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  1. ¿ESTAMOS DESTINADOS A LA INSATISFACCIÓN? En mi opinión, la insatisfacción, en su parte positiva, es un toque de atención, un recordatorio y un aviso de que algo no va bien. Nos pone en alerta sobre una cuestión que conviene revisar, así que posiblemente haya que darle la bienvenida cuando se presente porque generalmente viene en son de paz y con la intención de colaborar con nosotros en nuestro mejoramiento en algún aspecto. Sólo si uno se siente insatisfecho con su trabajo, con su pareja, con el sitio donde vive, o en cualquier otro aspecto, es cuando puede escucharse y plantearse la posibilidad de cambiarlo. Conviene revisar que no sea solamente una protesta del siempre insatisfecho ego, en cuyo caso conviene revisarlo –por si acaso- pero sin hacerle después mucho caso. La objetividad y el autoconocimiento pueden ayudarnos a verlo con claridad. Es la insatisfacción en algún terreno lo que hace que el Ser Humano evolucione. El conformismo apaga, la inquietud aviva. Ortega y Gasset decía que “lo que más vale en el hombre es su capacidad de insatisfacción”. El progreso viene de la mano de la insatisfacción. “La mitad en la vida es deseo, y la otra mitad insatisfacción”, escribió Carlo Dossi. Eso sí, conviene diseccionar muy bien la insatisfacción y llegar hasta el origen real del que procede y entonces, sólo entonces, ver las posibilidades que existen de darle la vuelta y convertirla en algo satisfactorio. Si proviene, por ejemplo, del físico personal y no es posible mejorarlo, pues es mejor aceptarlo como es y no caer en la frustración y sentir que toda la vida es una desdicha. Se trata de mejorar lo que se pueda o de sacarle el mejor partido pero sin frustración. Si proviene, por ejemplo, del estatus que uno ha alcanzado y se ven posibilidades de mejorarlo… ¡adelante!, pero si es imposible mejorarlo entonces conviene trasmutar la insatisfacción en aceptación. Lo que no puede ser, no puede ser. La envidia, el rencor, o la rivalidad, por ejemplo, nos señalan algo en lo que estamos insatisfechos. Se podría decir que todo lo que nos incomoda, lo que nos duele, lo que nos afecta, es algo que necesita ser revisado para ser modificado… o aceptado para que no siga siendo una lucha. Al darnos cuenta de nuestras insatisfacciones, lo que nos interesa es aprender a diferenciar cuáles son las que tenemos que dulcificar para aceptarlas mejor y cuáles merecen toda nuestra atención y esfuerzo para modificarlas. La insatisfacción busca caminos por los que reciclarse. El modo menos positivo es cuando se manifiesta como desmotivación, amargura, rendición, o cualquier otra manifestación que lleve a la rabia contra uno mismo y la aceptación impuesta pero entendiéndola como derrota. La parte positiva es cuando sirve de estímulo. Ante el mismo hecho insatisfactorio cada uno puede reaccionar o actuar como quiera, así que interesa recordar esa frase que dice “lo que importa no es lo que te pasa sino lo que haces con lo que te pasa”. Jamás descubriríamos cosas nuevas si nos diésemos por satisfechos con lo que ya hemos descubierto. Es innegable la incomodidad que proporciona la insatisfacción porque todos, aun no siendo conscientes de ello, lo que realmente queremos es estar en Paz, satisfechos, cómodos, sin conflictos, y la insatisfacción viene a revolucionar todo eso. Pero, como las crisis, ha de ser bien recibida y darle las gracias por su colaboración. Una persona que está en un Proceso de Desarrollo Personal no ha de conformarse con la aparente calma, y solo ha de sentirse satisfecho con la verdad, aunque provisionalmente, hasta que se cambie, sea una verdad que no gusta. “Estamos destinados a la insatisfacción” parece una afirmación que condena a la frustración, pero no es así. Podemos escapar de la frustración como destino maléfico y hacernos aliados de la insatisfacción como una informadora necesaria, como lo es la conciencia, para ver cuándo y en qué nos hemos desviado de nuestro Camino. Bienvenida seas, insatisfacción. Y recuerda que la insatisfacción ha de ser un estado provisional y pasajero, y que si la conviertes en permanente es porque algo no lo estás haciendo bien. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  2. NOS GUSTAN MÁS LOS HALAGOS QUE LA VERDAD. En mi opinión, hemos llegado a generalizar algo que, desde el punto de vista ético o moral, debería ser rechazado; pero no solo no se rechaza, sino que se acoge con gusto y está socialmente admitido con total normalidad. Me refiero a eso de que “la verdad duele” y como no nos gusta nada que algo nos duela estamos viviendo en un mundo donde se acepta con gusto la hipocresía y donde la verdad no es bien recibida cuando no es agradable o cuando no es favorable. La sinceridad debería ser un asunto prioritario, pero gustan más los halagos que la verdad. Incluso aunque esa verdad sea constructiva. El impacto inicial que se siente al recibir lo que no nos gusta no es agradable porque parece un misil enviado directamente al ego. Uno tiene SIEMPRE la libertad de escoger entre ser sincero –con los demás y consigo mismo- a pesar de lo que ello implica. La sinceridad es un asunto de ética personal. No es necesario seguir el juego social y sí es conveniente respetar la propia conciencia. Una muy querida amiga escribió: “Me iré de este mundo sabiendo que no habrá palabras sin decir que me acompañen a la tumba, porque dije siempre la verdad en todo lo que tenía que decir”. Bello. Si no fuera por la posibilidad existente de poder decir la verdad siempre, esta vida sería incompleta. Una vida cuya muerte podría dejar un sabor de remordimiento y rencor. El Ser prefiere la verdad porque solo de la verdad puede extraer la enseñanza. El ego prefiere algo leve y suave, prefiere solo la parte en la que brilla, donde puede exhibirse sin heridas. Es él quien prefiere un halago falso a una verdad ingrata. Una mentira no ayuda, una verdad que duele -una vez que ha sido superado el impacto- sí puede ser útil. Las redes sociales explotan de falsedades e hipocresías. Y las relaciones sociales están empezando a ser algo parecido. Mentimos ya con naturalidad cuando decimos “qué bien te queda ese vestido”, “qué guapo es tu hijo”. Y quien recibe una de estas adulaciones no impone la verdad, porque le va mejor auto-complacerse con esa mentira disfrazada de verdad. “No aparentas los años que tienes”, decimos. Y nos contestan con una falsa sorpresa “¿de verdad?” o “¿verdad que sí?” que quiere decir “no vayas a cambiar la frase ahora o te mato, porque yo no me lo creo y necesito que alguien me lo diga”. Piensan en el fondo “he conseguido engañarles” y entonces empiezan a creer con más fe en su propio autoengaño. “Miénteme pero miénteme bien, para que aparente ser creíble”. Soy partidario de ser cortés y educado, de ser amable y cuidar el modo y el tono y la forma y el momento de decir las cosas, pero cuando digo algo quiero que sea la verdad. Y si uno tiene esa costumbre de halagar –innecesariamente- solo por peloteo, por quedar bien o ganar méritos, por ser “más amiga” o “más querido”, que tenga cuidado con lo que hace. Puede perjudicar a la otra persona más que beneficiarla. Practica la verdad con los demás. Y contigo mismo también. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  3. LO QUE HAY QUE EVITAR EN EL PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL.vídeo de 6 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=eVZnpluwzWUEn mi opinión, las personas que se comprometen en un Proceso de Desarrollo Personal adquieren una responsabilidad con la que tienen que ser bastante rigurosos en su cumplimiento.Este Camino no siempre es corto ni es cómodo ni es fácil.Esto quiere decir que no se camina solo sino que requiere de la atención continua y de la constancia, de la observación y el cuidado, y del progreso insistente aunque sea a base de pasos milimétricos.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  4. PLENITUD, VIDA Y YO. En mi opinión, aunque uno no le ponga nombre y no siempre esté consciente de que lo está buscando, sobre cada persona sobrevuela el deseo de llegar a alcanzar el bienestar –en el caso de los más prudentes y sensatos-, el mejorestar -en el caso de los que son un poco sanamente ambiciosos-, y la plenitud –en el caso de los menos conformistas y de los que están convencidos de tener derecho a ella y de tener la capacidad de estar preparado para vivirla-. La plenitud conlleva esa completitud en que uno siente que cada una de sus partes armoniza y se funde con el resto y que cada una de las partes que le componen se haya más o menos en paz con sus circunstancias, más o menos en una concordancia total, y con un buen equilibrio entre lo que hace y lo que desea hacer. La vida plena no es la vida en la que uno lo tiene todo, sino la vida en la que uno está satisfecho con todo. Y cuando no está plenamente satisfecho –porque parece que eso de que TODO vaya bien y TODO sea perfecto es algo imposible- lo que sí tiene es una aceptación amable, sin conflictos ni contradicciones, porque uno asume que la perfección es solo para los dioses y que TODO solo está al alcance de Dios. Así que… reflexiono... un Camino que puedo emprender es el de la aceptación de lo que hay, lo que tengo y lo que soy, con una sonrisa y sin ningún autoreproche; el mismo Camino lo puedo alargar después para seguir trabajando por acercarme al ideal pero sin que la no consecución de lo absoluto se convierta en un drama. Otro Camino es llenar mi vida de cosas interesantes: pequeñas grandes cosas que me aporten satisfacción. Solo aquellas que pueda alcanzar y que encajen bien con mis deseos y proyectos. O lleno mi vida de cosas interesantes o me convierto yo en alguien interesante para mí mismo. Puedo aspirar a la completitud, a la plenitud, y a una tranquilidad que me haga sentir que el tiempo que paso conmigo –que es TODO el tiempo- es de satisfactoria compañía, es humano, es de calidad. La plenitud en la vida requiere de la presencia constante y consciente. Solo cuando uno se da cuenta de sí mismo es cuando se puede sentir pleno; en otros casos uno se siente feliz o contento o se siente ocupado o distraído, pero en ninguno de esos casos se alcanza la sensación de integridad, de reconocerse como un ente cuerpo-alma-persona-yo, como un conjunto donde conviven la conformidad con uno mismo y un agradable orgullo por el modo de ser, de comportarse honestamente en la vida y con el resto del mundo, de estar en la imperfección provisional pero caminando a diario en dirección hacia la integración de la propia personalidad dispersa. La plenitud vive en cada uno de los momentos y en cada momento está a nuestro alcance, sin imponernos unas condiciones materialmente inaccesibles, porque es una aspiración del Ser y no del ego. El ego entorpece, con sus erradas ambiciones, el acceso a la plenitud del silencio, del vacío, de la nada tranquila y enriquecedora, del estar uno satisfecho con quien es sin importar lo que tiene. La plenitud es un éxito en el que confluyen lo espiritual, lo material y lo personal al mismo tiempo; “personal” como cuerpo-alma, no como ego que compite contra todo el mundo y no se conforma con menos que superar a todos los demás. La plenitud en la vida está abierta y accesible para todos. Y ahora, si no sientes todo lo que la plenitud es, ya tienes una hermosa y satisfactoria tarea: saberte y sentirte pleno. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  5. ¿REALMENTE QUIERES CAMBIAR?vídeo de 8 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=7aOvoJfycZ0En mi opinión, cuando una persona toma la valiente y hermosa decisión de comenzar un Proceso de Autoconocimiento para su Desarrollo Personal, generalmente no sabe cómo hacerlo.La mayoría de las personas hemos comenzado sin saber que habíamos comenzando, y menos aún con una dirección clara de hacia dónde ir y cómo.Se supone que el sentido de todo este Proceso es conocerse en todas las facetas, en todas las emociones y sentimientos, y en los fallos y los miedos, con el objeto de ir modificándolos después para mejorarse.¿CÓMO ESTÁ MI RELACIÓN CONMIGO?RESPETO: ¿Me respeto?CUIDADO: ¿Me cuido?, ¿Me cuido lo suficiente?ACEPTACIÓN: ¿Me acepto como soy?, ¿en qué no me acepto?PERDÓN: ¿Me perdono fácilmente?, ¿soy demasiado exigente e intransigente conmigo?AGRADECIMIENTO: ¿Me agradezco las cosas que hago por mí?JUSTICIA: ¿Soy justo conmigo?AMISTAD: ¿Me trato amigablemente?, ¿soy demasiado severo conmigo?ANGUSTIA: ¿Me angustio mucho por las cosas que me suceden?ODIO: ¿Me odio por algún motivo?CULPABILIDAD: ¿Me siento culpable de alguna cosa?, ¿soy capaz de admitir mi culpabilidad y no castigarme por ello?ALEGRÍA: ¿Soy un persona alegre? Si no lo soy, ¿la razón que me lleva a no ser alegre realmente tiene razón de ser?RESPETO: ¿Me respeto?, ¿me respeto siempre?Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  6. NO TE OLVIDES DE VIVIR En mi opinión, estamos tan dedicados a los “tengo que”, las obligaciones, las responsabilidades, las prisas y las urgencias, que apenas nos dejamos un tiempo de relax, de recogimiento, de la atención y el cuidado necesarios para hacer una parada y dedicar un tiempo a eso tan importante que hemos venido a hacer a esta vida: VIVIR. Estamos tan agobiados, tan sufridos, tan descentrados, que no nos miramos hacia dentro, que no escuchamos los lamentos de nuestra alma, que no paramos el tiempo preciso para mirarnos en un espejo a ver cómo estamos cambiando, y que no tomamos verdadera consciencia de este AQUÍ y AHORA en el que nos encontramos. Nos olvidamos de VIVIR. ¡Qué triste y qué tragedia! Claro… tenemos tantas cosas que hacer que no tenemos tiempo para una cosa que sin duda es la más importante: VIVIR. Preferiblemente, con mayúsculas porque es algo mayúsculo. Vivir es un asunto que da mucho juego para filosofar y poder decir, por ejemplo, que “la vida real sólo es el tiempo en que uno es consciente de estar viviendo” y esa consciencia sólo se produce cuando uno dice y siente: “Estoy aquí y ahora. Soy yo”. Cuando uno se permite hermanarse con lo que está a su alrededor y es plenamente consciente de la luz, de la respiración, de los sentidos, de las emociones, de que está totalmente en el momento y el lugar. Solo si uno es consciente de estar creando los instantes que desea y tal como los desea. Solo si es conocedor de su presencia en su vida. La vida requiere la presencia íntegra de uno. Sólo este instante es vida. Lo pasado es solamente pasado y ya no existe. Lo que llamamos futuro, cuando llegue, será presente. El presente es el instante, es la medida de tiempo más corta que existe porque es fugaz, para cuando quieres darte cuenta o simplemente nombrarlo ya ha desaparecido. Es otro instante distinto. El presente no es más que un desfile continuado de instantes brevísimos que al estar unidos dan una sensación de continuidad. Sé sincero. Sé honrado. Sé eso que llaman ser egoísta. Pregúntate… ¿qué es lo que REALMENTE quiero en mi vida? No te asustes de las respuestas. Escucha lo que siente tu alma. Escucha tus deseos sinceros. Pregúntate… ¿por qué no pongo en mi vida lo que quiero que haya? Escucha tus reproches. Escucha esos conatos de rebeldía que quieren imponerse, los que no quieren permanecer en una vida que no está cumpliendo sus deseos más reales. ¿Realmente estoy viviendo mi VIDA?, ¿realmente estoy poniendo en mi VIDA lo que quiero?, ¿realmente soy honesto conmigo?, ¿me paro a evaluar si estoy aprovechando bien mi VIDA?, ¿me engaño demasiado y me conformo con gastar mi VIDA y con poco más que nada? “Que mi vida me perdone las veces que no la viví”, se dice con nostalgia y arrepentimiento. Es una frase bonita, pero es mejor y más interesante “he vivido cada instante de mi vida con plenitud. No tengo motivos de queja porque me siento satisfecho”. No es necesario añadir nada más. El resto de este artículo lo tienes que poner tú añadiendo las cosas de las que te des cuenta, las frases que te reprochen tu desatención actual y las que hablen de esperanzas y de firmes propósitos a partir de ahora y que te sirvan de ánimo. Algunas personas cometen a menudo el imperdonable pecado de NO VIVIR. No seas tú uno de ellos. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  7. SUFRIR POR EL PASADO ES COSA DE MASOQUISTAS En mi opinión, esa mala costumbre de quedarse estancado en las vivencias más desagradables del pasado, es contraproducente. También lo es la costumbre de traerlas al presente y regodearse dolorosamente en ellas. Llega un momento en que el dolor por los sucesos debería extinguirse de modo natural, pero algo nos hace convertirlos en sufrimiento y seguir padeciendo innecesariamente. Lo que pasó fue una experiencia -sin adjetivos, sólo una experiencia- y no un drama, que es lo que se pretende indicar con el tipo de adjetivo que se le pone. ¿Por qué no somos capaces de dejarlo en su categoría real –que es “situación” o “asunto” o “aprendizaje”, sin más- y nos empeñamos en castigarnos y flagelarnos porque no dio el resultado deseado? Según desde dónde y cómo mires las cosas puedes disponer de la objetividad que las pone en su sitio justo o puedes entrar en una espiral autodestructiva. Si las miras desde la frustración que te ha causado que no tuvieran un resultado más acorde con tus expectativas, tu actitud será siempre negativa y pesimista, y por esa instrucción mental inconsciente que tenemos de que cada “error” o “fracaso” debe llevar un castigo… te castigas. Si las miras desde la fascinación y la sorpresa que te puede aportar todo lo que sea nuevo y todo aquello que te provea de aprendizaje, independiente del resultado, tendrás la recompensa de haber experimentado algo nuevo y haber aprendido, sin duda. Cuando a un niño en su infancia se le está enseñando cualquier cosa no se le castiga cada vez que hace algo mal. Se le vuelve a explicar con paciencia, se le da otra u otras oportunidades, se le acompaña con una sonrisa y con cariño, porque uno es consciente de su inexperiencia. Nosotros somos inexpertos en todas las cosas de la vida hasta que empezamos a experimentarlas y ante cualquier situación nueva sólo tenemos una posibilidad de hacerlo bien y miles de posibilidades de hacerlo mal. Necesitas todo tu Amor Propio para entender que no hacer todas las cosas bien –sean las que sean- no se merece que te quedes mal. Tampoco te mereces quedarte mal porque no salió según deseabas. Es conveniente que comprendas todas las cosas ingratas sucedidas en tu pasado, que las aceptes sin cargarlas necesariamente de aflicción y veneno, que en ese momento estés de tu lado y no contra ti, y verás cómo dejan de tener ese poder de dolerte. Sé más amable y generoso contigo, date permiso para equivocarte y presérvate de ese juez interno, nada comprensivo y demasiado injusto a veces, que te juzga con crueldad y sin benevolencia. ÁMATE. Si cumples esto ya sobra todo lo demás porque TODO va incluido en lo que esta palabra representa. CUÍDATE. El pasado histórico y real se quedó en el pasado –que es su sitio- y no todo es necesario mantenerlo vivo en el presente. El presente es el sitio del presente. PERDÓNATE. Eres un maravilloso Ser Humano con todas las limitaciones que eso conlleva. No pretendas atribuirte la omnisciencia ni la omnipotencia. Sé humilde y reconoce tus imperfecciones, tus flaquezas, tu pérdida, tu desconcierto. DEJA EL PASADO EN EL PASADO. No es necesario que sigas sufriendo por todo lo que pasó. SUFRIR NO CAMBIA LO PASADO. No hace que las cosas sean distintas, no sustituye con otra cosa aquello que pasó. VIVE. Y sé feliz. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  8. ¿QUÉ QUIERO PARA MÍ? En mi opinión, las personas nos enfrentamos a veces a preguntas cuyo origen desconocemos pero que se forman y manifiestan desde nuestro interior, sin duda como reclamación por alguna inquietud a la que no le prestamos la atención que requiere y merece. Si alguien se hace esta pregunta es porque ha contactado con una parte profunda de sí mismo. Por supuesto que la pregunta no se refiere a qué se quiere en cuanto a cosas materiales que se pueden comprar, porque esa pregunta, incluso con las mismas palabras, la hace el ego. Y el ego se conforma con cosas materiales de fácil acceso a quien tiene dinero. La pregunta a la que me refiero la hace el Ser Interno. La hace el Alma, la hace la parte Divina, se hace desde la trascendencia. Hay algo que se desea, que se siente que se necesita, que se hace casi vital aunque no se sapa concretarla. Es algo más que este pasar los días uno tras otro en un desfile derrochador de tiempo de vida. Es un deseo de algo más que pasar por este mundo sin dejar huella y no me refiero a dejar huella en la fama y la posteridad sino a satisfacer una inquietud que se podría denominar como espiritual. A veces uno cree estar bien, parece que las cosas van saliendo de un modo satisfactorio; no se tienen preocupaciones graves y la cabeza está a flote. Pero no… sigue latente esa inquietud, ese desasosiego que no se calma con distracciones y regalos. Hay una ansiedad espiritual, una necesidad de otra cosa que permita estar en paz interior. Por eso surge espontánea la pregunta: ¿qué quiero para mí? Ni uno mismo comprende la pregunta del todo aunque intuye que está bien hecha. Así es como ha surgido y no de la mente sino del Ser. Es el Ser quien pregunta, quien quiere, pero qué quiere... ¿paz?, ¿el auto-encuentro tan anunciado y esperado?, ¿la Iluminación?, ¿deshacerse del ego?, ¿lograr que el sufrimiento externo no afecte? ¿Qué quiero para mí?, hay que preguntarse. Y en seguida la mente se entrometerá pretendiendo responder a una pregunta que no le han hecho a ella. No quiere comprender que la pregunta surge de dentro y se contesta desde dentro. Las palabras no respetan que esto no es un diálogo a varias bandas sino un soliloquio en el que no se admiten intromisiones. Y ahí reside parte de la dificultad porque parece que no sabemos comunicarnos con nosotros mismos sin palabras. Tal vez esta pregunta sea para responderla sin palabras, para que sean los sentimientos quienes intervengan mudos, para que uno sienta y no piense. Uno se llega a dar cuenta de que es muy posible que la pregunta esté mal hecha, aunque parece irreprochable. Si hay un “mí” en la pregunta hay un ego en la pregunta. Entonces… ¿por qué otra pregunta cambiarla?... no sé… ¿qué anhela mi Ser?, por ejemplo. Esta pregunta es de respuestas lentas que van apareciendo poco a poco. Sin palabras. Si uno pone voluntad en satisfacer esta inquietud comprobará cómo a medida que insiste van sucediendo cosas, como si el Universo colaborase para que sucedieran; van apareciendo personas, sensaciones, claridad, comprensión; uno siente que se aleja de quien está siendo –o quien ha sido hasta ahora- pero, en cambio, se siente más él mismo que nunca. Las respuestas se reflejan en el modo de ver y VIVIR la VIDA. No se nota de un día para otro, pero los demás se dan cuenta y uno mismo se da cuenta cuando se mira unos meses atrás. Las cosas que suceden se ven de otro modo distinto. ¿Qué anhela tu Ser? ¿Te atreves a preguntártelo? ¿Te lo concederás cuando lo averigües? Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  9. CUANDO TE SIENTES OFENDIDO ESTÁS COLABORANDO CON TU OFENSOR. En mi opinión, no sabemos gestionarlo bien cuando nos encontramos en una situación en la que alguien, con mala intención y mediante sus actos o sus palabras, pretende ofendernos. La reacción inconsciente inmediata, no reflexionada, es la de alterarse ofendido y responder a esa ofensa mediante insultos o amenazas verbales o, en el peor de los casos, llegar a los golpes. Si uno reflexiona con tranquilidad, objetivamente, se da cuenta que quien se enoja y se altera es el propio ego, que se siente irritado y desacreditado. No es el Ser, que permanece inmutado ante ese agravio, sino ese orgulloso ego que no admite el desprestigio ni que le bajen del alto pedestal al que se ha subido él solito. La mejor respuesta ante lo que nos digan al ofendernos es la indiferencia, no darle importancia, no tomárselo como algo personal. Esto requiere tener una personalidad asentada fruto de un trabajo de Desarrollo Personal, pero es lo mejor que uno puede hacer por sí mismo. Lo que hay que tener MUY CLARO es que si el otro pretende ofendernos y nos sentimos ofendidos… LE ESTAMOS AYUDANDO A CONSEGUIR SU OBJETIVO. Es así. Colaboramos con el ofensor para que consiga su objetivo. Por tanto la actitud apropiada es hacer justo lo contrario de lo que pretende, o sea no sentirnos aludidos. Diga lo que diga es algo que lo dice con la única intención de ofender, y lo más probable es que ni siquiera verdad o que sea una tergiversación malintencionada de la realidad. “A palabras necias oídos sordos”, o sea que no hay que hacer caso a comentarios impertinentes. Insisto en lo anterior porque si comprendes perfectamente esto te garantizo que te evitarás mucho sufrimiento, mucha angustia, muchas alteraciones, mucha rabia… y todo esto solo te afecta a ti mismo y es tu respuesta –desproporcionada- a algo que te han dicho sin ser verdad y con toda la mala intención. Es mejor dejar que cada uno piense lo que quiera… aunque esté equivocado. SI TE SIENTES OFENDIDO, ESTÁS COLABORANADO PLENAMENTE CON TU OFENSOR. La mejor respuesta es la indiferencia. En este artículo me limito solamente a opinar sobre el efecto negativo de sentirse ofendido. Para saber mucho más y qué puedes o debes hacer ante una ofensa te pueden servir estos artículos. CÓMO LIDIAR CON UNA OFENSA https://es.wikihow.com/lidiar-con-una-ofensa CÓMO DEFENDERTE DE QUIEN TE OFENDE https://otrasmanerasdevivir.elmundo.es/video/como-defenderte-de-quien-te-ofende.html ¿Y QUÉ IMPORTA LO QUE DIGAN LOS DEMÁS? https://buscandome.es/index.php/topic,18185.msg20859.html#msg20859 Te dejos con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  10. NUNCA TODO VA BIEN SIEMPRE. En mi opinión, este título tan enrevesado expresa un pensamiento que es casi inevitable cuando atravesamos una situación desagradable o dura. Y por eso, sin duda, hemos pasado más de una vez. Contiene –intencionadamente- varias de las palabras de las que creo que es conveniente no usar. NUNCA es una afirmación demasiado tajante como para poder mantenerla indefinidamente. TODO abarca demasiadas cosas, incluidas algunas que desconocemos; todo es el infinito y es inabarcable. SIEMPRE es similar a NUNCA en cuando a que es complicado que no haya alguna excepción. BIEN no se aplica del modo adecuado en todos los casos, porque es un poco subjetivo su empleo. Pero…la verdad es que nunca todo va siempre bien. Y hay que aceptar con tranquilidad que esto es y va a seguir siendo así, especialmente en las cosas que no dependen directamente de nosotros. Se puede deducir de lo anterior que sería interesante y beneficioso desarrollar una saludable Tolerancia a la Frustración, que viene a ser como un cierto consentimiento -con una paciente aceptación y una convivencia con ello más o menos tolerable- del hecho de que las cosas no salgan a nuestro gusto en todas las ocasiones o no vayan bien según nuestro criterio o nuestros deseos, que a veces no son nada sensatos y son más bien utópicos. El descontento y la frustración son creaciones propias. Cosas de la mente de cada uno. Se deben a la incapacidad o la oposición de aceptar lo inevitable. Es la obstinación inútil y absurda de no querer aceptar la realidad porque no coincide con lo que uno quiere. La frustración es positiva si le hace reaccionar a uno y de ese modo se convierte en un revulsivo que hace espabilarse para conseguir los objetivos que se proponga. Ponerse metas imposibles es un buen motivo para alcanzar la máxima frustración. “Las cosas son como son y no como tú quieres que sean”, ya conoces la frase. El mundo no gira a tu alrededor y los astros no se confabulan positivamente para que SIEMPRE TODO te vaya BIEN. El mundo y la vida son como son –en algunos casos lo que nos ocurre es inevitable- y hay que aceptar sin oposición que en algunos momentos nos va a parecer que todo es maravilloso y en otros momentos veremos la cara oscura, la que duele, la indeseada, y hay que atravesar también esos momentos y preferiblemente con una sonrisa porque se nos hará menos doloroso. “La vida está compuesta de luces y sombras, fingir que no hay sombras sería falso”, dijo Walt Disney. “Si las cosas van mal, no te vayas con ellas”, es una de esas frases que hay que leer más de una vez para sacarle todo el jugo. Si las cosas van mal es cuando más se necesita que uno esté firme, equilibrado, objetivo, ecuánime, sereno… porque esas son las necesidades básicas para enfrentarse a lo ingrato. Desde la rabia, el dolor, el sufrimiento, la pena, o la venganza, las cosas no se ven como realmente son sino que llevan un tinte oscuro integrado. Se cuenta que un joven dejaba su casa paterna porque iba a otra ciudad a comenzar su vida en solitario. Antes de partir su padre le metió un papel en cada uno de los bolsillos de la chaqueta. “Son mis consejos. Si las cosas te van mal, lee el del bolsillo derecho y si te van bien, lee el del bolsillo izquierdo”. Cuando necesitó el consejo del bolsillo derecho, miró el papel y leyó: “tranquilo, esto pasará”; cuando se solucionaron los problemas y empezó todo a fluir bien miró el del bolsillo izquierdo y pudo leer: “tranquilo, esto pasará”. Todo tiene un principio y tiene un final. Los malos momentos, también. La realidad es que nunca todo va siempre bien, pero también es cierto que nunca todo va siempre mal. No es un consuelo, es una estadística. Será mejor que nos acostumbremos pronto a que esto es así y no permitamos que este hecho amargue nuestra existencia. No queramos empeñarnos en vivir en un mundo siempre feliz y siempre sin problemas porque eso no existe ya ni en los cuentos más venturosos. Aceptarlo sin una férrea oposición y colaborar con lo inevitable es lo mejor que podemos hacer por nosotros. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  11. HACERTE ESTAS PREGUNTAS TE PUEDE DOLER -O BENEFICIAR- MUCHO. En mi opinión, es bien cierto eso de que al llegar al Tiempo de los Arrepentimientos uno se hace muchas preguntas –y casi todas con un tono acusativo- que si se hubiesen hecho a lo largo de la vida se hubiera tenido la posibilidad de hacer correcciones a tiempo para que ahora las respuestas no fuesen tan dolientes y, sobre todo, ya no tienen la oportunidad de ser cambiadas por otras más satisfactorias. Si aún no has llegado a esa edad en que casi todo es irremediable, puedes hacerte ahora estas preguntas (de Inma Torres) y tal vez las respuestas que te den te hagan darte cuenta de lo que no estás haciendo bien y/o de lo que no estás haciendo y quisieras hacer. Garantizo que hacerlo –bien- compensa y puede ser muy beneficioso. Ten un sitio donde escribir y toma todas las notas que quieras y todas las ideas y los pensamientos que se te ocurran. Busca momentos en que estés sereno y que nadie ni nada te vayan a interrumpir en esta tarea. EL RESTO DEL ARTÍCULO ESTÁ EN ESTE ENLACE: https://buscandome.es/index.php/board,52.0.html
  12. LA VIDA ES IRREPETIBLE E IRRECUPERABLE.vídeo de 8 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=NUqHtmC7yFQEn mi opinión, casi nadie tiene la consciencia necesaria para comprender la magnitud de la innegable afirmación del título, y el hecho de no tomar esa consciencia plena en cada uno de los instantes de lo que significa hace que desaprovechemos muchos espacios de tiempo de nuestra vida que los perdemos irremediablemente, porque, como dice el título LA VIDA ES IRREPETIBLE E IRRECUPERABLE.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  13. QUIEN DECIDE ROMPER UNA RELACIÓN CON OTRA PERSONA ES PORQUE ELIGE QUEDARSE CONSIGO MISMO. En mi opinión, algunas cosas las hacemos porque intuimos que son lo mejor para nosotros, pero la mayoría de las veces no llegamos a profundizar en la realidad que hay tras esa decisión, en el motivo real cuyo descubrimiento y comprensión nos harían más fáciles esas decisiones que nunca son fáciles. Como ejemplo puede servir darse cuenta de qué es lo que realmente hay detrás cuando alguien decide romper una relación de amistad, de dependencia, de pareja… parece que el motivo es vivir en paz, no tener que seguir soportando al otro/a la otra, acabar con ese vínculo tóxico que tanto está perjudicando, etc., y todo eso cierto. Pero, sobre todo es una elección: uno se elige a sí mismo. Uno elige que es consigo mismo con quien prefiere estar antes que seguir en esa relación contraproducente que le aporta menos satisfacciones que su soledad y su propia compañía. Conviene revisar todas las relaciones que tenemos con las personas de nuestro entorno más cercano, las que amamos y las que nos importan, porque hay algunas que tal vez hayan caído en la rutina y necesiten un revulsivo que las haga reaccionar, otras se hayan quedado demasiado en la superficie y eso nos hace perdernos la maravilla y la intensidad de las relaciones plenas, otras están contaminadas por las discusiones mal llevadas, por las imposiciones y los reproches, o por el rencor acumulado; otras se basan en el despotismo de uno y la sumisión del otro, en los silencios prolongados donde no se propone una resolución de los conflictos y una aproximación fructífera; otras relaciones están claramente muertas y lo único que une a esas dos personas es un papel que firmaron en el altar hace muchos años o el parentesco del que no se puede desprender. Las relaciones desean seguir creciendo y para eso necesitan la optimización, la intimidad, el hermanamiento humano, la empatía, la comprensión, el acogimiento incondicional, poder ser Uno Mismo sin necesidad de fingimientos, el Amor. Cualquier tipo de relación, para que sea buena, requiere casi los mismos ingredientes: tiempo, paciencia, compromiso, dedicación, buena voluntad por ambas partes, cariño o Amor. Cada relación es un reto que solo sale adelante con la participación conjunta. Si solo aporta uno, no es una buena relación. O, por lo menos, no es una relación justa y equitativa. “Duele dejarte ir, pero duele más continuar así”. Quien elige quedarse consigo realiza un acto de Amor Propio, certifica un respeto a su dignidad, se pone a salvo. Aporta muchas ventajas aunque ello implique también la renuncia a algo. “No se puede tener todo”, se dice. Decidir que uno se merece respeto a sí mismo es un bello acto. Cuidarse, que es Amarse, es un bello acto. Preservarse es una obligación. Si tienes que tomar una decisión para cortar una relación que te está perjudicando… hazlo. Al principio duele, después te trae alegrías. Te dejo con tus reflexiones… Francisco de Sales Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  14. DES - CULPABILIZARSE.vídeo de 5 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=TNuDZ8ggHe4En mi opinión, una de las mejores cosas que uno puede hacer por sí mismo, y que además es el paso previo para iniciar con éxito un Camino de Desarrollo Personal, es des-culpabilizarse. Quitarse la culpa. Deshacerse de la culpa.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
  15. ¿CUÁNTOS AÑOS TENDRÍAS SI NO SUPIERAS EL DÍA QUE NACISTE?vídeo:https://www.youtube.com/watch?v=geMXjm7mVFAEn mi opinión, esta es una de las preguntas más curiosas e interesantes que he escuchado en los últimos tiempos. Lo suficientemente interesante como para dedicarle un tiempo de reflexión, que será un tiempo dedicado al aprendizaje sobre uno mismo y será útil para el propio Desarrollo Personal.Si le ha gustado este vídeo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo. Gracias.
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