imagines que te vas a casar con el Papa de Roma o con la Reina de Saba porque tus posibilidades son nulas. POR SI NO LO SABES A veces confundimos el pensar con el observar, y creemos que con la mente progresamos en la interiorización y realización personal. Nada más lejos de la realidad. El pensamiento nos aleja de lo esencial, de nuestro centro, del encuentro con nosotros mismos. La atención sobre nosotros mismos, incluso en un vacío sin pensamientos, nos centra. Saber pensar es necesario e imprescindible para conocer el mundo externo y organizarnos en él, pero si abusamos de la mente, al mismo tiempo nos distanciamos de nuestra auténtica realidad interior, de lo que somos, de ese nuestro centro vital que no entiende de razones ni explicaciones. RESUMIENDO Parece ser que la mente es un aspecto muy importante de nosotros y de nuestra vida. En cambio, no le prestamos atención a su forma de actuar, ni le hemos dado órdenes precisas de lo que le está permitido y lo que no. Además, creemos en ella de un modo ciego e ilógico. De saber manejarla bien o no depende gran parte de nuestra tranquilidad, y nuestro presente y nuestro futuro. MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA MENTE: - En el capítulo titulado PENSAR - PENSAMIENTOS. - En estos enlaces: ¿CÓMO CONTROLAR LA MENTE? - (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/topic,12685.msg14988.html#msg14988 ¿LA MENTE PUEDE REVISAR A LA MENTE? - (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/topic,14896.msg17407/topicseen.html#new - Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  15. CAPÍTULO 8 - ¿QUIÉN SOY? o ¿QUIÉN ESTOY SIENDO? (2ª parte) PENSAMIENTOS Hasta ahora no he tenido tiempo de atenderme, o no he tenido la suficiente rabia o cordura como para dejarlo todo quieto y esperando, porque todo puede esperar; en mi escala de valores ahora soy primordial, y no deseo seguir aplazando el encuentro. ¿Quién soy? No lo sé. “¿Quién soy yo?” implica ser persona y no sé si soy persona ni si eso es importante. “¿Quién es yo?” me da un punto de observación distinto: me permite ver a ese yo desde fuera, como si no fuera yo, y no me implica. “¿Qué es yo?” me hace sentir un científico o un filósofo, y me aleja aún más del sujeto que es yo. Aún no lo sé. Quizás no lo sepa nunca, pero a pesar de todo voy a repetirme las preguntas, y no a la búsqueda obsesiva de sus respuestas sino como preguntas abiertas que sean el prólogo de otras muchas, o el comienzo de rodeos mentales que me acaben llevando a lo que realmente me importa en este momento. VISTO DE OTRO MODO ¿Quién soy yo? es una pregunta que propone un reto casi adictivo a nuestro intelecto. El hecho de querer encontrar una respuesta a la altura de la pregunta, o sea brillante y sorprendente, que sea nueva y definitiva, que no haya pasado antes por ninguna otra cabeza, es frustrante y frena el proceso de auto-conocimiento. Es peor de lo que parece, porque uno se obsesiona con ella y se estanca, ya que busca la solución en la cabeza, y no es ahí donde está. Y puede pasar algo que es peor aún, y es el hecho de encontrarle una respuesta y conformarse con ella, creyendo que por el hecho de tenerla ya está todo resuelto. Esto no es cierto. Responder a esta pregunta con una frase, por muy intelectual que sea, aunque se pueda enmarcar y formar parte de los libros de frases célebres, nada aporta al desarrollo personal. La pregunta debe empujar a un proceso en el que no importe “quién soy”, sino “quién o cómo no quiero ser”, o “quién intuyo que soy”, o más directamente, “cómo estoy siendo”. Mejor sería comenzar por todo un proceso de auto-conocimiento que comienza por averiguar por qué estoy siendo así. O bien: ¿cómo me siento a mí mismo? No “quién soy yo”, sino “quién debería ser” o “quién he de ser yo” o también “quién podría llegar a ser yo”, o te puedes montar tu propia pregunta, la que vaya mejor con tu forma de ser y te abra más caminos. Te lo pongo fácil, dejo un espacio entre dos signos de interrogación y tú metes dentro tu propia pregunta: ¿…………………………………………..? (Más adelante, cuando hayas sanado el alma, y seas una persona íntegra, y no un personaje, cuando te sientas pleno y sin resquicios, y más como un juego que otra cosa, puedes retomar la pregunta). ¿Quién estoy siendo? Esta pregunta está mejor encarrilada. Se aproxima más a tu realidad, porque casi nunca se es el que realmente uno es, sino el que actúa, el que no sabe qué es o no sabe quién es, el que ha llegado hasta el momento actual del modo que ha podido, siempre con la mejor voluntad y casi nunca con sabiduría. Eres una cosa -que no sabes explicar-, pero estás siendo otra cosa que, en realidad, tampoco sabes qué o quién es. Te mueves en un mundo de desconocidos. Convives contigo sin saber quién eres. Y mientras no descubras quién eres, no podrás llegar a serlo. ¿Estoy siendo el que Soy o el que creo ser? En el capítulo de yo-yoes tienes muchas pistas para responder esta pregunta. ¿Quién tengo que ser? Vaya pregunta más tonta. Tienes que ser el que realmente eres, y no el que estás siendo (porque si estás leyendo esto es porque no estás siendo tú mismo, si ya fueras tú mismo estarías haciendo ahora otra cosa y con mucha tranquilidad). La respuesta ha de ser personal, tuya, aunque coincida con otras, pero es imprescindible que haya salido de ti. Creo que no has de conformarte con otra por muy bien redactada que esté o por muy inteligente que aparente ser. Si no es TU respuesta no la vas a sentir como tuya. Aunque no te des cuenta, siempre te va a parecer que es una orden que viene de fuera, algo que te pretenden imponer, o te va a parecer que la has robado o tomado prestada, pero seguirá sin ser la respuesta interior que satisfaga y acalle a la pregunta interior. La pregunta interior requiere una respuesta interior. Para la pregunta esa no será SU respuesta, sino otra respuesta más, y seguirá reclamando la que auténticamente le complazca, porque es a ti a quien le ha hecho la pregunta y no a otro, y es tu respuesta la que quiere. Ten cuidado, lo repito otra vez, de no conformarte con una respuesta para salir del paso y dar por terminado el interrogatorio. No te conformes con una definición porque NO ERES una definición. Y es casi mejor un silencio por respuesta, mientras esperas la buena, que una de compromiso. Cuidado con quedarte sólo en las palabras, porque las palabras son sólo palabras. No te quedes aferrado a la idea que tienes de ti, sino que investiga, observa, atiende, fíjate, siente, razona… no te quedes con el que te identificas, porque ese no eres, y ese es el que te impide ser Tú Mismo. No te asombres al tener que reconocer que, aunque no siempre eres igual, en tu esencia siempre eres igual. Y no te sorprendas al descubrir quién no eres, y acoge bien, cuando le descubras, al que realmente sí eres. ¿Quieres un poco más de información? mira en el capítulo yo-yoes. ATENCIÓN ¿QUIÉN SOY YO? Cierra los ojos. No temas esa falta de ver la cosas porque, a partir de cerrar los ojos es cuando empiezas tú. Eso eres. Lo que ves con los ojos abiertos es lo ajeno, es lo demás, es lo otro. Lo importante es lo que queda detrás de los párpados. Ese silencio denso y tenso -a veces-, esas preguntas incontestadas, los nervios, el temor, la inseguridad, la duda de poder seguir adelante. Todo eso eres tú. Ahora aprende el oficio de escucharte. Vacía tu mente. No escuches sólo a tu consciencia, y atiende a tu conciencia. Escucha a ese lo que sea que te habla con frases mudas. Quita la carga de tus pensamientos. Permite que hable tu sabiduría. Confía en ella. Déjala que te recuerde todo lo que ya sabes. Deja que te recuerde los dones que Dios te dio. Para encontrarte contigo puedes estar con los ojos cerrados o abrirlos todo lo posible; quemar inciensos o aspirar el humo de los coches; apagar las luces o ponerte de cara al sol; sentarte en tu sillón favorito o caminar entre el tráfico. Nada debe distraerte, sino que debes estar en una actitud de atención constante. Estate atento a tu interior cuando reclame tu atención. Atento a cuanto veas, llores, sientas, sufras, sueñes, vibres... búscate cuando estés a solas, no te niegues: existes. Eres. Vives. Enfréntate. Pregúntate. No temas la vaciedad de tus monólogos inexpertos, deja que nazcan las primeras respuestas sinceras, aunque suenen pobres o cortas. DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL ¿Y si la pregunta es sólo un koan, una distracción? ¿Y si es sólo el modo de ir hacia otras preguntas más profundas que quién soy yo? ¿Y si la respuesta no es racional, sino emocional? ¿Y si no hay que responderla, sino solamente sentirla? ¿Y si es la duda de quién soy yo, y no la respuesta, la que me mantiene activo? Porque se pueden dar muchas respuestas que probablemente sean ciertas: soy el espermatozoide que ganó la carrera, soy un ser galáctico incorporado al planeta Tierra, soy una porción de luz cósmica, soy polvo, soy un pobre desgraciado, soy nadie, soy el que se perdió, soy una miniatura de Dios, etc. No es mala idea tratar de identificarse con el alma, la parte más noble y sincera en nosotros, porque el cuerpo, la mente, y las emociones, sirven para mostrarse y manifestar lo que uno quiera, pero uno es algo más o mucho más que el cuerpo. MIS PENSAMIENTOS El día que no haga caso a mis miedos y sus gritos, estaré siendo Yo. El día que me rompa sin importarme luego, estaré siendo Yo. El día que no me preocupe por el paso de los años porque estaré pendiente sólo de vivir mi vida, estaré siendo Yo. El día que no crea en los calendarios, ni en las metas, ni en los triunfos, ni en que debo seguir siendo cautivo, estaré siendo Yo. El día que me vuelva sordo a los elogios y los aplausos, estaré siendo Yo. El día que comience a buscar a Yo, estaré siendo más Yo. Mientras llega ese día, preparo un lugar en mi conciencia, un nido en el corazón, ensayo una sonrisa para que se vaya convirtiendo en perenne, y voy preparando un vacío para que cuando Yo llegue encuentre todo tal como lo dejó el día que yo mismo le eché. NO SOY Muchas veces resulta más fácil responder a una pregunta complicada eliminando lo que no. Si uno sabe lo que no es por eliminación puede ir llegando a saber lo que sí es. Si averiguo todo lo que no soy, el resto es lo que sí soy. Quizás tampoco soy nada de lo que puedo llamar mi o mío: no soy mis pensamientos, no soy mi cuerpo, no soy mi mente, puesto que “algo” se da cuenta de ellos. Ese “algo” que se da cuenta, ese soy yo. RESUMIENDO ¿Quién soy yo? es algo que siempre estarás intentado averiguar, porque eres interminable y tienes miles de aspectos por descubrir, pero eres la esencia, lo idéntico, lo puro, lo divino, el humano… eres mil cosas. ¿Quién estoy siendo? es más notable, más fácil de ver. Eres el que se está manifestando ahora, el que está sobreviviendo, el que hace lo que puede, el que se preocupa de ser él mismo, el fruto de una pésima educación… también el que ves y sientes ahora, aunque no del todo... Sólo un proceso de Descubrimiento y Realización hará brotar al que eres en el lugar del que estás siendo. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
×
×
  • Create New...