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  1. SI YO TOMÉ UNA DECISIÓN, YO PUEDO TOMAR OTRA En mi opinión, algunas de las decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida –y sobre todo las que han producido un resultado insatisfactorio- nos mantienen aferrados al malestar que nos han producido impidiéndonos seguir con normalidad en este proceso de vivir, que es siempre un continuo aprendizaje. No estamos en paz. No hay conformidad con el resultado de algunas de las decisiones que hemos ido tomando. Preferimos “no equivocarnos”, hacer las cosas “bien”, sentirnos orgullosos o satisfechos de todas nuestras acciones… pero eso no siempre es posible. Las tomas de decisiones implican, casi inevitablemente, la opción de no acertar. Cada uno de nosotros hemos tenido que tomar y hemos tomado decisiones. Nos hemos visto forzados a ello. Se presentaron dos o más opciones y había que seleccionar sólo una y descartar las otras. Si tomaste una decisión en algún momento de tu vida –salvo que sea una deuda o haya un documento firmado- no estás obligado a permanecer fiel a aquella decisión una vez que has comprobado que no es la adecuada. Si tomaste una decisión en algún momento, ahora puedes tomar otra distinta. Si aquella decisión hace que hoy no te sientas en paz, no estés satisfecho con ella, cámbiala. Toma otra que esté más de acuerdo con tu estado o tu evolución de este momento de tu vida. Ya sé que hay cosas imposibles de modificar, pero no te auto-engañes y ten claro que realmente algo es imposible antes de rendirte. Aún en este caso, siempre es posible comprender y comprenderse, entender los motivos que llevaron a aquella decisión. Conviene no hacerlo desde un sentimiento de culpabilidad por haber tenido ese “error”, porque el error no es de quien eres hoy, en este momento, sabiendo el resultado de aquella decisión. El que la tomó era otro –eras otro- y aquél actuó como creyó que era adecuado, como supo, como pudo, así que desde el que eres hoy no puedes juzgar ni acusar –ni siquiera tú mismo- a aquél. Es apropiado darse un abrazo antes de comenzar el proceso de reconciliación. Hay que contemplarse en el espejo –aunque sea simbólicamente- y mirarse a los ojos con amor, con comprensión, recordándose que uno es un eterno aprendiz y casi nunca el alumno más aventajado en esta tarea siempre nueva que es vivir. Tras esta premisa es cuando se puede empezar la tarea de tomar otra decisión distinta, esta vez más reposada y revisada, para tener más opciones de que sea más atinada… y tomarla desde la mejor intención, con la condición expresa aceptada de que si no sale como se desea no será motivo de otro enfrentamiento descarnado entre quien después observe el resultado y quien hoy toma la nueva decisión con la mejor voluntad. Hay que recordarlo continuamente: vivir es un oficio para el que no nos han preparado, y eso implica que podremos equivocarnos una y otra vez, y siempre la actitud tras cada decisión no óptima será la misma: acogerse sin condiciones, mirarse con cariño, con empatía, recoger los trozos de corazón roto, enjugar las lágrimas inevitables, y levantarse de la caída sin rabia aunque haya una cierta decepción. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si desea recibir a diario las últimas publicaciones, inscríbase aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?page=59 Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. (Más artículos en (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?action=forum)
  2. CORAZÓN DESOCUPADO No es que te vayas ahora: ya te fuiste hace tiempo. Si en tus pensamientos no contabas conmigo -sin mí, sin nosotros-, si tenías el porvenir ya en otro sitio y el corazón de amar desactivado; si yo no estaba entre tus deseos ni tenía entrada en tus sueños, y si escribías tu futuro en singular… es porque ya te habías ido. Ahora te llevas tu cuerpo, que es lo último que quedaba aquí de ti. Te echaré en falta, no voy a negarlo. En algún momento cambiaré mi “te amo” apasionado por un “te amé” nostálgico y llorón. Barreré la huella mustia de tus pasos y espantaré tus recuerdos. Adecentaré mi corazón para que alguien venga a ocuparlo. Eso haré. Francisco de Sales (Más poesías y prosa en www.franciscodesales.es)
  3. LOS PEQUEÑOS GRANDES PASOS DIARIOSvideo:https://www.youtube.com/watch?v=EKM1YGkt9owEn mi opinión, las personas que comienzan un Proceso de Mejoramiento, o de Desarrollo Personal, desde el sufrimiento y la desesperación, sin tener unas instrucciones precisas y además arrastrando una retahíla de miedos, de inseguridades, del todo desconcertados y perdidos, desde una voluntad ansiosa y agobiada por querer hacer cambios en su vida, pero con el lastre de la inexperiencia y el desconocimiento, suelen presentar un error importante en su planteamiento: quieren TODOS los cambios que necesitan y los quieren YA.Y eso no puede ser.
  4. ¿POR QUÉ NO ACEPTAMOS LA REALIDAD QUE NO NOS GUSTA? En mi opinión, hay una tendencia generalizada a no querer aceptar la parte de la realidad que no nos gusta –y esto, en gran medida, es algo muy humano-, y por ello adoptamos diferentes estrategias para engañarnos, negándola o tergiversándola. La parte de la realidad que no resulta agradable, que no cumple nuestros requisitos de mucha paz y cero problemas, es más cierta que la parte donde nos hemos montado la fantasía de un bienestar que no resistiría ningún examen serio acerca de su firmeza y realidad. Todos tenemos que vivir situaciones que no son de nuestro agrado, que preferimos evitar, o que rechazamos frontal y airadamente, pero ahí están, son innegablemente ciertas, y nos afectan directamente. No las debemos negar, porque eso no va a lograr que desaparezcan o se resuelvan, ni las debemos minimizar o infravalorar, ni tampoco caer en el autoengaño de que no pensando en ellas desaparecerán. ¿Por qué no aceptamos la realidad que no nos gusta? Puede ser dolorosa, pero es cierta. La actitud infantil de enfadarse y patalear, no resuelve. Imitar al avestruz escondiendo la cabeza para que lo desagradable no nos vea y pase de largo, no soluciona. Convertirse en una estatua, es inútil. LAS REALIDADES QUE NO GUSTAN HAY QUE AFRONTARLAS. Hay que atreverse con ellas. Hay que resolverlas. Solamente desde la aceptación de la verdad es desde donde se puede comenzar a buscar una actitud o una respuesta para esa verdad, y entonces llevarla a la práctica. Negarla, es inútil. Además de que es imposible solucionar algo que se niega, que no se acepta que existe. Así es una parte de nuestra vida. Tiene situaciones indeseadas, conflictos que se nos quedan grandes, experiencias por las que no apetece pasar, dolores, sentimientos desagradables, desafíos que hay que aceptar sin ganas, embrollos, laberintos, complicaciones… Y luego está la parte sublime de la vida, la que está hecha de emociones y de sentimientos conmovedores, de sonrisas y fe, de alegría y maravillas, de confianza y paz. Pero para llegar a ello, y para permanecer en ello, es necesario deshacerse de los impedimentos. JAMÁS LOGRARÁS ALCANZAR LA PAZ SI NO ELIMINAS ANTES LOS OBSTÁCULOS QUE TE IMPIDEN ACCEDER A ELLA. Y donde pone paz, puedes poner felicidad, alegría, bienestar, gozo… y todo aquello que no disfrutas porque hay un impedimento del que previamente hay que deshacerse. La realidad es la realidad, y no admite discusión ni negación. Sí admite que tú modifiques tu modo de verla, sobre todo cuando te parece agresiva o indeseable. Si no te gusta, tendrás que buscar el modo de cambiarla, de reconocerla sin que eso se convierta en un drama, o de eliminarla, de quitarle importancia a la parte que no es de tu gusto, de desdramatizarla o relativizarla. Tendrás que ponerte a salvo de su influencia perjudicial. Tendrás que aceptarla, y que sea mediante la comprensión y no mediante una sensación de rendición humillante. La realidad que no gusta nos está proponiendo que pongamos de nuestra parte lo necesario para modificarla, en los casos que sea posible hacerlo; no podemos hacer que deje de llover o arreglar de un plumazo todos los problemas de toda la humanidad, pero hay cosas que con esfuerzo, con voluntad, con constancia, pueden dejar de ser como son o, por lo menos, pueden dejar de afectar como afectan. Conviene reunir toda la voluntad posible, todas las ganas, el ánimo, aquello que vayamos a necesitar para afrontar la tarea de hacer que las cosas sean a nuestro modo, de nuestro gusto, y conviene no aplazarlo infinitamente. La realidad hasta puede llegar a cambiar según se mire desde un punto de vista objetivo o subjetivo, y por ello puede existir “la realidad” y “nuestra realidad”. Conviene darse cuenta con claridad de una y otra cosa. Tal vez no haya que cambiar “la realidad”, sino “nuestra realidad”. Y cada uno valorará con cuál de las dos se quiere quedar. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si desea recibir a diario las últimas publicaciones, suscríbase aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?page=59 Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?action=forum Aquí tiene todos los videos publicados en youtube: https://www.youtube.com/channel/UCUNE-EC7eiOQDJ2q_U4lqEQ/videos?disable_polymer=1
  5. EL DOLOR INCONSOLABLE DE LOS ARREPENTIMIENTOS En mi opinión, una de los dolores más intensos, más dramáticos, más inconsolables y desesperados, es el que provocan los arrepentimientos cuando son sentidos desde el alma, cuando van cargados de esa pena que abate porque uno es consciente de su incapacidad para modificar el pasado. El arrepentimiento es un estado del alma. Sólo el alma tiene la sensibilidad suficiente como para darse cuenta de lo causado por los hechos o las omisiones, por el resultado de lo que entonces no se previó y ahora se muestra como una explosión dolorosa imposible de no ver. Ese pesar que causa darse cuenta ahora, con retraso y sin posibilidad de volver físicamente atrás a resolverlo, se convierte en una pesada carga de la que parece que es imposible deshacerse. Se convierte en un martirio atormentado y desconsolado que no encuentra la paz en ningún sitio. Al sentimiento interno se añade después el proceso mental. La mente se da cuenta del resultado de los hechos, comprende –pero ahora que ya es tarde- lo que tenía que haber sido de otro modo, y no para de machacar y machacar y machacar… y de ese modo deja de ser un arrepentimiento con posibilidades de sanación y se convierte en una guerra interna en la que uno claramente es el perdedor. Esa forma de actuar oculta las posibles soluciones porque hace que todo gire en torno al grave error y a las nefastas consecuencias. Y se queda uno estancado en ese pozo negro. A lo anterior se añade el juicio moral. Uno se juzgará –tal vez injustamente- por lo ocurrido, se castigará –tal vez injustamente-, y será un motivo de malestar en la relación consigo mismo y una bajada importante de la autoestima. Todo este penar requiere un alivio –que en esos momentos no está a la vista y parece imposible-, pero ese alivio es difícil porque la mente insiste en ponernos a la vista los otros posibles resultados –que siempre parecen mejores que el que se auto-juzga- que hubieran aportado otras alternativas, así que la mente –que en este caso no colabora- sólo nos hace imaginar que si hubiésemos hecho otra cosa distinta los resultados hubiesen sido mejores. Y es posible que sea cierto, pero es muy fácil acertar “a toro pasado”. Uno tomó la decisión que consideró adecuada, o la que única que en aquel momento vio viable, o la que permitieron las circunstancias de entonces. Si el arrepentimiento de ahora se queda exclusivamente en la queja es un arrepentimiento inútil. Sólo con pensarlo y castigarse no se resuelve nada. Parece que la mejor propuesta es asumir los hechos –negarlos no sirve para nada-, la posterior aceptación con calma de los hechos, la extracción del aprendizaje que se pueda extraer –para no volver a repetirlo-, y el perdón. Perdón real desde el corazón porque si es sólo una palabra es inútil. Y una vez hecho todo lo anterior será bueno remediarlo si es posible. Y si ya no es posible… nuevamente perdonarse en un acto de sincera contrición, un acto de acogimiento sin condiciones, con una sonrisa que marque un nuevo punto cero desde el que retomar el aprendizaje que es la vida en el Camino del Desarrollo Personal y Espiritual. Siempre estamos aprendiendo aunque parezca que nunca terminamos de aprender. Así que… Amor Propio y Paciencia. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si desea recibir a diario las últimas publicaciones, suscríbase aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?page=59 Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. (Más artículos en (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?action=forum)
  6. APRISA, DEPRISA Se deshoja el calendario rápidamente -mil hojas al día-, las horas son minutos, la prisa va deprisa y mi sombra me adelanta, el final va antes que el principio, todo dura un suspiro. Todo corre. Nada tiene tiempo de dejar su sabor. Mis recuerdos no pueden anotarlo todo. Me falta tiempo. Paso por mi vida a tal velocidad que ni siquiera me reflejo en los espejos. Necesito parar, reflexionar, tomar consciencia, decidir, VIVIR. Y lo quiero hacer y lo tengo que hacer. Francisco de Sales (Más poesías en www.franciscodesales.es)
  7. LAS VENTAJAS DE USAR EL YO OBSERVADORvideo:https://www.youtube.com/watch?v=JcP84RcgUSUEn mi opinión EL YO OBSERVADOR, es una de las “figuras” imprescindibles en los Procesos de Autoconocimiento –y en cualquier instante de la vida-, y es muy interesante conocerlo y, sobre todo, utilizarlo.Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.Artículos de Francisco de Sales en: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?action...)Visite mi web: www.(Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)Si desea recibir a diario las últimas publicaciones, suscríbase aquí:(Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?page=59Web con poesías y relatos: www.franciscodesales.esinstagram: https://www.instagram.com/franciscode...Twitter: https://twitter.com/buscandomeweb1Correo electrónico: [email protected] LOS VIDEOS PUBLICADOS LOS TIENE AQUÍ:https://www.youtube.com/channel/UCUNE...
  8. CAPÍTULO 81 – LOS OTROS – EL PRÓJIMO Este es el capítulo 81 de un total de 82 -que se irán publicando- en los que se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL Y ESPIRITUAL. “Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros”. (Confucio) “Estamos ineludiblemente unidos a los otros”. “Debemos pensar que las hojas de un árbol y el árbol es toda la humanidad. No podemos vivir los unos sin los otros, sin el árbol”. “Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros”. “Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado”. (Juan, 15:12-13) “El don más grande hacia otros no es compartir nuestra riqueza, sino hacerles descubrir la suya”. (Siddharta Gautama Buda) “Carl Jung nos habla del “Inconsciente Colectivo” que es un concepto que hace referencia a una dimensión que está más allá de la consciencia y que es común a la experiencia de todos los seres humanos. Según su teoría los otros y nosotros tenemos fuertes raíces en común. Compartimos inquietudes con respecto al amor, el miedo, la proyección social, la sabiduría, el sexo, el bien y el mal…”. EL OTRO TAMBIÉN ES YO Cuando estés frente a una persona, piensa que todo lo que te pasa a ti… le pasa a ella también. Somos iguales por dentro. El otro también sufre, siente, rabia, llora. Arrastramos los mismos problemas. Compartimos los mismos miedos, somos igual de débiles o de complicados y necesitamos reconciliarnos con todas nuestras partes para logra una reunificación interna que nos lleve a la Paz. Si el otro está aquí es porque también está en el Camino. En su Camino. Así que todos somos peregrinos que caminamos el uno al lado del otro pero en la misma dirección. El otro también está en el mundo y en la vida y padece sus conflictos y consecuencias. Tú ya sabes lo que es eso. Lo conoces de sobra. Ahora piensa cómo te sientes tú cuando estás así y siente empatía por el otro, porque vive lo mismo que vives tú. Tenlo en cuenta. Su lucha es tu lucha pero desde su piel. Cualquier persona honrada que esté frente a nosotros merece toda nuestra consideración y todo nuestro respeto. Desde esta perspectiva es como hay que mirarlos para comprenderlos: con la mayor limpieza, sin ningún tipo de prejuicio ni animadversión. LOS UNOS SIN LOS OTROS Sigo sin entender aún el cómo ni el porqué de este reparto de circunstancias tan dispares en las vidas, en las que unos somos más beneficiados que otros; me parece el resultado de un sorteo loco en una lotería injusta. Aún no soy capaz de creer del todo en eso de “que cada uno se las apañe como pueda” y haga su Camino en solitario –y menos aún en ir pisando a otros caminantes para alcanzar la meta-. Entiendo el Desarrollo Personal como una tarea unipersonal e independiente pero al mismo tiempo relacionada de un modo indisoluble con un Desarrollo Colectivo en el que cada uno tiene que colaborar de acuerdo a sus posibilidades y circunstancias. Todos compartimos y/o enseñamos algo a los otros: lo que sabemos, lo que poseemos temporalmente, una lección de humildad o de pobreza; les enseñamos nuestro lado oscuro para que no se sientan solos en su oscuridad, la cara B de nuestros éxitos, nuestras lágrimas o nuestra desesperación: les damos algo a los necesitados, ayudamos a quienes podemos. Les enseñamos nuestra ilusión para que comprueben que la ilusión existe, y les ofrecemos los ánimos que tenemos por si se les pueden contagiar. Todos aprendemos de todos, todos los pasos de los demás –incluso los tambaleantes y los equivocados- tienen una utilidad aunque a veces sea incomprensible. Una persona honrada, recta conforme a la moral, obrará del modo que pueda para ayudar al necesitado, enseñará lo que pueda, rezará por el otro, le acompañará si puede. Eso forma parte de la naturaleza humana porque hay algo que nos recuerda, sin palabras, que todos somos de la misma especie o que somos hermanos, y que nos sentimos unidos de algún modo. A veces vemos al otro como un ser distinto al que nada nos une, pero cuando surge un momento de apuro desaparece esa distancia y uno se solidariza con el otro. Entonces ni la raza ni la clase social son un impedimento para esa conexión tan hermosa que se puede dar entre los humanos. Los otros, nos enseñan con sus errores para que aprendamos a no cometer los mismos. Son el espejo que muestra nuestra cara más oculta. Son el ejemplo en el que podemos basarnos en cuanto a qué hacer o qué no hacer. A veces no nos gusta algo de ellos y con eso nos recuerdan qué es lo que no queremos para nosotros, cómo no queremos ser y es cuando se necesita una sinceridad a prueba de bombas para resistir un auto-análisis profundo que nos haga ver nuestra realidad por encima de nuestro auto-engaño. O sea, son grandes maestros disfrazados de personas normales. La capacidad de estar atento y la voluntad de querer aprender son los que obran el milagro de que uno aprenda. LAS DESIGUALDADES Unas personas son afortunadas al poder acceder a información y conocimientos que no han estado al alcance de otros. Otros –y aquí siento una tremenda e injustificable injusticia- han tenido y tienen unas circunstancias y condiciones distintas, menos agradables. Unas personas tienen un Camino que parece acolchado y otros tienen que avanzar entre espinas y cristales rotos. La desigualdad es dolorosa. Terrible e injustificada. Parece ser una obra de la mayor injusticia y mientras no sea capaz de recibir la iluminación que me haga comprender el sentido de esto, protestaré en nombre de los menos favorecidos. Algo de lo que nos pertenece les pertenece también a los otros. Somos depositarios de algo –conocimientos o bienes- que no son exclusivamente nuestros. LOS OTROS Y YO Cada día me siento más unido a los otros: incluso a los desconocidos, a los que no me gustan, a esos con los que aparentemente sólo comparto la estancia en este mundo en la misma época. No sé explicarlo, pero me siento relacionado con el ladrón y con el malvado y al mismo tiempo que siento rechazo hacia ellos siento una gran compasión, y me identifico con el que parece que ha venido a esta vida solamente a sufrir, con el que carece de dignidad y con el que muchos días no sabe si va a poder cenar; con el que está perdido y no sabe cuál es el siguiente paso que tiene que dar, con el llorón desconsolado que no encuentra la forma de cerrar el grifo de sus lágrimas y con el que llegó al final de sus días sin darse cuenta de que estaba viviendo. Comprender es la clave para relacionarse sin juicios, de igual a igual, con el otro. Aceptar también es importante. Pero aceptarle íntegramente, así como nosotros queremos que nos acepten del mismo modo. Solidaridad es una palabra con un contenido bellísimo. Empatía es grandiosa. Fraternidad debería estar en un marco de oro. Generosidad es para usarla todos los días. Amor es tal vez la más grande. Y todas ellas están relacionadas con los otros. Sin los otros no tendrían sentido. Están hechas para ellos. Y con ellas uno puede acercarse más a los otros, hasta integrarse con ellos, o sea, constituir un todo con ellos. Integrar es “completar un todo con las partes que faltaban” y “hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo”. ¡Qué belleza! YO SOY “EL OTRO” CUANDO OTRO ME MIRA El “otro” no son sólo los demás. Cuando una persona distinta se fija en mí, para él soy “el otro”. Esto es algo más que lo simple que aparenta ser. Nosotros, por lo tanto, también estamos al otro lado de la barrera, somos lo que el otro ve, el objeto que mira cuando nos mira, quien le refleja o le remueve algo. Todo lo leído hasta ahora no se refiere exclusivamente al otro: todo está dirigido a mí. Yo soy también el otro. DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL No soy capaz de concebir el Desarrollo Personal como un acto independiente –una especie de “sálvese quien pueda”-, ni como una tarea que cada uno tiene que hacer para sobrevivir mientras que los otros sólo se salvarán si pueden. Estoy convencido de que esto es un Camino comunal en el que todos llevamos la misma dirección aunque caminemos a veces un poco distanciados los unos de los otros. Parece ser que hay dos objetivos en esta vida hacia los que vamos todos encaminados. Uno de ellos no necesita de nuestra colaboración: la muerte. El otro es la salvación, pero esta salvación no tiene que ver con lo religioso ni con el Cielo. Salvar, entre otras acepciones, es “vencer un obstáculo”. Es posible que todos seamos al mismo tiempo un obstáculo para los otros y para nosotros mismos; es posible que ambos nos crucemos para que cada uno le aporte algo al otro. Es más que posible que todos, cada uno y los otros, nos necesitemos en este momento de nuestras vidas, que no nos crucemos por casualidad, que de algún modo estemos colaborando en algo de lo que ni siquiera somos conscientes. Los otros son invisibles o son maestros, dependiendo de la intención con la que uno ande por su vida o por el mundo. Una persona sin interacción con los otros posiblemente se quedaría estancada y, sin duda, carente de algunas cosas de las que no podemos proveernos por nosotros mismos. Los otros no sólo nos abastecen de servicios -de pan el panadero, de pescado el pescador-, sino que por encima de lo que nos aportan con su profesión, nos aportan al ser nuestro espejo, el eco, el ejemplo del que aprender lo que queremos o no queremos, aquel que nos aporta un punto de vista distinto del nuestro, quien nos hacer emocionarnos o sentir profundamente cualquiera de las emociones. Los necesitamos. Cada vez que tengamos otra persona frente a nosotros merece que le mostremos todo nuestro respeto. Y nosotros el suyo. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  9. MI BOCA Y TU CUELLO Los besos que deposito en tu cuello son el epicentro de todos los terremotos que se manifiestan a lo largo de tu cuerpo. Cuando acerco mis labios siento el temblor de un escalofrío que te recorrerá irrespetuosamente asolando tu calma y espantando tu paz. Luego será mi lengua la que vaya inventando un camino, con toques muy livianos, o dejará un rosario de besos invisibles, un soplido persistente de aire frío, una bocanada de aire cálido o un bocado tan leve que no pasará de ser un roce. Sé cómo estremecerte. Mi boca y tu cuello… el preámbulo de lo que viene después. Francisco de Sales (Más poesías y prosa en www.franciscodesales.es)
  10. CAPÍTULO 80 – LA GENEROSIDAD – EL SERVICIO – ENTREGARSE Este es el capítulo 80 de un total de 82 -que se irán publicando- en los que se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL Y ESPIRITUAL. “Bienaventurados los que dan sin recordar y los que reciben sin olvidar”. (Madre Teresa de Calcuta) “¿Cuál es la esencia de la vida? Servir a otros y hacer el bien”. (Aristóteles) “Generosidad es la capacidad de dar amor y afecto sin condiciones, es ayudar sin pedir nada a cambio”. “Un corazón generoso, un discurso amable y una vida de servicio y compasión, son las cosas que demuestran la humanidad”. “Un corazón agradecido ama lo que recibe. Un corazón sabio, ama lo que da”. “Da siempre que puedas. No lleves la cuenta. El Universo la está haciendo por ti”. “La generosidad humana es un reflejo del amor de Dios”. (Doménico Cieri Estrada) “La atención y el cuidado son formas muy nobles de generosidad”. “Con demasiada frecuencia subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, un oído atento, un cumplido honesto o el más mínimo acto de cuidado, todos los cuales tienen el potencial de cambiar la vida”. (Leo Buscaglia) “La mejor manera de hacerse recordar es mostrando un corazón generoso”. Entiendo la generosidad y el servicio como un tributo voluntario por el que uno decide compartir y compartirse libremente. Considero que tenemos la obligación ética, muy humana y muy honorable, de socorrer a quienes podamos compartiendo una parte de nuestras posesiones –que son siempre préstamos que nos conceden, no hay que olvidarlo-, de los bienes que nos da la vida, bien en forma de prestación económica o de una parte de nuestro tiempo, nuestras habilidades o incluso un poco de sacrificio personal. Es justicia humana y divina. Dar y recibir. Seamos buenos administradores de los bienes temporales, y sepamos entregar una parte de lo que tenemos a los que no tienen. Y vuelvo a insistir: no me refiero a dinero, también pienso en compañía, en ayuda moral, arrimar un hombro, escuchar al afligido, compartirnos… cualquier servicio social, humano o de amistad. Todo este Camino no tiene sentido si no compartimos lo logrado en cualquiera de los sentidos, conocimientos o fortuna, si no hacemos beneficiarios y partícipes de algún modo a los otros. DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL Si no hemos aprendido a ser generosos no hemos aprendido nada. El diezmo –dar un porcentaje de lo que poseemos- es una ley espiritual tan efectiva como lo son todas las leyes naturales. Dios es el Creador de todo lo que hay. Él lo posee todo. Nosotros somos simplemente "administradores" de bienes temporales. Hay una aparente injusticia –que yo soy incapaz de comprender hoy- en el reparto de los papeles y circunstancias que nos tocan vivir a unos y a otros. Unos son escandalosamente ricos o afortunados y muchísimos más tienen problemas hasta para comer cada día. Unos están capacitados para ayudar compartiendo y otros solamente están necesitados y nada más. De algún modo hay que equilibrar las diferencias. De algún modo hay que hacer para que unos no tengan de sobra y otros sólo tengan carencias. La generosidad es una muestra evidente –si es humilde y silenciosa- de la magnanimidad personal que todos –todos- tenemos o podemos tener. Hay nobleza en ello. Hay humanidad. Mucha humanidad. Hay en ella empatía, compasión, amor. Es una expresión del alma que deja un regusto muy agradable cuando se practica. Más allá de la exhibición que hace el ego cuando hay generosidad –y el ego es un gallo al que hay que dejarle solo cacareando y sin hacerle caso… o hacer callar seriamente- hay una sensación que invita a la lágrima sencilla. El agradecimiento produce un efecto contagioso. La emoción del que recibe provoca un terremoto sentimental también en el interior del que comparte. Se comunican los sentimientos sin palabras. No hacen falta. Es un diálogo visual. “Tú eres tú, pero yo también soy tú. Y quiero que te sientas un poco partícipe, que disfrutes tú también”. Eso es lo que se dice sin palabras. Vivir con la conciencia -como norma- de la entrega a los demás nos hace darnos cuenta de cuánto podemos hacer por los otros, qué útiles podemos ser colaborando para el mejor desarrollo de su existencia, aportándoles esperanza, ofreciéndoles la esplendidez de una sonrisa, la bondad de un “gracias”, la delicadeza de una escucha comprensiva, o la grandeza de un consuelo o un ánimo. Un abrazo o una caricia o cualquier gesto de afecto son espléndidos e impagables regalos. El reconocimiento de la igualdad con el otro –ser o sentirse el otro ocupando por un instante su lugar-, por encima de cualquier diferencia en el estatus, haciendo solamente un contacto entre almas, es también un acto que los otros pueden recibir con agrado. Ser generoso es también condescender -acomodarse al gusto o la voluntad de alguien-, porque es generoso dejar que el otro elija el canal de televisión, o ceder el paso, la palabra, el lugar, o ayudar con lo que uno sabe hacer. En la entrega –de lo que sea- hay altruismo y solidaridad. La realidad es que nuestra alma –y no sólo nuestro ego- siente complacencia al ser dadivoso ¿QUÉ PUEDO DAR? Ya lo has ido viendo en las páginas anteriores. Todo lo que sea dar, sea lo que sea, puede ser bien recibido por alguna persona. Dar dinero está muy bien, pero no siempre se puede. Hay otras cosas de coste cero que hemos visto que sí se pueden dar: desde afecto a atención, desde acompañamiento hasta abrazos, desde ropa o cosas –es mejor que sea lo que el otro necesita y no sólo lo que nos sobra o no usamos, pero incluso lo que nos sobra o no usamos puede ser de utilidad para otro o cubrirle algunas necesidades- hasta una palabra de consuelo o de ánimo. A veces puedes colaborar abriendo puertas que otros no ven: informando, acompañando, implicándote en la búsqueda de una ayuda, colaborando en mejorar la autoestima del otro o alentándole, implicándote en una ONG o acompañando ancianos que están sin familia en Hospitales o Residencias. RESUMIENDO Es de ley y de justicia, de compañerismo y fraternidad, compartir una parte de las cosas con las que hemos sido beneficiados, bien por nuestro esfuerzo o gracias a los dones con que Dios o la naturaleza nos ha obsequiado. Otras personas no pueden gozar de lo que nosotros gozamos. Y no me refiero exclusivamente al dinero, ya que dar dinero puede ser una forma de pretender acallar la conciencia: me refiero también a compartir nuestros dones, nuestras habilidades, nuestros conocimientos y experiencias, nuestro tiempo, nuestro amor. Compartirnos nosotros. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  11. CAPÍTULO 79 – EL AGRADECIMIENTO Este es el capítulo 79 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL Y ESPIRITUAL. “Mientras más agradecido seas, más cosas que agradecer te llegarán”. “Si usáramos el tiempo de queja por lo que no tenemos en agradecimiento por lo que sí tenemos, facilitaríamos a la abundancia manifestarse en nuestra vida”. “El hecho de estar vivo es una de las mejores razones para estar agradecido”. “Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.” “Debemos encontrar tiempo para detenernos y agradecer a las personas que hacen la diferencia en nuestras vidas”. (John F. Kennedy) “Si uno lo piensa bien…hay que agradecer hasta lo malo, porque de eso también se aprende algo”. “El agradecimiento si no se dice, no sirve a nadie”. “Dar las gracias es la más sentida oración”. “Si te dan, agradece. La vida es así de simple”. Cuento a menudo que lo único bueno que heredé de mi padre es una frase que usaba: “el que no es agradecido no es bien nacido”. Se la agradezco. He sido y soy fiel a su acatamiento y cumplimiento. Hacerlo, me hace sentirme más Yo Mismo y bien. SABER AGRADECER BIEN Si son los otros los que nos dicen algo agradable, debemos evitar lo que en el Análisis Transaccional se denomina descontar, que viene a ser algo así como rebajar la importancia del halago, o desvalorizar alguna cosa buena que digan de nosotros. Si alguien nos agradece algo, nosotros le damos las gracias sinceramente y con ese reconocimiento está todo dicho. No hacen falta explicaciones de nuestra parte que suenen a justificaciones. A veces nos dicen “qué vestido más bonito llevas” y sólo hay que contestar “gracias”, sin más. No es necesario decir “el tuyo también es muy bonito”. No es necesario decir “pues me ha costado solo 10 euros”. No es necesario decir “me lo dio mi hermana porque ya no lo usaba”. No es necesario decir “pues tiene ya muchos años”. Con esos añadidos innecesarios estamos descontando la importancia de lo que nos dicen. Es como decir “no creo sinceramente en lo que me dices porque está claro que no es tan bueno o no está tan bien como tú crees”. Y eso es ofensivo. No es recomendable quitarle importancia a su gesto de amabilidad. Dejemos que el otro exprese su agradecimiento tal como lo crea conveniente, ya que es su deseo. Si somos nosotros los que nos hemos visto beneficiados con un favor, un regalo, un halago… daremos las gracias sencillamente, sin aspavientos ni exageración. Quien dona o hace un favor no busca una recompensa y ya se da por pagado con haberlo hecho, ya tiene satisfacción en el acto de hacerlo. Y si es un asunto de su ego… ya no es una donación altruista o un favor desinteresado, sino una inversión. POR SI NO LO SABES El agradecimiento surge cuando una persona se siente en deuda con otra porque le ha producido algún bien, le ha prestado un servicio ó le ha hecho algún regalo. Las personas agradecidas se alegran por los bienes recibidos, los reconocen, y están dispuestas a corresponderlos en la medida de sus posibilidades, aunque solamente sean de un modo verbal. No se trata de devolver favor con favor, ni regalo con regalo, sino de sentir y expresar admiración y gratitud por las cualidades humanas de quienes nos honran con sus dones. Cada uno tiene siempre mucho que agradecer, y cuidar y valorar lo recibido es una forma de hacer evidente nuestro reconocimiento. La gratitud y el reconocimiento son los mejores regalos que pueden recibir las personas en cualquier época y lugar del mundo. EL AGRADECIMIENTO Es bueno admitir que necesitamos a los demás. Es bueno reconocer las obras de los demás. Es bueno incluir en nuestro lenguaje y actitudes las expresiones de agradecimiento. Es bueno reconocer que muchas de las cosas buenas que tenemos se deben a lo que otras personas nos las han dado: amor, protección, cuidados, talento, conocimientos, etc. LA INGRATITUD La ingratitud es índice de soberbia y egoísmo, cuando no de mala fe. El ingrato se caracteriza porque ignora o pretende ignorar el bien que le hacen los demás. No le es nada fácil reconocer los méritos ajenos. Los favores que recibe, lejos de inspirarle agradecimiento, le inspiran rencor. La ingratitud puede provenir también de una especie de mediocridad espiritual. En este caso específico, aunque no hay mala fe, no deja de ser triste, porque produce desconsuelo en aquellos que se esmeran por hacernos el bien sin obtener nunca la más mínima voz de aliento, ni el más ínfimo signo de reconocimiento por nuestra parte. OBSTÁCULOS PARA EL AGRADECIMIENTO La vanidad impide a muchos reconocer el aporte que han hecho los demás para conseguir sus propios logros. No es buena la costumbre de encontrarle defectos a todo, porque lleva a menospreciar el esfuerzo o los méritos de un trabajo o acto bien hecho o en los que han puesto toda la buena voluntad. La envidia y el resentimiento hacen que se tomen mal las bondades recibidas de otros. La falta de humildad y de grandeza, hacen ver el agradecimiento como una muestra de debilidad, y eso es un error. ORACIÓN BUDISTA DE AGRADECIMIENTO Agradezco a aquellos que me han herido o me han dañado porque han reforzado mi determinación. Agradezco a aquellos que me han contradicho porque han profundizado mi conocimiento. Agradezco a quienes me han golpeado, porque se han reducido mis obstáculos kármicos. Agradezco a quienes me han abandonado, porque ellos me han enseñado a ser independiente. Agradezco a los que me han hecho tropezar, porque han fortalecido mi capacidad. Agradezco a los que me han denunciado, porque han aumentado mi sabiduría y concentración. Agradezco a quienes me han hecho firme y decidido, porque me han ayudado acercarme a mis logros. OTRA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO (Louise L. Hay) En el fondo del centro de mi ser hay un pozo infinito de gratitud. Lleno mi corazón, mi cuerpo, mi mente, mi conciencia y todo mi ser con esta gratitud, que sale de mí en todas direcciones, llega a todo lo que hay en mi mundo y vuelve a mí en forma de más cosas por las que sentirme agradecida. Cuanta más gratitud siento, más consciente soy de que la provisión es infinita. Expresar gratitud me hace sentir bien, es como un agradable calorcillo en mi vida. Estoy agradecida por mí y por mi cuerpo. Agradezco mi capacidad de ver y oír, de sentir, saborear y tocar. Agradezco mi casa y cuido amorosamente de ella. Doy gracias por mis familiares y amigos y disfruto de su compañía. Agradezco mi trabajo y en todo momento le doy lo mejor de mí. Agradezco mis talentos y capacidades y los expreso constantemente de maneras que me satisfacen. Doy gracias por mis ingresos y sé que prospero adondequiera que vaya. Agradezco mis experiencias pasadas porque sé que forman parte del crecimiento de mi alma. Agradezco la naturaleza entera y respeto a todos los seres vivos. Doy gracias por el día de hoy y por todos los mañanas que han de venir. Siento gratitud por la Vida ahora y siempre. DESDE UN PUNTO DE VISTA ESPIRITUAL La gratitud es un contacto amoroso entre dos personas. No necesita de palabras –aunque siempre quedan bien- porque es más una conversación entre almas. Se comunican entre ellas el reconocimiento del acto que ha sucedido entre el beneficiario y el generoso. Se comprenden, saben que cada uno está en su experiencia personal, que necesitaban encontrarse en ese momento y en esas circunstancias –tal vez lo habían planeado así antes de encarnarse- y cada uno ha cumplido su parte: uno ofreciendo y el otro recibiendo. Es muy posible que en algún nivel sepan quién es el otro y qué les une y por eso las palabras son innecesarias. Hablar en uno de esos casos tal vez sea una intromisión en la experiencia. Si uno es presuntuoso por dar y el otro humillado y sumiso es que no se están haciendo bien las cosas. Ninguno de los dos es más ni es menos que el otro. El que da tiene que agradecer al que recibe que le haya permitido la oportunidad de ser generoso. El espíritu es grande y magnánimo, el alma es noble y bondadosa, el Ser Humano es solidario y caritativo. Humano y compasivo son sinónimos. Dar y agradecer es lo mismo. RESUMIENDO Ser agradecido es una hermosa actitud, tanto para el que recibe el agradecimiento como para uno mismo. Conviene serlo. Lo resume muy claramente el dicho: “el que no es agradecido no es bien nacido”. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  12. MEDITACIONES CON LOS CUATRO ELEMENTOS MEDITACIÓN AGUA Gloria Maroto meditación guiada de 19 minutos Hola a todos. Esta es la primera de un bloque de cuatro meditaciones para pedir la materialización de nuestros deseos del Alma al Universo. Hoy: MEDITACIÓN AGUA Puedes acompañarla con un cuarzo azul o una fluorita sobre tu abdomen. Todo deseo del Alma es escuchado por Dios. Ten fe y confía. AQUÍ TIENES TODOS MIS VÍDEOS: https://www.youtube.com/channel/UCkWk... MI PÁGINA WEB: www.gloriamaroto.com FACEBOOK: https://www.facebook.com/gloria.marot...
  13. CÓMO VIVIR BIEN LA VIDAVIDEO:https://www.youtube.com/watch?v=gOLqRIs3jMEEn mi opinión, ni tú ni yo sabemos encaminar BIEN nuestra vida. Y bien que nos gustaría, porque, en teoría –sólo en teoría-, vivir es lo que hemos hecho hasta ahora, lo que hacemos en cada momento, y lo que tenemos previsto hacer… mientras podamos.Pero no es así.Analizadas racionalmente, y comparándolas con lo que podría llegar a ser cada una de las vidas, nos quedamos muy lejos o muy por debajo de las posibilidades que nos ofrecen.Si le ha gustado este video ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.Artículos de Francisco de Sales en: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?action...)instagram: https://www.instagram.com/franciscode...twitter: https://twitter.com/buscandomeweb1Visite mi web: www.(Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)Web con poesías y relatos: www.franciscodesales.esCorreo electrónico: [email protected] desea recibir a diario las últimas publicaciones, suscríbase aquí:(Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php?page=59Todos los videos publicados los tiene aquí:https://www.youtube.com/channel/UCUNE...
  14. CAPÍTULO 78 - YO CONTRA MÍ Este es el capítulo 78 de un total de 82 -que se irán publicando- en los que se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL. “Yo contra mí mismo ha sido siempre mi mayor lucha”. “Hubo un día que aprendí que mi único enemigo era yo mismo. Ese día fue cuando empecé a ganar todas las batallas”. “Soy mi peor enemigo y lo sé”. Cualquier Proceso de Desarrollo Personal está plagado de dificultades y contratiempos, de bajones profundos y de leves euforias. Generalmente aparecen más problemas y obstáculos de los deseados para avanzar en este Camino elegido, pero hemos de estar atentos especialmente a uno que suele pasar desapercibido, que no siempre hacer ruido ni es muy notable, pero va poniéndonos trabas, excusas, zancadillas, desánimos y otros impedimentos para que no nos desarrollemos con fluidez y continuidad. Este enemigo –a veces innegable por sus explosiones y mala cara, otras veces pasando inadvertido- es… uno mismo. Cuando uno se plantea su Proceso, con buena intención pero sin las ideas muy claras, pone fuera de sí las barreras y dificultades y se lo toma como una guerra en la que siempre tendrá a un enemigo enfrente y a la vista. Y no es así. Es habitual que uno mismo sea quien boicotee el Proceso que uno mismo ha puesto en marcha. No lo hace de un modo consciente, pero dentro de sí alberga enemigos desleales con la forma de una autoestima muy baja, de una guerra personal que viene de atrás por todos los “errores” que uno ha cometido, de una lamentable falta de Amor Propio, o de una dignidad débil y desorientada que no es capaz de imponerse. Hay una parte que sí es decidida y se encarga de dar ánimos, de fortalecer el buen propósito que se ha puesto en marcha, y hay otra parte que se encarga de las zancadillas. Sería interesante, antes de comenzar el Proceso, tener una conversación seria, profunda, amable y cariñosa, con uno mismo, con sus capacidades y su voluntad, con sus rabias y reproches, con su espiritualidad y sus deseos de Mejoramiento -también con la mente y el corazón- con el objeto de llegar a una alianza cuyo propósito sea llevar a buen término el Proyecto. Conviene explicarle a la mente que en algunos tramos de ese Camino tiene que mandar el corazón y a éste decirle que la mente no siempre se equivoca y a veces su opinión y su actuación es necesaria. Explicarle a la rabia, a los miedos, a los reproches y a los pequeños enemigos que nos habitan, que sus reivindicaciones serán tenidas en cuenta y que se eliminarán los motivos de su alteración y podrán quedarse en paz. Pedirle a la voluntad y la constancia que se esfuercen más que de costumbre porque se les va a necesitar al ciento por ciento de sus capacidades. Y a la intuición decirle que se manifieste cuando lo vea necesario, y a la Sabiduría Interna que es su momento de expresarse, y a la Espiritualidad que nos acompañe despierta y no nos deje en ningún momento, y a los Santos -o a quien nuestra fe nos proponga- pedirles expresamente su vigilancia, su orientación, su Luz. Se trata de que no haya obstáculos personales y que todos los yoes y todas las circunstancias remen en la misma dirección. Que sea un pacto indestructible y que todas las partes se impliquen en esta tarea que, sin duda, va a marcar el resto de la vida. Que todos tengan el convencimiento de que van a ser los directos beneficiados del Proceso y que sus esfuerzos y concesiones se verán recompensadas. LOS INCONVENIENTES La intromisión del ego en este asunto es un gran inconveniente. La sinceridad que se va a necesitar no va a ser de su agrado: no está acostumbrado. Tener que reconocer los “fallos” y “errores” propios es algo inaceptable para el ego. Nos tenemos que sobreponer a su pataleta y a su deseo de auto-engaño y de ocultar lo desagradable, y tenemos que reconocer y aceptar lo que aparezca, que es lo que somos en este momento, porque negar la realidad no la va a cambiar. Es necesario aceptar nuestra imperfección porque, precisamente, ella es el motivo de estar en el Proceso. Si queremos modificar la imperfección tenemos que empezar por aceptar previamente que hay una imperfección. Ese reconocimiento se puede hacer desde la sinceridad, desde el darse cuenta honrada y conscientemente, o puede hacerse desde la protesta del ego herido en su orgullo. En el primer caso, está bien, es sano, es el modo correcto; en ese caso no es necesario que algo de nosotros sea tratado aparte y con una calificación negativa porque somos tanto lo que nos enorgullece como lo que nos avergüenza. El Ser Humano es la suma de todos sus aspectos en todas sus facetas. Somos así de origen. El hecho de estar en un Proceso de Desarrollo Personal ya significa que estamos con una voluntad de Mejoramiento, pero conviene que sea un proceso natural, el proceso de perfeccionamiento inherente en cada especie. Hacer el Proceso desde el ego es seguir dándole protagonismo al ego. Hacerlo desde el ego es caer en la trampa que nos propone el ego. Es él quien dice “no me puedo permitir tener fallos”, “no puedo ser imperfecto”, por tanto es él quien aspira a ser brillante y si hace el trabajo por su cuenta no seremos nosotros los beneficiados sino él mismo. Es interesante domesticar al ego y lograr que toda su fuerza se ponga de nuestro lado y que sea un aliado en vez de un enemigo. Por eso conviene estar presidiendo todo el proceso conscientemente, para darse cuenta del origen. Es muy posible que nuestra voluntad no egóica aspire a la aceptación de una naturaleza personal que se puede ir puliendo, pero sin rechazo a lo que hay, haciéndolo desde el Amor Propio en un progreso que implique el reconocimiento inicial de lo que uno es –que puede ser una tarea muy dura para algunos-, un reconocimiento sincero de la actualidad; que uno se acepte con humildad y con agradecimiento por ese poco o mucho que es en este momento, y ante cualquier cosa que se descubra se aplique, inmediatamente y sin condiciones, el perdón. Perdonarse y darse las gracias. Uno es lo que es y ha llegado hasta aquí como ha podido. Y eso, sea poco o mucho, hay que reconocerlo. Por supuesto que el ego se va a oponer a que se haga así, desde la humildad y admitiendo lo que él llamará “errores”, “culpas” o “defectos”. Eso para él no ha de existir y si existe hay que esconderlo. Sólo puede asomar su parte reluciente. Para deshacer el ego lo que se puede hacer es fomentar lo que parece su opuesto natural: la humildad. En la humildad se contiene la nobleza, la sencillez, la flexibilidad, la grandeza, la dignidad… y no puede haber ingredientes más ilustres. Después de buscar y buscarnos, aunque lo estemos llamando con otro nombre, el día que comprendamos qué hay verdaderamente detrás del Proceso en el que nos hemos metido veremos que el motivo principal es la búsqueda de la Paz. Paz personal, mental, espiritual, o cualquiera otra, que se resumirán en estar en Paz consigo mismo. Eso nos llevará también a estar en paz con el resto de la humanidad. Buscamos la paz, buscamos la humildad, buscamos la sencillez. Quien inicie este Camino pensando en el brillo, en la sabiduría, en el reconocimiento o su encumbramiento, está equivocado. Está escuchando a su ego y no a Sí Mismo. YO CONTRA MÍ Esto no ha de convertirse en una lucha. Y menos aún en una lucha interior. Cualquier lucha exige que haya un vencedor y el hecho de que haya un vencedor conlleva que haya también un vencido. Así no se han de hacer las cosas. Son muy beneficiosas las conciliaciones, son fructíferos esos acuerdos en los que uno cede en algo a cambio de que otro ceda en algo. Es mejor que ambos queden más o menos bien que cuando uno queda muy bien y el otro muy mal. No hay que olvidar que somos tanto el que queda muy bien como el queda muy mal. No es correcto este modo de actuar. Hay que ser inteligente y llegar a entendimientos con las partes que intervienen en este Proceso, con todos los yoes, con los ángeles y demonios –simbólicos- que nos habitan. Es necesaria la reconciliación tras cada conflicto para volver a reunir y aplicar de nuevo todas las fuerzas en el mismo sentido. Y esta es una tarea que te conviene hacerla del modo correcto. Francisco de Sales Si le interesa ver los capítulos anteriores están publicados aquí: (Palabra Censurada, está prohibido el SPAM)index.php/board,88.0.html
  15. EL ACNÉ Y LAS ESPINILLAS Ella pensó que el acné la condenaba a quedarse en casa. El pensó que las espinillas le condenaban a quedarse en casa. Es lo que tiene la juventud: que magnifica el físico en detrimento de otras bellezas. Ella se puso unas gafas de sol de su madre -las que decía que eran demasiado grandes- y un pañuelo que le cubría casi toda la cara y salió a la calle. Él se armó de valor, desafió al mundo, y salió a la calle. Cada uno de ellos estaba tan ensimismado en su vergüenza que no se vieron y se chocaron. Las gafas de ella cayeron al suelo. Él se agachó a recogerlas. Cuando se incorporó y quedó frente a ella, el acné y las espinillas se comprendieron y ella y él sonrieron al mismo tiempo. Francisco de Sales (Más poesías en www.franciscodesales.es)
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