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El_fefe

Tisagua

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Esta es una historia que estoy intentando escribir, no se si sera de su agrado, pero agradeceré que si lo leen, dejen algún comentario, permitido putear, pero no muy rudos que soy sensible, ehhmmm, eso.

 

Gracias por darse la paja de leerlo, y algún día subiré las otras partes.

 

1.- Una pesadilla recurrente.

 

He tenido esta pesadilla durante un par de semanas, no la recuerdo muy bien, pero hay una clara imagen que se repite siempre, antes de que el despertar me devuelva a la tranquila realidad, es difícil de explicar. En ella puedo verme a mi mismo, viéndome en un espejo, pero mi reflejo se encuentra demacrado, como si miles de horas de sufrimiento hubiesen agotado mis fuerzas y mi voluntad, con la mirada perdida y la ropa echa harapos, el otro yo, que esta frente al espejo, se ríe de mi, o sea de mi reflejo, mas bien de su reflejo, una risa histérica y tenebrosa, no la reconozco como mía, es como si fuese alguien mas, pero con mi mismo cuerpo, su reflejo, el yo destrozado se empieza a acercar al otro yo sonriente, sus ojos comienzan a desprender una luz rojiza, la ira se apodera de su rostro y el espejo se rompe, es entonces que aparece un camino, no se porque debo seguirlo, mientras el otro yo continua riendo de forma enfermiza, el camino se adentra en la oscuridad, mientras comienza a llover y las risas se detienen, me vuelvo a ver que sucedió con mi otro yo, pero ya no esta ahí, ya no hay rastro del espejo, tampoco del camino, estoy solo, en medio de la oscuridad, mientras la lluvia cae sobre mi, cada vez con mas fuerza, las gotas se clavan en mi como su fuesen clavos, entonces yo comienzo a reír, pero tengo miedo, no lo comprendo, solo río, intento correr, escapar de la lluvia, del miedo, pero no encuentra nada, y no paro de reír, corro y corro sin ningún rumbo fijo, hasta que a lo lejos una luz llama mi intención, en medio de la oscuridad, es lo único que podría mantenerme a salvo de algo, ese algo que me provoca miedo, a salvo de ese miedo sin explicación, que me tortura, cuando al fin la alcanzo, tengo ambas manos ensangrentadas, sujetando con fuerza un trozo de espejo, ya no me rio, no puedo reírme, no puedo moverme, no puedo respirar, en el piso estoy yo, en un charco de sangre, con una enorme sonrisa, una terrible sonrisa, el pecho totalmente destrozado, como si con ira hubiesen abierto mis entrañas, solté el espejo y en el solo vi un rostro demacrado, como si hubiese sufrido, era mi rostro, era yo.

 

-Y ahí despierto doctor, despierto transpirando, como si hubiese corrido una tremenda maratón, con el corazón agitado, y sintiendo como una opresión en el pecho, así como un ataque, pero al rato se me pasa, así, hace semanas que no tengo una noche de sueño tranquilo, ya se me nota en la cara, tengo las medias ojeras, y como que se me quito el apetito, y no se me ocurre que pueda significar. ¿Qué piensa?

 

-Bueno – dijo el doctor, sin mirarme, mientras seguía tomando notas, o jugando sudoku, la verdad no se que estaría haciendo- es bastante inquietante, pero así son las pesadillas, no puedo verle un significado mas allá de las cosas que me has contado, claramente tienes un problema oculto dentro de ti. Ups!! – Se paro de golpe – se termino la hora.

 

-¿Tan rápido? Pero no alcanzo a decirme nada.

 

-Tranquilo, hemos hecho un gran progreso bla bla bla…

 

Fue lo único que escuche después, salí de la consulta rápido, sin despedirme ni nada, estaba pagando mas de 150 lucas por sesión, para que después de 3 semanas, la única weá que me dijera fuese “tienes un problema”, era obvio que tenía un problema, ya casi no podía dormir, y cuando lo lograba, esa pesadilla de mierda me despertaba al rato.

Había pedido licencia en la oficina para poder descansar, pero hasta ahora no me había sido muy útil, así que decidí hacer un pequeño viajecito a la casa de mi abuela en el norte, en Tisagua, al sur de alejado de la ciudad, para calmarme y desconectarme, en una de esas me encontraba a mi mismo, y esas cosas que pasan en los viajes, no dormí nada durante el viaje, me ponía nervioso el echo de volver a tener esa pesadilla, y estaba algo nervioso, hace tiempo que no veía a la vieja, y seguramente me sacaría en cara los años y años sin visitarla, pero bueno, así era ella, y así la quería.

Llegando a Iquique, busque un lugarcito donde alojar, lo único que encontré desocupado fue un hostal baratucho, donde había un par de gringos hippies muy hediondos, esa noche, por primera vez en mucho tiempo no tuve esa pesadilla maldita, pero soñé algo igual, o peor, me vinieron a la mente todas esas historias que me contaba mi abuela, de fantasmas, del diablo, de monstruos que se llevaban a los cabros chicos que se portaban mal, y todas esas que se contaban para hacer que los niños no hicieran maldades, pero también me acorde de la historia del viejo Robinson, o algo así se llamaba, un viejo gringo que llego al pueblo por ahí por los años 40, después de hacer fortuna, algunos dicen que vendiendo armas, o cobre, depende de quien la cuente, pero todos coinciden en que hiso un pacto con el diablo, lo que siempre se cuenta de los viejos que hacen fortuna, después de un par de años viviendo en el lugar, en la casa mas grande de Tisagua, con su mujer, hermosa como ninguna otra, según cuentan, sus hijos, creo que eran 3 o 4, por ahí, pero un día el viejo se fue, desapareció, o se lo llevo el diablo, de nuevo, depende de quien lo cuente, pero lo terrible, fue que antes de desaparecer, mato a todos en la casa, su mujer, sus hijos, a la nana y ni el perro se salvo. Cuando mi abuela me contaba esta historia, no podía dormir, pero mientras crecía, cada vez la encontraba más fantástica, pero la casa del viejo Robinson siempre estaba ahí, para recordarnos que si existió. No se por que, esa noche, me pareció mas perturbadora que de costumbre.

 

A la mañana siguiente, me levante temprano, para tomar el único bus que pasa por Tisagua, no había pisado suelo tisaguino desde los 14 años, esperaba que no hubiese cambiado mucho, me compre un librito de puzles por ahí, el viaje era largo, y sabia que no iba a dormir.

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